You are here:Portada Noticias|Teología del cuerpo: Catequesis 2: Primer relato de la creación del hombre
Monday, 26 June 2017 13:44

Teología del cuerpo: Catequesis 2: Primer relato de la creación del hombre

Rate this item
(0 votes)

(Impartida el 12 de septiembre de 1979)

 

1. El primer relato de la creación del hombre se encuentra en Génesis 1:1-2:4a y el segundo en Génesis 2:4b-25. Para simplificar las cosas, diremos que el primero está en Génesis 1 y el segundo en Génesis 2. Hay que añadir que Génesis 2 forma una unidad con Génesis 3 (que narra el pecado original) y con Génesis 4 (que narra, entre otras cosas, la concepción y nacimiento del primer hombre de padres terrenos, Adán y Eva). Tendremos, pues, que analizar esos pasajes también, para mejor entender la enseñanza de Cristo sobre el matrimonio en su discusión con los fariseos, como indicamos que haríamos en la catequesis anterior.

 

2. La ciencia bíblica dice que el primer relato de la creación del hombre (en Génesis 1) es posterior al segundo relato (en Génesis 2). Este segundo relato pertenece a la tradición “yahvista” porque para nombrar a Dios utiliza el nombre de “Yahvé” [que en hebreo significa “Yo soy”, véase Éxodo 3:14]. En ese segundo relato, Dios es descrito en términos “antropomórficos”. [Esta palabra es compuesta y viene del griego: “antropos” significa “ser humano” y “mórfico” significa “forma”. Es decir, Dios es presentado como si hubiese asumido una forma humana. Por ejemplo, en Génesis 2:7 Dios aparece como si fuese un alfarero, pues el texto dice que “Yahvé formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices  aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente”.]

 

El relato de Génesis 1, al ser posterior al de Génesis 2, es más maduro en sus conceptos cuando describe la creación del ser humano como hombre y mujer, porque enseña que ambos fueron credos a imagen de Dios. Este relato de Génesis 1 pertenece a la tradición “sacerdotal” porque describe la creación en términos de seis días de “trabajo divino” y un día de “descanso divino”. Este “descanso de Dios” es el fundamento del mandamiento divino de observar el sábado como día del Señor y de descansar, que todos los israelitas, guiados por sus sacerdotes, debían seguir.  El relato de Génesis 1 también pertenece a la tradición “elohista” porque utiliza el término “Elohim” para nombrar a Dios.

 

[La palabra “Elohim” es el plural de “El”, que significa “Dios”. Por lo tanto, “Elohim” significa “dioses”. Sin embargo, esto no significa para nada que Israel fuese un pueblo politeísta. Ello estaría en abierta contradicción con el mismo primer mandamiento de la ley de Dios de sólo adorar al Dios Único, que se encuentra en Éxodo 20:2-3 y en Deuteronomio 6:4. La tradición elohista usa este término solamente para enfatizar la infinitud de la majestad del Dios Único.]

 

3. Este primer relato de la creación del ser humano de Génesis 1 es la culminación de la narración de la creación del mundo. Este relato tiene un carácter “cosmológico”. Esta palabra viene del término griego “cosmos”, que significa “mundo” o “universo”. Esto a su vez significa que el ser humano pertenece al mundo material.

 

Sin embargo, al mismo tiempo, el ser humano está por encima de ese mundo, porque sólo el hombre y la mujer han sido creados a imagen de Dios (véase Génesis 1:27). También está el hecho de que esta narración es presentada en un ciclo de seis días de creación que indican una gradación ascendente. Esto quiere decir que cada fase de la creación es superior en su ser a la fase precedente, hasta culminar en la creación del ser humano en Génesis 1:26-28. Además, al crear al hombre y a la mujer, Dios los manda a “dominar la tierra”. Es cierto que se trata de un dominio administrativo, no degradante, de la naturaleza, pero al fin y al cabo, sólo al ser humano le concede Dios esta potestad y no a ningún animal.

 

En este contexto es significativo que al hablar de la creación de los seres inanimados (seres no vivientes) – como la luz, el firmamento, el agua, la tierra y las plantas - el autor sagrado utiliza las palabras “separó”, “llamó”, “hizo” y “puso”. En cambio, al hablar de la creación de los seres vivientes – los animales y los seres humanos – el autor bíblico utiliza las palabras “creó” y “bendijo”. También es significativo que, según este relato, Dios manda tanto a los animales como a los seres humanos (el hombre y la mujer) a procrear y multiplicarse. Sin embargo, sólo en el caso del hombre y la mujer el relato enfatiza la diferencia de sexos al mismo que tiempo que bendice su fecundidad. Esto a su vez enfatiza la relación entre las personas. Por último, es significativo que al aprestarse para crear al ser humano, Dios entra en “un diálogo consigo Mismo” (“hagamos al ser humano”, Génesis 1:26). Esto indica una “deliberación” solemne ante un acto importante e indica, a su vez, la dignidad excepcional (valor intrínseco y absoluto) del hombre y la mujer.  El hecho de que Dios “se detiene para pensarlo” antes de crear al ser humano después de crear sin detenerse al resto de la naturaleza, indica que el ser humano no es el resultado de una sucesión natural, sino que ha sido objeto de un acto único de creación divina.

Por consiguiente, el ser humano no puede ser comprendido a profundidad sólo en términos de la creación material. Es cierto que el ser humano es también un ser corporal, pero al haber sido creado a imagen de Dios no puede ser reducido a lo corporal. Hay en él (y en ella) una dimensión especial que lo hace trascender el mundo, si bien al mismo tiempo pertenece a la creación material.

 

4. El relato de Génesis 1 es también de carácter “teológico”. [La palabra “teología” es compuesta y viene del griego: “Teos” significa “Dios” y “logos” significa “estudio de” o “relacionado con”.] Esto quiere decir que la definición de la persona humana como imagen de Dios indica su esencial y única relación con El Creador, algo que no comparte ningún otro ser de la creación material. Evidentemente, esto también indica la superioridad del hombre respecto del resto del mundo material.

 

Esta manera de relatar la creación del ser humano también se caracteriza por la objetividad. Es decir, este relato está libre del subjetivismo.  [El subjetivismo, como ya hemos señalado, es la falsa teoría que dice que la realidad de las cosas depende de lo que a cada uno le parezca]. Génesis 1 presenta la creación del mundo y especialmente de la persona humana de manera concisa y objetiva, narra el hecho real, no entra en consideraciones subjetivas de cómo el hombre y la mujer se sentían ni nada de eso. Se limita a presentar los hechos reales de que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios y de que Él les manda a procrear, multiplicarse y dominar la tierra.

 

5. Génesis 1 también se caracteriza por una “potente carga metafísica”. [La palabra “metafísica” significa “más allá de lo físico”. Ello no quiere decir que lo físico no sea importante. Más bien quiere decir que la metafísica considera el ser mismo de los seres de este mundo (y de Dios también, como veremos más abajo) sin limitarse o centrarse en los aspectos físicos particulares de los seres creados, como su constitución biológica, anatómica, química, etc. Es decir, la metafísica, como parte de la filosofía, se ocupa del estudio del ser en cuanto a ser y de su relación con el existir y no en cuanto a aquellas características que son estudiadas por las ciencias naturales, como la biología la química, la física, etc.] Por consiguiente, la “potente carta metafísica” de Génesis 1 significa que las palabras que usa esta narración, si bien son breves y concisas, están llenas de un profundo significado en relación con el ser mismo de la persona humana. Este relato, al definir a la persona humana en términos de ser imagen de Dios, enfatiza su dimensión metafísica, es decir, su ser esencial, más que su aspecto físico – sin, al mismo tiempo, menospreciar para nada este aspecto, es decir, su cuerpo, el cual, después de todo, está precisamente en el centro de estas reflexiones.

 

Este y otros pasajes de la Biblia que enfatizan el ser de Dios, del ser humano y de la creación, ha inspirado a muchos pensadores cristianos. Por ejemplo, San Agustín reflexionó mucho sobre el pasaje de Éxodo 3:14, en el cual Dios se nombra a Sí Mismo ante Moisés como “Yo soy el que soy”. Es decir, Dios no es simplemente “un ser”, sino más bien es Ser Mismo, es decir, es al mismo tiempo puro ser y existir en Sí Mismo y es también la fuente de todo ser creado, es Quien le da ser y existir a todo lo que Él Mismo ha creado. Dios trasciende a toda la creación porque Su Ser es infinitamente superior a ella. Al mismo tiempo, Dios está íntimamente presente (es inmanente) a Su creación dándole vida y existencia. El pensamiento de San Agustín influyó mucho en otros pensadores católicos, como San Anselmo, Ricardo de San Víctor, Alejandro de Hales, San Buenaventura y el propio Santo Tomás de Aquino.

 

Este último profundizó el pensamiento de San Agustín y enseñó que todos los seres que existen, aparte de Dios mismo, son “contingentes”. Esto quiere decir que su existencia depende de Dios, Cuya existencia es necesaria, porque en Él el ser y el existir coinciden. Mientras que la existencia de cada uno de los seres creados no es necesaria, porque el ser de cada uno de ellos es contingente, es decir, pudieron no haber existido.

 

6. En la próxima catequesis nos ocuparemos del segundo relato de la creación del ser humano, que se encuentra en Génesis 2.

 

Continuará.

Portada Noticias » Teología del cuerpo: Catequesis 2: Primer relato de la creación del hombre



Vida Humana necesita su Ayuda para continuar defendiendo la Fe, la Vida y la Familia