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Padre Miguel Manzanera, SJ
Presidente de ANE Provida Bolivia
Organización afiliada a VHI

Con motivo de la próxima Jornada Por la Vida, el 25 de marzo [de 2015], los obispos en España, encabezados por Mons. Mario Iceta, Obispo de Bilbao y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, han publicado un valiente mensaje titulado “Hay mucha vida en cada vida”. Con esa declaración tratan de contrarrestar la negativa del gobierno de España que, a pesar de haberse comprometido en la anterior campaña electoral, ahora se niega a derogar o reformar substancialmente la actual Ley sobre Salud Sexual y Reproductiva y sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo, aprobada el 3 de marzo de 2010 por el anterior gobierno socialista.

En esa ley se considera el aborto como un “derecho” pleno de la mujer dentro de las primeras 14 semanas de embarazo. Además se puede abortar hasta la semana 22 si existe un grave peligro para su vida o salud de la mujer según un dictamen médico o si el feto adolece de graves anomalías. Incluso se permite el aborto legal hasta el momento del parto si se detectan anomalías fetales “incompatibles” con la vida [1].

Jewels Green

Durante gran parte de mi vida, estaba tan completamente arraigada en la cosmovisión proaborto que asfixiaba cualquier conversación que me invitara a examinar o cuestionar mi posición. Incluso en mi propia vida, después de haber sido presionada a llevar a cabo un aborto a la edad de 17 años y sobrevivir subsecuentemente un intento de suicidio, permanecí siendo vehementemente una total defensora del aborto. Incluso durante cinco años, trabajé en una “clínica” donde se llevaban a cabo abortos. Fui a la universidad, a la escuela de posgrado, tuve un matrimonio, di a luz a tres bebés – sin embargo, nada de esto influyó en mí para cambiar mi visión miope sobre el “derecho de una mujer de poder elegir” el aborto.

Hace ya cuatro noviembres que todo comenzó a cambiar.

Durante un foro en línea con un grupo de mujeres en el cual se dialogaba sobre el aborto y los vientres o úteros de alquiler o madres empréstito, me familiaricé, a través de uno de los grupos de soporte sobre partos naturales que se encontraban participando en este mismo foro, sobre el tema de la fertilización in-vitro que en ese momento traían a la luz. Ahí fue cuando me aferré con más vehemencia a los estándares sobre los “derechos” proaborto, teorizando que un “montón de células” no podían tener tanta dignidad y merecer nuestro respeto y protección, como las de una mujer adulta. En ese momento quedé desconcertada (pero al mismo tiempo intrigada) al escuchar dos voces que hablaban clara, consistente y compasivamente (contra la corriente de una docena de opositores), que servían de apoyo al derecho que tenían estos microscópicos seres humanos a vivir hasta su madurez.

Lcda. Marlene Gillette Ibern
Asesora Legal de VHI

La sanación de la homosexualidad

A continuación citamos a varios médicos en la psiquiatría que han atendido estos casos:

“Si la orientación sexual estuviera genéticamente determinada, no habría posibilidad de cambiar; pero conocidos expertos en sexología…. han descrito muchos casos de homosexuales que se convierten en heterosexuales…..En las últimas décadas, sin embargo, se ha impuesto una especie de férrea censura social que tacha de intolerante todo lo que contradiga la pretensión de normalidad defendida por determinados grupos homosexuales muy activos. Estos grupos de influencia presentan el estilo de vida homosexual de modo casi idílico. Pero, como ha señalado (un médico psiquiatra), esto no es más que simple propaganda, pues cuando se escucha la historia personal de homosexuales se ve claro que en ese género de vida no se encuentra la felicidad. La otra cara de la moneda, que tantos se empeñan en silenciar, es la ansiedad, los celos, la sensación de soledad o las depresiones neuróticas, por no mencionar las enfermedades venéreas y otras patologías somáticas” [24].

“…La homosexualidad es un proceso clínico que tiene una etiología, patogenia, tratamiento y cura” [25].

“La curación de la homosexualidad consiste en un proceso de descubrir con compasión las heridas emocionales del pasado….” [26]

Lcda. Marlene Gillette Ibern
Asesora Legal de VHI

Las causas de la homosexualidad

Son muchos los estudios sobre las causas de la homosexualidad. A continuación se ofrecen algunas de las categorías básicas que recogen estas causas:

o El homosexualismo compulsivo

Se ha determinado que la identidad individual está íntimamente vinculada a la identidad de género. Cuando no hay una sana relación afectiva por parte del padre hacia el hijo o por parte de la madre hacia la hija, estos hijos e hijas se ven emocionalmente impedidos de identificarse con el género respectivo de su padre o de su madre, debido al rechazo activo o pasivo, o de ausencia en sus vidas por parte del padre o de la madre. Por su parte, estos hijos e hijas desarrollan una ansiedad grave debido a la marginación paternal o maternal que sufrieron. A partir de la adolescencia, estos hijos e hijas comienzan a buscar esa identificación con su género que ansiosamente saben que necesitan. Esa gran ansiedad puede culminar en la búsqueda de una relación sexual con personas de su mismo sexo para así intentar terminar con su sentido de aislamiento. Es tan grande esa necesidad de afirmación y aceptación por parte de su género que es por eso que se les escucha decir a menudo: “esto es algo que necesito” o “me voy a morir si no lo tengo” [11].

o El homosexualismo sintomático

Bajo esta categoría se ha determinado que el homosexualismo es síntoma de otros problemas de la personalidad, lo cual puede tener distintas modalidades:

- Una necesidad de afecto o afirmación – Son aquellos que no recibieron apoyo ni afecto en términos generales, por ejemplo, de aquellos de su género y edad en la escuela o del padre o la madre que hubiesen deseado un hijo del sexo opuesto, por lo que buscan ese apoyo y afecto desesperadamente a través del sexo con personas de su mismo género; entonces la actividad homosexual se torna obsesiva para poder llenar ese vacío.

Equipo educativo
Human Life International

1. ¿Qué es el Depo-Provera? La inyección Depo-Provera es un tipo de fármaco hormonal anti-fertilización que a veces funciona como un anticonceptivo, pero a veces, funciona como un abortivo. El ingrediente activo es el depósito de acetato de medroxiprogesterona (DMPA), una forma sintética de la hormona natural progesterona, desarrollada originalmente para el tratamiento del cáncer uterino durante la década de 1950. Una mujer que ha ingerido este tipo de fármaco recibe cada tres meses una inyección de 150 mgs de DMPA, por vía intramuscular profunda. Aunque todavía está bajo investigación, existen también otros métodos de aplicación de este fármaco, incluyendo la aplicación inyectable directamente por la misma paciente de forma subcutánea, la cual está siendo comercializada en África como “Sayana Press.”

2. El Depo-Provera tiene efectos anticonceptivos y abortivos. El Depo-Provera tiene tres efectos, dos de los cuales son anticonceptivos. Como tantos fármacos hormonales, puede de igual manera impedir la ovulación y engrosar la mucosa cervical, haciendo de esta manera difícil para el espermatozoide llegar al óvulo. En ambos casos se impediría la concepción, de ahí que estos efectos sean anticonceptivos. La información suministrada con el Depo-Provera también menciona que “inhibe la secreción de las gonadotropinas, lo cual, a su vez, impide la maduración folicular y la ovulación y como resultado el adelgazamiento del endometrio”. Cuando el endometrio, el revestimiento interior del útero, se adelgaza, se comporta de forma hostil a la implantación. Esto significa que el Depo-Provera actúa a veces como un abortivo, puesto que termina con la vida de un nuevo ser humano después de la concepción.

Abby Johnson

Las mujeres de hoy en día estamos convencidas de que nuestra fertilidad está “fragmentada”, ya que si está “fragmentada”, tenemos que “repararla” con una pastilla anticonceptiva. Creemos que el haber podido concebir es una “carga” o un “problema”. Por eso “reparamos” algo que está fragmentado.

En ningún otro caso esto es considerado una buena idea. No perdemos el tiempo reparando algo que está funcionando apropiadamente. Eso es contraproducente. Si me tomara el tiempo para retirar las piezas de un automóvil nuevo que no tiene problemas mecánicos, eso sería muy tonto. No solo sería una gran pérdida de tiempo, sino que me estaría prestando para averiar algo que anteriormente estaba funcionando perfectamente.

Esto es lo que las mujeres hemos hecho con nuestros cuerpos. Al “reparar” algo que no está averiado, lo que hemos hecho es crear más problemas para nosotras mismas. Tomamos anticonceptivos para “arreglar” nuestra fertilidad, la cual funciona plenamente, y haciendo eso hemos visto un dramático crecimiento del cáncer de seno y de los órganos reproductivos. Si nos ponemos a pensar, nos daremos cuenta de que eso no tiene ningún sentido.

Estuve usando métodos de control de la natalidad durante 15 años. He sufrido físicamente debido al uso de esos métodos, incluyendo un periodo largo de infertilidad. Y con esto no quiero ser una aguafiestas, pero literalmente espero el día en que sea diagnosticada con cáncer del seno. No solo tengo antecedentes de familia, si no que he ido incrementando mi propio riesgo al usar durante 15 años anticonceptivos hormonales y haber llevado a cabo dos abortos.

Denise Hunnell, M.D.

Leemos en el Génesis que Dios creó un hombre y una mujer. Escuche cómo Adán habla de Eva: “Al fin esta es huesos de mis huesos y carne de mi carne; ella se llamará Mujer porque fue tomada del hombre” (Génesis 2:23). Y luego, Adán le da el nombre de Eva a su esposa, que significa “Madre los Vivientes” (Génesis 3:20).

Desde el principio, nunca ha habido el temor de que la mujer fuese una creatura inferior al hombre. Adán y Eva eran de géneros distintos, pero iguales en dignidad. Ambos fueron creados plenamente a imagen de Dios.

Desafortunadamente, la cultura actual rechaza esta igualdad y percibe la plenitud de la femineidad como si fuese una maldición. Para lograr el éxito, a las mujeres se les presiona a que rechacen su propia constitución biológica e intenten parecerse más a los hombres. Nunca ha sido ello más evidente que en la manera con que hoy día se aborda la fertilidad y la maternidad.


Por el personal de Human Life International


Un informe que se funda en una nueva investigación realizada en Chile demuestra que los abortos legales no son más “seguros” para la mujer que los abortos ilegales.


Los investigadores del Instituto MELISA han analizado datos que muestran “que no solamente la mortalidad vinculada a los abortos continúa su tendencia a disminuir en Chile, luego de la aprobación, en 1989, de la ley que los prohíbe, sino también que las dadas de alta de pacientes de los hospitales debido al aborto han disminuido significativamente  durante la última década”.


Un estudio en curso de este instituto también sugiere que las mujeres embarazadas que se sienten presionadas y temerosas tienen un riesgo más elevado de abortar a sus bebés por nacer. Estas mujeres constituyen, en este estudio, el 70% de más de 3,000 que tienen un embarazo no planeado. Para impedir el aborto, los datos sugieren que se desarrollen y promuevan programas de apoyo maternal para abordar las necesidades de mujeres vulnerables,  lo cual ha dado como resultado que del 69 al 94% de estas mujeres ha dado a luz a sus bebés al final de un embarazo completo.

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