Marcha por la Vida 2014

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HLI

27 de enero de 2016 miércoles

 

A continuación se incluye una declaración del Padre Shenan Boquet, Presidente de la Human Life International / Vida Humana International, en torno al problema de la extensión del virus de Zika:

 

‘Nosotros compartimos con nuestros hermanos y hermanas en América Latina su preocupación sobre la extensión del virus de Zika, al igual que sobre la causa y los efectos del mismo. Es poco lo que se sabe hasta ahora, pero existe una preocupación que el virus que se propaga por medio del mosquito está vinculado al grave defecto fetal de la microcefalia en los infantes que nacen de las madres que hayan contraído el virus durante el embarazo. En lo que respecta esta preocupación, han surgido llamados para que en muchos países se pospongan los embarazos e incluso hasta un período de dos años, a pesar de que algunos países todavía están deliberando las medidas que se deberían tomar y de su duración, que deberían ser objeto de recomendación a las parejas sobre la postergación de los embarazos.

 

En primer lugar, la doctrina católica nos enseña que es moralmente lícito que los cónyuges pospongan los embarazos por razones de peso. (cf Humanae Vitae n. 10, 16), y entre esas razones queda incluida la salud de la madre y del infante. Si una pareja decide posponer el embarazo, entonces solamente los métodos naturales – tales como aquellos que constituyen los métodos de ‘planificación natural familiar’ que usan indicadores médicos de fertilidad – habrán de ser utilizados. Los métodos artificiales (tales como los hormonales, de barrera, e interrupción), siguen siendo inaceptables. Exhortamos a los fieles que se encuentran en las zonas afectadas, que les soliciten a sus obispos una guía segura en torno a este asunto. Sin duda los obispos dialogarán con los especialistas en la medicina al respecto, y les proveerán de una enseñanza clara, mientras este asunto continúa siendo dilucidado.

 

En segundo lugar, se anticipa que el llamado a evitar los embarazos podría venir de los proponentes del control demográfico, quienes siempre están pidiéndole a las familias y las mujeres de escasos recursos que eviten los embarazos. Y es probable que este asunto sea objeto de más campañas de recaudación de fondos y de propaganda anti-natalista. También se anticipa que, ante esta dificultuosa situación, surgirá un llamado a favor de ampliar el acceso el aborto de modo radical, por ley, como si la matanza de un infante fuese a curar una enfermedad. Es lamentable que la ideología radical a favor del control demográfico y de una sexualidad desenfrenada, haya contagiado a tantas instituciones médicas y políticas, a tal punto que muchas personas desconfían de las autoridades, lo cual se entiende. No obstante, nosotros exhortamos a los católicos fieles que no formulen conclusiones súbitas sobre lo que podría estar detrás del llamado a evitar los embarazos. En su lugar, les exhortamos a que escuchen con detenimiento lo que digan los médicos especialistas que sean católicos fieles. Sin duda ellos están analizando la situación y están trabajando en colaboración con los obispos para informarles al respecto.

 

Indudablemente, la Iglesia Católica tendrá un rol, por medio de sus hospitales y unidades de cuidado, para ayudar en la cura de los enfermos y en la preparación de los métodos de prevención. Exhortamos a las instituciones de la Iglesia Católicas que colaboren con otros en torno a este asunto, para que se mantengan alertas en caso de surgir unas determinadas condiciones que requerirían que la Iglesia deje a un lado el Evangelio para así poder realizar una labor humanitaria (cf Evangelii Nuntiandi n. 32). Además, dado que las agencias de asistencia son las que hacen uso de esfuerzos legítimos para promover una serie de programas anti-vida y destructivos, le corresponde a los católicos mantenerse en alerta para que la colaboración en este asunto no requiera de un compromiso ilícito. Tampoco la Iglesia puede dar su endoso a la labor de una agencia conocida por su promoción del control demográfico, lo cual ha sido denunciado por el Papa Francisco y sus predecedores (cf Laudato si’ n. 50, 60).

 

Los padres de familia católicos están llamados a ser responsables y generosos, a buscar la formación en la fe, y a recibir los sacramentos de la confesión y la Eucaristía. Este llamado a ser responsables exige, como respuesta, la confianza y la prudencia, a la vez que advierte y se opone a la presión ejercida por cualquier agencia que ataque la dignidad de la persona humana o los dones del matrimonio y la sexualidad humana. Una amenaza a la salud pública, que bien podría ser legítima, no es una justificación para recurrir al uso de métodos pecaminosos y destructivos, como un medio para evitar los embarazos, y mucho menos para hacer del aborto una ‘cura’ falsa.’

 

 

versión original en inglés:

HLI Statement on Concerns Over the Zika Virus

Padre Shenan Boquet – Presidente de la Human Life International / Vida Humana Internacional

27 de enero de 2016 miércoles

http://www.hli.org/2016/01/10605/

Steve Mosher
Presidente
Population Research Institute

 

Si sospechas que algo malo pasa cuando en la ONU se tratan temas relacionados con la vida humana, créeme que nunca serás el único. El 25 de septiembre de 2015 se adoptaron en esa entidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los grupos abortistas han logrado introducir en ellos los términos “derechos sexuales y reproductivos” y “servicios de salud sexual y reproductiva”, para presionar a todos los países a que despenalicen o finalmente legalicen el aborto.

 

Hay mucho en juego, ya que al igual que en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que ya expiraron, los ODS que ahora los sustituyen, se aplicarán a todas las naciones del planeta. Tienen la finalidad de servir como un conjunto de directrices para el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza. Estarán vigentes durante los próximos 15 años.

 

Desde el inicio de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de la ONU en El Cairo en 1994, los promotores del aborto han intentado introducir sus conceptos en los documentos de la ONU. Igualmente han avanzado puntos de su agenda en los Comités de Monitoreo de Tratados Internacionales, como el de la Convención de la ONU para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés).

 

Se han producido constantes debates sobre el significado de frases como “derechos sexuales y reproductivos” y “servicios de salud sexual y reproductiva”, que a menudo son embutidas forzadamente en documentos de la ONU. Ningún tema ha escapado a esta pretensión. Ni siquiera cuando se habla de personas incapacitadas o de la tercera edad, por increíble que esto pueda parecer.

 

El movimiento proaborto argumenta, como es lógico, que tales “derechos” incluyen el “derecho” a provocarse un aborto. El movimiento provida, ayudado por el Vaticano y un puñado de países católicos, ha sido igualmente insistente en que el aborto no tiene nada que ver ni con la salud integral ni con la atención médica. A esta oposición se han sumado siempre los países musulmanes.

 

Con la adopción de los ODS, esta batalla se está librando de nuevo en la ONU. El objetivo 3.7 está dirigido a “garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva”, mientras que el objetivo 5.6 busca “garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos”.

 

Las naciones en desarrollo que adopten los ODS se verán presionadas a legalizar el aborto, a pesar de que la palabra “aborto” nunca aparece en el documento. Y ya sabremos lo que pasará. Se les dirá, falsamente, que existe un “consenso internacional” en que los “derechos reproductivos” incluyen el mal llamado “derecho” al aborto. Se les explicará que las leyes que protegen a los no nacidos “violan” este consenso y deben ser reemplazadas con nuevas leyes que permitan el aborto a petición. Y serán amenazados con la suspensión de la ayuda internacional a menos que cumplan con estas “recomendaciones”.

 

Los obispos católicos de África, cuyas naciones han recibido este tipo de presión durante décadas, lo han expresado mejor que nadie: “Ya no puede negarse que bajo el eufemismo de ‘salud y derechos sexuales y reproductivos’, se impone claramente este tipo de programas como condición para la ayuda al desarrollo… Los agentes de la ‘civilización’ de la muerte están utilizando un lenguaje ambivalente, seduciendo a los que toman decisiones y a poblaciones enteras, con el fin de hacerlos socios en la búsqueda de sus objetivos ideológicos…Nosotros, pastores africanos, observamos hoy con profunda tristeza que la agenda post-2015 para el desarrollo global, en su estado actual de elaboración, continúa en la dirección establecida en las conferencias de El Cairo y Beijing, y que, veinte años después de estas conferencias, las asociaciones que se han establecido se han convertido en una fuerza política y financiera de gran alcance.”

Tal como ha señalado William Sanders, en un reciente artículo en el National Catholic Bioethics Quarterly: “La siguiente etapa de esta lucha llegará en la primavera de 2016, cuando la ONU considere los ‘indicadores’ que las naciones deberán cumplir como ‘acceso universal a servicios de salud reproductiva’ para alcanzar estos objetivos. Las naciones provida estarán luchando por un lenguaje que sea inequívoco y que deje claro que ninguna nación está legalmente obligada a liberalizar las leyes a favor del aborto”.

Lamentablemente el gobierno de EEUU y todo su poder económico y político estarán del lado equivocado de este asunto, uniéndose a otras naciones occidentales para presionar a favor de la inclusión del aborto como parte de los “servicios reproductivos” obligatorios de los ODS.
 

Millones de vidas están en riesgo. Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute o PRI). El PRI se dedica a terminar con los abusos contra los derechos humanos cometidos en nombre de la “planificación familiar” y acabar con los contraproducentes paradigmas sociales y económicos derivados de la falacia de la "sobrepoblación".
 

Fuente: Boletín del PRI del 15 de enero de 2016. Más información: Carlos Polo Samaniego, Director de la Oficina de América Latina, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla . Tel.: (511) 436-5835. www.lapop.org.

Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional

 

Nada de lo que se expone a continuación pretende ser un ataque personal a ninguna persona de cualquier orientación sexual: homosexual, lesbiana, transexual o cualquier otra. La Palabra de Dios y la Iglesia Católica nos enseñan a amar y a respetar a estar personas, quienes tienen la misma dignidad que los demás. Estas personas necesitan nuestra respetuosa ayuda para vivir la castidad y aceptar la identidad sexual que Dios les ha dado en su corporeidad. Nuestra crítica va dirigida únicamente a la ideología que pretende legitimar un comportamiento y una mentalidad que son dañinos para esas mismas personas, los niños, el matrimonio, la familia y toda la sociedad.

 

Una ideología es un sistema de ideas que pretende ser una explicación verdadera de los problemas sociales y de sus soluciones. Pero en realidad puede llegar a ser la justificación de una visión perversa de las cosas por parte de las elites dominantes, con el objeto de manipular y controlar al resto de la población.

 

La perversa ideología de “género” consiste en negar que las diferencias entre hombres y mujeres tengan fundamentos naturales y biológicos. En vez de ello, esta ideología propone que esas diferencias son el fruto de una “construcción” social y cultural. La sociedad y la cultura le imponen a los hombres y a las mujeres sus roles respectivos, ninguno de éstos corresponde a sus diferencias naturales.

 

De esta descabellada propuesta se deduce, y así lo afirman sus acólitos, que no es lo mismo el sexo que el género. El primero, dicen ellos, es de orden puramente biológico; mientras que el segundo es la identidad sexual que la persona decide adoptar. Por ello, afirman los ideólogos del “género”, puede haber diferentes “géneros”, incluso la lista puede ser tan extensa como el número de personas que habita el planeta. Entre estos nuevos “sexos” se encuentran las lesbianas, los gais, los bisexuales y los transexuales – de ahí las siglas LGBT.

 

Los orígenes de este producto de un intelectualismo de pacotilla se remontan – indirecta pero realmente – al marxismo. Con inaudita insensatez, Carlos Marx proponía la lucha de clases como el “motor” de la historia. Para Marx, los dos actores de esta lucha en su época (el siglo XIX) eran la burguesía y el proletariado – el primero dominaba al segundo. Los neo marxistas – en un despliegue de insensatez todavía más grande – han extendido esta antimonia al dominio de la mujer por parte del hombre. La solución marxista para “resolver” ambos casos era la revolución, y el objetivo de ésta era derrocar a la burguesía y al patriarcado. Si queremos tener una imagen adecuada de este tipo de revolución, pensemos en un toro salvaje que irrumpe en una estancia llena de objetos de cristal.

 

Ninguna persona de buena voluntad niega que las injusticias sociales o la opresión doméstica de las mujeres sean actos abominables que necesitan solución. Pero la respuesta no es el enfrentamiento entre las partes ni la propuesta de una ideología que acaba siendo peor que los problemas que pretende “resolver”.

 

Otro origen de la ideología de “género” ha sido el feminismo antivida. Este feminismo surgió en EEUU en la década de los 60, impulsado por la publicación del libro “The Feminine Mystique” de la archi feminista Betty Friedan. Esta perversión del verdadero feminismo de épocas anteriores propuso que la maternidad era un “obstáculo” para la igualdad de la mujer respecto del hombre y para el desarrollo de ésta en la sociedad. El problema que constituía esta “carga biológica” tenía que ser resuelto por medio de la anticoncepción y el aborto, y – andando el tiempo, de hecho, muy poco tiempo – el lesbianismo. Para 1969, las feministas habían logrado el establecimiento de una cátedra de “Estudios sobre la Mujer” en la Universidad de San Diego, California. Y en la década de los 70, las propagandistas del feminismo extremista habían establecido el término “género” en la jerga de la elite cultural.

 

Otro factor que dio origen a esta repugnante deconstrucción antropológica – de nuevo, de manera indirecta pero muy real – fue la ideología sexual de Alfred Kinsey, doctor en zoología, especialmente de insectos. Kinsey es considerado el padre de la “educación” sexual en EEUU y en el resto del mundo. Kinsey y sus colegas realizaron varios experimentos sexuales carentes de ética y de rigor científico, tanto en adultos (a quienes entrevistaron sobre sus comportamientos sexuales) como en niños (a quienes manipularon sexualmente y anotaron sus reacciones). Como resultado de estos “estudios”, Kinsey propuso con beneplácito la existencia de un ámbito de “desahogos sexuales” que iba desde la heterosexualidad, pasando por la bisexualidad, hasta llegar a la homosexualidad – con otras perversiones de por medio, incluyendo la pedofilia.

Kinsey murió en 1956, pero en 1964 sus colegas establecieron el Consejo de Información y Educación Sexual de EEUU (SIECUS, por sus siglas en inglés). Para 1970, SIECUS y Planned Parenthood (véase más abajo) ya habían convencido al gobierno de establecer la ideología sexual de ellos en los programas de “educación” (o más bien perversión) sexual de las escuelas públicas. En 1981fue publicado el libro de “educación” sexual “Boys and Sex” de Wardell Pomeroy, colega de Kinsey, en el cual hablaba favorablemente acerca de la bestialidad (relaciones sexuales con animales).

Siguiendo con este tema de los orígenes, el primer ideólogo en usar el término “identidad de género” fue el Dr. John Money, profesor de psicología y sexología, hasta 2006, de la Universidad de Johns Hopkins, en EEUU. Ya en 1955, Money había acuñado otro eufemismo: “el rol de género”. Money proponía que si un menor se sentía incómodo con su sexo, sus padres debían tratarlo como si fuese del sexo opuesto. Ese concepto dio lugar a un tristísimo caso de transexualismo, bajo la dirección del propio Money, en el cual un niño acabó suicidándose cuando llegó a la edad adulta. Al igual que Kinsey, Money era favorable a la pornografía y a la pedofilia.

 

Para terminar con este limitado y triste relato de sobre los orígenes de la diabólica ideología de “género”, tenemos a Margaret Sanger, fundadora (en 1942) del gigante abortista Planned Parenthood (“Paternidad Planificada” – traducción libre). Sanger fue una activista neoyorquina que promovía la eugenesia (la creencia en una raza “superior”), la anticoncepción, el aborto y el libertinaje sexual.

 

Hoy en día, los directivos de Planned Parenthood siguen el “legado” de Sanger. Y promueven la ideología LGBT en sus programas de “educación” sexual, aún en contra de la voluntad de indignados padres de familia. La matriz internacional de Planned Parenthood, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), también promueve la perversa agenda LGBT en todo el mundo, incluyendo a los países latinoamericanos con el beneplácito de sus interesados gobiernos.

Lo más significativo del activismo de Sanger a favor de la anticoncepción fue el surgimiento de la pastilla anticonceptiva, al cual ella contribuyó con millones de dólares. La aparición de este fármaco impulsó la “revolución” sexual y la idea de que la procreación puede ser separada a voluntad de las relaciones sexuales. Ese aberrante concepto le ha hecho un daño incalculable al matrimonio y a la visión correcta de la sexualidad humana. Al creer que no hay que preocuparse por la “inconveniencia” de los hijos, mucha gente cayó en el error de que el matrimonio en realidad es solamente para el placer sexual y la compañía mutua. A consecuencia de ello, también cayó en el error de que incluso el matrimonio no es tan importante, ya que se puede tener relaciones sexuales “sin consecuencias desagradables”. Por último, la sociedad se precipitó en el desatino de creer que se puede tener relaciones sexuales con cualquiera, sea del mismo sexo o no. La ideología de “género” y el homosexualismo son, pues, el resultado lógico de la separación deliberada de la procreación de las relaciones sexuales y la consecuente degradación de la institución del matrimonio en la conciencia colectiva. Todo ello ha sido el fruto amargo del anticoncepcionismo.

Pasemos ahora al tema de los promotores de la ideología de “género”. Uno de ellos es el Presidente de EEUU, Barack Obama. Poco después de asumir su cargo, Obama se declaró a favor del mal llamado “matrimonio” homosexual. A partir de ese momento su promoción de la ideología de “género” y del LGBT ha sido inexorable y fanática. Bajo su dirección, el Departamento de Educación ha ordenado a las escuelas públicas establecer acomodos para los estudiantes transexuales, so pena de perder subsidios federales. Al momento de escribir este artículo, se encuentra en curso un litigio entre una secundaria en el Estado de Illinois y muchos padres de familia en torno a un muchacho transexual que desea usar las duchas de las estudiantes que practican deportes. El efecto Obama también ha contribuido a que grupos de LGBT quieran imponer en las escuelas el “Mes de Conciencia Transexual”.

 

Fuera de EEUU, el primer promotor de esta infame ideología es la ONU. La Convención de los Derechos del Niño (1990), aunque tiene artículos muy buenos en defensa de los menores, también tiene otros que insinúan que éstos poseen una autonomía igual a la de los adultos, con el consecuente atropello de los derechos paternos. La actual promoción del “género” y del LGBT viene como anillo al dedo a esta perversión de los derechos infantiles. En la Conferencia de Beijing sobre la Mujer (1995), la ONU acuñó los términos “perspectiva de género” y “equidad de género”. Aunque en ninguna de sus múltiples apariciones en el documento final estos ambiguos términos son equiparados al homosexualismo, el otro eufemismo usado, “varias formas de familia”, insinúa que también pueden existir “familias” conformadas por dos homosexuales o dos lesbianas.

 

No hay duda de que cuando una cultura pierde la fe, lo próximo que pierde es la razón. Nos referimos a la razón práctica, es decir, a la sabiduría o sensatez moral. En un próximo artículo presentaremos la doctrina de la Iglesia Católica y de la ley natural sobre este asunto. Tenemos la esperanza de que dicha doctrina ayude a curar o al menos a aliviar, aunque sea parcialmente, la locura inherente a la ideología de “género”, que no es otra cosa que una ideología degenerada.

 

Este artículo se ha basado y tiene sus fuentes en los dossiers que ha publicado VHI sobre la “educación” sexual, el homosexualismo, el feminismo y la ideología de “género”, que se encuentran en: http://vidahumana.org/dossiers. Destacamos el excelente artículo de la Lic. Marlene Gillette-Ibern, Esq., Asesora Legal de VHI, que se encuentra (con el número 3) en: http://vidahumana.org/images/dossiers- 2009- 2014/Educacion%20sexual%20e%20ideologia%20de%20genero%20%2802%29%20 -%2005-06-14.pdf.

Cecilia E. Rodríguez Galván
Asesora de REDESSVIDA
Programa de Vida Humana Internacional
 

Es difícil no estar feliz en esta época que nos regresa a un tiempo lejano, a un país lejano, a un sitio divino.

Por todas partes la Navidad sigue en el aire, se siente la fraternidad, o al menos eso es lo que dice la mercadotecnia…pero en el interior de los hogares, donde la intimidad nos descubre nos encontramos con nosotros mismos, en familia.

Cristo ha nacido, una familia se ha integrado, un hombre, santo varón, ha confiado en la Palabra de Dios, en su emisario que le indica que “debe” resguardar a Aquel que viene, y a la mujer que le lleva en su seno.

Cristo ha nacido, y una mujer “llena de Gracia” ha sucumbido ante la majestuosidad de un anuncio, y ha confiado también, en Aquel que viene a salvar a su pueblo. Y ese mismo Aquel es quien le hace “arca de la Alianza”, “puerta del cielo”, “estrella de la mañana”. Su confianza es una sola palabra “fiat”, hágase. Y por esto que el cielo se regocija y la tierra espera.

Cristo ha nacido, en un pesebre, la fría noche, una corte de ovejas y pastores, y unos extraños de fuera son los afortunados que reciben el mensaje: El Salvador, el Emmanuel, Dios ha nacido.

Y Cristo ha nacido, entre hombres sí, pero sobretodo y antes que todo ha nacido en Familia.

La Iglesia celebra el nacimiento de quien ha venido a salvar a los hombres y la tierra se estremece por siglos con este anuncio, bailan, festejan, recuerdan, atraen a los queridos, acogen a los extranjeros, abrazan a los olvidados, y en todas partes el anuncio es el mismo: “ha nacido el Salvador, Luz para alumbrar a las naciones”.

El frio de esa noche no pudo contener el calor del nacimiento del Rey del mundo, la pobreza no opacó la verdad de su realeza, Cristo el Señor, un niño en un pesebre, acogido en familia iluminó al mundo.

Los siglos han visto rememorar esta historia, uno tras otros los países han conocido la Verdad de su divinidad y su humanidad. Han acogido al niño, en Familia.

La sagrada familia es un don que ese día se realza, que ese día recibe su verdadera dimensión, un hombre y una mujer que se abren a la vida de forma tan singular. Dios les entregó un hijo, lo acogieron, le cuidaron y resguardaron adhiriéndose al plan salvífico de Dios, cuidándolo hasta la muerte. Ellos reflejan un modelo estupendo de familia. Ellos se toman muy en serio lo humano.

Y unos días después de la conmemoración de ese suceso excepcional nos recuerdan la maravilla del Amor humano, donde José cuidara a María y María cuidara a José renunciando ambos a intereses quizá personales distintos, incluso con miedo. Esto indica un amor generoso, y es admirable el que ellos pudieran amar de esa manera.

El primero en reconocer a este bendito Niño es otro niño en el seno de su madre Isabel, Juan salta de alegría al reconocer a su Salvador, María se postra ante Su presencia y José se dedica a resguardarlo.

En esta época donde la Natividad se hace borrosa por las fiestas, donde se opaca con intención absoluta la verdad del suceso histórico y sobrehumano, Dios nos recuerda en la quietud de la noche la verdad de la Familia, la entrega absoluta y humilde a la promesa del Señor que sigue creyendo a la humanidad. Él vuelve a nacer, y lo hace en familia y estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Bendito sea Dios.

Que el tiempo de Navidad nos permita recordar la escena maravillosa que ha partido el tiempo en dos y nos haga valientes heraldos de Aquel que naciendo en un pesebre da razón a nuestra historia.

San Bernardino, California, EEUU. Ciudad Colorado, EEUU. París, Francia. No pasa un día sin que dejemos de ser testigos de numerosas imágenes y noticias de crímenes violentos alrededor del mundo. A menudo estas informaciones vienen acompañadas de una plétora de motivos que los expertos nos ofrecen para explicar estos macabros hechos. Sus explicaciones podrían ser válidas o podrían ser también una cortina de humo que esconde la verdadera naturaleza de los problemas. Sugiero que consideremos las razones más fundamentales: el rechazo de Dios y de la verdad objetiva acerca de la dignidad de la persona humana.

“Si Dios no existe, todo está permitido” es una cita que a menudo se atribuye a Dostoevsky, aunque a decir verdad uno de los personajes de su novela “Los hermanos Karamazov” sólo dijo algo parecido. Esta intuición no es original y también fue propuesta en términos diferentes por otros autores cuyas ideas destructoras se oponían diametralmente a la fe cristiana de Dostoevsky: Sartre, Nietzsche y Marx.

La Europa del siglo XIX fue testigo del surgimiento de sistemas sociales, políticos, científicos e ideológicos que eran implícita o explícitamente ateos. Fue una época de una abierta negación de la existencia de Dios. Se consideraba que la creencia en Él y la práctica de la religión eran reliquias del pasado, cosas que ya no eran necesarias. Como dijo Carlos Marx: “La religión es el opio del pueblo”. Se pensaba que la fe religiosa constituía una dependencia en la ayuda sobrenatural y, por lo tanto, un signo de inmadurez de la humanidad – de la cual era necesario que se liberase.

Como ya sabemos, las ideas de Nietzsche y de Marx fueron sistematizadas y puestas en práctica por Hitler y Lenin, respectivamente, en sus sistemas de socialismo nacional y de comunismo, los cuales causaron dos de las más grandes atrocidades de toda la historia.

La modernidad pone su fe en la tecnología y en la política como los medios para perfeccionar el mundo. El mundo sin Dios que estas ideologías eventualmente producen es un mundo deshumanizado donde todo está permitido – los únicos límites dependen de los caprichos de los poderosos. Sin ningún sentido de una Ley que exija una conducta moral a las personas y a la sociedad ante la política y las arbitrarias sentencias de los jueces, la gente establece su vida sobre la base de una concepción individualista y privatista de la existencia humana. El fruto de una vida sin Dios y sin la fe en la inmortalidad es una vida trágicamente condenada al aislamiento, la soledad y la ruptura – un alma atormentada y esclava de las pasiones, el egoísmo y el auto-consumo.

Si bien hay personas que no creen en Dios pero que se preocupan genuinamente por los demás y siguen un cierto código moral, ese código se funda en preferencias personales y, por lo tanto, es fundamentalmente arbitrario y fácilmente moldeable por el espíritu de los tiempos. Muchas veces, tanto en la historia pasada como en la del presente, se trata de un espíritu homicida.

Podría asegurar que debido a que la actual cultura secular continúa alienando al hombre y a la mujer de la verdad objetiva acerca de su dignidad como criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios, la sociedad continuará descendiendo hacia actos cada vez más violentos. No podría ser de otra manera si la persona humana es considerada un producto o una mercancía para ser usada y descartada. Si el código “moral” que se utiliza es puramente subjetivo – responde a impulsos interiores y deseos – no hay nada que detenga la matanza de aquellos que son considerados “inconvenientes”, ya sea que estén en el vientre materno o en un centro comercial.

Es evidente que tampoco los cristianos están exentos del error, como la historia, pasada y presente, lo demuestra claramente. Tampoco los cristianos han dicho lo contrario. Lo que sí han dicho los cristianos es que, cuando ellos fracasan moralmente – ya sea por medio de pecados veniales o de pecados mortales y atroces – han traicionado la Ley de Dios, independientemente de cómo se hayan sentido respecto de sus actos o de lo que un juez particular haya sentenciado. Por ello es que los cristianos creen que la legitimidad de la ley humana se mide según su consonancia con la Ley de Dios – con Su amor y Su justicia.

Si no existe Dios, no existe tampoco la inmortalidad. Y si no existe la inmortalidad, tampoco existe el juicio. Y si no hay juicio, las decisiones y los actos no tienen consecuencias fuera de los consensos y leyes humanas. Y si se determina que estos consensos y leyes contradicen el interés propio, entonces pueden ser pasados por alto o violados. Si no hay Dios, entonces la propia voluntad y el propio deseo se convierten en la fuente de todo.

El Papa Emérito Benedicto XVI señaló perfectamente este punto cuando analizó el nuevo “orden” mundial de Carlos Marx, el cual rechaza la fe y el valor trascendente de la persona humana: “El error de Marx no consiste sólo en no haber ideado los ordenamientos necesarios para el nuevo mundo; en éste, en efecto, ya no habría necesidad de ellos. Que no diga nada de eso es una consecuencia lógica de su planteamiento. Su error está más al fondo. Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables” (Encíclica Spe Salvi sobre la esperanza cristiana, 30 de noviembre de 2007, no. 21, http://w2.vatican.va/content/benedictxvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html).

El valor de un ser humano se funda en la voluntad y el amor de Dios, que crea a cada persona humana a Su imagen y semejanza. De manera que cuando la fe y la verdad objetiva acerca de la inmortalidad de la persona humana desaparecen de la sociedad, una de las consecuencias inevitables es que el respeto hacia cada vida humana también desaparece.

Por consiguiente, la meta primaria de una sociedad que desea la paz y la justicia verdaderas sigue siendo la búsqueda constante del bien común – tal y como lo define la Iglesia – y la protección de la dignidad inalienable de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. Estos asuntos no existen separados unos de otros; al contrario, están profundamente relacionados.

El amor y el respeto debidos a la dignidad trascendente de cada ser humano es la meta principal de una sociedad en busca de la paz y la justicia social auténticas. Si se niega a Dios y la verdad objetiva acerca del valor trascendente de la persona humana, la propia persona se destruye a sí misma y destruye a su prójimo.

Oremos por las almas de los que han muerto, por las de sus asesinos y por las de aquellos que lloran a sus seres queridos, y también oremos para que se haga justicia. Es necesario condenar estos actos violentos, así como condenamos el aborto y la matanza de los inocentes. Pero ello no es suficiente. La labor más difícil y necesaria es armonizar lo más posible nuestras vidas, familias y comunidades con la Ley de Dios, con el Príncipe de la Paz.

Natalia Zimbrao

RIO DE JANEIRO, 15 Nov. 15 / 02:19 pm (ACI).- “Mi cuerpo, mis reglas”, es el título de un video que generó polémica en Brasil en el que se aprecia a actores conocidos en ese país promoviendo el aborto como un “derecho” de la mujer, además de cuestionar y burlarse de la virginidad de la Madre de Dios.

El video fue difundido en la víspera del estreno de la película Olmo e a Gaivota (Olmo y Gaviota), de Petra Costa, que obtuvo el premio de Mejor Largometraje Documental en el Festival de Río 2015. Durante su discurso, Costa dedicó el galardón a las mujeres que defienden el aborto como un “derecho” de la mujer, lo que le valió una gran cantidad de críticas en las redes sociales.

Según los productores de “Mi cuerpo, mis reglas”, los actores se unieron para grabar el video en respuesta a esas críticas.

“Hablar del embarazo es un tabú. Este viene de Nuestra Señora, que quedó en cinta siendo virgen. Un embarazo sin sexo, sin cuerpo, sin deseo y sin miedo. ¿Sin sexo? Este tema (de la virginidad) (es) un error de traducción. Del hebreo al griego, del arameo al hindú”, dicen los actores en el video.

Ante esto, los católicos vieron la necesidad de esclarecer la cuestión. Uno de ellos es el P. José Eduardo de Oliveira e Silva, profesor de Teología Moral y doctor por la Pontificia Universidad Romana de Santa Cruz.

 

“Para ayudarlos en su desconocimiento bíblico, y también para reparar la blasfemia que cometieron contra la fe cristiana, es mi deber decirles que Nuestra Señora es Virgen, y que eso no es un error de traducción”, explicó en su cuenta de Facebook.

El sacerdote cita al profeta Isaías (7,14), que afirma: “He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel”. Sobre este punto, explica que el significado literal de “la palabra original en hebreo ‘almah´ era ‘doncella’ y que se utilizaba para denominar a las jóvenes vírgenes que aún vivían con sus padres”.

También hace referencia al evangelio de Mateo (1,23), que “en su versión griega tradujo la palabra ‘almah’ por ‘partenos’, cuyo significado literal es virgen”. El sacerdote precisó que lo que los evangelistas querían decir era que este texto de Isaías se hizo realidad con el parto milagrosamente virginal de María.

Uno de los argumentos presentados en el video es el que da nombre al mismo: “mi cuerpo, mis reglas”, siguiendo la lógica feminista de que la mujer tiene pleno derecho sobre su cuerpo y que así podría decidir si quiere o no continuar con un embarazo.

Sin embargo, según el P. José Eduardo, la verdad es que estas reglas vienen de afuera. “Son las reglas de los colectivos feministas marxistas, que sirven a los intereses de los Consejos Poblacionales y a las sucursales de Fundaciones Internacionales que quieren la implantación de un gobierno mundial y la reducción de la natalidad a niveles demográficamente suicidas”.

El sacerdote indicó que los involucrados en este video “vendieron sus cuerpos a quien les pagó por eso”, para que ellos obedezcan tal regla pensando que son sus propios dueños. Pero explicó que lo que sucede es que son engañados por los promotores de esas ideas “viendo que el mejor engaño es aquel en el que el engañado se siente convencido de que no lo es, cuando está siéndolo”.

“Lo peor de esto es que, aunque tal vez ustedes nunca se hayan hecho un aborto, algún desinformado puede hacérselo por causa de ‘sus’ reglas, que no son ‘suyas’, ni nunca serán ‘de ellos’”, observó.

El P. José Eduardo también reflexionó sobre la situación del bebé en un embarazo, que en ningún momento es considerado en el video.

“Lo siento mucho por ustedes, lo siento mucho por Brasil, pero lo siento mucho más por los bebés, porque, ante tantos ‘cuerpos’, parece que ellos mismos no tienen aquellos que, de hecho, son suyos”, lamentó el sacerdote.

Añadió que “ellos son los únicos sacrificados, los únicos expropiados de todo. Ellos no tienen reglas, ¿no es verdad? ¿Entonces deben obedecer las ‘suyas’, que no son suyas?”

En un artículo titulado “Entienda por qué los actores de Globo están en campaña a favor del aborto”, publicado en el sitio web de la Casa Pro Mãe Imaculada (Madre Inmaculada), el P. Silvio R. Roberto, miembro de los padres Marianos da Imaculada Conceição (MIC), explica el contexto de Brasil.

Destacó que “los defensores del asesinato de los niños están desesperados, pues su ideología de muerte está perdiendo terreno cada día más”.

El sacerdote explicó que la legalización del aborto en Brasil es un deseo antiguo de la industria abortista, que quiere ampliar su mercado y “lucrar con el sufrimiento de los niños y las madres”.

Resaltó que lo medios seculares buscan que se liberalice “el aborto porque este contribuye para su proyecto de revolución cultural, cuyo objetivo es destruir los valores cristianos en la sociedad”.

También indicó que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha trabajado para aprobar el aborto en los países miembros, con una “táctica de manipulación del lenguaje” que defiende los llamados derechos sexuales y reproductivos.

“Se sabe que, según los planes de los abortistas y por el monto del dinero que ellos invirtieron, el aborto ya debía de haber sido legalizado en Brasil por lo menos hace una década. El partido que está en el poder (Partido de los Trabajadores - PT) hace diez años se comprometió con esta legalización”, afirmó.

Mientras tanto, observa que aumenta el número de personas que están contra la legalización de esta práctica en Brasil y, “para empeorar las cosas para los abortistas, en las últimas elecciones que tuvimos para el Legislativo se formó una casa aún más conservadora, impidiendo que la legalización del aborto se apruebe como ley”.

Por estas razones, continuó el sacerdote, los abortistas necesitan recurrir a las películas y campañas publicitarias “con la intención de ganar en la opinión pública, siempre por medio de la mentira y de la verdad a medias”.

“Si es verdad que nuestra lucha es la de David contra Goliat, pues mientras que ellos tienen los medios de comunicación, el dinero y la fama, nosotros tenemos la verdad, algo que habla directamente al corazón humano. Pero, así como ellos no descansan en cumplir con su objetivo sórdido -el asesinato- con mayor razón nosotros, los ciudadanos comunes, debemos empeñarnos por un país de una cultura de vida”, señaló.

Por otro lado, como respuesta al video, la plataforma CitizenGo lanzó una petición en rechazo a esta campaña, la cual puede ser firmada aquí: http://www.citizengo.org/pt-pt/lf/node%3Anid%5D-repudio-campanha-abortistaatores-globais?tc=wp&tcid=17166967. Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/catolicos-reaccionan-ante-video-proaborto-que-ataca-a-la-virgen-maria-32534/.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

El pasado 25 de octubre (2015), el Sínodo de los Obispos sobre la Familia terminó y emitió un documento titulado Relación Final. El documento contiene una problemática declaración que ha causado preocupación. Se trata del parágrafo no. 58, que dice: “La familia, aunque sigue siendo el espacio primario de la educación (cf. Gravissimum Educationis, no. 33), no puede ser el único lugar donde se enseñe acerca de la sexualidad” (el énfasis es nuestro).

 

Esta declaración debió ser rechazada y reemplazada por un texto más preciso sobre el papel y el deber de los padres de familia. El capítulo en el cual esta aseveración se encuentra parece intentar enfocarse principalmente en las necesidades de la familia y en ayudar a los padres. Sin embargo, la ambigüedad de este punto tan crucial deja la puerta abierta de par en par para la mala interpretación y la manipulación. Por ello es que me ha dejado perplejo y preocupado el apoyo que la inmensa mayoría de los obispos le dio a la Relación Final: de los 265 votos elegibles, hubo 251 afirmativos y sólo 14 negativos.

 

En todo el mundo, las familias enfrentan sistemas educativos estatales que han decidido imponer programas de “educación” sexual e ideología de “género”, que incluyen la aceptación del homosexualismo, la promiscuidad sexual, la anticoncepción y el aborto. La integridad moral de nuestros hijos es el objeto de brutales ataques por medio de estos programas. Los padres tienen el derecho y la responsabilidad moral de proteger a sus hijos de los mismos. Por ese motivo, los padres merecen y necesitan un apoyo absolutamente claro y sin ambigüedades por parte de la Iglesia en este asunto tan importante.

 

Durante su visita pastoral a Las Filipinas en enero de 2015, el Papa Francisco dijo a los padres de familia que rechazaran la “colonización ideológica” proveniente de los países ricos:

 

Se les ha dado un rol que desempeñar en cuanto a reconocer los peligros para las familias y a protegerlas de las nuevas ideologías. Hay una colonización ideológica que intenta destruir a la familia, frente a la cual tenemos que tener cuidado. Enfrentamos el reto de una redefinición del matrimonio y de la apertura a la vida. Como familias tenemos que tener mucha sabiduría y fortaleza ante esta colonización que amenaza con destruir a la familia.

 

El texto del parágrafo no. 58 parece contradecir la clara doctrina de la Iglesia, que enfatiza la autoridad de los padres en la educación de sus hijos o en la cuidadosa delegación y supervisión de dicha educación:

 

La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, siempre debe ser llevada a cabo bajo su guía atenta, ya sea en casa o en los centros educativos que ellos mismos escojan y controlen. En este punto, la Iglesia reafirma la ley de la subsidiaridad, la cual la escuela está obligada a observar cuando coopera en la educación sexual, asumiendo el mismo espíritu que anima a los padres (San Juan Pablo II, Familiaris consortio, no. 37).

 

La Iglesia se encuentra bajo una enorme presión por parte de la cultura secular actual de adoptar el mismo lenguaje ideológico de dicha cultura. Pero los Padres Sinodales pudieron haber rechazado fácilmente esta presión simplemente reafirmando la doctrina perenne de la Iglesia. Podrían haber citado documentos como La carta de los derechos de la familia – la cual todavía no ha sido implantada plenamente – que aborda el tema de los deberes y el papel de los padres hacia sus hijos, y reitera la obligación de la Iglesia y el Estado de respetar y proteger a los padres de intrusiones y manipulaciones.

 

¿Qué quiere decir la Iglesia cuando proclama que los padres son los principales educadores de sus hijos? Quiere decir que los padres enseñan a sus hijos desde la infancia y la niñez, y luego durante la adolescencia, hasta que alcancen la edad adulta. Quiere decir que ellos son los primeros en autoridad, deber y capacidad para educar a sus hijos, para prepararlos para esta vida y, más importante aún, para la vida eterna.

 

Los padres no tiene solamente un “lugar privilegiado” entre otras personas o entidades en cuanto a la educación de sus hijos. La doctrina de la Iglesia es perfectamente clara cuando dice que los padres, al cooperar con Dios en la transmisión de la vida, tienen el derecho inalienable de educar a sus hijos, como lo enfatiza el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia:

 

En la labor educativa, la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad personal en todas sus dimensiones, incluida la dimensión social. De hecho, la familia constituye una comunidad de amor y solidaridad, que está singularmente capacitada para enseñar y transmitir valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, que son esenciales para el desarrollo y el bienestar de sus propios miembros y de la sociedad (no. 238)

 

El derecho y deber de los padres de educar a sus hijos es esencial, ya que está vinculado a la transmisión de la vida; es original y primario respecto del papel educativo de otros, debido a la singularidad de la relación de amor entre padres e hijos; y es irremplazable e inalienable, y por tanto, incapaz de ser totalmente delegado a otros o usurpado por otros. Los padres tienen el derecho y el deber de impartir una educación religiosa y una formación moral a sus hijos, un derecho que el Estado no puede anular sino que tiene que respetar y promover. Este es un derecho primario que la familia no puede descuidar ni delegar (no. 239).

 

No debemos estar preocupados solamente ante el mundo secular, sino también ante la escandalosa desintegración de la educación católica en EEUU y Europa. La inadecuada formación catequética y el disenso contra la auténtica doctrina católica han estado socavando cada vez más a generaciones enteras de familias y jóvenes católicos. Por ello es que la declaración del parágrafo no. 58 debe ser objeto de una grave preocupación. Necesitamos que la Iglesia se pronuncie con toda claridad en estos temas tan importantes. Si la Iglesia quiere sinceramente ayudar a los padres y a las familias, así como fortalecer la belleza del matrimonio sacramental, entonces necesita realizar una transformación de raíz a favor de la auténtica doctrina en las escuelas parroquiales, las universidades, los centros de formación religiosa y los programas parroquiales de formación doctrinal y sacramental. Después de todo, es allí donde los problemas se originan y empeoran.

 

El motivo que se presentó para convocar el Sínodo Extraordinario y el Ordinario sobre la Familia fue el de la necesidad de apoyar a la familia a vivir su vocación. En vez de ello, la familia cristiana se encontró inmersa en un debate entre la doctrina auténtica y opiniones heréticas. Tristemente, la familia cristiana, que ya estaba siendo marginada y perseguida, se halló así misma siendo no solamente amenazada por las asechanzas de la “cultura” de la muerte, sino incluso preguntándose si la doctrina de la Iglesia sigue siendo segura.

 

Mientras esperamos la traducción completa de la Relación Final, agradezcamos a Dios por los líderes de la Iglesia que, a pesar de la presión y la intimidación que sufrieron durante el Sínodo, valientemente defendieron a la familia y su vocación. Debemos agradecerles y animarles a no claudicar en esta batalla tan importante. Las familias cristianas que viven fielmente su vocación en Cristo necesitan que se les anime, se les ayude y se les proteja. Después de todo, ellas son las que están en peligro. Como dijo el Cardenal Dolan, de Nueva York, durante el Sínodo, las familias fieles ahora son una minoría que necesita un apoyo especial. Tal parece que algunos en el Sínodo olvidaron esta realidad o nunca se dieron cuenta de que la misma existía.

Joseph Meaney, PhD (Bioética)
Director de Coordinación Internacional
Human Life International

 

20 de octubre de 2015

Nota del Editor: Aunque este artículo fue publicado en su original en inglés cuando todavía el Sínodo no había concluido, pensamos que las reflexiones en él contenidas siguen siendo de gran validez e importancia. Por ello hemos decidido publicar nuestra traducción al español. 

El Señor nos ha dado, a través de Su Iglesia, una gracia maravillosa en medio de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es la vocación y misión de la familia en el mundo contemporáneo, con la canonización de Louis y Zélie Martin, los padres de Santa Teresita de Liseux. Es el primer matrimonio en ser canonizado juntos en la historia de la Iglesia. Los Martin representan el tipo de familia santa que la Iglesia nos invita a ser. Tuvieron muchas dificultades en su vida, especialmente la muerte prematura de cuatro de sus nueve hijos. Todos los cinco hijos sobrevivientes entraron en la vida religiosa.

El ejemplo luminoso de la familia Martin es particularmente importante para la actual sesión del Sínodo, que ha tendido a desviarse en algunos aspectos al enfocarse en aquellas personas que están en conflicto con la doctrina de la Iglesia. El Cardenal Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, observó durante su discurso al Sínodo que hay muchas apelaciones a la inclusión. Su recordatorio a los padres sinodales fue muy saludable: “¿Puedo sugerir de la misma manera que ahora hay una nueva minoría en el mundo y aún en la Iglesia? Pienso en los que, apoyándose en la gracia de Dios, se esfuerzan por vivir la virtud y la fidelidad: Matrimonios que – dado el caso de que, por lo menos en Norteamérica, solo la mitad de nuestra gente se casa sacramentalmente – se acercan a la Iglesia para recibir este sacramento; matrimonios que, inspirados por la doctrina de la Iglesia de que el matrimonio es

para siempre, han perseverado a través de las pruebas; matrimonios que le dan la bienvenida al don de Dios de tener muchos hijos; un joven y una joven que han elegido no vivir juntos hasta el matrimonio; un hombre o una mujer con tendencias homosexuales que quiere vivir la castidad; un matrimonio que ha decidido que la esposa sacrifique una prometedora carrera profesional para quedarse en casa y criar a los hijos – estas personas maravillosas se sienten que son una minoría, ciertamente en la cultura actual, pero también, ¡a veces en la misma Iglesia! Estoy convencido de que hay muchas más como ellas de lo que creemos, pero, dada la presión actual, a veces se sienten excluidas”.

Muchos observadores y participantes del Sínodo ven una falta de enfoque en las necesidades de los fieles que nadan contra la corriente de sociedades seculares y hedonistas. Estas familias sufren la burla y el ataque de su ambiente cultural, y sienten que la Iglesia no les presta mucha atención. Cristo nos enseñó a buscar a la oveja perdida, pero para traerla de vuelta al rebaño que Él guía con tanto amor. A nadie se le debe negar la simple atención pastoral de su pastor espiritual. Las familias fieles necesitan más apoyo, no menos, en estos tiempos en los cuales reina la confusión respecto de la naturaleza de las instituciones del matrimonio y la familia. De hecho, hay una persecución contra los que dan testimonio público del Evangelio del matrimonio y la familia. Si la Iglesia no está de su parte, ¿quién lo estará?

Como se esperaba, los obispos del África Subsahariana han defendido decididamente los sacramentos del matrimonio y de la Eucaristía. Un obispo de Tanzania dirigió una apasionada oración al comienzo de la sesión matutina de la semana pasada. Dijo que la Iglesia no puede entrar en componendas con el mundo, que los actos homosexuales y otros pecados no pueden ser pasados por alto o minimizados. Fue un momento emocionante que expresó muy bien las preocupaciones y la determinación de tantos padres sinodales.

De hecho, durante el comienzo mismo de esta sesión del Sínodo, en su discurso de apertura, el Cardenal Erdo, de Budapest, resaltó la existencia de ciertos valores y verdades objetivas que no son negociables. No se puede cambiar la doctrina constante de la Iglesia respecto de la ilicitud de la recepción de los sacramentos en

una situación objetiva de pecado grave. “Con respecto a las personas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente, es correcto tener un acompañamiento pastoral misericordioso – un acompañamiento, sin embargo, que no deje dudas acerca de la verdad de la indisolubilidad del matrimonio tal y como nos la enseñó el mismo Jesucristo. La misericordia de Dios ofrece el perdón a los pecadores, pero exige su conversión. El pecado en este caso no radica principalmente en el comportamiento que haya podido desembocar en la ruptura del primer matrimonio. En relación con ese fracaso, es posible que los cónyuges no hayan sido igualmente culpables. No se trata, por lo tanto, del fracaso del primer matrimonio, sino de la cohabitación en la segunda relación lo que impide el acceso a la Eucaristía”. El Cardenal Erdo entonces procedió a citar documentos magisteriales que reiteran la doctrina de siempre de la Iglesia de no admitir a la Santa Comunión las personas divorciadas y vueltas a casar, como la Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la Comunión Eucarística de parte de los fieles divorciados y vueltos a casar, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del 14 de septiembre de 1994; la Declaración sobre la admisibilidad a la Santa Comunión de los divorciados y vueltos a casar, del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, del 24 de junio de 2000, y la Exhortación Post-sinodal Sacramentum Caritatis, del Papa Benedicto XVI, del 22 de febrero de 2007.

Los liberales, que piensan que los divorciados y vueltos a casar inválidamente pueden comulgar legítimamente sin enmendar su vida, quedaron claramente a la defensiva. Desde entonces su mantra ha sido que estos asuntos difieren de lugar a lugar y de conciencia a conciencia y que deben ser resueltos por cada conferencia nacional de obispos o aún en las distintas diócesis. Las infames palabras del Cardenal Marx, de Múnich, presidente de la conferencia de obispos católicos de Alemania, de que la Iglesia en Alemania no es simplemente una “subsidiaria” de Roma, es el tipo de demagogia calenturienta y frustrada que estos liberales utilizan. Ahora se dan cuenta de que hay enormes sectores de la Iglesia que no van a aceptar la imposición de tales prácticas heterodoxas y por ello hablan equivocadamente de ir más allá de una comprensión “idealizada” o muy “estrecha” del matrimonio y la familia.

El Cardenal Burke, quien habló la verdad con caridad, reafirmó recientemente que la Iglesia es universal, que es precisamente la definición de “Católica”. Por

consiguiente, es inadmisible avalar la “diversidad regional” cuando se trata de verdades fundamentales. “No puedes decir, por ejemplo, que la doctrina de la Iglesia es que el matrimonio es indisoluble y luego afirmar que por razones ‘pastorales’ una persona que está en una unión irregular puede recibir los sacramentos, lo cual significa que el matrimonio no es indisoluble”. La inculturación consiste en la conformación de ciertas prácticas pastorales a la fe y a la doctrina moral de la Iglesia y no al revés.

Los obispos polacos y, en general, los de Europa Oriental, han sido particularmente notables en su celo por la doctrina auténtica de la Iglesia. Han levantado en alto el magisterio luminoso del Papa San Juan Pablo II sobre la familia como una clara alternativa a los errores del Cardenal Kasper y sus compinches. El Arzobispo Peta, de Astana, en Kazakstán, tuvo palabras fuertes durante una intervención pública en el Sínodo. Se refirió al Beato Pablo VI, quien dijo en 1972: “A través de una hendidura, el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios”. Estoy convencido de que estas fueron palabras proféticas de un papa santo, el autor de la Encíclica Humanae vitae. Durante el Sínodo del año pasado, “el humo de Satanás” estaba intentando entrar al aula de Pablo VI. Me refiero a la propuesta de admitir a la Santa Comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente, a la afirmación de que la cohabitación es una unión que en sí misma puede tener ciertos “valores” y a la petición de que el homosexualismo sea considerado “normal”.

Algunos padres sinodales no han entendido correctamente la petición del Papa Francisco de tener un diálogo abierto y han empezado a proponer ideas que contradicen la Tradición bimilenaria de la Iglesia, enraizada en la Eterna Palabra de Dios. Desafortunadamente, todavía se percibe el olor de “este humo infernal” en algunos puntos del documento de trabajo para el Sínodo (Instrumentum Laboris) y también en las intervenciones de este año de algunos padres sinodales.

Para mí, la tarea principal de un Sínodo consiste en subrayar una vez más el Evangelio del matrimonio y la familia. Ello implica la afirmación de la doctrina de Nuestro Salvador. No se debe permitir la destrucción del fundamento, de la roca.

Los obispos polacos estaban tan preocupados por las manipulaciones del Sínodo por parte de la prensa, que trajeron a sus propios periodistas para que proporcionaran un reportaje preciso de los eventos. De hecho, ha habido acusaciones de reportajes distorsionados acerca de los procedimientos, aún durante las sesiones informativas de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Una noticia de gran impacto, que tuvo lugar durante la primera parte del Sínodo, fue la filtración de una carta al Papa que fue firmada por 13 cardenales. En la misiva, estos prelados de alto rango, incluyendo el Cardenal Muller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el Cardenal Pell, a cargo de las finanzas de la Santa Sede, expresaban una profunda preocupación acerca del Instrumentum Laboris. Este texto incluye declaraciones que son ambiguas o contrarias a la doctrina de la Iglesia acerca de los derechos de los padres de familia y otros temas. Los 13 cardenales señalaron con malestar que el texto final iba a ser elaborado por un comité de redacción similar al que los Padres del Sínodo no habían establecido y que era posible que el mismo no reflejara la mentalidad de la Iglesia ni de los miembros del Sínodo.

El Cielo escucha las oraciones de los Santos Louis y Zélie Martin, y de los fieles alrededor del mundo por los Obispos del Sínodo. Sus reliquias y las de Santa Teresita se encuentran actualmente en Roma, para ser veneradas en la basílica de Santa María Mayor. Tenemos la esperanza de que se actúe en favor de las propuestas de fortalecer y realzar la preparación al matrimonio católico por parte de este Sínodo. La Iglesia debe proporcionar esfuerzos pastorales que verdaderamente se caractericen por la caridad, para ayudar a los que sufren de atracciones hacia personas del mismo sexo y a los que se encuentran en una segunda unión inválida, para que vivan la castidad en plena comunión con la Iglesia. Las familias católicas de hoy necesitan desesperadamente recibir un auténtico ánimo y apoyo. De hecho, todos están de acuerdo con que se necesita una verdadera misericordia y no una “gracia barata”. Que el Espíritu Santo nos guíe en esa dirección.

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