HLI

Padre Shenan J. Boquet

Presidente de HLI

En su artículo “Los datos revelan la escalada de abortos en China”, Simon Rabinovitch informa que ha habido 336 millones de abortos, 196 millones de esterilizaciones y 403 millones de inserciones del abortivo dispositivo intrauterino (DIU) en China desde 1971. Rabinovitch señala que los médicos chinos abortan anualmente unos 7 millones de bebés, esterilizan casi 2 millones de hombres y mujeres e insertan 7 millones de DIU, aunque las cifras precisas no se obtienen fácilmente. Mi primera reacción ante esta información fue de horror y disgusto. Recordemos que estos datos representan las actividades antivida de un país solamente.

Luego de leer el artículo de Rabinovitch, le pedí a Brian Clowes, PhD, director de educación e investigación de HLI, investigar el número de abortos en todo el mundo desde 1973. Los resultados fueron terriblemente asombrosos. El Dr. Clowes calcula que ha habido más de 1,720 millones de abortos durante los últimos 40 años, una tendencia que no está disminuyendo sino creciendo a ritmo exponencial en la medida en que más y más países aceptan y legalizan la anticoncepción y el aborto como métodos para controlar la natalidad, siempre promovidos con los eufemismos de “planificación familiar” y “salud reproductiva”.

Francamente, la investigación del Dr. Clowes me dejó frío. Es difícil de imaginar o de creer que la humanidad haya caído – y continúe cayendo – a un nivel tan bajo en cuanto a la falta de respeto hacia la vida humana. Uno pensaría que hemos aprendido de la historia y de las consecuencias de  decisiones intrínsecamente malas. Así como hubo un grito de indignación ante los campos de concentración de la II Guerra Mundial, así también debe haberlo ante esta matanza de los últimos 40 años. Tristemente, los gritos que claman por justicia de estas víctimas – así como también los de otros vulnerables hermanos nuestros: los pobres, los ancianos y los incapacitados – quedan sepultados bajo las crecientes olas de relativismo, desarrollo económico y “derechos” sin responsabilidades.

¿Cuál será el punto de saturación? ¿Cuántos más morirán para satisfacer el apetito humano de destrucción?

San Pablo, en su carta a los Efesios, señala el camino hacia la única solución a nuestro dilema:

“Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el Príncipe del imperio del aire, el Espíritu que actúa en los rebeldes… entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos, destinados por naturaleza, como los demás, a la Cólera… Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo – por gracia habéis sido salvados – y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:1-9).

Miremos en derredor nuestro y démonos cuenta de lo que el pecado le hace al mundo, a la gente. La modernidad nos quiere hacer creer que todas nuestras necesidades pueden ser satisfechas plenamente por medio de artificios y avances humanos, pero un mundo sin Dios – sin Amor – es un mundo sin sentido ni propósito.

Jesús pone al descubierto la herida que nuestras transgresiones han causado y nos ofrece el bálsamo de la curación. Jesús toma sobre sí mismo el mal, la suciedad, el pecado del mundo y lo limpia con su sangre. Le devuelve a la humanidad su propósito y su fin – la vida con el Padre. El mal nos ha cegado; Jesús nos restaura la vista.

Jesús nos muestra el verdadero camino de la vida al invitarnos a compartir plenamente en Su amor transformador. Su amor oblativo lo condujo a la cruz, revelando que el amor es más poderoso que la muerte y de esa manera destruyó la muerte para siempre. “Solamente cuando alguien valora el amor más que la vida, esto es, solamente donde haya alguien dispuesto a poner su vida después del amor, por amor, es que el amor llega a ser más fuerte que la muerte. Si va a ser más grande que la muerte, primero tiene que ser más grande que la vida” (Benedicto XVI, Introducción al cristianismo, p. 304). La cruz de Cristo conduce al gozo. Conduce al gozo de ser salvado. También nos ayuda a tomar nuestras propias cruces y a seguir Sus pasos.

Pocos días después de haber leído el artículo de Rabinovitch y de recibir la respuesta del Dr. Clowes, el Señor hizo que me acordara del poder transformador del amor como don de uno mismo. Estaba en Bossier City, Estado de Luisiana (EEUU), de pie junto a otros hermanos provida frente a un centro de abortos. Ese día recibimos la maravillosa noticia de que se habían salvado dos vidas – una madre y su bebé – el tercer rescate en este particular centro de abortos desde el comienzo de las vigilias de oración frente a instalaciones abortivas de la campaña 40 Días por la Vida. Pocos días después me enteré de que otra madre y su bebé se habían salvado. ¡El amor conquista y transforma el mundo!

La victoria que necesitamos lograr en el debate actual por la vida se encuentra en el verdadero sentido del Amor, el cual se revela en el mensaje de la Pascua de Resurrección. El poder de la muerte no prevalecerá. Podemos conquistar el mal. Jesús es la respuesta a nuestras preguntas y el remedio de nuestros dilemas humanos.

Nuestra plena participación en Su amor transformador es la levadura que necesitamos para transformar la actual “cultura” de muerte en una Cultura de Vida.

Santiago retó a los primeros cristianos a vivir su fe en Cristo Jesús: Tú tienes fe y yo obras. Demuéstrame tu fe sin obras y yo te demostraré mi fe por medio de mis obras (véase Santiago 2:14-17). Podemos cambiar las malas tendencias si cada cristiano abraza plenamente la vida en Jesucristo y refleja esa vida en la verdad y el amor.

En nombre de todos los misioneros provida de HLI alrededor del mudo, les deseo a todos unas felices y santas Pascuas de Resurrección.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente de HLI


Todavía es temprano en el pontificado del Papa Francisco y ya cada detalle, cada respuesta y cada movimiento es motivo de análisis y discusión, en los cuales los “expertos”, profesionales o amateurs, nos dicen lo que cada giro de una frase o detalle biográfico que surge significará para su papado. Ello es en parte comprensible: la Iglesia y el mundo quieren saber más acerca de este hombre que apenas ha sido elegido para guiar a los más de mil millones de católicos del mundo.



Pero, alimentado por el sensacionalismo de los medios de difusión las 24 horas del día, este interés también puede ocasionar graves malentendidos a medida que la gente proyecta sus propios deseos y temores sobre cada nueva revelación acerca del nuevo Papa. Por ello es que debemos ser pacientes y estar en oración mientras nos preparamos para orientarnos debidamente acerca del nuevo capitán de la Barca de Pedro.



Con todo, las personas de buena voluntad pueden hacerse un juicio modesto y razonable.



Algo que dice mucho acerca de nuestro nuevo Santo Padre es que, en un momento en que todo lo mundo estaba mirando, en cada momento humano y sin guion en el que la muchedumbre lo miraba en silencio, el recién elegido Papa demostró una extraordinaria humildad al pedir que oráramos por él antes de su primer acto pontificio que sería bendecir a la Iglesia y a todas las personas de buena voluntad. Además de esta buena impresión que ha causado, la cual aumenta mientras conocemos más de su historia personal de solidaridad con los pobres y sencillos, están las anécdotas, como el informe de que se negó a ser conducido por un chofer en la limosina que lo llevaría a la cena luego de la ceremonia de investidura papal, y en vez de ello abordó el minibús junto a sus hermanos cardenales.



También estamos conociendo más datos acerca del cónclave del 2005, del cual se ha difundido mucho, aunque no se ha informado oficialmente, el hecho de que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien estaba de segundo en la votación detrás del Cardenal Josef Ratzinger, exigió que se retirara su nombre y, en vez de ello, le dio todo su apoyo al futuro Papa Benedicto XVI. Este no es un hombre que estaba buscando el honor y el poder de la Cátedra de Pedro.



Reacciones como éstas nos dicen algo acerca del corazón de una persona. Lo que diga en momentos que han sido preparados con más cuidado, nos dicen algo acerca de su intelecto y sus intenciones. Vimos en su primera homilía como Papa, durante la Misa “pro Ecclesia”, una clara y explícita continuidad con Benedicto XVI. El tema de la homilía fue “Caminar, construir, dar testimonio, siempre con la Cruz”.



Primeramente, el Papa Francisco se refirió al Antiguo Testamento y a la admonición que Dios le hizo a Abraham: “Camina en mi presencia y sé perfecto”. Nuestra vida es un caminar. Cuando dejamos de caminar, algo anda mal. Caminar siempre en presencia del Señor, en la luz del Señor, buscando vivir la perfección que Dios pidió a Abraham en Su promesa.



Luego, aludiendo al gran mandato que Jesús dio a San Francisco de Asís, el Santo Padre pidió a sus hermanos obispos y a todos nosotros edificar, construir la Iglesia. Ello significa piedras. Las piedras son sólidas, pero éstas son piedras vivientes, piedras que son ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la Esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es Cristo mismo.



Después, en lo que fue su primer paso en cuanto a “lo práctico” como parte de este tema, recordó uno de los llamados más constantes de sus dos predecesores: la centralidad de la evangelización en la misión social de la Iglesia, que es, de hecho, su identidad:



“Dar testimonio… Podemos caminar cuando queremos, podemos construir muchas cosas, pero si no damos testimonio de Jesucristo, no servirá para nada. Podremos convertirnos en una ONG [= organización no gubernamental] filantrópica, pero no seríamos la Iglesia, la Esposa del Señor. Cuando no avanzamos nos detenemos… retrocedemos. Cuando no construimos sobre la roca, ¿qué ocurre? Lo mismo que les pasa a los niños cuando construyen castillos de arena en la playa. Terminan derrumbándose porque no tienen solidez.”



¡Que toda la Iglesia diga: “Amén”! Por favor, lean la breve homilía del Santo Padre cuando tengan la oportunidad. La Iglesia, como dijo de manera tan maravillosa el predecesor del Papa Francisco, no es meramente una institución con una misión, ella es la misión. Esta misión exige que los fieles, por amor (caridad) a Jesucristo, se encuentren con y sirvan a – caminen con – los hermanos y hermanas más vulnerables y pobres en solidaridad y subsidiaridad.



Aquí, en su primerísima homilía, en su primera declaración de prioridad a sus hermanos, el Papa Francisco se hizo eco de Benedicto XVI al insistir que la misión esencial de la Iglesia no es un mero esfuerzo “filantrópico” que asume los estándares profesionales (si no todas las prácticas) de grupos seculares, muchos de los cuales hoy en día, de manera colectiva, gastan miles de millones de dólares para impedir que nazcan bebés. La labor de la Iglesia está motivada por el amor, y es verdaderamente radical en el mejor sentido de la palabra, ya que ve en cada persona a la persona entera, destinada al cielo aún mientras lucha aquí en la tierra. Cuando la Iglesia actúa como si fuese solamente una “ONG filantrópica”, está traicionando su misión y su identidad.



Hemos abordado este tema muchas veces en estos artículos, si bien no somos, ni de lejos, los únicos en hacerlo. En los documentos Sacramentum Caritatis, Deus Caritas Est, Caritas in Veritate, en varias cartas y declaraciones, y especialmente en su último motu proprio, “Al servicio de la caridad”, Benedicto XVI no pudo haber sido más claro en cuanto a que ha llegado la hora de la renovación de la misión caritativa de la Iglesia. Caritas in Veritate – la caridad en la verdad – es la pionera de la Nueva Evangelización, que consiste en llevarle a Cristo al mundo, tomando nuestra cruz y siguiéndolo, sin importarnos que seamos vistos como “liberales” o “conservadores”, de “derecha” o de “izquierda”. No podemos convertir nuestra misión en una cruzada partidista, y no debemos encasillar políticamente al Papa Francisco, como tampoco debimos hacerlo con Benedicto XVI y el Beato Juan Pablo II.



Estamos con la Iglesia y con el Papa en espíritu de gratitud y obediencia.



Estos son, de hecho, unos tiempos históricos para la Iglesia – son unos tiempos de grandes cambios y de gran esperanza. Es hora de tomar en serio nuestra fe y de orar encarecidamente por nuestro Santo Padre.
Andrés Felipe López Latorre
Global Responsibility and Solidarity
Alianza Mundial de la Juventud



Durante los días del 11 al 16 de marzo del 2013 tuvo lugar en la ciudad de Washington D.C el 147° periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA). Durante estos días se realizaron 3 audiencias de casos particulares y 53 audiencias temáticas en contra de algunos Estados Americanos. De estas 53 audiencias 7 fueron dedicadas a temas de “derechos sexuales y reproductivos” [1], y derechos de la comunidad LGBTI [2] en contra de Nicaragua, Canadá, Colombia y Argentina. Vale la pena anotar que no hubo ninguna audiencia acerca del derecho a la vida de los niños en América.



Después de haber presenciado la audiencia en contra de Colombia se puede afirmar que los peticionarios conocen y manejan el sistema interamericano con gran habilidad. Sus “argumentos” contra la procuraduría se dividieron en dos partes: la supuesta “discriminación” que el procurador como persona y la procuraduría como institución han hecho en contra de la comunidad LGBTI, y la oposición de la procuraduría contra los defensores de los “derechos sexuales y reproductivos” encabezada por la procuradora delegada para la familia la Dra. Ilva Myriam Hoyos.



Asusta estar en medio de la comisión cuando los autoproclamados “defensores” de los derechos humanos (“derechos sexuales y reproductivos”) empiezan a hablar con tono agresivo y beligerante en contra del procurador Ordoñez y la procuradora para la familia la Dra. Ilva Myriam Hoyos. Su tono es desafiante y su objetivo es generar una imagen negativa de la procuraduría como institución pues, según ellos, la procuraduría como máxima instancia defensora de los derechos humanos en Colombia actúa en contra de los defensores de los derechos humanos, los discrimina y obstaculiza su actividad. Lo que pretenden es una condena política, sus “argumentos” legales son pobres e infundados, y así lo deja ver las respuestas contundentes de la Dra. Ilva Myriam Hoyos en su interlocución en representación del Estado colombiano.



Es preocupante lo que sucede en la CIDH. Cuando los supuestos “defensores” de los derechos humanos hablan se entiende implícitamente que el aborto en este contexto es un “derecho” humano y que quienes lo promueven son “héroes” en medio de un país “retrógrado y conservador”. Tanto así que su vida peligra, y son víctimas de hostigamientos y persecuciones por motivo de su loable actividad (muestran un agujero de bala en una ventana).



La estrategia de los peticionarios es hablar de la situación de los “defensores” de los derechos humanos y no del reconocimiento de los “derechos sexuales y reproductivos” como “derechos” humanos, porque de este modo se saltan un paso, y se entiende implícitamente que el aborto y la contracepción ya han sido reconocidos como tales.



Por su parte, los gestos de los comisionados Felipe González y Tracy Robinson cuando escuchan las acusaciones en contra de la procuraduría y las respuestas del Estado, delatan su posición a favor del lobby gay y del supuesto “derecho” de las mujeres a interrumpir el embarazo a voluntad.



Sus preguntas implícitamente entienden que el aborto es un “derecho” y que el Estado no tiene otra opción que garantizarlo. Sin embargo, en la audiencia los comisionados no formularon ninguna acusación contra el Estado colombiano porque éste no es el lugar para hacerlo. En la audiencia ellos tratan de mostrarse “neutrales”, pero en donde en realidad debemos ver lo que sucede es en el reporte que emitirán sobre Colombia después de su visita al país y de la audiencia en mención.



¿Cuándo fue que uno de los órganos del sistema regional para la protección de derechos humanos más influyente del mundo (incluso más que el sistema europeo) se convirtiera en promotor del aborto y en instrumento de persecución política contra los pocos funcionarios públicos que aún defienden la vida y la familia? ¿En qué momento dejamos que pasara esto? La respuesta está en el momento en que los defensores de la vida dejamos de utilizar el sistema interamericano y dimos vía libre para que los enemigos de la vida se volvieran expertos en utilizarlo convirtiéndolo en su instrumento político. A lo anterior debemos sumarle que nos dejó de importar (o nunca nos ha interesado) quiénes eran propuestos por nuestros gobiernos para ser miembros de la Comisión y de la Corte interamericana de derechos humanos, y cuando callamos después de que la Comisión publicara varios informes especiales donde se reconoce que los “derechos sexuales y reproductivos” son “derechos” humanos de las mujeres.



¿Dónde están los defensores de los derechos humanos de los niños y niñas de América Latina? ¿Dónde está la sociedad civil que apoya a las instituciones del gobierno que defienden la vida y que acusando sin miedo a otros órganos del gobierno que promueven campañas destructoras contra el núcleo fundamental de la sociedad? Nos queda una gran tarea, formarnos en el manejo del sistema interamericano, organizar una sociedad civil dispuesta a defender la vida y empezar a utilizar el sistema interamericano para lo que fue creado: la defensa de la persona humana y su dignidad.



Para ver la audiencia pueden dar “click” al siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=fbdbuAB2URE&list=PLkh9EPEuEx2st1_l-W6cr0o3oH9DxBSDc.



Notas de VHI:

[1]. Esta frase es una manipulación semántica para esconder o presentar de manera atrayente el aborto y la anticoncepción, especialmente la que es abortiva. Véase: “Estrategias de la ‘cultura’ de la muerte” en: http://www.vidahumana.org/cultura-de-la-muerte.

[2]. Estas siglas significan: “Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexo”.
John Jalsevac


Washington, 12 de marzo, 2013 (LifeSiteNews.com) – El Cardenal Seán O’Mally de Boston, presidente del Comité para las Actividades Provida de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU, ha urgido al Congreso de ese país que apruebe el proyecto de ley titulado “Acta de los Derechos de Conciencia para la Atención de la Salud” (traducción libre).



El proyecto, cuyo código es HR 940, fue presentado por el Representante Diane Black el 4 de marzo y su objetivo es proteger los derechos de patronos y trabajadores de la salud que son provida. El HR 940 cuenta con 66 copatrocinadores.



Según O’Malley, las protecciones para ejercer el derecho a la objeción de conciencia, que tradicionalmente han gozado de apoyo bipartidista, “están bajo una enorme y creciente presión en la actualidad”.



El Cardenal se refirió al mandato para la cobertura de la anticoncepción [incluyendo la que es abortiva], la esterilización y los fármacos abortivos bajo la sección de “cuidados preventivos” del Acta para la Atención Asequible de la Salud [la ley de “salud” de Obama]. Este mandato ha sido emitido a través del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) del Gobierno de Obama.



El HR 940 proporcionaría una exención completa del mandato del HHS. También consagraría las protecciones a los derechos de conciencia de aquellos particulares y entidades de salud que se nieguen a proporcionar, financiar o remitir pacientes a los que cometen abortos, debido a sus profundas convicciones.



La rueda de prensa que anunció la presentación de esta legislación a comienzos de este mes, incluyó a una enfermera que había sido obligada a participar en la comisión de un aborto tardío, así como a representantes de la compañía Hercules Industries, Inc., quienes están involucrados en una batalla legal ante los tribunales contra el mandato del HHS.



“La protección de los derechos de conciencia en el campo de la salud es de especial y gran importancia para la Iglesia Católica. La Iglesia contribuye diariamente al bienestar de la sociedad estadounidense por medio de sus escuelas, servicios sociales, hospitales y hogares para ancianos,” expresó el Cardenal O’Malley en una carta que envió al Congreso el 8 de marzo. “Estas instituciones – siguió diciendo el prelado – que han sido parte del ministerio de la Iglesia desde los primeros días de la República de EEUU, surgieron de nuestras convicciones religiosas. Constituyen un ahorro sustancial al gasto público de comunidades y estados a través de la nación. Y estamos convencidos de que contribuyen al bien común”.



El purpurado añadió que “estas protecciones legales, que nos permitirán cumplir con nuestra obligación de servir a los demás, sin poner en riesgo nuestras convicciones morales y religiosas, son esenciales para la continua vitalidad de estos ministerios”.



Su Eminencia también remitió a los miembros del Congreso a una carta del Arzobispo de Baltimore, Mons. William E. Lori, presidente del Comité Ad Hoc para la Libertad Religiosa de los Obispos de EEUU, en la cual explicó la necesidad de esa legislación en más detalle.



O’Malley añadió: “El no ofrecer una protección a favor de los derechos de conciencia que sea clara y capaz de entrar en vigor podría socavar el acceso de los estadounidenses a una atención de la salud de calidad. Los que proporcionan atención a la salud, así como los que ofrecen o compran seguros de salud, no tienen por qué enfrentar una toma de decisiones inaceptable entre la preservación de su integridad religiosa y moral, y la participación en nuestro sistema de salud”.



El Cardenal finalizó su misiva urgiendo la aprobación de este proyecto de ley y la incorporación de sus directrices como un deber insoslayable.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

“La Tradición y la Escritura constituyen, pues, un solo depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia; fiel a este depósito todo el pueblo santo, unido con sus pastores en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, persevera constante en la fracción del pan y en la oración (véase Hechos 8:42), de suerte que pastores y fieles colaboran estrechamente en la conservación, en el ejercicio y en la profesión de la fe recibida”. (De Verbum, no. 10.)



Mons. Robert Vasa, Obispo de la Diócesis de Santa Rosa, California, ha salido en las noticias por atreverse a fomentar la unidad en la fe. El tema en cuestión ha sido el hecho de que Mons. Vasa ha exigido a los profesores de colegios católicos de su diócesis que firmen un anexo a sus contratos anuales en el cual cada docente reconozca que “los errores modernos”, como la anticoncepción, el aborto, el “matrimonio” homosexual y la eutanasia son “actividades que ofenden gravemente la dignidad humana”. El anexo, cuyo apropiado título es “Dar testimonio”, pregunta al maestro o maestra, como “modelo católico de vida” que es, reconocer que ha sido llamado o llamada a “una vida de santidad” y que “este llamado me compele más aún, porque me ha sido confiada, como parte de mi vocación como profesor o administrador en una escuela católica, la formación de las almas”.



Desde luego, la preocupación pastoral de Mons. Vasa ha sido abordada por parte de los medios seculares de difusión como si fuese una “negación” de la libertad de los docentes. Y los maestros que han tenido el “valor” de protestar abierta pero anónimamente, están siendo tratados por dichos medios como si fuesen “mártires”.



Tenemos que darnos cuenta de que Mons. Vasa no sólo tiene todo el derecho de pedir a sus maestros que apoyen la fe de la institución que paga sus sueldos, sino que también está ejerciendo su prerrogativa y su deber como pastor y padre espiritual. La mayoría de los católicos desconocen las doctrinas básicas de la Iglesia. La práctica en la esfera pública de la fe y la religión ha desaparecido prácticamente de las sociedades que antes se llamaban cristianas. En vez de ser luz y levadura para la transformación de la cultura, muchos católicos son causa de escándalo por culpa de su indiferencia y estilos seculares de vida.



Por medio de su exigencia totalmente razonable, Mons. Vasa afirma el papel crucial que desempeñan la educación católica y los educadores católicos. La formación de un joven en la fe católica implica mucho más que simplemente exigirle que memorice ciertos aspectos de la religión. Exige la plena integración de la devoción y la doctrina en la vida diaria. Por medio de un amor por Cristo que sea evidente y de un testimonio de devoción y doctrina sólidas, los maestros desempeñan un rol esencial. Pero cuando se da una desconexión entre las palabras y las obras, los estudiantes se dan cuenta y comienzan a ver la fe como si fuese algo desprovisto de autenticidad y se fomenta en ellos la duda.



Los estudiantes necesitan que se les anime a vivir en armonía con Cristo. Y ello comienza con aquellos a quienes se les ha confiado la formación de la juventud.



Para aclarar más aún su razonamiento, Mons. Vasa se refirió a su cargo como el del “principal maestro” de la diócesis y recordó a todos los maestros de escuelas católicas de su diócesis que ellos son agentes del obispo. Esta declaración es muy importante en el debate sobre quién es el responsable de supervisar la auténtica proclamación de la fe católica dentro de una diócesis.



“La Iglesia, a la cual Cristo Nuestro Señor encomendó el depósito de la fe, para que, con la asistencia del Espíritu Santo, custodiase santamente la verdad revelada, profundizase en ella y la anunciase y expusiese fielmente, tiene el deber y el derecho originarios, independientemente de cualquier poder humano, de predicar el Evangelio a todas las gentes, utilizando incluso sus propios medios de comunicación social”. (Código de Derecho Canónico, no. 147, 1).



Mons. Vasa, al exigir a los docentes católicos de su diócesis que prometan fidelidad a la doctrina de la Iglesia, simplemente está ejerciendo su papel y responsabilidad como obispo. Más aún, Mons. Vasa reconoce que el privilegio de transmitir la fe no se limita al obispo. Se encuentra también en cada discípulo a quien Cristo ha llamado a participar plenamente en la proclamación del Evangelio y la vida de la Iglesia – evangelizar y santificar la esfera temporal.



Los problemas que enfrenta la juventud católica son numerosos y se complican más aún por la falta de formación moral y espiritual. Demasiado a menudo, a los jóvenes les dicen o les dan la impresión de que la fe es una cuestión privada. Nunca se les pide que hablen de Dios en público o cuando surja un tema controversial, para que nadie se sienta “marginado”.



Para contrarrestar la corrosiva influencia de la cultura secular, debemos ayudar a nuestra juventud a descubrir su verdadera identidad en Jesucristo – el Camino, la Verdad y la Vida. Entendida correctamente, la fe católica no es uno de muchos aspectos de la vida, en vez de ello, la fe da forma y significado a nuestras vidas en un sentido mucho más pleno.



Uno de los temas principales del pontificado de Benedicto XVI fue el llamado que hizo a los católicos a redescubrir la herencia, la tradición y la identidad católicas. Escuchamos este llamado, que el Santo Padre repitió a menudo, una vez más al comienzo del Año de la Fe: “Redescubrir el contenido de la fe que se profesa, se celebra, se vive, con la cual se ora y que se refleja en el acto de fe, es una tarea que cada creyente debe hacer propia” (Porta Fidei, no. 9). El Papa reconoce que hay una crisis de cómo se conoce la fe, se vive y se testimonia. Benedicto XVI se dio cuenta más que ninguna otra persona que un secularismo radical y militante sólo puede ser contrarrestado por medio de un testimonio auténtico del Evangelio, de la santidad y de la transformación personales a través de un encuentro con Jesucristo. “La Iglesia debe aprestarse a guiar a la gente hacia fuera del desierto y hacia el lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida y vida en abundancia”. (Homilía Inaugural, 24 de abril de 2005.)



Al igual que Benedicto XVI, Mons. Vasa reconoce que las amenazas contra la dignidad humana tienen su raíz en la falta de fe y en la falta de una relación con Jesucristo. Hay tendencias que influyen negativamente en los jóvenes, al conducirlos a adoptar una visión del mundo que se caracteriza por el narcisismo y el individualismo, una visión en la cual la fe es un asunto privado, si es que se tiene fe del todo.



Si vamos a lograr cambiar estas tendencias, debemos asegurarnos de que los jóvenes reciban una formación auténtica y debemos proporcionarles las herramientas esenciales que necesitan para vivir su fe católica. Tenemos el derecho de abrigar la expectativa de que los maestros sean buenos ejemplos de virtud cristiana y que solamente enseñen doctrina sólida, especialmente en nuestras escuelas católicas – y yo añadiría, en la formación catequética en nuestras parroquias. Para que se dé una renovación y transformación genuinas, la Iglesia tiene que comprender una vez más cuál es su identidad y su misión. Una vez que se da cuenta de ello, entonces puede convertirse en un instrumento y testigo eficaz ante el mundo de hoy.



Aplaudo a Mons. Vasa por su valor y su disposición de guiar a su rebaño por medio de una auténtica atención pastoral.

Julia Shaw

 

George Washington no fue simplemente un presidente. Fue el hombre indispensable para la fundación de EEUU. Sus palabras, pensamientos y obras como jefe militar, presidente y líder patriótico hacen de él el estadista más grande de la historia de este país.

 

Todos los presidentes pueden aprender del liderazgo de Washington en cuanto a la política exterior, el mantenimiento del imperio de la ley y, especialmente en la actualidad, la importancia de la religión y la libertad religiosa.

 

Washington sabía que la religión y la moral son esenciales para la creación de las condiciones para que la política sea decente. Y se preguntaba: “¿Dónde quedan la seguridad de la propiedad, de la reputación y de la vida, si el sentido de la obligación religiosa es apartado de los juramentos que son los instrumentos de investigación en los tribunales de justicia?” El primer presidente también tenía la convicción de que la religión y la moral son esenciales para la felicidad de la humanidad. “Un solo volumen sería insuficiente para rastrear todas sus conexiones con la felicidad pública y privada”.

 

Para hacer coincidir su alabanza a la religión con la libertad, Washington tenía una sólida comprensión de la libertad religiosa. La libertad permite que la religión, en su modalidad ética y por medio de la enseñanza de la religión, ejercite una influencia sin precedentes en la opinión pública y privada. La libertad religiosa moldea las costumbres, cultiva las virtudes y proporciona una fuente independiente de razonamiento moral  y de autoridad. En su carta a la congregación judía de Newport – que en aquel tiempo era la comunidad más grande de familias judías en EEUU – el Presidente Washington fundó las libertades religiosas y civiles de EEUU en los derechos naturales, y no en una mera tolerancia.

 

Hoy en día nos dicen que la religión y la política exigen una estricta separación, que la religión es un obstáculo para la felicidad y que, por ello, ha sido gradualmente despojada de su presencia en la esfera pública. También nos dicen que las manifestaciones de fe religiosa lejos de apoyar a la comunidad, son completamente ofensivas para los no creyentes. El Tribunal Supremo ha apoyado ad nauseam esta torcida lógica. Desde los años 40, el Tribunal ha colocado la religión y la libertad religiosa en una gaveta cada vez más pequeña. En el mejor de los casos, la religión es considerada un bien privado, pero un bien que no debe ser presentado a otros. Y se considera que la religión no tiene apoyo en la vida pública.

 

Podemos ver a dónde nos lleva esta lógica. Bajo el plan de salud de Obama, todos los planes de salud deben ofrecer cobertura, sin costo alguno para el asegurado, de los fármacos abortivos, los anticonceptivos [incluyendo los que son abortivos], la esterilización, la educación del paciente y la consejería a mujeres de edad reproductiva. Para que quede clara la manera tan estrecha con que el gobierno de Obama concibe la religión, sólo a los templos religiosos, según esta ley, se les exime de la coerción de este mandato. Muchos otros patronos, como los hospitales católicos, las escuelas cristianas, los centros para atender a mujeres embarazadas que son dirigidos por personas de fe están obligados a proporcionar y financiar la cobertura de servicios que, precisamente debido a su fe, consideran moralmente objetables.

 

Aún el reciente “acomodo” que el gobierno ha propuesto a este mandato no es tal en realidad. Como explica Sarah Torre, el arreglo sugerido “es un fracaso en cuanto a abarcar a muchos patronos – y ciertamente a todos los particulares – que tienen objeciones morales o religiosas ante este mandato”. El cumplimiento del mismo exige que los hombres y mujeres que son creyentes violen la doctrina de sus iglesias y sus conciencias. Bajo el Presidente Obama, hemos ingresado al terreno de la tolerancia religiosa, tal y como ésta ha sido definida por un burócrata que está sentado en algún lugar.

 

George Washington fue, como dijo un presidente, “el espíritu dirigente sin el cual no hubiera habido independencia ni unión ni constitución ni república. Washington sentó el tono de lo que debía ser la presidencia de EEUU. Por ello es que fue “el primero en la guerra, el primero en la paz y el primero en el corazón de sus compatriotas”.

 

Julia Shaw es investigadora asociada y directora de programas del Heritage’s B. Kenneth 
Center for Principles and Politics.

Para leer (en inglés) la versión completa de este artículo véase: Julia Shaw, “George Washington's example on religious liberty,” 18 de febrero de 2013,http://www.lifesitenews.com/news/george-washington39s-example-on-religious-liberty?utm_source=LifeSiteNews.com+Daily+Newsletter&utm_campaign=28c56b42a6-LifeSiteNews_com_US_Headlines_02_18_2013&utm_medium=email

A continuación damos a conocer la traducción al español de la declaración del Padre Shenan J. Boquet, Presidente de HLI, sobre la participación de HLI en la primera Marcha por el Matrimonio que se lleva a cabo en EEUU, y que tendrá lugar, Dios mediante, el próximo 26 de marzo (de 2013) en el National Mall en Washington, DC.

 

“Human Life International se enorgullece de participar en esta histórica Marcha por el Matrimonio. En dos ocasiones, durante el mes pasado (febrero de 2013), hemos visto a cientos de miles de personas marchar por las calles, respetivamente, de París y San Juan, Puerto Rico, para defender el matrimonio. En estas marchas, los cristianos caminaron hombro con hombro junto a personas de otras confesiones religiosas o aún sin ninguna, para defender el matrimonio entre un hombre y una mujer ante aquellos que pretender re-definir el matrimonio para acomodarlo a su propio estilo de vida. El matrimonio es una institución natural por medio de la cual se unen un hombre y una mujer para crear familias estables para los niños, y es también la base de la sociedad. Este es un asunto de ley natural y la institución natural más fundamental que existe y las personas de cualquier confesión religiosa tienen el derecho de defender sus convicciones respecto de esta institución en el ámbito público.

 

“Abrigamos la esperanza de que los amigos y benefactores de HLI se unan a nosotros en el National Mall, para demostrar contundentemente su apoyo al matrimonio y a nuestros hermanos y hermanas en EEUU y en todo el mundo que son perseguidos por mantener su fe y proclamar que el matrimonio sólo puede ser definido como la sagrada unión entre un hombre y una mujer”.

 

La Marcha por el Matrimonio ha sido organizada por la National Organization for Marriage. Esta marcha coincidirá con la audiencia que sostendrá el Tribunal Supremo de EEUU para considerar argumentos, presentados de forma oral, que pretenden desafiar la Proposición 8 de California y el Acta Federal para la Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés).

 

Además de HLI, entre las organizaciones que están apoyando y participando en esta marcha están Family Research Council, la Manhattan Declaration, CatholicVote, American Principles Project, Concerned Women for America, Catholic Family and Human Rights Institute y una creciente lista de otras organizaciones a favor de la vida, el matrimonio y la familia.

 

En la página www.marriagemarch.org hay disponibles (en inglés y en español) volantes de promoción de esta marcha, un mapa de la misma, el horario de los eventos en torno a este acontecimiento y otros recursos.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

La organización más abortista de EEUU, Planned Parenthood (Paternidad Planificada, traducción libre), ha visto los datos que proporcionan las encuestas y ha decidido alejarse del término “pro-choice” (“pro-opción”). Ello no nos debería sorprender. No podemos apoyar el “derecho a decidir” de una mujer, sin antes llenar el espacio en blanco y añadir qué es lo que está decidiendo hacer. En el caso de la promoción del aborto, el “derecho a decidir” significa el “derecho” de una mujer a decidir matar a su propio hijo. ¿Quién puede apoyar semejante cosa?

 

Planned Parenthood ha producido un video titulado “Not in Her Shoes” (“No en sus zapatos”, traducción libre), que presuntamente acaba con las etiquetas de “pro-choice” y “provida”, y que refleja la complejidad de la decisión de abortar. Pero la verdad es que, si bien las circunstancias que rodean la decisión de una mujer de abortar pueden ser complejas, el aborto mismo no lo es, al contrario, es muy simple.

 

El aborto acaba con la vida de un niño o una niña que no ha nacido todavía. El aborto somete a los débiles y vulnerables a los caprichos de los poderosos.

 

El cambio de semántica no va a poder cambiar la realidad.

 

Al otro lado del espectro, hay algunos de los que se oponen al aborto que quieren evitar la etiqueta de “provida”. La ven como algo muy suave. Después de 40 años de aborto legal en EEUU, se sienten impacientes y desean cambios legislativos. Por ello, prefieren etiquetas como “anti-aborto’ o “abolicionista del aborto”.

 

Kristan Hawkins, presidente de Students for Life of America (“Estudiantes Provida de EEUU”, traducción libre), explica este cambio diciendo: “Los grupos que se oponen a que se conduzcan vehículos en estado de embriaguez no son grupos a favor de la sobriedad. Los grupos que se oponen a que se fume en público no son grupos a favor del aire limpio”. Troy Newman, de la organización provida Operation Rescue (“Operación Rescate”, traducción libre), ha dicho: “Nuestro movimiento necesita llevar al público más allá de ser ‘sentimentalmente provida’ a estar intensamente en contra del aborto”.

 

Para aquellos cuyo enfoque para ponerle fin al aborto son los medios legislativos, ese tipo de cambio puede ser prudente desde el punto de vista político. Como gran parte del aparente debilitamiento del movimiento “pro-choice” es la negación de la realidad del aborto, tiene mucho sentido mantener la atención en los hechos que revelan lo destructor que es el aborto. Ver la realidad del aborto es ver algo indefensible, que es la razón por la cual las mentiras en torno al aborto deben ser dadas a conocer por lo que son.

 

Sin embargo, ser provida significa reconocer la dignidad intrínseca de todo ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural. Significa reconocer que la vida humana es un valioso don  del abrazo sexual de un hombre y una mujer. No es una mercancía que puede ser fabricada, vendida y finalmente desechada cuando se considera que ya no es útil.

 

Nunca debemos abandonar este principio en aras del pragmatismo político.

 

Cuando a un hombre se le fractura una pierna, podemos y debemos aliviar el síntoma del dolor, pero si no inmovilizamos el hueso afectado, el hombre se quedará cojo. Análogamente, el aborto no es el único crimen contra la humanidad; es un síntoma de un desorden cultural mucho más grande.

 

Como cualquier síntoma, su alivio no necesariamente cura la enfermedad. Debemos ganar las batallas legislativas contra el aborto. Pero si no enfrentamos la “cultura” de la muerte, entonces la enfermedad manifestará su horrible rostro por medio de una anomalía cultural aún más profunda.

 

El trecho de la “cultura” de la muerte puede ser rastreado en la medida en que éste ha penetrado, como un cáncer, en nuestra cultura. La declaración de la Conferencia Anglicana de Lambeth de 1930 de que la anticoncepción era aceptable dentro del matrimonio, convirtió en común la idea de que los hijos ya no eran los dones más excelentes del matrimonio ni el propósito intrínseco del mismo, sino adquisiciones para beneficiar a los padres. Esta actitud se intensificó con la disponibilidad inmediata de los anticonceptivos orales en la década de los años 60.

 

Una vez que los hijos comenzaron a ser vistos como un resultado puramente opcional de la actividad sexual, el próximo paso, predicho sin dificultad, fue el deshumanizarlos. La implicación lógica de este concepto fue, a su vez, el abortar al hijo cuya concepción no fue planeada o deseada. Y entonces el crecimiento de la “cultura” de la muerte explotó como una bomba que difunde por todos lados su mortífera metralla.

 

Si los niños y las niñas que no han nacido son desechables por medio del aborto, ¿por qué entonces no podemos tratar a los embriones humanos como si también carecieran de una igual dignidad? Si la procreación ya no es el propósito principal del matrimonio (junto con el amor conyugal), ¿por qué entonces debe ser limitado a una mujer y a un hombre? Si la vida humana que se considera inconveniente puede ser destruida antes de nacer, ¿por qué entonces no podemos matar también a cualquier otro ser humano cuya vida consideramos una carga demasiado pesada?

 

Podemos darnos cuenta, entonces, que el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido, la destrucción de embriones humanos y el ataque contra el matrimonio y la familia son  todos síntomas de una anomalía común: el rechazo de la dignidad y santidad de la vida de todo ser humano.

 

Evidentemente, todos debemos oponernos al aborto y cualquier persona que sea provida debe ser un abolicionista del aborto. Pero cuando nos reunimos 500,000 personas en Washington, DC, a pesar de temperaturas de congelación, para marchar a través de la Avenida Constitution en la Marcha Anual Provida el pasado 25 de marzo (2013), marchamos no solamente en contra del aborto, marchamos en solidaridad con los niños y las niñas que no han nacido, los ancianos, los incapacitados, los enfermos y todos aquellos cuyas vidas se encuentran en un estado de vulnerabilidad y por ello son considerados indignos de vivir por parte de una sociedad que ha sido envenenada por la “cultura” de la muerte.

 

Así como no debemos minimizar ni desechar la enorme tragedia de 55 millones de seres humanos que han sido destruidos por medio del aborto y los innumerables hombres y mujeres que sufren las secuelas físicas y emocionales del aborto, tampoco debemos creer que si solamente logramos hacer que el aborto sea ilegal entonces todo va a estar bien.

 

La “cultura” de la muerte es un dragón de múltiples cabezas que debe ser destruido en su mismo corazón. Así como hay organizaciones y grupos de organizaciones que prudentemente han hecho de un solo aspecto de la cultura el blanco de su labor provida, debe haber otras organizaciones que aborden la totalidad de la situación.

 

Sería un error redefinir la causa completa de la vida como solamente un movimiento para la abolición del aborto. Es esencial oponerse al aborto, pero no es suficiente. El pasado 25 de enero marchamos a favor de todo ser humano. Debemos, con valentía, ser provida.

La organización Hombres y Mujeres por la Vida y Mons. Luis Gerardo Cabrera, Arzobispo de Cuenca, Ecuador, redactaron la siguiente declaración en defensa de la vida ante el peligro de que se legalice el aborto en el país andino:

 

“Ante las manifiestas pretensiones de algunos sectores políticos y sociales de legalizar el aborto, proponemos a los candidatos para ocupar funciones ejecutivas y legislativas asumir el compromiso de trabajar en la defensa de la vida, de manera tal que se respete este derecho fundamental del ser humano y se garantice a futuro la estabilidad de las instituciones que se desprenden de ello: la familia y el matrimonio.

 

“Se trata de un tema muy delicado, que afecta la dignidad de la persona humana, por lo cual consideramos un asunto que debe ser tratado no sólo por  juristas o legisladores, sino por  todas las personas de buena voluntad, al margen de su oficio, profesión o creencia.

 

Formulamos este planteamiento teniendo en cuenta sólidos argumentos científicos, éticos y jurídicos,  como:

 

- La Declaración  Universal de los Derechos Humanos, en su Art. 3, dice: "Todo individuo tiene derecho a la vida...".

 

- La Constitución política del Ecuador, en el Art. 45, afirma que el Estado "protege la vida del ser humano desde el momento mismo de la concepción".

 

- La gran mayoría de tratados de bioética afirman categóricamente que "la vida comienza en el momento de la concepción”.

 

-  La Convención Americana sobre Derechos Humanos reconoce que “persona es todo ser humano” y que “toda persona tiene derecho a que se respete su vida... a partir del momento de la concepción” (art. 4).

 

- La Convención de los Derechos del Niño considera niño a “todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los dieciocho años de edad” (cfr. art. 2 de la Ley 23.849 ratificatoria de la Convención).

 

- El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos prohíbe aplicar la pena de muerte a mujeres en estado de gravidez (art. 6 inc. 5).

 

A la luz de estas consideraciones, se concluye que:

 

a) El primer derecho humano es el derecho a la vida, sin ningún tipo de discriminación, que debe ser protegida y respetada, desde el momento de la concepción/fecundación, sin ningún tipo de discriminación. Si el derecho a la vida es respetado, también podrán serlo  los demás derechos humanos de carácter social, económico, político, religioso y ecológico, entre  otros, que se desprenden de su especial naturaleza.

 

b) Ningún  gobernante o ciudadano puede tomar decisiones ni directa ni indirectamente en contra de la vida de los niños por nacer y, por ello,  incapaces de defenderse.

-c) La mujer violada no es culpable, al contrario es víctima; pero la injusta agresión sufrida no se repara con otra agresión igual o mayormente injusta contra una nueva víctima inocente como es el concebido. Más bien se requiere atención y ayuda para las mujeres que han sido violentadas a recuperarse de este acto criminal de la violación y a tener a su hijo o hija con todos los servicios necesarios.

 

Desde esta reflexión, pedimos  a los candidatos que asuman, como un acto de buena voluntad, este cometido en defensa de la vida.

El 4 de febrero del 2013, la Dra. Luisa Burgos, presidente del Centro Guadalupe Vida y Familia, escribió una carta a los legisladores de ese país expresándoles su preocupación por ciertos intentos de redefinir el matrimonio y sus consecuentes efectos nocivos para el concepto de persona humana y el bienestar de los niños. A continuación reproducimos algunos fragmentos de la misiva:

 

“Sabemos y con firmeza aseguramos que lo primero a lograr para mejorar la sociedad puertorriqueña es la puesta en práctica de los valores primordiales del matrimonio natural, constituido por un hombre y una mujer, responsable y formado, capaz de ser fiel, generoso, y honesto  trasmisor de la vida y similares valores.  Es la familia natural, base fundamental de la sociedad milenaria y estable que hemos vivido aún con los defectos humanos que podríamos señalarle.  Es la familia natural la que ha dado origen a nuestra cultura, a nuestros principios y valores cristianos que atesoramos y a nuestra identidad de pueblo puertorriqueño.

 

“Nos preocupan sin embargo ciertas iniciativas legislativas y declaraciones de jefes de agencias que demuestran un claro propósito de usar el poder que les otorga la posición que ocupan para redefinir las instituciones del matrimonio y la familia a través de proyectos de ley y cambios en el Código Civil que alterarían la definición de ser persona… Esto es peligrosísimo porque rompe con la esencia misma del ser humano.  Da paso a un concepto social creado artificialmente… alegando la existencia de ciertos derechos sin los consabidos deberes que establecen los límites de nuestro proceder  en justicia al bien común.

 

“Hay también cambios propuestos en proyectos que no se han publicado oficialmente pero se han anunciado y se han mencionado en entrevistas de prensa. Tememos consecuencias antidemocráticas, de limitación de conciencia, de libre expresión y de libertad religiosa.

 

“Nos preocupa mucho el impacto perjudicial en los niños. Los cambios en la estructura familiar afectan el desarrollo total e integral de los niños al ser criados por parejas del mismo sexo.  Esto se ha demostrado en el amplio, reciente y serio estudio de calidad con un universo de 3,000 personas, de 18 a 39 años, con 40 variables de investigación de estudio en lo personal y en lo social aplicado a una variedad de 8 tipos de hogares. Niños criados por parejas del mismo sexo resultaron ser los de mayores y significativas dificultades en su adultez en las áreas emocional, social, mental y sexual, según el informe final del investigador de la Universidad de Texas, Mark Regnerus [1]. Profesionales de la conducta  en España (Dr. Rojas entre ellos) nos informan que más de 16 psiquiatras, psicólogos y pedagogos NO recomiendan la adopción por parejas del mismo sexo. Ha habido personas encargadas de cuidar niños que se han visto en problemas legales por negarse a entregarlos para ser adoptados por parejas del mismo sexo o por denunciar casos de adopción por dichas parejas a causa de leyes impuestas por el gobierno a pesar de las recomendaciones profesionales.

 

La Declaración Universal de los Derechos del Niño establece que “El interés superior del niño debe ser el principio rector de la educación del menor”. A los niños se les debe respetar los derechos de nacer y de crecer en un hogar estable, donde puedan estar con sus padres preferiblemente. La complementariedad de Papá y Mamá es necesaria en el desarrollo de todo niño. Además, no deben verse obligados a la adopción por parejas de hecho o por parejas del mismo sexo. Sus derechos deben ir por encima del dominio y la opresión sexista como reflejan los estudios y testimonios aquí citados.

 

“Además, estos cambios de visión social de grupos llevan a cambios en la enseñanza escolar exponiendo obligadamente al niño desde los 5 años a libros con láminas y diálogos de exposición sexual con diversos tipos de parejas y familias ajenos a Papá y Mamá. Los padres que no aceptan esta práctica se verían obligados a sacar a sus hijos de la escuela del Estado y pagar escuelas privadas. Esto refleja discriminación e intolerancia contra la mayoría que ha establecido la sociedad según la ley natural… La ley de no discriminación por orientación sexual se está usando injustamente para discriminar contra las iglesias y personas que piensan distinto.  Esto violenta la libertad de conciencia y la libertad de expresión. Los libros para cambiar la mentalidad de los niños ya están en el Departamento de Educación y son avalados por la secretaria del Departamento de la Familia, quien dirigiera Planned Parenthood (“ProFamilia”) en Puerto Rico, agencia que favorece y promueve agendas sexuales contrarias a nuestra cultura y valores” [2].

 

Notas:

[1]. Universidad de Texas, Mark Regnerus (How different are the adult children of parents who have same-sex relationships? Findings from the New Family Structures Study Department of Sociology and Population Research Center).

[2]. Planned Parenthood, organización abortista, es la asociación miembro en EEUU del gigante abortista Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés). Véase: http://www.vidahumana.org/federacion-ippfhttp://www.vidahumana.org/paternidad-planificada.

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