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Margaret Sanger - Personaje siniestro

Saturday, 09 April 2011 15:36

La "cultura" de la muerte en EE.UU. y sus víctimas (un resumen)

La "cultura" de la muerte, como le llama Juan Pablo II, deja anualmente incontables víctimas en EE.UU. y en otros países donde se ha legalizado el aborto provocado. Daremos aquí algunos ejemplos concretos de cómo la mentalidad antivida, que creó la "cultura" de la muerte, se ha ido infiltrando en todas las estructuras de nuestra sociedad norteamericana.


 

La mentalidad anticonceptiva, que es una mentalidad antiniños, es la que ha ayudado a crear la "cultura" de la muerte. En los países llamados "desarrollados" el uso de los anticonceptivos se ha generalizado y ello ha llevado al uso de los anticonceptivos abortivos, como la píldora, el dispositivo intrauterino y el Norplant. El uso de estos anticonceptivos abortivos ha llevado a su vez a la práctica del aborto quirúrgico. Luego de éste se ha pasado al suicidio asistido, que ya es legal en el Estado de Oregon en EE.UU.

Por último, la consecuencia final de la mentalidad antivida, podría ser la legalización de la eutanasia en EE.UU. en los próximos años, objetivo del movimiento antivida.

Debido al fallo Roe v Wade emitido el 22 de enero de l973, el aborto provocado es legal en EE.UU. hasta el momento mismo del nacimiento. En EE.UU., país que tiene la ley de abortos más liberal del mundo, se practica el horripilante método de aborto de nacimiento parcial. Este procedimiento, que el presidente Clinton se negó a prohibir ( vetó tres veces la ley que aprobó el congreso y que lo hubiera prohibido), se realiza en los últimos meses del embarazo. Si bien es cierto que por medio de los otros métodos de aborto que se practican en EE.UU. se mata del modo más cruel y doloroso a seres humanos inocentes, en el caso del aborto de nacimiento parcial se trata de un niño ya grande y totalmente formado que puede sentir el dolor, a quien si se le permitiera terminar de nacer, podría sobrevivir.

El procedimiento del aborto de nacimiento parcial se realiza del siguiente modo: Se extrae al niño tirándole de las piernas pero dejando la cabeza adentro del útero materno. En la base del cráneo se le abre un agujero para introducir una cánula de succión, con la cual se extrae el cerebro. Se aplasta entonces la cabeza y se extrae con el resto del cuerpo del niño, ya muerto. Todo esto se realiza sin darle anestesia al niño. Es ilegal matar animales del modo que se mata a inocentes niños por nacer en EE.UU. y otros países ricos llamados "civilizados".

Actualmente se abortan niños en EE.UU. de 8 meses de concebidos y aún más desarrollados, y se les echa a los recipientes de basura de las clínicas de aborto o se les quema en el incinerador de los hospitales. En la ciudad de Wichita, Estado de Kansas, un médico lleva a cabo los abortos en el último trimestre y hasta tiene su propio incinerador para quemar a los bebés abortados.

En EE.UU., el aborto es un lucrativo negocio, ya que se realizan aproximadamente millón y medio de abortos cada año y cada aborto cuesta de 200 a 900 dólares, según el tamaño del bebé no nacido víctima de este infame crimen. Cada 20 segundos muere abortado un bebé antes de que pueda nacer.

En EE.UU., los padres de los niños por nacer -- me refiero a los hombres -- no tienen el derecho a salvar a sus hijos del aborto. Del mismo modo, los padres (el papá y la mamá) de una menor de edad no pueden impedir que ésta aborte, debido a un fallo del Tribunal Supremo en 1976. Esta situación ha causado crisis y división en las familias.

Las víctimas olvidadas de la "cultura" de la muerte son las mujeres que, llevadas por la desesperación en muchos casos o por la falta de conocimientos, se practican el aborto. Incontables mujeres quedan dañadas física y emocionalmente cada año en EE.UU. por este motivo. Muchas otras mueren, como Carolina Gutiérrez, que dejó dos hijos y un viudo llorando por ella al morir de un aborto legal en Miami, Estado de la Florida.

A veces estas mujeres ni siquiera tienen el consuelo de que aquellos que las presionan para que aborten, las consuelen en su dolor. Actualmente para la "cultura" de la muerte, el aborto es simplemente "el derecho de la mujer a decidir", y la mujer que sufre por haber abortado a su propio hijo es considerada anormal en la actual "cultura" hedonista antivida que prevalece en EE.UU. y otros países llamados "desarrollados".

Como ya hemos señalado, la consecuencia de la pérdida del respeto a la vida humana inocente que nos trajo el uso generalizado de la anticoncepción, seguido de la legalización del aborto, es la legalización del suicidio asistido en el Estado de Oregon. La primera persona ya se ha suicidado con la ayuda de su médico. El próximo paso es, por supuesto, la eutanasia, la cual el movimiento antivida está tratando de legalizar supuestamente para "aliviar el sufrimiento" de los parientes ancianos y enfermos, quienes a su vez son ahora considerados una "carga" para la sociedad.

Existen actualmente cuatro instituciones en EE.UU. y alrededor de treinta y dos a nivel internacional, unidas en una federación mundial, que se dedican a fomentar y tratar de legalizar la práctica de la eutanasia. Una de ellas es la Hemlock Society, cuya oficina principal se encuentra en Los Angeles, California. Miembros de estas organizaciones han lanzado una campaña educativa y política e introducido proyectos de leyes sobre lo que eufemísticamente llaman "muerte con dignidad" en diversas legislaturas estatales.

La horrible "lógica" que utilizan los que promueven la muerte como solución a los problemas de la sociedad, es que si se pueden matar niños en el vientre de su madre por muy desarrollados que estén, entonces por qué no se puede matar también a las personas inutilizadas, ancianas o retrasadas mentales que no producen. Este es el mismo tipo de "lógica" criminal que utilizó Hitler para justificar la matanza de un gran número de alemanes de pura raza (minusválidos o ancianos), y finalmente a millones de judíos. El término "vida sin sentido pleno", que está siendo utilizado actualmente para tratar de legalizar la eutanasia, provino de la Alemania Nazi.

Los promotores de la muerte como "solución" a los problemas sociales no se limitan a eliminar a los niños por nacer, los ancianos y los enfermos, sino que incluyen también a los niños nacidos con graves defectos.

Pocos años antes de que fuera legalizado el aborto en EE.UU., Joseph Fletcher, Profesor de ética de la Escuela Episcopal de Teología de Cambridge, Massachusetts, y autor del libro Situation Ethics ("Ética según la situación"), afirmó en un artículo de la revista Atlantic Monthly, en el número de abril de l968, que si la vida de un mongólico, por ejemplo, puede "ser interrumpida antes del nacimiento, ¿por qué no se puede terminar con ella en el momento del nacimiento?" Según el Dr. Fletcher, un niño con retraso mental no es un bebé, sino simplemente un "fracaso del sistema reproductivo".

El infanticidio no es simplemente una opinión actualmente, se están dejando morir a algunos niños que nacen con graves defectos en hospitales de EE.UU. El caso más famoso fue el de "Baby Doe" en 1982, un niño que nació con el Síndrome de Down, a quien se le dejó morir de hambre. El proceso duró seis días, después de los cuales el niño expiró. Muchos casos de este tipo están ocurriendo desde que es legal el aborto en EE.UU. El propio Dr. C. Everett Koop, Ex-Cirujano General de EE.UU., afirmó que "el infanticidio se practica con gran frecuencia en este país", y que "éste nunca hubiera surgido si no fuese por el aborto".

No cabe la menor duda de que la legalización del aborto ha traído como consecuencia una mentalidad y una "cultura" de la muerte.

Otro síntoma que demuestra que vivimos en una "cultura"de la muerte es el aumento de las relaciones homosexuales, comportamiento antinatural que pone a las personas en mayor riesgo de contraer el SIDA. Primeramente, es importante hacer la distinción que hace nuestra Iglesia Católica, de que la inclinación homosexual no es pecado, aunque sí inclina al pecado. Lo que sí constituye un acto intrínsicamente inmoral es la práctica homosexual. A las personas que tienen esta inclinación sin culpa propia, no se les debe discriminar con respecto a sus derechos humanos básicos. Sin embargo, cuando por razones de desórdenes de conducta esta inclinación es llevada a la práctica, algunos de estos derechos que no son absolutos (como el derecho al trabajo) pueden ser limitados, sin ello constituir un acto de discriminación.

El movimiento homosexual activista en EE.UU. (que no incluye a la mayoría de los homosexuales), quiere obtener concesiones legales para obtener el derecho legal a promover públicamente su comportamiento inmoral. Los activistas homosexuales están ahora presionando a los maestros y a otras personas de autoridad en las escuelas, para que se les enseñe a los niños que el homosexualismo es simplemente un estilo de vida, que los homosexuales constituyen una minoría discriminada, y que los que se oponen a este estilo de vida son "homofóbicos".

Según los activistas homosexuales, una de las mejores maneras de llevar a cabo estos objetivos es integrar temas sobre homosexualismo y bisexualismo en los curriculums de las escuelas. La mayoría de las personas se sorprenderían si supieran hasta qué punto los homosexuales están involucrados en planificar y enseñar los cursos de "educación" sexual, "educación" sobre vida familiar y "prevención" del SIDA, que existen actualmente en muchas escuelas de EE.UU.

La "educación" sexual sin valores morales que el movimiento antivida ha implementado en las escuelas públicas de EE.UU., también ha aumentado el número de víctimas de la "cultura" de la muerte. Actualmente los padres cristianos están intentando impedir que ciertas organizaciones promuevan la enseñanza de los detalles más íntimos sobre la sexualidad, incluyendo las instrucciones sobre el uso de los anticonceptivos a lo cual llaman "sexo responsable". Hay una batalla por imponer una visión totalmente diferente: el hedonismo que lleva a la "cultura" de la muerte.

A los estudiantes se les enseña en cursos de "educación" sexual, en escuelas públicas de EE.UU. y otras naciones industrializadas, que sólo ellos pueden decidir cuales serán sus valores. Se les inculca a los niños el relativismo en cuestiones de moral, lo que los norteamericanos llaman "situation ethics", o ética según la situación, bajo cuyos preceptos inmorales supuestamente se permite por ejemplo matar en ciertas circunstancias.

La filosofía antivida que promueven los programas hedonistas de "educación sexual" es que no hay prohibiciones absolutas como los Diez Mandamientos, sino que todo individuo tiene el derecho a tomar una decisión según lo que considere apropiado para él o ella. Como consecuencia de estos programas, la actividad sexual antes del matrimonio ha aumentado a proporciones alarmantes entre las jóvenes adolescentes de EE.UU. en los últimos veinte años y, por consiguiente, el número de víctimas de la cultura de la muerte también ha aumentado debido a las enfermedades sexualmente transmitidas como el mortal SIDA.

Las consecuencias de este aumento en la promiscuidad, que los que hemos estudiado de cerca el asunto vemos como un resultado directo de los programas de educación sexual amoral, han sido 2.5 millones de casos de enfermedades sexualmente transmitidas y un millón de embarazos prematrimoniales anualmente entre los adolescentes norteamericanos, de los cuales la tercera parte termina en abortos provocados.

Los que promueven la enseñanza de la "educación" sexual hedonista en las escuelas, a pesar de que saben que sus programas han fracasado por completo, continúan exigiendo más y más programas similares, alegando que es necesario informar muy bien a los jóvenes sobre la sexualidad, e incluir instrucciones específicas en el uso de todos los anticonceptivos y especialmente el preservativo, el cual les enseñan a utilizar a los niños en muchas escuelas públicas desde el quinto grado, so pretexto de impedir el SIDA.

Los que promueven estos programas alrededor del mundo alegan que el obtener conocimientos detallados sobre el acto sexual y sobre cómo evitar las consecuencias de éste, llevará a los jóvenes a no tener relaciones sexuales. Es como decir que se puede entrenar con lujo de detalles a alguien en el uso de todas las diferentes drogas, explicarle cómo evitar las consecuencias de utilizarlas, y después esperar que no las use. Lamentablemente, a través de grupos similares y organizaciones internacionales de control natal, estos terribles males ya se han extendido a Latinoamérica.

Entre las organizaciones internacionales antivida que promueven la "cultura" de la muerte y por consiguiente han dejado más víctimas, se encuentra la IPPF o Federación Internacional de Planificación de la Familia. No podemos hablar de la "cultura" de la muerte, sin hablar también sobre su principal promotora: la IPPF y sus filiales a través del mundo.

Esta organización antivida y anticristiana, que promueve los anticonceptivos y el aborto a través del mundo, incluso para menores de edad sin consentimiento o conocimiento paterno; logró introducir desde hace muchos años sus materiales educativos en muchas escuelas públicas de EE.UU. y de otros países ricos. Su filosofía hedonista y materialista es la base de la mayoría de los cursos de "educación" sexual que se dan en las escuelas públicas a través del mundo.

La fundadora de esta organización, Margaret Sanger, fue gran admiradora de una feminista sueca, autora de The Woman's Movement ("El movimiento femenino"), un libro que presenta la misma moralidad subjetiva que se enseña actualmente en los colegios: la "ética" según la situación. Según Sanger "el lecho conyugal es la influencia más degenerante en el orden social". Sanger tuvo éxito en cambiar el común denominador de la sociedad de la unidad familiar, poniendo el énfasis en la satisfacción sexual individual. Este fue el primer golpe que dio la IPPF a la estructura moral de la familia tradicional.

Fiel a su fundadora Margaret Sanger, la Planned Parenthood Federation of America (Paternidad Planificada, filial de la IPPF- International Planned Parenthood Federation en EE.UU.), continúa enseñando hoy en día la misma filosofía hedonista y materialista. A los niños les dicen en cursos de "educación" sexual hedonista, que no hay nada moralmente bueno o malo en lo que se refiere a la sexualidad, sino que simplemente ellos tienen que explorar todos los aspectos y tomar su propia decisión, aunque ésta difiera de los principios morales que sus padres les enseñaron.

La IPPF y sus filiales han definido ahora a la familia como la relación que existe entre personas que viven juntas, lo cual equivale a igualar a las relaciones homosexuales con el matrimonio.

En su guía para la "educación" sexual, la Paternidad Planificada de EE.UU. dice que los valores son principios y creencias que desarrollamos que cambian con el tiempo, y que es importante que cada persona decida por sí misma cuáles son sus valores, sin importar lo que digan los demás.

El mensaje que la IPPF y otras organizaciones transnacionales que promueven el control de la natalidad les transmiten a los estudiantes en sus cursos de "educación" sexual, es que cada persona tiene el derecho a tener relaciones sexuales con cualquiera y que el compañero depende sólo de la "preferencia sexual" personal del individuo. Los programas de estas organizaciones les hacen perder el pudor a los niños, hablándoles de relaciones sexuales y anticonceptivos y sin enseñarles moral, y les presentan el aborto como "solución" cuando falla el anticonceptivo.

La Paternidad Planificada nos llevó a los padres de EE.UU. ante el Tribunal Supremo y ganó. Primero logró que se les entregaran todo tipo de drogas y artefactos abortivos y anticonceptivos a menores de edad, sin consentimiento o conocimiento paterno y sufragados con nuestros impuestos. Después logró que una menor de edad se pueda practicar un aborto y sus padres ni siquiera se enteren. Esta segunda "victoria" la ganó ante el Tribunal Supremo de los EE.UU. en el fallo Planned Parenthood vs. Danforth del 1ro de julio de 1976.

La Paternidad Planificada de EE.UU., que pasó de promover los anticonceptivos supuestamente para evitar los abortos a exigir el "derecho" al aborto ilimitado como una "solución" cuando falla el anticonceptivo, está gastando ahora cientos de miles de dólares para impedir que sean aprobadas leyes para notificar a los padres, sobre la decisión de su hija menor de edad de someterse a un aborto.

Las personas de la raza negra y especialmente los hispanos, son el principal blanco de la Paternidad Planificada, organización racista que ha abierto la mayoría de sus clínicas para la distribución de anticonceptivos y abortivos, en los barrios donde residen las minorías.

Puesto que la Paternidad Planificada de EE.UU. es una filial de la IPPF y los objetivos de las demás filiales que tiene la IPPF a través del mundo son los mismos, los grupos que trabajan por la vida y la familia en Latinoamérica, están luchando las mismas batallas que los de EE.UU.

Aunque la situación en EE.UU. es extremadamente difícil actualmente, al contrario de lo que sucedió en la Alemania Nazi, los norteamericanos no se han cruzado de brazos mientras se matan criaturas inocentes en el vientre de su madre, se lucra con el crimen del aborto, se explota a las pobres mujeres que abortan, o se pervierte a los niños en cursos de educación sexual en las escuelas.

En un gran número de ciudades norteamericanas se han llevado a cabo Operaciones de Rescate para salvar a bebés del aborto durante las cuales miles de personas han sido arrestadas. Hay actualmente en EE.UU. más centros de ayuda a la mujer embarazada que se encuentra en circunstancias difíciles, que clínicas de aborto. El número pasa de 3,000. Existen también varias organizaciones grandes a nivel nacional y cientos al nivel local, que defienden la vida humana en todas las etapas de su desarrollo y combaten las distintas manifestaciones de la "cultura" de la muerte.

A través de Latinoamérica también han surgido un gran número de organizaciones, comprometidas en defender la vida y la familia.

Nuestra labor no es fácil, debemos prepararnos bien no sólo a nivel intelectual sino también espiritualmente, para defender a nuestros niños, a nuestras familias. La oración y el sacrificio son nuestras mejores armas, la apatía de los propios cristianos es nuestro mayor enemigo.

El primer paso que tenemos que dar es aumentar nuestro tiempo de oración. A través de la oración todo es posible por la gracia de Dios. Antes de iniciar cualquier acción, debemos siempre orar mucho, para que Dios nos de la sabiduría para saber cómo hablarle a nuestros hermanos con caridad, llevándoles la verdad. También debemos orar para tener la valentía de mantener nuestros principios y defenderlos hasta el final, cueste lo que cueste.

Tenemos una gran intercesora ante el Trono de Dios para llevar a cabo ésta labor, nuestra querida Madre Celestial, la Virgen de Guadalupe, Patrona de los Niños por Nacer y protectora de la familia. Nuestra Madre María le dijo a San Antonio María Claret: "En el rosario está cifrada la salvación de tu patria". La Ssma. Virgen también nos dijo en Fátima: "Ora, ora muchísimo y haz sacrificios por los pecadores". Según ella las guerras, y especialmente la guerra que se ha desatado en contra del niño por nacer y de la familia, son un castigo de Dios por el pecado. Sólo a través de muchas oraciones y sacrificios podremos triunfar.

Lo segundo es informarnos muy bien sobre lo que está sucediendo en nuestra comunidad con respecto a estas fuerzas y grupos inmorales que hemos mencionado. Allí es donde primeramente debemos combatir la "cultura" de la muerte. Por supuesto, debemos también informar a otras personas para moverlas a la acción. ¡Unanse a los grupos que están trabajando por la vida y la familia en su país y participen!

Tercero, debemos apoyar las soluciones positivas al problema del aborto, tales como la adopción, la promoción de la castidad antes del matrimonio y la planificación natural de la familia en el matrimonio. Las jóvenes que está preparándose para el matrimonio deben de aprender los métodos para planificar naturalmente la familia, con suficiente tiempo antes de casarse.

Cuarto, es muy importante que ayudemos a las mujeres embarazadas con nuestro apoyo moral y material, personalmente y a través de centros fundados para este propósito. Además, debemos ayudar a las mujeres que han abortado a reconciliarse con Dios y consigo mismas. La mejor manera en que ellas pueden reparar por el error cometido, es trabajar en defensa de la vida. La Iglesia Católica en EE.UU. tiene un programa llamado Raquel, por el personaje bíblico que llora a sus hijos sin poder consolarse. Dicho programa se dedica específicamente a ayudar a las mujeres que han abortado. Hasta ofrece servicios religiosos para estas mujeres.

También hay que hacerles conciencia a los hombres sobre todo, de que las relaciones sexuales fuera del matrimonio constituyen un pecado, y que tener relaciones sexuales con muchas mujeres no es progresista ni los hace más hombres.

Con respecto a la educación sexual, los niños deben aprenderla de sus padres. Es la formación y no la información la que ayuda a evitar los problemas relacionados con la sexualidad. Los padres son los principales y los mejores educadores de sus hijos en cuestiones de sexualidad. Padres: no cedan este derecho a nadie, rehusando aceptar esta responsabilidad que es también un privilegio. Los padres somos los únicos que, siguiendo la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, podemos determinar a qué edad y en qué medida le podemos enseñar a nuestros hijos acerca de la sexualidad, respetando siempre su pudor natural. Unanse a otros padres para formar grupos de acción y presentar un frente unido, así sabrán los que promueven la inmoralidad que ustedes no son un objetivo fácil y que están dispuestos a pelear por sus hijos.

Es importante también involucrarse en el área de la política, confrontando a los que tienen el poder y haciéndoles conscientes de que son responsables por sus decisiones y por la postura que tomen en todos estos asuntos. Es imprescindible instar a los candidatos a que se comprometan por escrito o al menos públicamente, a promover el derecho a la vida de todo ser humano desde el instante mismo de la concepción, así como los derechos de las familias.

Por último, para nosotros los hispanos nuestros hijos constituyen nuestro más preciado tesoro. Pongamos todos nuestro "granito de arena" para que ellos puedan disfrutar de un mundo mejor. Si nos comprometemos de verdad en construir la cultura de la vida como nos mandó hacer nuestro Santo Padre Juan Pablo II, Jesús hará con nuestros esfuerzos lo que hizo en el milagro de los panes y los peces.

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