Wednesday, 01 October 2014 00:32

REFUTACIÓN CIENTÍFICA DEL “MATRIMONIO” HOMOSEXUAL (V).

Brian Clowes, PhD
Director de Capacitación Provida
Human Life International

Los nueve mitos acerca del “matrimonio” homosexual.

Los grupos que promueven el homosexualismo y los medios seculares de difusión venden nueve mitos en sus intentos por hacer lucir el “matrimonio” homosexual como algo benigno e inofensivo. Debemos familiarizarnos con estos mitos y con la manera de refutarlos, si vamos a convencer a la gente que conocemos de que el “matrimonio” homosexual es dañino y no debe ser fomentado.

Mito #1: “¿Cómo es que el matrimonio gay le hace daño a usted?”

El mito que más está de moda es el que vemos en los carteles de protesta: ¿Cómo es quemi matrimonio entre personas del mismo sexo le hace daño a su matrimonio entre personas de sexo opuesto?” No debemos sorprendernos del hecho de que estos carteles no comprendan para nada el tema en cuestión. El tema real no es cómo el “matrimonio” de cualquier pareja podría afectar el matrimonio de otra pareja particular. El asunto es cómo la aprobación de toda una nueva clase de “matrimonio” cambiaría la institución social del matrimonio natural como la conocemos.

El matrimonio, como parte de su significado histórico, le otorga plena legitimidad moral a la relación sexual entre un hombre y una mujer. Admitir que el “matrimonio” homosexual es posible significa que la sociedad le da su total aprobación tanto a las relaciones homosexuales como a las heterosexuales.

El “matrimonio” homosexual no daña simplemente al matrimonio natural. Si es aceptado, el matrimonio natural sencillamente dejará de existir como política pública. ¿Cómo podría ser de otra manera, si se considera que los papeles que desempeñan el sexo y el género carecen de sentido?

Consideremos un caso paralelo. ¿Cómo le causa daño a usted, si yo imprimo mis propios billetes de $20? Bueno, al principio no le causará ningún daño, pero si más y más personas comienzan a imprimir sus propios billetes de $20, menos valdrán todos los billetes de $20, incluyendo los verdaderos, aquellos que el gobierno ha impreso. Si un número lo suficientemente grande de personas imprime su propia moneda, eventualmente todos los billetes de $20 (y todas las demás monedas) perderán todo su valor.

El “matrimonio” homosexual, como todas las falsificaciones, rebaja y degrada al matrimonio real.

Como en el caso de las falsificaciones, el daño al matrimonio natural es acumulativo y no aparente de manera inmediata. Mientras más falsificaciones haya, más pierde su valor lo que es real. Al final, no hay ejemplos de sociedades que hayan dejado de regular el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer que hayan sobrevivido [6].

También se da el daño a los derechos más fundamentales. Canadá legalizó el “matrimonio” homosexual en 2005 y, desde entonces, ha habido más de 300 enjuiciamientos de oponentes al matrimonio entre personas del mismo sexo. En ese país, ninguna persona puede negarse a hacer negocios con homosexuales, ni tampoco un ministro religioso puede negarse a “casarlos”. Los padres de familia tampoco les pueden enseñar a sus hijos la doctrina de la Iglesia acerca del homosexualismo. Cuando el obispo católico de la ciudad de Calgary simplemente escribió una carta explicando la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, fue acusado de violar los derechos humanos.

En EEUU, los Boys Scouts (Niños Guías) han sido retirados de los capítulos de la United Way y se les ha negado financiamiento por parte de las empresas. Ha habido alcaldes de ciudades importantes que le han dicho a la cadena de comida rápida Chick-Fil-A que es “malévola”, porque su fundador cree que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. La organización que trabaja a favor de la familia, Family Research Council (FRC), apenas pudo evitar asesinatos en masa por parte de un pistolero, quien dijo que su motivo para atacar a esta organización había sido el hecho de que el FRC había sido catalogado por el Southern Poverty Law Center (“Centro Sureño para las Leyes sobre la Pobreza”, traducción libre) como un “grupo de odio”, simplemente porque se opone al “matrimonio” homosexual.

Una vez que el gobierno legaliza el “matrimonio” homosexual, el sistema legal no reconoce ninguna razón legal que justifique el oponerse a él. De hecho, el sistema legal sencillamente supone que cualquier oposición a dicho “matrimonio” es el resultado del “odio” o la “intolerancia” hacia los homosexuales, como hemos visto en varias decisiones que han tomado ciertos tribunales federales recientemente.

Cuando la gente nos pregunte “¿Cómo es que el ‘matrimonio’ homosexual nos causa daño?”, podemos mostrar que los activistas a favor del homosexualismo están intentando obligarnos, no solamente a aceptar ese “matrimonio”, sino también a respaldarlo y apoyarlo, bajo amenaza de castigo, en caso de que no consintamos. Los activistas a favor del homosexualismo no reconocen el principio de la libertad de conciencia. Les importan un bledo los derechos de los demás.

Cuando les concedemos a las relaciones homosexuales un trato igualitario o preferencial bajo la ley, ello da como resultado que la moral cristiana sea expulsada y castigada. Hemos visto esto en todas las naciones donde el 2% es considerado un grupo especial con “derechos” especiales, y que además puede imponer su falta de moral al 98% restante.

Para decirlo con toda simplicidad, la libertad religiosa y el “matrimonio” homosexual no pueden coexistir.

Continuará.

Nota:

[6]. Pitirim Sorokin. The American Sex Revolution [Boston:  Peter Sargent Publishers], 1956, págs. 77-105.

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