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Miércoles, 30 de Agosto de 2017 12:38

Catequesis 22: Conocimiento conyugal y procreación

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(Impartida el 26 de marzo de 1980)

 

1-2. Hemos visto que el “conocimiento” de Adán y Eva tiene un significado muy profundo. Cuando Dios presentó a Adán los animales y éste les dio nombre, tomó posesión de ellos pero no se identificó con ellos (Génesis 2:18-20). En la Biblia, el nombrar algo significa tomar posesión de ese objeto o animal. Al ponerles nombre, Adán tomó posesión de ellos como su señor, comenzando así a realizar el mandato de Dios de someter la tierra (Génesis 1:28). Se trató de un conocimiento externo y dirigido hacia la posesión y el dominio.

 

Sin embargo, cuando el hombre y la mujer se “conocen” en Génesis 4:1 se trata de una experiencia muy distinta. El hombre y la mujer se unen de una manera tan íntima que se convierten en una sola carne (Génesis 2:24). Por medio de este “conocimiento” engendran un nuevo ser humano y toman posesión de su misma humanidad. Más todavía, se realizan a sí mismos como personas. Se trata de un nivel de “conocimiento” mucho más profundo y personal que algo puramente externo.

 


3. El mandato de Dios de “Procread y multiplicaos y henchid la tierra” (Génesis 1:28) tiene un profundo significado. El hombre y la mujer engendran un ser semejante a ellos, del que pueden decir juntos que es “carne de mi carne y hueso de mis huesos” (Génesis 2:24). Toman de nuevo posesión de su propia humanidad al contemplarla ante ellos en ese hijo que han engendrado y a quien le han transmitido su propia humanidad. Su posesión es de sí mismos, es una afirmación de su propio ser como personas humanas. Y cada vez que engendren un nuevo ser humano esa auto-posesión y auto-afirmación se darán de nuevo.

4. Se puede explicar el concepto de “conocimiento” en la Biblia con el concepto del “eros”, pero con mucha cautela. Para el filósofo antiguo Platón (350 AC), el eros era el amor que desea la unión del alma con la Belleza Suprema trascendente. Platón creía en un mundo espiritual donde estaban las ideas perfectas de las cuales los seres y las cosas materiales de este mundo eran copias. El alma tiene nostalgia de ese mundo perfecto e intenta huir del cuerpo para unirse a las ideas. Luego, a través de la historia, la humanidad ha dado un sentido sexual al concepto de eroscomo lo erótico. Ese concepto tiene el significado de unión pero también el de posesión de la otra persona como objeto de placer sexual.

 

Sin embargo, la Biblia no habla de eros. En todo caso, su concepto de “conocimiento”, aunque sí incluye la unidad entre el hombre y la mujer, no se reduce a mera posesión egoísta. Ciertamente, esa posesión egoísta no se da en la época de la inocencia original, como ya hemos explicado. Y aún en la época después del pecado original se puede decir que no está presente la idea de la posesión de la mujer como un objeto sexual por parte del hombre. Es cierto, después del pecado, el hombre y la mujer tendrán que hacer un gran esfuerzo para no convertirse en meros objetos de placer el uno para el otro. [Pero, la doctrina católica enseña que el pecado original, aunque dañó considerablemente la naturaleza humana, no destruyó totalmente la inocencia original (véase Catecismo, nos. 406 y 418]. Como ya hemos mencionado, todavía queda en el ser humano un eco del significado esponsal del cuerpo.

 

5. Génesis 3 enseña que el “conocimiento” y la “procreación”, tan profundamente arraigadas en la persona humana, sufrió los efectos del pecado original: el sufrimiento y la muerte. Dios dice a la mujer: “Parirás los hijos con dolor” (Génesis 3:16). Y al hombre le dijo: “Volverás a la tierra, pues de ella has sido tomado; ya que eres polvo y al polvo volverás” (Génesis 3:19).

 

La historia del ser humano confirma la radicalidad de estas sentencias. Al quebrantar el mandato de Dios de no comer del fruto del árbol prohibido, Dios separa al hombre del árbol de la vida (Génesis 3:22). Pero Dios no le ha quitado la vida del todo al hombre y a la mujer, sólo la ha limitado. La vida humana continúa y se renueva a través de la procreación.

 

6. En análisis posteriores tendremos que profundizar la relación entre el significado esponsal del cuerpo y el significadogenerador del cuerpo. Pero por ahora podemos afirmar que Génesis 4:1-2 nos da a entender que el hombre y la mujer son todavía conscientes, aunque de manera limitada debido al pecado, de esos significados. La presencia de esos significados, aunque limitada, une al hombre y la mujer con el “principio”, al que Cristo se refirió en su discusión con los fariseos en Mateo 19 y Marcos 10.

 

7. La consciencia de estos significados en el ser humano después del pecado está relacionada con la consciencia de la muerte. Sin embargo, a través de la procreación, la vida siempre triunfa, aunque limitadamente, sobre la muerte. A través del “conocimiento” que da vida, el hombre y la mujer superan la soledad del propio ser y se reafirman en el hijo que engendran. De esa manera participan de la perspectiva original de Dios, Quien, después de crearlo todo, dijo que “toda era muy bueno” (Génesis 1:31).

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