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Jueves, 22 de Septiembre de 2011 16:02

El hospicio: Proporcionarle confort al moribundo

Koko Waters

La medicina tradicional trata de curar al paciente y prolongar la vida, pero el propósito del hospicio es tratar los síntomas de la enfermedad y ayudar al paciente terminal a morir lo más confortablemente posible. El objetivo principal del tratamiento que se da en el hospicio es aliviar al máximo el dolor del paciente, y ayudarle en el proceso de la muerte para que esta sea más confortable. El "confort" implica mucho más que aliviar el dolor; el paciente necesita el confort espiritual y emocional también. El equipo del hospicio trata de proporcionar ese confort de muchas maneras.

 


 

El confort físico

Minimizar el dolor físico que experimentan los pacientes terminales es el principal objetivo del equipo del hospicio. El dolor agudo tiene una duración relativamente corta. El dolor crónico que experimentan los pacientes que tienen artritis, bronquitis crónica, enfisema, cáncer y otras enfermedades, es continuo y por un tiempo indefinido. Los pacientes terminales generalmente requieren tratamientos frecuentes para el dolor crónico.

 

Tanto los narcóticos (generalmente la morfina) como otros fármacos analgésicos (la aspirina, el acetaminofen), se usan para controlar el dolor. Cuando se usan apropiadamente, los analgésicos proveen una gran cantidad de alivio para el paciente terminal que tanto lo necesita.

 

Desafortunadamente, muchos proveedores de la salud no saben cómo controlar el dolor. A menudo los pacientes no reciben suficientes calmantes "porque todavía nos les toca" su próxima dosis. El paciente entonces se ve forzado a soportar el dolor hasta que le toque la próxima dosis, y para ese momento tomará más tiempo para que la droga haga efecto, debido a la severidad del dolor. Otros síntomas pueden surgir como consecuencia de sufrir este dolor innecesario, tal como un aumento de la ansiedad, lo cual puede llevar a experimentar náuseas y falta de apetito [1]. Entonces hay que lidiar con estos síntomas secundarios también.

 

A veces las drogas se administran solo cuando el paciente las solicita. El paciente podría sufrir innecesariamente por largo tiempo si no está dispuesto a hablar, o si cree que solo debe solicitar calmantes si el dolor es extremadamente grande.

 

La clave para el manejo apropiado del dolor está en evaluar y llevar el registro del dolor que siente el paciente. El trabajador del hospicio y el paciente trabajan juntos para mantener al día ese registro, el cual debe incluir información sobre la intensidad y duración del dolor, la droga que se usa para aliviarlo, los efectos secundarios, y la duración de los efectos de dicha droga. El mantener este registro ayuda al médico o la enfermera a evaluar los efectos de las medicinas y cambiarlas o cambiar la dosis cuando sea necesario, proporcionando de este modo, alivio al paciente.

 

Hay otros métodos para aliviar el dolor, que no requiren drogas y a veces se usan en combinación con estas. Los masajes benefician a los pacientes aumentando la circulación, restaurando el balance normal del cuerpo y reduciendo el dolor. Un estudio mostró que hombres que tenían cáncer y recibieron un masaje de diez minutos, experimentaron un alivio en su dolor [2]. El masaje también provee un efecto calmante que puede ayudar al paciente a relajarse física y mentalmente. El proporcionar calor o frío a los tejidos superficialmente, puede ayudar a reducir los espasmos musculares, el dolor, o curar las infecciones locales.

 

La apropiada colocación de los pacientes inactivos y el moverlos puede ayudar a aliviar el dolor. Los pacientes a menudo no pueden cambiar su postura como las personas sanas lo hacen sin siquiera pensar. Ellos tienen que depender de los profesionales de la salud o de otras personas que les cuidan. El colocar a un paciente en una posición adecuada puede proporcionar alivio y reducir las complicaciones asociadas con largos períodos en cama, como las llagas. Las posturas estáticas y las contracturas pueden causar dolor; AROM y PROM pueden disminuir el dolor y beneficiar los músculos, las superficies articulares, los tejidos conectivos y los nervios.

 

El dolor no es el único síntoma físico que hay que tratar. La anorexia es un síntoma que acompaña a muchas enfermedades graves y también la causan varios tratamientos. A veces se puede aumentar el apetito con suplementos nutricionales y usando tubos para la alimentación. A los pacientes no se les debe presionar para que coman más de lo que puedan tolerar. La debilidad puede ser tratada de diversas maneras, como la terapia física o los cambios en los medicamentos y la cantidad de líquidos.

 

La disnea (dificultad para respirar) es un síntoma frecuente. Debido a que el oxígeno y la efusión pleural raras veces son tratamientos efectivos para la disnea en los enfermos terminales, se administra la morfina para reducir la ansiedad y los problemas respiratorios [3]. La resequedad en la boca se puede tratar con cuidados especiales y sorbiendo líquidos. Se puede injertar un catéter en el paciente incontinente.

 

Los pacientes a menudo sufren de disfunciones sensoriales y motoras, por lo que se deben hacer ajustes. Por ejemplo, si un paciente tiene mala visión, se le debe proporcionar buena iluminación y se deben mantener limpios sus espejuelos. Si le duelen las articulaciones, se le debe mover con suavidad y lo menos posible. Si tiende a reaccionar y responder muy despacio, se debe asignar más tiempo a la visita. El compensar por estos déficits ayuda a que el paciente esté más confortable en su ambiente y en lo que se refiere a las demás personas.

 

El confort espiritual

 

Es importante que el hospicio llene las necesidades espirituales del paciente. Zerwekh describe cuatro áreas de cuidado espiritual: tomar en cuenta los asuntos espirituales, dialogar sobre ellos, promover la reconciliacián y compartir lo que se ha experimentado al estar cerca de la muerte [4].

 

El tomar en cuenta los asuntos espirituales implica no solo las creencias religiosas obvias, sino los demás asuntos como el significado, el propósito, el perdón y la trascendencia. Los asuntos que no han sido solucionados pueden llevar a la agitación y al aumento del sufrimiento del paciente. Un trabajador de hospicio apropiadamente entrenado, puede ayudar a un paciente a lidiar con estos asuntos espirituales.

El diálogo sobre estos asuntos implica el poder facilitar el compartir entre el trabajador del hospicio y el paciente. Los pacientes a menudo hacen la pregunta: "¿Por qué me está pasando esto a mí?", y sobre el significado de la vida. El trabajador del hospicio también puede facilitar el compartir espiritualmente entre el paciente y su familia.

 

Promover la reconciliación es resolver los problemas de las relaciones. Se estimula al paciente a examinar su vida, para intentar integrar esas experiencias y que pueda encontrar perdón y significado en su vida.

 

Al describir experiencias cercanas a la muerte, a menudo los pacientes describen un lugar muy bonito o sienten la presencia de seres bondadosos. Estas experiencias según parece le proporcionan mayor confort al paciente que está muriendo. El compartirlas con los seres queridos del paciente, a menudo les proporciona confort a estos.

 

El apoyo emocional

 

La consejería es un modo de proporcionar confort emocional; el cuidado del hospicio no estaría completo sin ella. El paciente necesita ayuda para lidiar con su muerte y la separación que traerá esta. El consejero intenta crear un ambiente en el cual el paciente se sentirá lo suficientemente cómodo como para hablar sobre sus preocupaciones. El consejero debe ser un buen oyente, capaz de ayudar al paciente a expresarse con respecto a sus preocupaciones. No se debe "bombardear" al paciente con preguntas, y el consejero no debe dar lecciones de moral o sermones al paciente, pues esto contradiría el concepto de dar apoyo emocional.

 

La labor del hospicio no termina con la muerte del paciente. Su familia recibe ayuda durante la gravedad de este y después de su muerte. El equipo del hospicio puede ayudar a la familia en sus deberes diarios que se han convertido en una carga. Por ejemplo, comprar los alimentos, cocinar y limpiar. La consejería durante el proceso de la muerte del paciente implica facilitar la comunicación entre el paciente y su familia. El consejero también ayuda a la familia a lidiar con la pena que acompaña la muerte de un ser querido. La pena, ya sea antes o después de la muerte del paciente, puede llevar al divorcio, la separación, el abuso del alcohol o las drogas, y una pérdida de la salud [5]. El hospicio intenta ayudar a la familia a evitar estos desafortunados efectos secundarios de la muerte. Las familias son visitadas periódicamente y se hace una evaluación de ellas durante su período de necesidad. Los factores de riesgo, como la discordia en la familia o la incapacidad de expresar los sentimientos, se investigan y evalúan durante la visita inicial y se tratan durante otras visitas. No se dejan olvidadas a las familias, sino que se les hacen visitas a veces hasta varios años después de muerto el paciente.

 

Conclusión

 

El hospicio trata al paciente como a una persona en su totalidad, que necesita confort y apoyo en muchas áreas de su vida. El paciente moribundo necesita amor y necesita saber que siempre habrá alguien a su lado. Un equipo del hospicio apropiadamente capacitado, puede llenar las necesidades del paciente y de su familia, haciendo la transición del paso a lo desconocido mucho más soportable para todos los involucrados.

 

Esta es una traducción autorizada del artículo titulado "Hospice: Comforting the Dying Patient", tomado de Internet http://otpt.ups.edu/Gerontological_Resources/Gerontology_Manual/Waters-K.html). Aparece en el Gerontology Manual (Manual de gerontología) del School of Occupational Therapy and Physical Therapy, Universidad de Puget Sound en Washington, cuyo autor es Ronald G. Stone. La autora de la traducción al español es la Sra.Magaly Llaguno, traductora profesional, directora ejecutiva emérita de Vida Humana Internacional y paciente de cáncer.

 

Fuentes:

1. Kohut, JM, Kohut, SK. Hospice: Caring for the Terminally Ill. 1st ed. Springfield, Ill. Charles C Thomas; 1984: 7-84-92.

2. McKaffrey, M. Pain Relief using Cutaneous Modalities, Positioning, and Movement. Hospice J. 1992: 8: 121-53.

3. Rhymes, JA. Home Hospice Care. Clin. Geriatr. Med. 1991: 7: 803-816.

4. Zerwekh, J. A Family Caregiving Model for Hospice Nursing. Hospice J. 1995: 10: 27-44.

5. Buckingham, RW. The Complete Hospice Guide. 1st ed. New York, NY. Harper & Row; 1983; 7: 121-143.

 

Este artículo también ha sido publicado por Vida Humana Internacional en su portal, www.vidahumana.org, en el enlace: http://www.vidahumana.org/vida-humana-internacional/item/994-el-hospicio. .

 

 



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