ELIGE SUB-SECCIONES en "Métodos de Aborto"

¡ADVERTENCIA!

 


 

FOTOS QUE MUESTRAN LA VIOLENCIA DEL ABORTO

La mayor parte de la cultura actual vive en un estado de negación respecto del aborto. Ha convertido este crimen en una abstracción, para luego hablar o debatir acerca de él de forma displicente. Llegó la hora de acabar con esa indiferencia. Llegó la hora de sacudir las conciencias.

Por otro lado, no estamos aquí para rechazar a nadie. Nuestro objetivo no es condenar a nadie que de una forma u otra se haya involucrado en un aborto. Condenamos el acto; no a la persona. Sabemos que muchas mujeres, y hombres también, se han arrepentido y sufren a causa del síndrome postaborto. A esas personas les ofrecemos humildemente los medios para alcanzar la curación, a través de la reconciliación con Dios y con ellas mismas. Las invitamos a visitar, en el portal de VHI, el enlace a “Postaborto” en:http://vidahumana.org/temas-de-ayuda/ayuda-postaborto.

Precisamente para cumplir con estos dos objetivos, mostrar lo horrible que es el aborto y al mismo tiempo dar esperanza a los que se han involucrado en él pero están arrepentidos, tenemos en línea esta sección que muestra fotos de bebitos abortados y la sección"Postaborto".

A los que verán estas fotos, les advertimos que es posible que después sientan una gran indignación por este crimen que se realiza legalmente en no pocos países del mundo, cuya legalización es objeto de promoción en muchos otros, incluyendo los de América Latina. Reiteramos, como tantas veces hemos dicho antes, que la respuesta a esta abominación, no es la violencia, ni verbal ni física contra nadie, sino la oración, la educación y el servicio a las mujeres embarazadas e, incluso, el ofrecimiento de la misericordia de Dios y el Sacramento de la Confesión a las  personas que se han involucrado en un aborto.

Las imágenes que usted verá a continuación, muestran la monstruosidad del aborto y, por tanto, no son aptas para menores.

Si las mostramos es por la misma razón por la que se justifica publicar imágenes de las víctimas del holocausto nazi o de las bombas napal de la guerra del Vietnam: llaman la atención sobre una realidad que no se debe tolerar. Las fotos que verá a continuación muestran víctimas inocentes del holocausto más grande de la historia en EEUU, donde cada año son sacrificados más de un millón y medio de seres humanos, a quienes no se les permite nacer.

Si la foto de una criatura abortada es tan horripilante; ¿acaso no será mucho peor tolerar que se permita esta cruda realidad?

Categoría relacionada: Fotos de bebés abortados.

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HLI

Cecilia E. Rodríguez Galván
Asesora de REDESSVIDA
Programa de Vida Humana Internacional
 

Es difícil no estar feliz en esta época que nos regresa a un tiempo lejano, a un país lejano, a un sitio divino.

Por todas partes la Navidad sigue en el aire, se siente la fraternidad, o al menos eso es lo que dice la mercadotecnia…pero en el interior de los hogares, donde la intimidad nos descubre nos encontramos con nosotros mismos, en familia.

Cristo ha nacido, una familia se ha integrado, un hombre, santo varón, ha confiado en la Palabra de Dios, en su emisario que le indica que “debe” resguardar a Aquel que viene, y a la mujer que le lleva en su seno.

Cristo ha nacido, y una mujer “llena de Gracia” ha sucumbido ante la majestuosidad de un anuncio, y ha confiado también, en Aquel que viene a salvar a su pueblo. Y ese mismo Aquel es quien le hace “arca de la Alianza”, “puerta del cielo”, “estrella de la mañana”. Su confianza es una sola palabra “fiat”, hágase. Y por esto que el cielo se regocija y la tierra espera.

Cristo ha nacido, en un pesebre, la fría noche, una corte de ovejas y pastores, y unos extraños de fuera son los afortunados que reciben el mensaje: El Salvador, el Emmanuel, Dios ha nacido.

Y Cristo ha nacido, entre hombres sí, pero sobretodo y antes que todo ha nacido en Familia.

La Iglesia celebra el nacimiento de quien ha venido a salvar a los hombres y la tierra se estremece por siglos con este anuncio, bailan, festejan, recuerdan, atraen a los queridos, acogen a los extranjeros, abrazan a los olvidados, y en todas partes el anuncio es el mismo: “ha nacido el Salvador, Luz para alumbrar a las naciones”.

El frio de esa noche no pudo contener el calor del nacimiento del Rey del mundo, la pobreza no opacó la verdad de su realeza, Cristo el Señor, un niño en un pesebre, acogido en familia iluminó al mundo.

Los siglos han visto rememorar esta historia, uno tras otros los países han conocido la Verdad de su divinidad y su humanidad. Han acogido al niño, en Familia.

La sagrada familia es un don que ese día se realza, que ese día recibe su verdadera dimensión, un hombre y una mujer que se abren a la vida de forma tan singular. Dios les entregó un hijo, lo acogieron, le cuidaron y resguardaron adhiriéndose al plan salvífico de Dios, cuidándolo hasta la muerte. Ellos reflejan un modelo estupendo de familia. Ellos se toman muy en serio lo humano.

Y unos días después de la conmemoración de ese suceso excepcional nos recuerdan la maravilla del Amor humano, donde José cuidara a María y María cuidara a José renunciando ambos a intereses quizá personales distintos, incluso con miedo. Esto indica un amor generoso, y es admirable el que ellos pudieran amar de esa manera.

El primero en reconocer a este bendito Niño es otro niño en el seno de su madre Isabel, Juan salta de alegría al reconocer a su Salvador, María se postra ante Su presencia y José se dedica a resguardarlo.

En esta época donde la Natividad se hace borrosa por las fiestas, donde se opaca con intención absoluta la verdad del suceso histórico y sobrehumano, Dios nos recuerda en la quietud de la noche la verdad de la Familia, la entrega absoluta y humilde a la promesa del Señor que sigue creyendo a la humanidad. Él vuelve a nacer, y lo hace en familia y estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Bendito sea Dios.

Que el tiempo de Navidad nos permita recordar la escena maravillosa que ha partido el tiempo en dos y nos haga valientes heraldos de Aquel que naciendo en un pesebre da razón a nuestra historia.

San Bernardino, California, EEUU. Ciudad Colorado, EEUU. París, Francia. No pasa un día sin que dejemos de ser testigos de numerosas imágenes y noticias de crímenes violentos alrededor del mundo. A menudo estas informaciones vienen acompañadas de una plétora de motivos que los expertos nos ofrecen para explicar estos macabros hechos. Sus explicaciones podrían ser válidas o podrían ser también una cortina de humo que esconde la verdadera naturaleza de los problemas. Sugiero que consideremos las razones más fundamentales: el rechazo de Dios y de la verdad objetiva acerca de la dignidad de la persona humana.

“Si Dios no existe, todo está permitido” es una cita que a menudo se atribuye a Dostoevsky, aunque a decir verdad uno de los personajes de su novela “Los hermanos Karamazov” sólo dijo algo parecido. Esta intuición no es original y también fue propuesta en términos diferentes por otros autores cuyas ideas destructoras se oponían diametralmente a la fe cristiana de Dostoevsky: Sartre, Nietzsche y Marx.

La Europa del siglo XIX fue testigo del surgimiento de sistemas sociales, políticos, científicos e ideológicos que eran implícita o explícitamente ateos. Fue una época de una abierta negación de la existencia de Dios. Se consideraba que la creencia en Él y la práctica de la religión eran reliquias del pasado, cosas que ya no eran necesarias. Como dijo Carlos Marx: “La religión es el opio del pueblo”. Se pensaba que la fe religiosa constituía una dependencia en la ayuda sobrenatural y, por lo tanto, un signo de inmadurez de la humanidad – de la cual era necesario que se liberase.

Como ya sabemos, las ideas de Nietzsche y de Marx fueron sistematizadas y puestas en práctica por Hitler y Lenin, respectivamente, en sus sistemas de socialismo nacional y de comunismo, los cuales causaron dos de las más grandes atrocidades de toda la historia.

La modernidad pone su fe en la tecnología y en la política como los medios para perfeccionar el mundo. El mundo sin Dios que estas ideologías eventualmente producen es un mundo deshumanizado donde todo está permitido – los únicos límites dependen de los caprichos de los poderosos. Sin ningún sentido de una Ley que exija una conducta moral a las personas y a la sociedad ante la política y las arbitrarias sentencias de los jueces, la gente establece su vida sobre la base de una concepción individualista y privatista de la existencia humana. El fruto de una vida sin Dios y sin la fe en la inmortalidad es una vida trágicamente condenada al aislamiento, la soledad y la ruptura – un alma atormentada y esclava de las pasiones, el egoísmo y el auto-consumo.

Si bien hay personas que no creen en Dios pero que se preocupan genuinamente por los demás y siguen un cierto código moral, ese código se funda en preferencias personales y, por lo tanto, es fundamentalmente arbitrario y fácilmente moldeable por el espíritu de los tiempos. Muchas veces, tanto en la historia pasada como en la del presente, se trata de un espíritu homicida.

Podría asegurar que debido a que la actual cultura secular continúa alienando al hombre y a la mujer de la verdad objetiva acerca de su dignidad como criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios, la sociedad continuará descendiendo hacia actos cada vez más violentos. No podría ser de otra manera si la persona humana es considerada un producto o una mercancía para ser usada y descartada. Si el código “moral” que se utiliza es puramente subjetivo – responde a impulsos interiores y deseos – no hay nada que detenga la matanza de aquellos que son considerados “inconvenientes”, ya sea que estén en el vientre materno o en un centro comercial.

Es evidente que tampoco los cristianos están exentos del error, como la historia, pasada y presente, lo demuestra claramente. Tampoco los cristianos han dicho lo contrario. Lo que sí han dicho los cristianos es que, cuando ellos fracasan moralmente – ya sea por medio de pecados veniales o de pecados mortales y atroces – han traicionado la Ley de Dios, independientemente de cómo se hayan sentido respecto de sus actos o de lo que un juez particular haya sentenciado. Por ello es que los cristianos creen que la legitimidad de la ley humana se mide según su consonancia con la Ley de Dios – con Su amor y Su justicia.

Si no existe Dios, no existe tampoco la inmortalidad. Y si no existe la inmortalidad, tampoco existe el juicio. Y si no hay juicio, las decisiones y los actos no tienen consecuencias fuera de los consensos y leyes humanas. Y si se determina que estos consensos y leyes contradicen el interés propio, entonces pueden ser pasados por alto o violados. Si no hay Dios, entonces la propia voluntad y el propio deseo se convierten en la fuente de todo.

El Papa Emérito Benedicto XVI señaló perfectamente este punto cuando analizó el nuevo “orden” mundial de Carlos Marx, el cual rechaza la fe y el valor trascendente de la persona humana: “El error de Marx no consiste sólo en no haber ideado los ordenamientos necesarios para el nuevo mundo; en éste, en efecto, ya no habría necesidad de ellos. Que no diga nada de eso es una consecuencia lógica de su planteamiento. Su error está más al fondo. Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables” (Encíclica Spe Salvi sobre la esperanza cristiana, 30 de noviembre de 2007, no. 21, http://w2.vatican.va/content/benedictxvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html).

El valor de un ser humano se funda en la voluntad y el amor de Dios, que crea a cada persona humana a Su imagen y semejanza. De manera que cuando la fe y la verdad objetiva acerca de la inmortalidad de la persona humana desaparecen de la sociedad, una de las consecuencias inevitables es que el respeto hacia cada vida humana también desaparece.

Por consiguiente, la meta primaria de una sociedad que desea la paz y la justicia verdaderas sigue siendo la búsqueda constante del bien común – tal y como lo define la Iglesia – y la protección de la dignidad inalienable de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. Estos asuntos no existen separados unos de otros; al contrario, están profundamente relacionados.

El amor y el respeto debidos a la dignidad trascendente de cada ser humano es la meta principal de una sociedad en busca de la paz y la justicia social auténticas. Si se niega a Dios y la verdad objetiva acerca del valor trascendente de la persona humana, la propia persona se destruye a sí misma y destruye a su prójimo.

Oremos por las almas de los que han muerto, por las de sus asesinos y por las de aquellos que lloran a sus seres queridos, y también oremos para que se haga justicia. Es necesario condenar estos actos violentos, así como condenamos el aborto y la matanza de los inocentes. Pero ello no es suficiente. La labor más difícil y necesaria es armonizar lo más posible nuestras vidas, familias y comunidades con la Ley de Dios, con el Príncipe de la Paz.

Natalia Zimbrao

RIO DE JANEIRO, 15 Nov. 15 / 02:19 pm (ACI).- “Mi cuerpo, mis reglas”, es el título de un video que generó polémica en Brasil en el que se aprecia a actores conocidos en ese país promoviendo el aborto como un “derecho” de la mujer, además de cuestionar y burlarse de la virginidad de la Madre de Dios.

El video fue difundido en la víspera del estreno de la película Olmo e a Gaivota (Olmo y Gaviota), de Petra Costa, que obtuvo el premio de Mejor Largometraje Documental en el Festival de Río 2015. Durante su discurso, Costa dedicó el galardón a las mujeres que defienden el aborto como un “derecho” de la mujer, lo que le valió una gran cantidad de críticas en las redes sociales.

Según los productores de “Mi cuerpo, mis reglas”, los actores se unieron para grabar el video en respuesta a esas críticas.

“Hablar del embarazo es un tabú. Este viene de Nuestra Señora, que quedó en cinta siendo virgen. Un embarazo sin sexo, sin cuerpo, sin deseo y sin miedo. ¿Sin sexo? Este tema (de la virginidad) (es) un error de traducción. Del hebreo al griego, del arameo al hindú”, dicen los actores en el video.

Ante esto, los católicos vieron la necesidad de esclarecer la cuestión. Uno de ellos es el P. José Eduardo de Oliveira e Silva, profesor de Teología Moral y doctor por la Pontificia Universidad Romana de Santa Cruz.

 

“Para ayudarlos en su desconocimiento bíblico, y también para reparar la blasfemia que cometieron contra la fe cristiana, es mi deber decirles que Nuestra Señora es Virgen, y que eso no es un error de traducción”, explicó en su cuenta de Facebook.

El sacerdote cita al profeta Isaías (7,14), que afirma: “He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel”. Sobre este punto, explica que el significado literal de “la palabra original en hebreo ‘almah´ era ‘doncella’ y que se utilizaba para denominar a las jóvenes vírgenes que aún vivían con sus padres”.

También hace referencia al evangelio de Mateo (1,23), que “en su versión griega tradujo la palabra ‘almah’ por ‘partenos’, cuyo significado literal es virgen”. El sacerdote precisó que lo que los evangelistas querían decir era que este texto de Isaías se hizo realidad con el parto milagrosamente virginal de María.

Uno de los argumentos presentados en el video es el que da nombre al mismo: “mi cuerpo, mis reglas”, siguiendo la lógica feminista de que la mujer tiene pleno derecho sobre su cuerpo y que así podría decidir si quiere o no continuar con un embarazo.

Sin embargo, según el P. José Eduardo, la verdad es que estas reglas vienen de afuera. “Son las reglas de los colectivos feministas marxistas, que sirven a los intereses de los Consejos Poblacionales y a las sucursales de Fundaciones Internacionales que quieren la implantación de un gobierno mundial y la reducción de la natalidad a niveles demográficamente suicidas”.

El sacerdote indicó que los involucrados en este video “vendieron sus cuerpos a quien les pagó por eso”, para que ellos obedezcan tal regla pensando que son sus propios dueños. Pero explicó que lo que sucede es que son engañados por los promotores de esas ideas “viendo que el mejor engaño es aquel en el que el engañado se siente convencido de que no lo es, cuando está siéndolo”.

“Lo peor de esto es que, aunque tal vez ustedes nunca se hayan hecho un aborto, algún desinformado puede hacérselo por causa de ‘sus’ reglas, que no son ‘suyas’, ni nunca serán ‘de ellos’”, observó.

El P. José Eduardo también reflexionó sobre la situación del bebé en un embarazo, que en ningún momento es considerado en el video.

“Lo siento mucho por ustedes, lo siento mucho por Brasil, pero lo siento mucho más por los bebés, porque, ante tantos ‘cuerpos’, parece que ellos mismos no tienen aquellos que, de hecho, son suyos”, lamentó el sacerdote.

Añadió que “ellos son los únicos sacrificados, los únicos expropiados de todo. Ellos no tienen reglas, ¿no es verdad? ¿Entonces deben obedecer las ‘suyas’, que no son suyas?”

En un artículo titulado “Entienda por qué los actores de Globo están en campaña a favor del aborto”, publicado en el sitio web de la Casa Pro Mãe Imaculada (Madre Inmaculada), el P. Silvio R. Roberto, miembro de los padres Marianos da Imaculada Conceição (MIC), explica el contexto de Brasil.

Destacó que “los defensores del asesinato de los niños están desesperados, pues su ideología de muerte está perdiendo terreno cada día más”.

El sacerdote explicó que la legalización del aborto en Brasil es un deseo antiguo de la industria abortista, que quiere ampliar su mercado y “lucrar con el sufrimiento de los niños y las madres”.

Resaltó que lo medios seculares buscan que se liberalice “el aborto porque este contribuye para su proyecto de revolución cultural, cuyo objetivo es destruir los valores cristianos en la sociedad”.

También indicó que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha trabajado para aprobar el aborto en los países miembros, con una “táctica de manipulación del lenguaje” que defiende los llamados derechos sexuales y reproductivos.

“Se sabe que, según los planes de los abortistas y por el monto del dinero que ellos invirtieron, el aborto ya debía de haber sido legalizado en Brasil por lo menos hace una década. El partido que está en el poder (Partido de los Trabajadores - PT) hace diez años se comprometió con esta legalización”, afirmó.

Mientras tanto, observa que aumenta el número de personas que están contra la legalización de esta práctica en Brasil y, “para empeorar las cosas para los abortistas, en las últimas elecciones que tuvimos para el Legislativo se formó una casa aún más conservadora, impidiendo que la legalización del aborto se apruebe como ley”.

Por estas razones, continuó el sacerdote, los abortistas necesitan recurrir a las películas y campañas publicitarias “con la intención de ganar en la opinión pública, siempre por medio de la mentira y de la verdad a medias”.

“Si es verdad que nuestra lucha es la de David contra Goliat, pues mientras que ellos tienen los medios de comunicación, el dinero y la fama, nosotros tenemos la verdad, algo que habla directamente al corazón humano. Pero, así como ellos no descansan en cumplir con su objetivo sórdido -el asesinato- con mayor razón nosotros, los ciudadanos comunes, debemos empeñarnos por un país de una cultura de vida”, señaló.

Por otro lado, como respuesta al video, la plataforma CitizenGo lanzó una petición en rechazo a esta campaña, la cual puede ser firmada aquí: http://www.citizengo.org/pt-pt/lf/node%3Anid%5D-repudio-campanha-abortistaatores-globais?tc=wp&tcid=17166967. Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/catolicos-reaccionan-ante-video-proaborto-que-ataca-a-la-virgen-maria-32534/.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

El pasado 25 de octubre (2015), el Sínodo de los Obispos sobre la Familia terminó y emitió un documento titulado Relación Final. El documento contiene una problemática declaración que ha causado preocupación. Se trata del parágrafo no. 58, que dice: “La familia, aunque sigue siendo el espacio primario de la educación (cf. Gravissimum Educationis, no. 33), no puede ser el único lugar donde se enseñe acerca de la sexualidad” (el énfasis es nuestro).

 

Esta declaración debió ser rechazada y reemplazada por un texto más preciso sobre el papel y el deber de los padres de familia. El capítulo en el cual esta aseveración se encuentra parece intentar enfocarse principalmente en las necesidades de la familia y en ayudar a los padres. Sin embargo, la ambigüedad de este punto tan crucial deja la puerta abierta de par en par para la mala interpretación y la manipulación. Por ello es que me ha dejado perplejo y preocupado el apoyo que la inmensa mayoría de los obispos le dio a la Relación Final: de los 265 votos elegibles, hubo 251 afirmativos y sólo 14 negativos.

 

En todo el mundo, las familias enfrentan sistemas educativos estatales que han decidido imponer programas de “educación” sexual e ideología de “género”, que incluyen la aceptación del homosexualismo, la promiscuidad sexual, la anticoncepción y el aborto. La integridad moral de nuestros hijos es el objeto de brutales ataques por medio de estos programas. Los padres tienen el derecho y la responsabilidad moral de proteger a sus hijos de los mismos. Por ese motivo, los padres merecen y necesitan un apoyo absolutamente claro y sin ambigüedades por parte de la Iglesia en este asunto tan importante.

 

Durante su visita pastoral a Las Filipinas en enero de 2015, el Papa Francisco dijo a los padres de familia que rechazaran la “colonización ideológica” proveniente de los países ricos:

 

Se les ha dado un rol que desempeñar en cuanto a reconocer los peligros para las familias y a protegerlas de las nuevas ideologías. Hay una colonización ideológica que intenta destruir a la familia, frente a la cual tenemos que tener cuidado. Enfrentamos el reto de una redefinición del matrimonio y de la apertura a la vida. Como familias tenemos que tener mucha sabiduría y fortaleza ante esta colonización que amenaza con destruir a la familia.

 

El texto del parágrafo no. 58 parece contradecir la clara doctrina de la Iglesia, que enfatiza la autoridad de los padres en la educación de sus hijos o en la cuidadosa delegación y supervisión de dicha educación:

 

La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, siempre debe ser llevada a cabo bajo su guía atenta, ya sea en casa o en los centros educativos que ellos mismos escojan y controlen. En este punto, la Iglesia reafirma la ley de la subsidiaridad, la cual la escuela está obligada a observar cuando coopera en la educación sexual, asumiendo el mismo espíritu que anima a los padres (San Juan Pablo II, Familiaris consortio, no. 37).

 

La Iglesia se encuentra bajo una enorme presión por parte de la cultura secular actual de adoptar el mismo lenguaje ideológico de dicha cultura. Pero los Padres Sinodales pudieron haber rechazado fácilmente esta presión simplemente reafirmando la doctrina perenne de la Iglesia. Podrían haber citado documentos como La carta de los derechos de la familia – la cual todavía no ha sido implantada plenamente – que aborda el tema de los deberes y el papel de los padres hacia sus hijos, y reitera la obligación de la Iglesia y el Estado de respetar y proteger a los padres de intrusiones y manipulaciones.

 

¿Qué quiere decir la Iglesia cuando proclama que los padres son los principales educadores de sus hijos? Quiere decir que los padres enseñan a sus hijos desde la infancia y la niñez, y luego durante la adolescencia, hasta que alcancen la edad adulta. Quiere decir que ellos son los primeros en autoridad, deber y capacidad para educar a sus hijos, para prepararlos para esta vida y, más importante aún, para la vida eterna.

 

Los padres no tiene solamente un “lugar privilegiado” entre otras personas o entidades en cuanto a la educación de sus hijos. La doctrina de la Iglesia es perfectamente clara cuando dice que los padres, al cooperar con Dios en la transmisión de la vida, tienen el derecho inalienable de educar a sus hijos, como lo enfatiza el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia:

 

En la labor educativa, la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad personal en todas sus dimensiones, incluida la dimensión social. De hecho, la familia constituye una comunidad de amor y solidaridad, que está singularmente capacitada para enseñar y transmitir valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, que son esenciales para el desarrollo y el bienestar de sus propios miembros y de la sociedad (no. 238)

 

El derecho y deber de los padres de educar a sus hijos es esencial, ya que está vinculado a la transmisión de la vida; es original y primario respecto del papel educativo de otros, debido a la singularidad de la relación de amor entre padres e hijos; y es irremplazable e inalienable, y por tanto, incapaz de ser totalmente delegado a otros o usurpado por otros. Los padres tienen el derecho y el deber de impartir una educación religiosa y una formación moral a sus hijos, un derecho que el Estado no puede anular sino que tiene que respetar y promover. Este es un derecho primario que la familia no puede descuidar ni delegar (no. 239).

 

No debemos estar preocupados solamente ante el mundo secular, sino también ante la escandalosa desintegración de la educación católica en EEUU y Europa. La inadecuada formación catequética y el disenso contra la auténtica doctrina católica han estado socavando cada vez más a generaciones enteras de familias y jóvenes católicos. Por ello es que la declaración del parágrafo no. 58 debe ser objeto de una grave preocupación. Necesitamos que la Iglesia se pronuncie con toda claridad en estos temas tan importantes. Si la Iglesia quiere sinceramente ayudar a los padres y a las familias, así como fortalecer la belleza del matrimonio sacramental, entonces necesita realizar una transformación de raíz a favor de la auténtica doctrina en las escuelas parroquiales, las universidades, los centros de formación religiosa y los programas parroquiales de formación doctrinal y sacramental. Después de todo, es allí donde los problemas se originan y empeoran.

 

El motivo que se presentó para convocar el Sínodo Extraordinario y el Ordinario sobre la Familia fue el de la necesidad de apoyar a la familia a vivir su vocación. En vez de ello, la familia cristiana se encontró inmersa en un debate entre la doctrina auténtica y opiniones heréticas. Tristemente, la familia cristiana, que ya estaba siendo marginada y perseguida, se halló así misma siendo no solamente amenazada por las asechanzas de la “cultura” de la muerte, sino incluso preguntándose si la doctrina de la Iglesia sigue siendo segura.

 

Mientras esperamos la traducción completa de la Relación Final, agradezcamos a Dios por los líderes de la Iglesia que, a pesar de la presión y la intimidación que sufrieron durante el Sínodo, valientemente defendieron a la familia y su vocación. Debemos agradecerles y animarles a no claudicar en esta batalla tan importante. Las familias cristianas que viven fielmente su vocación en Cristo necesitan que se les anime, se les ayude y se les proteja. Después de todo, ellas son las que están en peligro. Como dijo el Cardenal Dolan, de Nueva York, durante el Sínodo, las familias fieles ahora son una minoría que necesita un apoyo especial. Tal parece que algunos en el Sínodo olvidaron esta realidad o nunca se dieron cuenta de que la misma existía.

Joseph Meaney, PhD (Bioética)
Director de Coordinación Internacional
Human Life International

 

20 de octubre de 2015

Nota del Editor: Aunque este artículo fue publicado en su original en inglés cuando todavía el Sínodo no había concluido, pensamos que las reflexiones en él contenidas siguen siendo de gran validez e importancia. Por ello hemos decidido publicar nuestra traducción al español. 

El Señor nos ha dado, a través de Su Iglesia, una gracia maravillosa en medio de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es la vocación y misión de la familia en el mundo contemporáneo, con la canonización de Louis y Zélie Martin, los padres de Santa Teresita de Liseux. Es el primer matrimonio en ser canonizado juntos en la historia de la Iglesia. Los Martin representan el tipo de familia santa que la Iglesia nos invita a ser. Tuvieron muchas dificultades en su vida, especialmente la muerte prematura de cuatro de sus nueve hijos. Todos los cinco hijos sobrevivientes entraron en la vida religiosa.

El ejemplo luminoso de la familia Martin es particularmente importante para la actual sesión del Sínodo, que ha tendido a desviarse en algunos aspectos al enfocarse en aquellas personas que están en conflicto con la doctrina de la Iglesia. El Cardenal Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, observó durante su discurso al Sínodo que hay muchas apelaciones a la inclusión. Su recordatorio a los padres sinodales fue muy saludable: “¿Puedo sugerir de la misma manera que ahora hay una nueva minoría en el mundo y aún en la Iglesia? Pienso en los que, apoyándose en la gracia de Dios, se esfuerzan por vivir la virtud y la fidelidad: Matrimonios que – dado el caso de que, por lo menos en Norteamérica, solo la mitad de nuestra gente se casa sacramentalmente – se acercan a la Iglesia para recibir este sacramento; matrimonios que, inspirados por la doctrina de la Iglesia de que el matrimonio es

para siempre, han perseverado a través de las pruebas; matrimonios que le dan la bienvenida al don de Dios de tener muchos hijos; un joven y una joven que han elegido no vivir juntos hasta el matrimonio; un hombre o una mujer con tendencias homosexuales que quiere vivir la castidad; un matrimonio que ha decidido que la esposa sacrifique una prometedora carrera profesional para quedarse en casa y criar a los hijos – estas personas maravillosas se sienten que son una minoría, ciertamente en la cultura actual, pero también, ¡a veces en la misma Iglesia! Estoy convencido de que hay muchas más como ellas de lo que creemos, pero, dada la presión actual, a veces se sienten excluidas”.

Muchos observadores y participantes del Sínodo ven una falta de enfoque en las necesidades de los fieles que nadan contra la corriente de sociedades seculares y hedonistas. Estas familias sufren la burla y el ataque de su ambiente cultural, y sienten que la Iglesia no les presta mucha atención. Cristo nos enseñó a buscar a la oveja perdida, pero para traerla de vuelta al rebaño que Él guía con tanto amor. A nadie se le debe negar la simple atención pastoral de su pastor espiritual. Las familias fieles necesitan más apoyo, no menos, en estos tiempos en los cuales reina la confusión respecto de la naturaleza de las instituciones del matrimonio y la familia. De hecho, hay una persecución contra los que dan testimonio público del Evangelio del matrimonio y la familia. Si la Iglesia no está de su parte, ¿quién lo estará?

Como se esperaba, los obispos del África Subsahariana han defendido decididamente los sacramentos del matrimonio y de la Eucaristía. Un obispo de Tanzania dirigió una apasionada oración al comienzo de la sesión matutina de la semana pasada. Dijo que la Iglesia no puede entrar en componendas con el mundo, que los actos homosexuales y otros pecados no pueden ser pasados por alto o minimizados. Fue un momento emocionante que expresó muy bien las preocupaciones y la determinación de tantos padres sinodales.

De hecho, durante el comienzo mismo de esta sesión del Sínodo, en su discurso de apertura, el Cardenal Erdo, de Budapest, resaltó la existencia de ciertos valores y verdades objetivas que no son negociables. No se puede cambiar la doctrina constante de la Iglesia respecto de la ilicitud de la recepción de los sacramentos en

una situación objetiva de pecado grave. “Con respecto a las personas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente, es correcto tener un acompañamiento pastoral misericordioso – un acompañamiento, sin embargo, que no deje dudas acerca de la verdad de la indisolubilidad del matrimonio tal y como nos la enseñó el mismo Jesucristo. La misericordia de Dios ofrece el perdón a los pecadores, pero exige su conversión. El pecado en este caso no radica principalmente en el comportamiento que haya podido desembocar en la ruptura del primer matrimonio. En relación con ese fracaso, es posible que los cónyuges no hayan sido igualmente culpables. No se trata, por lo tanto, del fracaso del primer matrimonio, sino de la cohabitación en la segunda relación lo que impide el acceso a la Eucaristía”. El Cardenal Erdo entonces procedió a citar documentos magisteriales que reiteran la doctrina de siempre de la Iglesia de no admitir a la Santa Comunión las personas divorciadas y vueltas a casar, como la Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la Comunión Eucarística de parte de los fieles divorciados y vueltos a casar, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del 14 de septiembre de 1994; la Declaración sobre la admisibilidad a la Santa Comunión de los divorciados y vueltos a casar, del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, del 24 de junio de 2000, y la Exhortación Post-sinodal Sacramentum Caritatis, del Papa Benedicto XVI, del 22 de febrero de 2007.

Los liberales, que piensan que los divorciados y vueltos a casar inválidamente pueden comulgar legítimamente sin enmendar su vida, quedaron claramente a la defensiva. Desde entonces su mantra ha sido que estos asuntos difieren de lugar a lugar y de conciencia a conciencia y que deben ser resueltos por cada conferencia nacional de obispos o aún en las distintas diócesis. Las infames palabras del Cardenal Marx, de Múnich, presidente de la conferencia de obispos católicos de Alemania, de que la Iglesia en Alemania no es simplemente una “subsidiaria” de Roma, es el tipo de demagogia calenturienta y frustrada que estos liberales utilizan. Ahora se dan cuenta de que hay enormes sectores de la Iglesia que no van a aceptar la imposición de tales prácticas heterodoxas y por ello hablan equivocadamente de ir más allá de una comprensión “idealizada” o muy “estrecha” del matrimonio y la familia.

El Cardenal Burke, quien habló la verdad con caridad, reafirmó recientemente que la Iglesia es universal, que es precisamente la definición de “Católica”. Por

consiguiente, es inadmisible avalar la “diversidad regional” cuando se trata de verdades fundamentales. “No puedes decir, por ejemplo, que la doctrina de la Iglesia es que el matrimonio es indisoluble y luego afirmar que por razones ‘pastorales’ una persona que está en una unión irregular puede recibir los sacramentos, lo cual significa que el matrimonio no es indisoluble”. La inculturación consiste en la conformación de ciertas prácticas pastorales a la fe y a la doctrina moral de la Iglesia y no al revés.

Los obispos polacos y, en general, los de Europa Oriental, han sido particularmente notables en su celo por la doctrina auténtica de la Iglesia. Han levantado en alto el magisterio luminoso del Papa San Juan Pablo II sobre la familia como una clara alternativa a los errores del Cardenal Kasper y sus compinches. El Arzobispo Peta, de Astana, en Kazakstán, tuvo palabras fuertes durante una intervención pública en el Sínodo. Se refirió al Beato Pablo VI, quien dijo en 1972: “A través de una hendidura, el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios”. Estoy convencido de que estas fueron palabras proféticas de un papa santo, el autor de la Encíclica Humanae vitae. Durante el Sínodo del año pasado, “el humo de Satanás” estaba intentando entrar al aula de Pablo VI. Me refiero a la propuesta de admitir a la Santa Comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente, a la afirmación de que la cohabitación es una unión que en sí misma puede tener ciertos “valores” y a la petición de que el homosexualismo sea considerado “normal”.

Algunos padres sinodales no han entendido correctamente la petición del Papa Francisco de tener un diálogo abierto y han empezado a proponer ideas que contradicen la Tradición bimilenaria de la Iglesia, enraizada en la Eterna Palabra de Dios. Desafortunadamente, todavía se percibe el olor de “este humo infernal” en algunos puntos del documento de trabajo para el Sínodo (Instrumentum Laboris) y también en las intervenciones de este año de algunos padres sinodales.

Para mí, la tarea principal de un Sínodo consiste en subrayar una vez más el Evangelio del matrimonio y la familia. Ello implica la afirmación de la doctrina de Nuestro Salvador. No se debe permitir la destrucción del fundamento, de la roca.

Los obispos polacos estaban tan preocupados por las manipulaciones del Sínodo por parte de la prensa, que trajeron a sus propios periodistas para que proporcionaran un reportaje preciso de los eventos. De hecho, ha habido acusaciones de reportajes distorsionados acerca de los procedimientos, aún durante las sesiones informativas de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Una noticia de gran impacto, que tuvo lugar durante la primera parte del Sínodo, fue la filtración de una carta al Papa que fue firmada por 13 cardenales. En la misiva, estos prelados de alto rango, incluyendo el Cardenal Muller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el Cardenal Pell, a cargo de las finanzas de la Santa Sede, expresaban una profunda preocupación acerca del Instrumentum Laboris. Este texto incluye declaraciones que son ambiguas o contrarias a la doctrina de la Iglesia acerca de los derechos de los padres de familia y otros temas. Los 13 cardenales señalaron con malestar que el texto final iba a ser elaborado por un comité de redacción similar al que los Padres del Sínodo no habían establecido y que era posible que el mismo no reflejara la mentalidad de la Iglesia ni de los miembros del Sínodo.

El Cielo escucha las oraciones de los Santos Louis y Zélie Martin, y de los fieles alrededor del mundo por los Obispos del Sínodo. Sus reliquias y las de Santa Teresita se encuentran actualmente en Roma, para ser veneradas en la basílica de Santa María Mayor. Tenemos la esperanza de que se actúe en favor de las propuestas de fortalecer y realzar la preparación al matrimonio católico por parte de este Sínodo. La Iglesia debe proporcionar esfuerzos pastorales que verdaderamente se caractericen por la caridad, para ayudar a los que sufren de atracciones hacia personas del mismo sexo y a los que se encuentran en una segunda unión inválida, para que vivan la castidad en plena comunión con la Iglesia. Las familias católicas de hoy necesitan desesperadamente recibir un auténtico ánimo y apoyo. De hecho, todos están de acuerdo con que se necesita una verdadera misericordia y no una “gracia barata”. Que el Espíritu Santo nos guíe en esa dirección.

José Manuel Fernández
Responsable de Parroquias por la Vida
Spei Mater
Organización afiliada a VHI en España
www.speimater.com

 

Recientemente el Instituto de Protección Familiar (IPF) de España publicó un informe sobre la falta de protección social a la familia por parte del Estado. A continuación reproducimos un resumen comentando dicho informe y enviado a VHI por su afiliada en ese país: Spei Mater, cuya presidente es la Sra. María José Mansilla Arcos. Hemos hecho algunas ediciones a este excelente resumen.

 

La situación en España se inserta dentro del contexto de un duro invierno demográfico, es decir, de una preocupante disminución de la tasa de fertilidad. Esta disminución se debe a su vez a una fuerte disminución del número de enlaces matrimoniales, tanto civiles como religiosos, siendo las parejas que se unen cada vez más mayores. Otros factores que inciden en este declive demográfico son los horarios anti-familiares, la precariedad laboral, los salarios bajos y la fuerte incorporación de la mujer al trabajo, así como la desvalorización social del rol maternal. Por todo lo anterior, actualmente ni siquiera se cubre la tasa de reposición por fallecimientos. Es decir, la tasa de fertilidad está por debajo del promedio de 2,1 hijos por familia.

 

Por otro lado, la familia ha cubierto una misión crítica durante los años de crisis padecidos con especial intensidad en España. El país ha sufrido un desempleo superior al 20 %, con zonas por encima del 30%. Solamente la red familiar de apoyo ha impedido mayores problemas sociales. Su papel de cohesión social es de un inmenso valor.

 

En cuanto a la situación actual, basta reseñar que España está en la cola de la Unión Europea (UE) en cuanto a la Protección Social a las Familias (PSF). La cifra es clamorosa: el Estado dedica solamente un 1,3 % del Producto Interno Bruto (PIB) a ello, mientras que la media Europea es del 2,1 %. Para agravar más el problema la gran mayoría de las mismas es en especie.

 

La crisis ha sido también perjudicial para la PSF. Se ha dado la paradoja de que mientras se han incrementado las ayudas de protección social, han disminuido las dedicadas a la PSF. De forma que se ha llegado a una proporción escandalosa. De cada 19 euros que España dedica a Gastos Sociales, ¡tan solo 1 es para las familias!

 

El futuro es imprevisible. El análisis de las tendencias de la PSF invita al pesimismo. Ni siquiera se aplica un factor de revalorización anual a las ya muy débiles ayudas existentes, con lo que se provoca una erosión sostenida.

 

El problema de fondo es la falta de voluntad política de los sucesivos Gobiernos, con independencia de su ideología política. Esta postura común tiene doble raíz. Por un lado, los Gobiernos consideran que la falta de PSF debe ser considerada un problema a medio plazo (como el demográfico), y que, por lo tanto, debe ser afrontado por futuros Gobiernos. Y por el otro, el colectivo de familias numerosas no tiene capacidad de influencia en los Gobiernos y su nivel reivindicativo es bajo.

 

Podemos concluir lo siguiente. Al analizar un problema hay que priorizar sus condiciones de contorno y su tendencia. Ambas son más importantes aún que el punto actual en que se encuentra la problemática. Hemos visto que ambos factores son muy negativos en España. De ello se deduce que existen pocas esperanzas de mejora.

 

Solo vemos una luz, la derivada de la gravísima situación del gasto social creciente asociado a las pensiones. El previsible colapso de nuestro sistema público, podría dar lugar a políticas de apoyo a la natalidad y por tanto a la familia.

En el Boletín de Prensa de la Santa Sede del 16 de octubre de 2015, entre varios testimonios de laicos católicos, se reproduce la breve intervención de la Dra. AncaMaria CERNEA, médico del Centro de Diagnóstico y Tratamientos Victor-Babes y Presidente de la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest (Rumania).

El texto original está en inglés en la página de la Santa Sede. Ofrezco la traducción de este valiente y confortante testimonio.

Santidad, Padres Sinodales, Hermanos y Hermanas,

Represento a la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest. Pertenezco a la Iglesia católica griega de Rumania. Mi padre fue un líder político cristiano, encarcelado por los comunistas durante 17 años. Mis padres estaban comprometidos y a punto de casarse, pero su boda solo pudo realizarse 17 años más tarde de lo previsto. Mi madre esperó todos esos años a mi padre, aun cuando ni siquiera sabía si estaba todavía vivo.

Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso. Su ejemplo muestra que la gracia de Dios vence las circunstancias sociales más terribles y la pobreza material.

Nosotros, como médicos católicos que defienden la vida y la familia, podemos ver que esto es, antes que todo, una batalla espiritual. La pobreza material y el consumismo no son la primera causa de la crisis familiar. La causa principal de la revolución sexual y cultural es ideológica.

Nuestra Señora de Fátima ha dicho que los errores de Rusia se expandirían por el mundo entero. Primero se hizo de forma violenta, con el Marxismo clásico, asesinando a decenas de millones. Ahora se está haciendo principalmente a través del Marxismo cultural. Hay una continuidad que va desde Lenín a la revolución sexual, a través de Gramsci y de la escuela de Frankfurt, llegando a nuestros días en la actual ideología de “género” y de los “derechos” homosexuales.

El Marxismo clásico pretendió rediseñar la sociedad a través de la violenta expropiación de la propiedad. Ahora la revolución apunta a mayor profundidad; pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana.

Esta ideología se llama a sí misma “progresista”. Pero no es nada más que la propuesta de la antigua Serpiente, de que el hombre tome el control, reemplace a Dios, y alcance la salvación aquí, en este mundo. Es un error de naturaleza religiosa; es el Gnosticismo.

Es tarea de los pastores identificarlo y advertir al rebaño de su peligro. “Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia, y todo lo demás se os dará como añadidura”.

La misión de la Iglesia es salvar las almas. El mal, en este mundo, viene del pecado. No de la desigualdad de ingresos económicos ni del “cambio climático”.

La solución es la Evangelización y la Conversión y no un control gubernamental creciente ni un gobierno mundial. En nuestros días hay agentes poderosos que imponen el Marxismo cultural a nuestras naciones, bajo la forma de control de la población, “salud reproductiva”, “derechos” gais, educación de “género”, y otras cosas por el estilo.

Lo que el mundo necesita actualmente no es limitación de la libertad, sino libertad real que es la liberación del pecado, la salvación. Nuestra Iglesia fue suprimida por la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros 12 obispos traicionó su comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación de nuestros obispos y a su ejemplo en resistir las cárceles y el terror.

Nuestros obispos pidieron a sus fieles que no siguieran al mundo. Que no cooperaran con los comunistas.

Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca”.

No sólo nosotros, los laicos católicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando ansiosamente por este Sínodo. Porque, como dicen ellos, si la Iglesia Católica deja entrar al espíritu del mundo, la resistencia será muy difícil para todos los demás cristianos.

[01738-EN.01] [Original text: English]

Traducción: P. Miguel Ángel Fuentes, Instituto del Verbo Encarnado (IVE)

Fuente: Portal “Familiaris consortio, 16 de octubre, http://familiarisconsortio.ive.org/una-medica-da-catedra-de-fe-a-los-padressinodales

María Inés Franck
Octubre de 2015
www.observatoriointernacional.com

En lo que va del 2015 América Latina ha protagonizado varios episodios en la defensa de la vida y la familia.

Una constante ha sido la inadmisible presión e injerencia interna de organismos y organizaciones internacionales. Esta vez han apuntado a los Estados más pequeños y menos poderosos, pero que se han revelado fuertes y comprometidos no sólo con los valores de la vida y la familia, sino también con los principios republicanos y soberanos.

Paraguay y el caso de la Niña Mainumby. Uno de los casos más resonados de 2015 ocurrió en el Paraguay, donde una niña de once años violada presumiblemente por su padrastro (luego se comprobó este dato) decidió libremente llevar a término el embarazo que resultó de ese delito. Las organizaciones internacionales – con Amnesty International a la cabeza – dieron la alarma y no dudaron en llegar hasta la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos a fin de impedir que la decisión de la niña fuera ejecutada. La Corte Interamericana incluso emitió una medida cautelar para que la niña se decidiera a abortar.

Todo fue en vano: tanto la niña como su madre, luego de denunciar penalmente al violador, sostuvieron con firmeza su decisión de proteger esa vida inocente. Y el mismo Estado paraguayo respondió con claridad a la CIDH sosteniendo su opción soberana por defender la vida humana desde el primer momento.

Uno diría que, frente a la decisión tomada con tanta claridad por todos los interesados, incluso los organismos pro-aborto, partidarios férreos de la autonomía de la voluntad personal, se harían a un lado y respetarían este derecho. No es así, lo cual demuestra la falsedad del ideal de libertad sostenida por estas organizaciones:  con motivo de este mismo caso, hace pocos días el relator de la ONU sobre el derecho a la salud volvió a pedir al Paraguay que despenalice el aborto en los casos de violación y abuso sexual, con especial atención a los embarazos en niñas de 10 a 14 años de edad.

Costa Rica y su heroica defensa del embrión humano. Otro país donde la presión internacional se ha dejado sentir con fuerza últimamente es Costa Rica. Luego de la sentencia "Artavia Murillo" de la Corte Interamericana contra Costa Rica, las presiones para que este país regule la fecundación artificial se volvieron prácticamente insoportables. El Congreso costarricense, órgano democrático para la sanción de las leyes, era reacio a legislar sobre este tema. Frente a esto, el Ejecutivo de ese país sancionó hace pocos días un decreto, del cual dimos cuenta en una gacetilla [1]. Los ciudadanos costarricenses, sin embargo, no aprobaron esta medida de su Presidente, e impulsaron un recurso de amparo por inconstitucionalidad [2]. Este recurso fue acogido por la Sala IV del Tribunal Constitucional, suspendiendo la ejecución del Decreto presidencial hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, para lo cual no hay un plazo límite. Ante esta medida, la mismísima Corte Interamericana de Derechos Humanos está exigiendo perentoriamente, con tiempo hasta el 15 de octubre, que Costa Rica explique por qué la Sala IV hizo lo que hizo (en cumplimiento de sus competencias constitucionales).

Éstos son sólo un par de ejemplos de la prepotencia que cobran los organismos internacionales cuando se trata de presionar a países con poco peso global. Esta prepotencia se dirige sobre todo a imponer a todo trance la cultura de la muerte y a anular la capacidad soberana de esos Estados. Una muestra más de la hipocresía con que ciertos principios políticos y morales son declamados en los foros internacionales.

Para conocer las principales cuestiones que están siendo debatidas hoy en nuestros países, pueden consultar nuestro mapa interactivo [3] y nuestro folleto [4] sobre el tema.

El boletín del Observatorio Internacional de Políticas Públicas y Familia es un servicio gratuito que difunde información y análisis y que se puede reproducir o difundir sin previa autorización, con mención de la fuente y de los autores. Para suscribirse al boletín y a otros servicios escribir a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

Notas:
[1]. http://observatoriointernacional.com/?p=2177.
[2]. http://observatoriointernacional.com/?p=2199.
[3].http://www.clandoyle.com.ar/franck/mapa.html?mkt_hm=1&utm_source=email_mar keting&utm_admin=893&utm_medium=email&utm_campaign=El_y_la_de.
[4].http://observatoriointernacional.com/wpcontent/uploads/2015/10/Principales-novedades-2015.pdf kt_hm=2&utm_source=email_marketing&utm_admin=893&utm_medium =email&utm_campaign=El_y_la_de.

Para obtener más información sobre éste y otros temas relacionados con la defensa de la vida humana y la familia, diríjase a Vida Humana Internacional, 45 SW 71 Avenue, Miami, FL 33144, USA. Tel.: (305) 260-0525.
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