¿Embarazada y con Problemas?

Padre Peter West

Vicepresidente para las Misiones de HLI

 

Dejé de leer el New York Times hace años debido a su patente animadversión hacia la Iglesia Católica. Pero un amigo me envió un ejemplar de su anuncio pidiendo a los “católicos liberales” que dejaran la Iglesia. Se sorprendería si supiera que muchos católicos practicantes están de acuerdo con usted y desean que los que rechazan la doctrina de la Iglesia se vayan. Desde luego, la Iglesia misma no necesariamente quiere que ello ocurra, pero, ¿por qué permanecer en la Iglesia si no se aceptan sus enseñanzas?

 

También le sorprenderá saber que de hecho admiro su postura más que la de aquellos católicos que se oponen a la doctrina de la Iglesia. En el Apocalipsis 3:15-16, Jesús dice: “Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca”. Ciertamente usted no es tibia respecto de sus creencias, y hay algo de admirable en ello.

 

Sin embargo, su anuncio fue una vil exhibición de ignorancia e intolerancia anticatólica. Desde que Jesucristo fundó la Iglesia sobre los Doce Apóstoles, ha habido pecadores y aún traidores en medio de nosotros, pero la Iglesia ha sobrevivido porque su origen no es humano sino divino. Por esta razón, la mayoría de los católicos permanecen en ella, a pesar de los muchos escándalos y defectos humanos de la Iglesia como institución. Los católicos siguen yendo a Misa porque saben que Cristo la instituyó durante la Última Cena y nos ordenó: “Hagan esto en memoria mía”.

 

Desde el siglo I, la Iglesia Católica ha enseñado que el recurso a la anticoncepción es gravemente ilícito. Creemos que la sexualidad es un hermoso don de Dios para ser compartido entre los esposos que son fieles entre sí y están abiertos a la transmisión de la vida. Las relaciones conyugales constituyen una auto-donación total, que incluye el don de la fertilidad. Cada vez que los esposos se unen de esta manera renuevan su alianza conyugal.

 

Las píldoras anticonceptivas que usted defiende son potentes hormonas. ¿Cómo es posible que les digamos a los jovencitos que no usen hormonas para aumentar su rendimiento deportivo, y al mismo tiempo inducimos a las jovencitas a ingerir potentes hormonas (píldoras anticonceptivas) que la propia Organización Mundial de la Salud (que no se destaca precisamente por ser provida), ha colocado en la misma categoría que el asbesto, por ser agentes cancerígenos? [1].

 

Si hay una guerra contra las mujeres, como usted dice, entonces dicha guerra está siendo perpetrada por aquellos que dicen que el organismo de la mujer es como una máquina descompuesta, que necesita una píldora para que funcione apropiadamente. Sra. Gaylor, la fertilidad no es una enfermedad, y la anticoncepción no es una medicina. No arregla lo que está roto; sino que se introduce en un organismo femenino saludable y hace que actúe en contra de su naturaleza.

 

La implacable campaña que gente como usted está perpetrando contra la Iglesia Católica para obligar a sus instituciones a actuar en contra de su propia doctrina, es una grave ofensa contra la Primera Enmienda de la Constitución, la cual nos garantiza no sólo la libertad de culto, sino también la libertad de llevar a cabo nuestras empresas según nuestras convicciones religiosas.

 

Durante su visita a la Universidad de Notre Dame, el Presidente Obama prometió respetar el derecho a la objeción de conciencia de las instituciones religiosas. Sin embargo, bien pronto ha roto esa promesa en los términos más cínicos e inequívocos posibles. Su mal llamado “acomodo” no fue tal. Continúa pretendiendo obligar a los católicos que son fieles a violar sus convicciones religiosas.

 

La Iglesia Católica defiende la vida, la cual es un derecho natural e inalienable que hemos recibido de nuestro Creador. En la era del ultrasonido, cada vez es más difícil para gente como usted reclamar que el aborto (por medio de fármacos abortifacientes), el cual Obama pretende obligarnos a subsidiar, no es otra cosa que la destrucción de un ser humano inocente.

 

Las distorsiones que aparecen en su anuncio son más de las que puedo mencionar aquí. Pero puedo decirle con toda sinceridad que no le albergo ningún resentimiento. Sus ataques son producto de su ignorancia acerca de la verdadera naturaleza de Cristo y de Su Iglesia. La Cuaresma es un tiempo para que los católicos mediten acerca de los sufrimientos de nuestro Señor. Desde la Cruz, Jesús perdonó a aquellos que fueron responsables de Su muerte con estas palabras: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Tengo la esperanza de que todos los católicos sigan el ejemplo de Cristo y, al igual que yo, ¡la perdonen a usted y oren por su conversión!

 

[1]. Cf. http://www.who.int/reproductivehealth/topics/ageing/cocs_hrt_statement.pdf.

Padre Alfred Cioffi, STD, PhD

El Padre Alfred Cioffi es un sacerdote de la Arquidiócesis de Miami. Tiene un doctorado en teología moral por la Universidad Gregoriana, en Roma, y otro doctorado en genética por la Universidad de Purdue, en EEUU. El Padre Cioffi colabora con las Oficinas de Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de Miami y con Vida Humana Internacional. Continuamos lo que sigue a su artículo que comenzamos a publicar en el boletín anterior, disponible en: Procreación Humana "Asistida"

La Iglesia Católica enseña que la concepción de un hijo es éticamente aceptable solamente en el contexto de un matrimonio válidamente contraído [1]. Ello automáticamente coloca en el ámbito de lo inmoral o carente de ética a todas las demás posibilidades de tener hijos – ya sea de manera natural o por medio de la asistencia técnica – como el caso de que una pareja no casada conciba un hijo; que una mujer sola, casada o no, conciba por medio de un espermatozoide de un donante; o que una mujer lleve a cabo un embarazo como “madre empréstito” para otra mujer. Por supuesto, en todos estos casos lo inmoral es el contexto o la manera en que se ha engendrado al niño y no el niño mismo, cuya dignidad y cuya vida permanecen siendo inviolables.

Dentro de un matrimonio válido, hay dos consideraciones principales: la primera, que las dimensiones unitiva y procreadora del acto conyugal deben permanecer intactas; y la segunda, que cada matrimonio está llamado a ejercer la paternidad responsable.

Las dimensiones unitiva y procreadora del acto conyugal son como las dos caras de una moneda. Todas las monedas tienen dos caras y, sin embargo, siguen siendo una sola. Ello no significa que cada vez que los esposos se unan por medio del acto conyugal están obligados a concebir. De hecho, el documento insignia sobre este tema, la Encíclica Humanae vitae, declara: “En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido” [2]. Sin embargo, cada acto conyugal debe permanecer abierto a la posibilidad de la concepción. Y si la concepción ocurre, el hijo que resulta de ella debe ser amorosamente acogido.

En cierto sentido, la fecundación in vitro (FIV) es el reverso de la anticoncepción. La anticoncepción pretende hacer que la dimensión unitiva tenga lugar sin la dimensión procreadora; la FIV hace que la dimensión procreadora se dé sin la dimensión unitiva. En ambos casos, se da una separación radical entre las dos dimensiones esenciales del acto conyugal. Como en el caso de las dos caras de una moneda, estas dos dimensiones deben permanecer juntas para que el acto conyugal sea verdaderamente humano. En otras palabras, lo que hace que el acto conyugal sea plenamente humano (a diferencia de un acto meramente instintivo de auto-gratificación), es la generosidad radical que ocurre precisamente cuando se tiene el deseo de tener hijos y simultáneamente se tiene el deseo de darse totalmente al cónyuge.

De la procreación humana también se puede decir que es un acto natural y vital al mismo tiempo. Es natural que un hombre y una mujer sientan mutua atracción. De hecho, este es un principio tan universal que la complementariedad entre los géneros masculino y femenino existe en todas las especies de animales que se reproducen sexualmente. Y es un acto vital en el sentido de que es la única manera por medio de la cual la naturaleza perpetúa nuestra especie. Por ello, no tenemos la libertad de cambiar radicalmente los actos humanos que son naturales y vitales. Por consiguiente, para que la procreación humana sea ética, el espermatozoide debe fertilizar al óvulo en el lugar apropiado donde la naturaleza lo ha dispuesto, ello es, en la trompa de Falopio de la esposa (en vivo) [3]. Aunque desde el punto de vista técnico podemos extraer un óvulo, recoger espermatozoides y mezclarlos en un caja de Petri; desde el punto de vista moral no debemos hacerlo. El hecho de que ello sea legal no significa que sea moral, al igual que en el caso del aborto provocado – al cual el negocio de la FIV contribuye significativamente por medio de su propia destrucción de embriones humanos.

Continuará.

Notas:

[1]. Un matrimonio válido, tal y como lo ha definido la Iglesia Católica, es aquel entre un hombre y una mujer, siendo ambos libres para contraer nupcias, es decir, no hay vínculos previos o impedimentos en ninguno de los dos contrayentes. Para una explicación más amplia de lo que es un matrimonio válido, por favor, consúltese el Catecismo de la Iglesia Católica, especialmente en el índice analítico, el término “matrimonio”. El Catecismo está disponible en la Internet.

[2]. Pablo VI. Encíclica Humanae vitae sobre la transmisión de la vida humana, no. 10 (25 de julio de 1968), disponible en http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/humanae.html.

[3]. Por favor, escriba en un motor de búsqueda el término “fertilización humana”.

María Larisa Ríos

Miembro de ASOVID

Filial de VHI en Guatemala

En noviembre del 2011, cinco personas certificadas con el curso de capacitación provida de VHI, se comprometieron con el ministerio provida y con la Asociación Vida y Dignidad Humana (ASOVID), organización que está afiliada a VHI en Guatemala. La providencia divina dio sus primeros frutos cuando el nuevo grupo inició el primer proyecto provida en la Parroquia a la que pertenecen. La idea fue propuesta y apoyada por el Párroco Padre Carlos Martínez y por el presidente de ASOVID, Alfonso Brañas. Después de muchas horas de trabajo lanzaron el Proyecto JUVID, un movimiento juvenil provida de un grupo de integrantes de la Pastoral Juvenil de la Parroquia “El Señor de Esquipulas”. La motivación surgió de observar  el cada vez mayor desconocimiento entre los jóvenes de los graves problemas del aborto, la falta de castidad y el irrespeto hacia la vida humana, así como el relativismo de los valores universales, envolviendo a los jóvenes en el individualismo y el hedonismo resultando todo ello en una degradación, ética, moral y espiritual.

Llegamos a la convicción de que los mismos jóvenes fueran los que les demostraran a los demás jóvenes que sí es posible vivir según la Verdad y hacerle frente a los problemas mencionados. Para ello, trabajamos con ASOVID para solicitar el apoyo de VHI, trabajar en conjunto y lanzar este nuevo proyecto que es JUVID.

La visión de JUVID es formar una conciencia y un compromiso a favor de la vida en todas las áreas que logre abarcar. Su misión es proporcionar una formación espiritual y humana, para que los jóvenes comprometidos puedan difundir los valores de la cultura de la vida y así poder enfrentar el gran desafío actual. El lema de JUVID es “Jóvenes por la dignidad y la familia”. Los valores de JUVID se resumen en la importancia de la vida espiritual, que es el fundamento de una auténtica y eficaz labor en defensa y promoción de la vida. El objetivo general de JUVID es infundir en los jóvenes la necesidad de vivir acorde a la Verdad a través de una educación integral en todo lo concerniente a la defensa y difusión de la cultura de la vida. Este objetivo general se desglosa en siete objetivos específicos, los cuales se pueden resumir en lo siguiente: formar, informar y proporcionar atención pastoral y asistencial. El instrumento concreto para llevar a cabo la visión, la misión, los valores y los objetivos de JUVID es la Escuela JUVID, unos de cuyos principales objetivos específicos es lograr la certificación, como mínimo, del 50% de los alumnos que inicien la capacitación de VHI.

El 6 de marzo del 2012, informé a Adolfo J. Castañeda, MA, STL, Director de Educación e Investigación para el Mundo Hispano de VHI, que ya se había logrado la certificación de 23 estudiantes en los primeros tres módulos (de un total de diez) del curso de capacitación provida de VHI. Entre los 23 estudiantes hay un sacerdote y el resto son jóvenes. Adolfo le envió a María los correspondientes certificados de cada uno de estos módulos para cada uno de los 23 estudiantes.

Nota de VHI: Es importante recalcar que el módico costo de solamente $5 (EEUU) por cada módulo que el estudiante paga, va directamente a la afiliada de VHI que difunde este curso de VHI. El curso también está accesible en línea en la página de VHI: www.vidahumana.org, o también escribiéndole un correo electrónico a Adolfo a: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla . ¡Adelante y felicitaciones, ASOVID y JUVID!

Padre Shenan J. Boquet

Presidente de Human Life International

Durante su histórica visita a Cuba, el Papa Benedicto XVI, el Vicario de Cristo, pidió un cambio ante un atrincherado sistema político que socava la dignidad de la persona humana. Movido por el amor hacia el pueblo de Dios, el Santo Padre simplemente proclamó lo que la Iglesia ha dicho durante generaciones: Jesús vino para que tengamos vida y vida en abundancia (véase Juan 10:10).

Al reflexionar sobre sus declaraciones proféticas, pensé en la invitación que el Beato Juan Pablo II le hizo al pueblo polaco en junio de 1979. Ambos hombres, llenos de celo apostólico y fe inquebrantable, les pidieron a sus hermanos y hermanas efectuar un cambio pacífico pero radical de dirección para obtener la libertad y la paz verdaderas.

Debemos hacer una pausa y prestar atención a las palabras del Santo Padre en momentos en que  nuestra amada nación se encuentra en medio de una batalla por la libertad religiosa y la libertad en general. “El derecho a la libertad de religión, tanto en su dimensión privada como en su dimensión pública, manifiesta la unidad del ser humano, quien al mismo tiempo es un ciudadano y un creyente. También legitima el hecho de que los creyentes tienen una contribución que hacer al establecimiento de la sociedad. El fortalecimiento de la libertad religiosa consolida los vínculos sociales, alimenta la esperanza de un mundo mejor, crea condiciones favorables a la paz y al desarrollo armónico, mientras que al mismo tiempo establece fundamentos sólidos para asegurar el respeto a los derechos de futuras generaciones” (Homilía del 28 de marzo del 2012).

Aún en nuestro propio país, muchos rechazan esta verdad fundamental y su fundamento histórico. El gobierno de Obama, con el pleno apoyo de los principales medios seculares de difusión, está intentando imponerles a todos los ciudadanos una norma que exige a las instituciones religiosas, sin importar sus objeciones, financiar anticonceptivos abortivos y esterilizaciones.

Imagine usted que se logre implantar esta norma. Si podemos descaradamente hacer caso omiso a la Constitución y a su Primera Enmienda, entonces podremos rechazar otros componentes también. Por ello es que los nueve magistrados del Tribunal Supremo de EEUU se encuentran en el centro del debate sobre la constitucionalidad del Acta para la Atención [Médica] Costeable (“Affordable Care Act”), más conocida como “ObamaCare” y su norma inicial de que todo el mundo está obligado a comprar un seguro de salud so pena de enfrentar multas.

Como si estos problemas no fuesen suficientes para alarmarnos, recientemente se anunció un tercera norma, que debería preocuparnos más aún: un recargo por el aborto. Esta nueva norma del gobierno una vez más obliga a las personas provida a financiar el aborto. Ello no debe sorprendernos, ya que el ObamaCare le da un poder ilimitado a las agencias gubernamentales para imponer este tipo de normas tan extralimitadas.

¿En qué consiste esta nueva norma? En primer lugar, consiste en obligar a las compañías de seguro de salud que dan cobertura al aborto a cobrarles a todos los que se han acogido a esos planes a pagar un mínimo de $1 por mes, en lo que los críticos han llamado “recargo por el aborto”. En segundo lugar, a la compañía en cuestión sólo se le permite informarle al comprador del seguro acerca de este recargo en la letra pequeña del contrato inicial. Después que el comprador firma ese documento, éste debe ser cuidadosamente y anónimamente doblado y colocado dentro de otros recargos, creando así un enorme y enlodado fondo para la comisión de abortos gratuitos o baratos.

¡Qué clase de engaño tan grande es éste! El gobierno de Obama, en un intento manipulador para retirarse a sí mismo de manera encubierta del financiamiento directo del aborto, le transfiere ese financiamiento a las compañías de seguro de salud y a sus clientes, obligando a las personas provida o de buena voluntad, sin ellas darse cuenta, a financiar el aborto. Una vez más nuestro gobierno está demostrando un claro deseo de financiar el aborto y de obligarnos a pagarlo. El gobierno está, de manera solapada, cambiando el foco de una norma dirigida a los individuos a otra dirigida a las compañías de seguro, como si no nos diéramos cuenta de que engañosamente se nos va a hacer creer que ya no vamos a estar financiando el aborto.

Si el Tribunal Supremo no considera inconstitucional el ObamaCare o si éste no es revocado por un nuevo Congreso y rechazado por un nuevo presidente el año próximo, podemos estar seguros que estas intrusiones e imposiciones gubernamentales continuarán y que se destruirán más vidas humanas inocentes. Ejemplo de ello es la Junta de Asesoramiento para el Pago Independiente (“Independent Payment Advisory Board” – IPAB), el grupo de 15 personas “expertas” que no fueron electas que tomarán las decisiones de vida o muerte de aquellos cuya atención a la salud se vuelva demasiado cara para merecer cobertura, especialmente los más vulnerables: los ancianos y los gravemente incapacitados.

A los que se alarman ante este “panel de la muerte” que ya existe se les tilda de promotores del miedo. ¿Pero de verdad lo son? Echemos una mirada al Estado de Oregón. A los pacientes de ese estado ya se les ha ofrecido el suicidio asistido por médicos como si fuese un “tratamiento” cuando los tratamientos disponibles para salvarles la vida son más caros. ¿Qué va a impedir que esta “norma de muerte” le siga los pasos a las normas de comprar obligatoriamente seguro médico y de financiar la anticoncepción y el aborto?

Considere una pregunta más fundamental. Una vez que le entreguemos al gobierno el poder para obligar a grandes sectores de la sociedad a hacer cosas que en buena conciencia no debe hacer, ¿seremos capaces de mantener la determinación de luchar contra cada nueva injusticia?

La Iglesia Católica enseña que todo ser humano, desde el momento de la concepción hasta el momento de la muerte natural, posee una dignidad inherente que exige que la vida sea protegida, sin importar cuán vulnerable sea. Tenemos ahora gobernantes – no representantes, sino gobernantes – en este país que enfáticamente están en desacuerdo con la Iglesia sobre este punto esencial de la ley natural. Debemos oponernos a estas afrentas a la dignidad humana y a nuestros derechos como ciudadanos de EEUU y como cristianos.

 

Por Timothy Herrmann

NUEVA YORK, 23 de marzo (C-FAM) Estados Unidos quemó todas las naves diplomáticas durante la sesión de este año de la Comisión de la ONU sobre la Condición de la Mujer al recurrir a la fuerza y al engaño para aprobar una resolución impopular que exige el acceso internacional a la anticoncepción.

Los países acusaron a Estados Unidos de manipular el proceso de negociación de principio a fin al proponer el texto inicial de la resolución sobre mortalidad materna, controlando íntegramente la negociación en curso y luego utilizando su prerrogativa como presidente de la conferencia para presentar un documento final que otros países, en realidad, no podían modificar.

La presión que ejerce Estados Unidos en pro de la anticoncepción se aleja radicalmente del lenguaje acordado en la Conferencia de la ONU sobre la Población y el Desarrollo realizada en El Cairo, en 1994, que utilizó la expresión “planificación familiar” en vez de la palabra “anticoncepción”, sobre la que insistía Estados Unidos. El aborto se rechaza expresamente como método de planificación familiar en el documento de El Cairo. Muchos países temen que la revisión estadounidense, junto con su referencia a los derechos reproductivos dentro de la resolución, pueda promover una agenda de aborto más amplia, lo cual constituye una de las prioridades de la política exterior de la administración de Obama.

La resolución, cuyo propósito era abordar la salud materna, no fue bien recibida por delegaciones como Chile, Irán, Malta y la Santa Sede, porque Estados Unidos hizo mayor hincapié en la anticoncepción que en la salud de la madre.

Aun antes del inicio de la conferencia sobre la mujer, Estados Unidos dominó las negociaciones convocando consultas informales a puertas cerradas. Al efectuar consultas por anticipado, este país mostró la importancia que concedía a la resolución y parecía querer garantizar que cualquier problema de importancia fuera abordado previo al inicio de la conferencia.

Aunque hubo concesiones, Estados Unidos no estaba dispuesto a ceder sobre los “métodos anticonceptivos modernos, seguros, efectivos, asequibles y aceptables” [1] o acerca de cualquier clase de referencia a los “derechos reproductivos” [2]. Abundan los rumores de por qué Estados Unidos no quiso transigir en este lenguaje, aunque las delegaciones pensaron que era probable que la política nacional de la administración de Obama sobre la anticoncepción se hubiera convertido ahora también en su política internacional.

Aunque los países expresaron profunda inquietud, Estados Unidos no llevó a cabo ninguna negociación formal sobre la resolución durante la primera semana de la conferencia. Luego, en una maniobra diplomática cuestionable, entabló negociaciones en la Misión de Estados Unidos en vez de hacerlo en la ONU, enviando así el claro mensaje a todas las partes de que el proceso pertenecía a ese país. El hecho de que hubiera negociaciones en la Misión estadounidense también imposibilitó que asistiera el gobierno de Irán, y este último era uno de los principales opositores de la agenda de “derechos reproductivos”.

La última negociación fue celebrada dentro de la ONU, pero Estados Unidos la concluyó abruptamente, antes de que se alcanzara un acuerdo. El último día de la conferencia, los delegados votaron a favor de la resolución entendiendo que Estados Unidos había atendido sus inquietudes. Fue después de la votación que los delegados cayeron en la cuenta de que Estados Unidos había presentado lo que se conoce como un “texto del presidente”, el cual estaba cargado del reprobable lenguaje de la anticoncepción.

El uso de los textos del presidente es un nuevo “avance”, y para muchas delegaciones, preocupante. Implica que todas las negociaciones efectuadas por los gobiernos llegan a nada y la decisión final es tomada por un solo país.

John Klink, quien se desempeñó durante años como negociador principal de la Santa Sede y como representante en varias delegaciones estadounidenses ante la ONU, dijo a Friday Fax que “los presidentes a menudo prueban algunas cosas para salirse con la suya, como lo harían los países anfitriones de las negociaciones”. Pero que, en catorce años de realizar esta tarea, no podía recordar “una sola instancia en la que el texto del presidente fuera impuesto a los negociadores”.

Fuente: http://www.c-fam.org/fridayfax/espanol/9314/ee.-uu.-fuerza-el-%C2%ABmandato-anticonceptivo%C2%BB-en-la-comunidad-internacional.html.

 

Notas de VHI:

[1]. Esta afirmación entre comillas de la administración de Obama es flagrantemente falsa, véase el tema “Anticoncepción” en el sitio de VHI:www.vidahumana.org.

[2] Cf. http://www.vidahumana.org/anticoncepcion/itemlist/category/166-la-salud-reproductiva.

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