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La tríada diabólica y la educación sexual

Viernes, 08 de Abril de 2011 21:02

La educación sexual en las escuelas

Desde hace años se viene hablando y polemizando acerca de la llamada educación sexual en las escuelas, tanto públicas como privadas. Se discute sobre si es apropiado informar sobre la sexualidad a varones y niñas juntos en el mismo salón, si se debe escuchar la opinión de los padres o no respecto a toda esta temática; sobre todo si, como se intenta a menudo, se debe comenzar desde el jardín infantil, a la más temprana edad.

Notemos que es evidente que, además, intervienen fuerzas económicas muy poderosas, tales como los fabricantes de anticonceptivos, los que comercian con la pornografía y organizaciones tales como SIECUS, IPPF, Zero Population Growth, etc.

El tema es demasiado amplio como para abarcar en un folleto como éste, por lo tanto, aquí solamente hablaremos de la formación que se da en un mismo salón de clase a niñas y niños juntos. Muchos de estos programas dan una instrucción muy detallada, no solo de la mecánica sexual, sino de los detalles clínicos de la actividad sexual humana y sobre el comportamiento de los alumnos en su edad pre-pubertad.

Ellos ofrecen lo que no podrán cumplir, es decir una instrucción neutral que pudiera asegurar una conducta "responsable" de los alumnos en cuestión, como sería una conducta que llevase a una disminución de las enfermedades venéreas y a la reducción de las relaciones sexuales ilegítimas y la reducción de embarazos no deseados.

Los argumentos acerca de la educación sobre la sexualidad en clases mixtas se dividen en tres núcleos: profesional, constitucional /legal y práctico.

Profesional

Dar conocimientos sexuales detallados en la clase o en privado a niños en la pre-pubertad, es potencialmente dañino. El peligro de ello consiste en el período de "latencia" en el desarrollo y crecimiento de la personalidad humana. Este período tiene una extensión variable en cada ser humano, pero en general se puede ubicar desde los seis años hasta aproximadamente los once años.

Durante ese período, los pensamientos sexuales, las fantasías e intereses sexuales son mínimos y la época esa de la vida es ideal desde el punto de vista de formar el carácter.

Este concepto de latencia es aceptado como decisivo por la mayoría de los mejores psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, los que promueven la educación sexual en la clase, procuran quitarle importancia e incluso negarla. Por ejemplo, la importancia de la latencia es reafirmada por el Grupo de Avance de la Psiquiatría (Scribner, N.Y.) y en el Congreso de la Asociación de Psicoanalistas de Niños de los EE.UU. En este Congreso, hubo consenso de que el promover la sexualidad entre los niños en esta etapa, daña la formación y el desarrollo del ser humano.

El efecto dañino de la educación sexual durante la latencia fue señalado por el Dr. Charles Srnoff, jefe de psiquiatría de niños en el hospital Brookdale de Brooklyn, Estado de Nueva York. El dice: "El chico madura y en algunos casos retrocede y nunca llega a ser lo que sería capaz de ser, si se le perturba su tiempo de aprendizaje durante su latencia. (Psychoanalytic Quarterly, Vol. XI, No. 3, 1971.)

Quiero agregar aquí dos afirmaciones que me han sido hechas personalmente.

El Dr. John Meeks, director de los servicios a niños y adolescentes del Instituto Psiquiátrico de Washington, escribió:

"Este período de latencia es extremadamente importante en el desarrollo del catálogo de destrezas que es muy amplio... El foco de latencia, está recogiendo información acerca del mundo y desarrollando habilidades enfrentándose con él. Se sublima mucha curiosidad previa acerca de lo sexual, con el fin de cumplir con estas tareas. Es evidente que la innecesaria estimulación de intereses directos puede interferir con dichas tareas. El sexo explicado en el salón de clases, produce una interacción que es explícita y dirigida a detalles anatómicos de actividad sexual entre seres humanos y produce una interferencia infortunada con el desarrollo normativo, que está en proceso a esa edad...

"Es evidente, en mi opinión, que la instrucción sexual en los cursos elementales no presenta garantías y es potencialmente destructiva en un gran porcentaje de nuestros niños."

El Dr. Myre Sim es Profesor de psiquiatría en la Universidad de Ottawa. Previamente fue Profesor de psiquiatría en la Universidad de Birmingham, Inglaterra, donde se dedicó a demostrar a sus colegas que la educación sexual no debía promover una conciencia que terminará en el aborto.

Su respuesta a la pregunta acerca de su punto de vista sobre la educación sexual en el salón de clases, fue igualmente tajante y decidida, dice:

"La enseñanza sobre la sexualidad no puede ser considerada igual que otras maneras de aprender. No es cuestión de pensar quién se beneficia, sino de pensar en quién se hiere o lastima con ello. Debería reconocerse que la escuela en su sistema de grados y en su estructura, si bien es satisfactoria para otras enseñanzas, no es apropiada para enseñar sobre la sexualidad a los niños... Esto puede doler a algunos docentes que pretenden que todo pase por su control y que nadie más que ellos tenga derecho a actuar en el proceso educacional; esto podría ser considerado por ellos como una afirmación de defensa de fueros gremiales, pero el de ellos es un concepto totalmente erróneo en el terreno de la sensibilidad individual que debe premiar en este particularísimo aspecto de la educación de niños en esa edad....

La sexualidad es básicamente una materia de carácter privado y por sí misma no produce niveles serios de responsabilidad en las consecuencias sociales y esto es lo que los modernos educadores sobre la sexualidad están realizando: informan, muestran, pero no relacionan con esta los valores.

Estoy de acuerdo enteramente, en que las perturbaciones en el período de la latencia, interfieren con el aprendizaje durante la más productiva fase del desarrollo del niño. En este aspecto, es anti-educacional.

Aspecto constitucional / legal

El argumento que ocupa el segundo lugar en importancia contra la instrucción sexual explícita durante la latencia, en especial en la sala de clases, ya es aludido por el Dr. Sim al decir que este es materia privada.

Es verdaderamente una contradicción que mientras algunos sostienen que la madre tiene el derecho de matar a sus hijos en su vientre en su derecho a la privacidad, no respetan el derecho a la privacidad e inocencia del niño. Repito: la enseñanza explícita sobre la sexualidad durante la latencia, aunque sea en privado y aun aún peor en un salón de clases, es una grave y potencialmente peligrosa invasión en el derecho del niño a su privacidad. No es suficiente que los padres den su permiso para que se imparta tal enseñanza a sus hijos, sigue siendo totalmente peligrosa.

La Dra. Rhoda Lorand, bien conocida psicóloga y analista de niños dice:

"Excitados los alumnos por las instrucciones dadas en la clase, las llevan a los patios y hacen entonces toda clase de juegos mentales, exhibiciones, etc., a los otros niños... pero lo que más preocupa, es lo que les hacen a los más chicos y también a aquellos a los que sus padres no les han permitido asistir a dichas clases. Con ello, realizan un especie de educación deformante con sus compañeros, produciéndoles un shock."

A esto, yo solamente agrego que las distorsiones a las que se refiere la Dra. Lorand, también las dejan en las mentes de los niños las miradas fugaces a revistas pornográficas expuestas en kioskos y librerías, que refuerzan el panorama implantado por el maestro.

Curiosamente, los proponentes de la educación sexual en la clase, afirman que, por lo contrario, es dañino que ciertos padres eviten que sus hijos sean instruidos en clase. Ellos se oponen a los programas de educación sexual a solamente una parte de la clase, y desean que los padres no puedan oponerse.

Aspecto práctico

Finalmente, hay otro argumento importante para rechazar la educación sexual en el salón de clases; este argumento se adapta también a las enseñanzas que pueden ser impartidas respecto al tema del abuso de drogas en los programas educativos.

Este argumento está siendo corroborado cada vez más con evidencias que proporcionan las estadísticas: estos programas en vez de mitigar los problemas sociales, los están multiplicando en un crecimiento exponencial, en vez de contribuir a mitigarlos aumentan la promiscuidad sexual, losnacimientos ilegítimos, las enfermedades venéreas, etc.

Suecia da una idea bien clara en este aspecto. En 1966, el editor de temas extranjeros de la revista LOOK, escribió un artículo acerca de la nueva batalla que estaba dando Suecia acerca de la sexualidad, luego de diez años de enseñanza obligatoria de educación sexual. Decía entonces: "La creciente indicencia de las enfermedades venéreas en Suecia durante los pasados años, -a pesar de haber desaparecido la prostitución- la presencia de la educación sexual y la facilidad para obtener contraceptivos, han asombrado y desorientado a los expertos por los resultados negativos arrolladores".

La educación sexual no ha funcionado en Suecia y esto se cita en el trabajo de Roland Huntford: "The New Totalitarian" (Stein and Day, N.Y. 1972) Tampoco ha funcionado en Gran Bretaña, según se lee en el Informe del Royal College of Obstetricians and Gynecologists, donde se comenta el fracaso de la educación sexual a juzgar por el avance numérico de los embarazos no planeados entre adolescentes.

Y lo mismo en los EE.UU. donde, en aquellos lugares en los que hace años existe la educación sexual en las escuelas, han aumentado las enfermedades venéreas, la ilegitimidad y la perversión.

Si tales expertos por lo menos leyeran y pensaran sobre lo siguiente:

"El hecho de que a menudo el niño pregunte de dónde ha venido, no justifica que le reiteremos una y otra vez la misma explicación cuando es tan joven. Hay muchas cosas que el no conoce acerca de otros problemas de la vida y no nos debe preocupar tanto que el niño se entere por otros niños del origen de su vida y lo conserve en secreto. Un niño debe comprender que muchos aspectos de la vida humana, necesitan ser considerados secretamente en la intimidad de cada uno. Sólo a una mayor edad, cuando el niño ha desarrollado su entendimiento de la necesidad de intimidad que tiene el ser humano, recién se le podrá hablar de sexo.Pero: )quien debe hablarle? Sus padres.

Este tipo de conversación debería ser guardada en estricto secreto entre padre e hijo, entre madre e hija. Así se logrará un despertar a lo sexual en un ser joven, sin perturbaciones.

Tales conversaciones deberían también extenderse a la higiene y particularmente a cuestiones de sexualidad y moral.

La educación sexual debe ser educación para el amor --que es un grave y profundo sentimiento que enlaza la unidad de vida, dolores y esperanzas. Y se debe exponer sin buscar una selección cínica de problemas fisiológicos.

Aquí, el ejemplo de vida de sus padres tiene una fuerte influencia: Si el niño desde su más tierna infancia siente un genuino amor entre sus padres, siente cómo se respetan, cómo se cuidan uno al otro, cómo se manifiestan su cariño, esos serán los más adecuados ejemplos que le irán despertando de la mejor manera a la vida.

Y esto, que parecería sacado de algún documento religioso, por el contrario, fue extraído del periódico de "Educación Soviética" de la Academia de Ciencias de la Educación, porque tampoco en Rusia funcionó la educación sexual en las aulas.

Apéndice

Citas del Memorándum Austriaco "Sex Education in the Schools" Dr. Rita Stumpf (dorfen)..." la información sexual en la escuela exclusivamente biológica sin valores morales es una total catástrofe para nuestra juventud. Además, la enseñanza compulsiva, es una burla de los derechos de los padres a educar a sus propios hijos..."

El Prof. George Sigmond, biólogo y psicólogo, (en Fulda): "Hay escalofriantes pruebas recientes de que los niños con la así llamada educación sexual no quedan correctamente enseñados y buscan después, hacer práctica, de las maneras más indignas."

Dr. Kurt Port Filósofo (Esslingen) ")Cuándo llegará el momento en que los hombres que constantemente asistimos a las alturas y las bajezas de la humanidad reconozcamos que la educación sexual en la escuela, no es un logro sino algo tremendo que devasta y brutaliza a la próxima generación y que la tarea nuestra realmente es de frenar tal peligro para nuestra sociedad?"

Dr. Siegfried Ernst, Médico (Ulm): "No es posible afirmar que la sexualidad humana puede ser considerada exenta de valores".

Sr. W. Steckel, psicoanalista (Viena y Berlin): "La educación en masa en las escuelas, como se está proponiendo, es una escalofriante idea cuya ejecución producirá innumerables traumas."

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