Wednesday, 17 May 2017 01:45

Introducción a la teología del cuerpo (2)

Rate this item
(0 votes)

Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional

www.vidahumana.org


Esta segunda introducción a la teología del cuerpo (TDC) es una traducción-resumen de la introducción del Profesor Michael Waldstein a la edición en inglés del 2006 de las Hijas de San Pablo de las catequesis de San Juan Pablo II sobre la TDC, titulada Man and Woman He Created Them: A Theology fo the Body, páginas 1-128. Hemos considerado importante presentar esta introducción, porque explica muy bien el pensamiento de San Juan Pablo II en relación con la TDC. El Profesor Michael Waldstein, además de ser un experto en San Juan Pablo II, es un especialista en Sagrada Escritura, sobre todo en el Nuevo Testamento.


Preliminares


Los promotores de la revolución sexual de la década de los 60 pensaron que ésta iba a liberar a la gente de los límites impuestos por la familia cristiana patriarcal y le iba a proporcionar salud y felicidad a través del placer sexual ilimitado, especialmente a la mujer. Un elemento clave de esta revolución fue la invención y amplia disponibilidad de los anticonceptivos, sobre todo de la píldora anticonceptiva.


En sus catequesis sobre la TDC, San Juan Pablo II propone una visión de la sexualidad humana muy diferente a la de su mero uso y consumo que proponía la revolución sexual. Desde el comienzo de su ministerio sacerdotal, el futuro Papa tuvo un profundo aprecio por la belleza del amor entre el hombre y la mujer como el don total de uno mismo al cónyuge.


A San Juan Pablo le preocupaba mucho la mentalidad actual del progreso entendido  como un poder o dominio ilimitado sobre la naturaleza humana, especialmente a través de la anticoncepción. Para el Santo Padre la verdadera libertad y, por lo tanto, el auténtico progreso o desarrollo de la persona humana, no consiste en una autonomía absoluta de hacer lo que a uno le plazca por medio de la tecnología anticonceptiva. La verdadera libertad, según San Juan Pablo II, consistía en el autodominio, lo que él llamaba “la libertad del don”, es decir, la capacidad de poseerse a uno mismo para poder darse a uno mismo como don de amor al otro.

El texto de las catequesis


Poco antes de asumir el papado, Karol Wojtyla, el nombre de pila de San Juan Pablo II, había completado un manuscrito en polaco que él había titulado Hombre y mujer los creó. El manuscrito estaba listo para ser publicado. Basado en esa obra, el Papa impartió 129 catequesis en italiano durante las audiencias de los miércoles desde 1979 hasta 1984. El propio Pontífice le dio varios títulos a ese conjunto de catequesis. Además del ya mencionado, San Juan Pablo II les llamó El amor humano en el plan divinoLa redención del cuerpo y la sacramentalidad del matrimonioReflexiones sobre la teología del cuerpo – este último era el subtítulo de su manuscrito en polaco. El título que más se ha usado es el de Teología del cuerpo.


Debido a las limitaciones de tiempo para impartir las catequesis, hay seis catequesis que San Juan Pablo II no impartió y que se encuentran en polaco basadas en el manuscrito original. La versión en italiano Uomo e donna lo creó (“Hombre y mujer lo creó”) de 1985 tiene cinco de las seis catequesis (la que les faltó a los editores probablemente fue un simple descuido). La versión anterior en italiano en Insegnamenti di Giovanni Paolo II (“Enseñanzas de Juan Pablo II”) no tiene ninguna de las seis catequesis extras. En este resumen no nos vamos a preocupar por los detalles de la ubicación de las seis catequesis adicionales en el resto de las 129 catequesis, porque dicha ubicación será evidente cuando presentemos nuestra simplificación de cada una de ellas.


El propio Papa expresó que esas versiones en italiano constituyen el texto autorizado de las catequesis. Por consiguiente, las traducciones auténticas deben hacerse basadas en esos textos con la ayuda adicional del texto original polaco. Por supuesto, la traducción de las catequesis que no están en italiano se ha hecho del original polaco. Por ello, en 2006, las Hijas de San Pablo Publicaron una nueva edición en inglés que contiene las 135 catequesis, titulada Man and Woman He Created Them: A Theology of the Body (“Hombre y mujer los creó: Una teología del cuerpo”), que es casi igual al título del manuscrito original en polaco: Hombre y mujer los creó: Reflexiones sobre la teología del cuerpo.


El meollo del pensamiento personalista San Juan Pablo II


El siguiente texto del documento “La Iglesia ante el mundo contemporáneo, Gaudium et spes ”, no. 24:3 (GS 24:3) del Concilio Vaticano II (1962-1965) se encuentra con mucha frecuencia en los escritos de San Juan Pablo II, especialmente en su TDC: “El Señor, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros también somos uno (Juan 17:21-22), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás (véase: Lucas 17:33)”.


En este pasaje hay dos principios fundamentales. Primero, Dios ha querido a los seres humanos por sí mismos, para su propio bien. Por consiguiente, las personas no deben ser usadas como meros medios, sino como fines en ellas mismas. Wojtyla le llama a este principio “la norma personalista”. El segundo principio es que la persona solo puede encontrarse a sí misma y su propia perfección en el don sincero de sí misma.


Podemos expresar estos dos principios por medio de una especie de “triángulo de amor”. El primer vértice de este triángulo es el amor verdadero como el don sincero de uno mismo al otro. El segundo es el amor conyugal como el prototipo del amor como don de sí en el plano humano. Y el tercer y más importante vértice es el amor entre las Personas Divinas en la Santísima Trinidad como el modelo transcendental del amor como don de sí. El mensaje principal de este “triángulo de amor” es que la comunión de amor entre las personas humanas, especialmente entre los esposos, debe fluir como imagen de la comunión de amor que existe eternamente entre las Personas Divinas en el seno mismo de la Santísima Trinidad.


Esta tesis que hemos resumido por medio de esta imagen del triángulo constituye el meollo del personalismo de San Juan Pablo II. Karol Wojtyla encontró por primera vez este personalismo en el pensamiento místico de San Juan de la Cruz. Precisamente a continuación dirigimos nuestra atención al encuentro de San Juan Pablo II con este santo español.


Karol Wojtyla se encuentra con San Juan de la Cruz


En 1941, un año antes de entrar al seminario, Karol de 21 años de edad conoció los escritos de San Juan de la Cruz a través de un laico, Jan Tyranowski, quien fue su guía espiritual en aquel entonces. Tanto le impactó el místico español del siglo XVI, que el joven polaco decidió aprender la lengua de Cervantes para poder leer sus escritos en el idioma original.

Siete años después, Wojtyla escribió y defendió su tesis doctoral en teología sobre el pensamiento de San Juan de la Cruz, con el título de “La doctrina de la fe en San Juan de la Cruz”. El tema central de su disertación fue la fe como medio de unión entre Dios y la persona humana.


Wojtyla encontró en los escritos de San Juan de la Cruz el verdadero sentido de la subjetividad personal (la vida interior de la persona) que el joven polaco valoraba mucho. Para el místico español, la fe, don gratuito de Dios, es el camino para que el alma se entregue al Señor en amor como don de sí. En realidad, la iniciativa de amor la tiene Dios, el ser humano responde con su propio amor al Dios que le ama. Se da entonces una mutua entrega de amor como don de sí entre Dios y el alma humana, cuya principal imagen terrenal es el amor entre el hombre y la mujer en el matrimonio. Dios hace que el alma participe del amor dentro de la Santísima Trinidad entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. De esta manera, el personalismo que San Juan Pablo II encontró en San Juan de la Cruz es al mismo tiempo conyugal y trinitario. Viene a la mente el “triángulo de amor” que presentamos antes y el texto de GS 24:3.


Resumiendo, el personalismo de San Juan Pablo II está fundado firmemente en la experiencia de la fe y amor cristianos, en la relación de fe y de amor de la persona humana con Dios y con los demás, por medio de Jesús y en el Don y la Unidad del Espíritu Santo.


Continuará.

Portada Noticias » Introducción a la teología del cuerpo (2)



Vida Humana necesita su Ayuda para continuar defendiendo la Fe, la Vida y la Familia