Hombre y mujer desde la perspectiva de la recta razón

Adolfo J. Castañeda, MA, STL

Director de Educación de VHI

En este artículo tratamos el tema de la persona humana como hombre y como mujer desde la perspectiva de la recta razón. Dejaremos para el próximo artículo el abordaje de este mismo tema desde la perspectiva de la doctrina de la Iglesia. La razón de ello es porque la Iglesia, siguiendo la revelación de Dios, nos enseña que el ser humano tiene dos fuentes de conocimiento de la verdad acerca de Dios y la creación en su relación con Dios. La Iglesia cree firmemente que si el ser humano usa rectamente su razón, puede llegar a conocer algo sobre la verdad acerca de Dios y de la persona humana, sobre todo en relación con Dios. La Iglesia también cree que la razón iluminada por la fe, la cual se define como la aceptación de la revelación divina bajo el impulso de la gracia de Dios, puede profundizar en esta verdad más allá de lo que la razón por sí sola puede alcanzar. La recta razón y la fe, enseña la Iglesia, no se contradicen, sino que se apoyan mutuamente. La fe va más allá de la razón, pero nunca la contradice [1].

La razón ha demostrado la existencia del alma y la unión de ésta con el cuerpo humano. Los filósofos griegos antiguos, como Platón y Aristóteles, que vivieron varios siglos antes de Cristo, demostraron la existencia del alma en el ser humano. Sólo la presencia en la persona humana de una entidad espiritual capaz de razonar y de elegir libremente puede explicar esa capacidad que tiene el ser humano de concebir, desear y elegir valores que trascienden el mundo material, como el amor perfecto, la justicia perfecta, la verdad perfecta y el bien perfecto. Esa entidad espiritual se llama "alma" o "espíritu humano". El alma es el principio vital del cuerpo y actúa a través de él. Ahora bien, si el alma es una entidad espiritual, entonces es indestructible, porque, a diferencia de lo material, no está sujeta al deterioro y a su eventual destrucción; sino que es inmortal.

Aristóteles enfatizó la unidad sustancial, no accidental, entre el alma y el cuerpo. Es decir, el cuerpo no es un mero instrumento del alma, sino parte intrínseca de la persona. No hay una persona humana completa, si no están presentes estas dos dimensiones. Esta unidad entre el cuerpo y el alma es un dato de la experiencia humana. Todos experimentamos una unidad de operación en nuestro diario vivir. De otra manera no se podría explicar cómo es posible que realicemos hasta los más simples actos -- escribir por medio de una computadora, lavar los platos, vestirnos, etc. - sin que actúen al unísono el cerebro, que envía señales activando nuestras capacidades motoras, las manos, los pies y, en cierto modo, todo nuestro cuerpo. Siendo el alma el principio vital de todo el cuerpo, se sigue que esta unidad de operación presupone una unidad sustancial entre el cuerpo y el alma.

De esta verdad, a saber, que la persona humana es una unidad sustancial de cuerpo y alma, se desprende el hecho de que el cuerpo tiene una gran importancia moral. El cuerpo humano merece respeto, porque es el cuerpo de una persona. Además, si el cuerpo es parte intrínsecade la persona humana, a través del cual la persona se expresa y manifiesta, entonces se sigue que el cuerpo tiene también una gran importancia hermenéutica. ¿Qué quiere decir esto? La palabra "hermenéutica" se refiere a la interpretación del significado de algo. Aquí estamos refiriéndonos a la interpretación de lo que significa ser persona humana. Es decir, por ser parte intrínseca de la persona humana, el cuerpo humano expresa lo que la persona es en sí misma. Dicho de otro modo, en el cuerpo podemos "leer" (interpretar, entender), al menos en parte, lo que la persona humana es.

Adelantando un poco este tema desde su perspectiva teológica, podemos de decir que, de cierto modo, el cuerpo es el primer mensaje natural que Dios le da al ser humano acerca de sí mismo y de cómo debe conducirse. La forma en que Dios ha creado el cuerpo del hombre y de la mujer ya nos dice mucho acerca de qué es la persona humana (dimensión hermenéutica) y por ende de cómo debe comportarse (dimensión moral).

En cuanto al tema de la identidad sexual humana, es un hecho ineludible que la naturaleza humana se manifiesta de dos modos y sólo de dos modos: masculino y femenino. Ello es perfecta y sencillamente constatable observando el cuerpo del hombre y de la mujer. Más aún, esta constatación también se manifiesta estudiando lo más profundo del organismo humano: su constitución genética. La embriología y la genética humanas nos enseñan que los cromosomas humanos sólo se dan de dos modos: XX en la mujer y XY en el hombre. Y esa identidad genética-sexual permanece inmutable durante toda la existencia de la persona, incluso cuando se comete el disparate de someter a la persona a operaciones de "cambio" de sexo.

Además, si continuamos profundizando nuestro estudio del hombre y de la mujer por medio de la biología humana, nos damos cuenta de que el hombre y la mujer son distintos y complementarios, sobre todo a nivel de la sexualidad. La complementariedad sexual ciertamente no se da entre personas del mismo sexo. Además de ello, la ciencia ha demostrado que el uso sexual de órganos que no son sexuales causa daños al cuerpo humano [2]. Por otro lado, la anatomía y la función de los órganos sexuales masculinos y femeninos están hechas las unas para las otras, no solamente en sus dimensiones externas, sino en las internas también. Esto es perfectamente constatable sobre todo en el caso de la procreación. Toda la anatomía y la funcionalidad reproductoras femeninas están adecuadas a las masculinas y viceversa, para que la venida de una nueva persona al mundo se pueda dar. Cualquier texto de medicina sobre este tema lo puede corroborar perfectamente.

Por su parte, las ciencias de la psicología y la sociología nos enseñan que esta complementariedad masculina-femenina se da no sólo a nivel físico-sexual, sino incluso a nivel psíquico y espiritual. Ello no debería sorprendernos para nada, puesto que, como ya hemos señalado, la persona humana es un todo, una unidad integrada de dos dimensiones esenciales: el alma y el cuerpo. Abundaremos sobre estos temas en los artículos que seguirán a éste.

Ahora bien, la dignidad humana, tanto la del hombre como la de la mujer, se define como el valor intrínseco y absoluto que posee toda persona humana, por el mero hecho de ser persona. Ello se sigue de la realidad ya demostrada: la existencia de un alma inmortal en cada persona y su unión sustancial con el cuerpo, participando este último de esa dignidad precisamente debido a su unión sustancial con el alma.

De todo lo que hemos afirmado y demostrado se deduce claramente que el hombre y la mujer son iguales en dignidad pero distintos y complementarios. Lamentablemente hoy en día no se distingue claramente ni se aprecia lo suficiente esta realidad de la igualdad en dignidad y la diferencia complementaria del hombre y la mujer.

Ahora quisiéramos aplicar esta reflexión acerca de la importancia moral y la importancia hermenéutica de la unidad de la persona humana al tema del homosexualismo. En efecto, si la persona humana es una unidad sustancial de alma y cuerpo y si, por ende, el cuerpo es parte intrínseca de la persona al punto de que indica en gran medida qué significa ser persona, entonces de todo ello se sigue que no puede existir la persona homosexual. El ser-homosexuales una imposibilidad antropológica. No existe la persona homosexual. Lo que existen son personas que son hombres o mujeres, algunas de las cuales tienen sentimientos homosexuales.

Entendamos claramente lo que estamos diciendo. NO estamos diciendo el disparate de que los homosexuales o las lesbianas no son personas. Evidentemente existen personas, hombres y mujeres, que se sienten atraídos sexualmente hacia personas del mismo sexo. Pero esos sentimientos no definen lo que la persona es. Una cosa es sentir y otra cosa es ser.

Al margen de las causas, el fenómeno de la homosexualidad es un desorden emocional por medio del cual la persona confunde su identidad sexual - es decir su verdadero género, el que corresponde a su corporeidad masculina o femenina - hasta el punto de creer erróneamente que su complementariedad está en las personas que pertenecen a su propio sexo, en vez del sexo opuesto. En este contexto, los sentimientos homosexuales se presentan como unencubrimiento de problemas más profundos, cuya solución conducen a la curación de la homosexualidad o al menos a una atenuación de la misma [2].

Por ello, la confusión respecto de la identidad sexual es una de las grandes tragedias de nuestro tiempo. Y nos damos cuenta de que dicha tragedia constituye, sobre todo, un dañoantropológico. Es decir, se trata de un daño que el ser humano se está haciendo a sí mismocomo persona y no simplemente en ésta o aquella de sus dimensiones: física, psicológica, social, intelectual, sexual, etc.

La sociedad actual ha caído, sin darse cuenta, en un dualismo antropológico, por medio del cual el "yo" interior de la persona dispone de su cuerpo hasta el punto de decidir, por un simple acto de su voluntad, el sexo con el cual prefiere identificarse: masculino, femenino, homosexual, bisexual, transgénero, etc. Una vez que se desestima la importancia hermenéutica y moral del cuerpo, se cae en el error de que todo es permisible. Por ello es que el problema del homosexualismo no se detendrá con el "matrimonio" homosexual, eventualmente cualquier "unión" será aceptable. El concepto de matrimonio quedará totalmente vaciado de sentido y de su carácter único.

Concluyendo, la visión de la persona humana implícita en el esfuerzo, por parte del movimiento a favor del homosexualismo, de insistir en que la homosexualidad es algo "normal", es una visión antropológicamente equivocada y tiene, por esa razón, implicaciones funestas, no sólo para la persona misma, sino también para el matrimonio, la familia y la sociedad. En efecto, la actual campaña, que se lleva a cabo en muchos lugares, para legitimar el "matrimonio" homosexual y los presuntos "derechos" que lo acompañan (adopción de niños, etc.), no sólo constituye la promoción de un grave desorden moral y social sino que, incluso, tiende a crear una gran confusión en la conciencia colectiva, sobre todo en la de la juventud, acerca del verdadero sentido de la sexualidad humana y de la institución del matrimonio. Ello es grave; porque la sexualidad es parte importante del matrimonio, y éste es el fundamento de la familia, célula fundamental de la sociedad.

Continuará.

Notas:

[1]. Cf. Catecismo, nos. 26, 35 y 36.

[2]. Para obtener una información científica acerca de las adversas consecuencias médicas y psicológicas del estilo de vida homosexual, así como de la curación o atenuación de la orientación homosexual, consúltese (en inglés), en la página de la National Association for Research and Therapy of Homosexuality (NARTH), www.narth.com, la sección "Medical Division", en: http://www.narth.com/#!medical-division/c21kp.

Dr. Oscar Botta
Presidente
Fundación Acción por la Vida y la Familia
Organización afiliada a VHI en Argentina

La vida humana comienza con la unión del espermatozoide y el óvulo, mecanismo que se da en todos los seres sexuados.

Antes de fusionarse los gametos transcurre un tiempo de diferenciación y maduración de las células sexuales en el interior del aparato genital correspondiente, proceso que en el hombre se denomina espermatogénesis, por el cual se forman cantidades de células sexuales. En la mujer es rítmico y limitado y se llama ovogénesis, de modo que a lo largo de su vida maduran alrededor de 400 óvulos [1].

Son depositados en la vagina humana entre 300 y 500 millones de espermatozoides, embebidos en un medio líquido segregado por las glándulas accesorias, que permite mantener su motilidad característica, dada por la cola del espermatozoide.

Los espermatozoides han de salvar una serie de barreras mecánicas y químicas antes de alcanzar la trompa uterina, de modo que solamente los suficientemente dotados la alcanzarán: entre 300 y 500. El pH vaginal es ácido y el líquido seminal es amortiguador de tal acidez. Por otra parte los líquidos seminales estimulan la contracción de la vagina, lo que ayuda al ascenso de los espermatozoides.

Antes de llegar al útero los espermatozoides deberán nadar contra corriente en su transcurso por las paredes uterinas. En las trompas, los movimientos natatorios de los espermatozoides, unido a las contracciones anulares tubáricas y a los movimientos de los cilios de las paredes de la trompa - que provocan contracorriente - hacen que los espermatozoides sigan avanzando. De esos espermatozoides que alcanzan la trompa, solo uno penetrará en el óvulo y de esa forma de dos elementos celulares al borde de la muerte (el espermatozoide y el óvulo) va a surgir una nueva vida.

El contacto  del espermatozoide con lo que se denomina zona pelúcida del óvulo dura unos 15 minutos, estableciéndose una unión que es específica, ya que este envoltorio del óvulo presenta receptores exclusivos para los espermatozoides de su especie. Además, por parte del espermatozoide existen proteínas de unión así mismo específicas, que se unen a los receptores ovulares correspondientes. Entra todo el espermatozoide en el óvulo y en su interior se mueve muy lentamente; aumentan las dimensiones de su núcleo (que está en la cabeza) por el paso de sustancias químicas ovulares en su interior. Los dos pronúcleos se van acercando hacia el centro para fusionarse las cromatinas de ambos, con lo que la carga genética nuclear ahora es la suma de la aportada por el padre y la aportada por la madre. Los elementos cromosómicos de ambos gametos se unifican y se ordenan en un engranaje conjunto [2]. El momento de la fusión de los dos pronúcleos es el acontecimiento culminante de la fecundación.

La célula resultante de la fecundación es ya distinta del óvulo y del espermatozoide, en su interior se da una gran producción de energía, es un proceso biológico de gran intensidad que demuestra la manifestación de la vitalidad del nuevo embrión. Desde el momento de la fecundación tenemos un ser vivo, independiente de las circunstancias en que la concepción de ese ser se haya producido y de la presencia o ausencia de anomalías físicas o psíquicas. Su carga genética, sus propiedades inmunológicas, proteicas, etc. que se manifiestan desde el comienzo, lo caracterizan como de una especie concreta y con una individualidad irrepetible.Es un individuo de la especie humana.

Desde el comienzo de  la vida, es decir, desde el momento de la penetración del espermatozoide dentro del óvulo, ya no hay ningún salto cualitativo entre unas etapas y otras del desarrollo, es un proceso continuo donde se pasa suavemente de un estadio a otro y se desarrolla un nuevo ser que es único e irrepetible. Aun cuando esa unión de espermatozoide y óvulo no se realice en la trompa uterina, como es el caso de la "Fecundación en el Vidrio", tendremos un ser humano cuya vida comenzó en el momento de la fecundación o concepción y que en una secuencia sin solución de continuidad llegará hasta la vejez y la muerte. La misma fecundación extracorpórea, con todo lo grave que es desde el punto de vista moral, demuestra que el ser humano comienza a existir en la fecundación.

La investigación científica sobre la naturaleza del embrión humano ya desde el momento de la concepción o fecundación, revela la existencia de un "sistema combinado" nuevo, irreducible a la suma de los dos subsistemas que fecundándose, lo han originado (el óvulo y el espermatozoide) y en el cual está inscripta toda la información que permite el desarrollo programado del nuevo ser hasta su completa forma final a través de un proceso continuo, coordinado y gradual [3]. El nuevo organismo así producido actúa precisamente como una unidad.

Este nuevo ser envía importantes señales al organismo materno que dan lugar al diálogo materno-embrionario y contribuyen a la exacta sincronización del sistema embrionario y maternal. Acausa de ese diálogo, el organismo materno se concentra en el embarazo. Una de esas señales que, incluso pocas horas después de la fecundación, es eliminada, impide que el  embrión sea expulsado en el momento de su implantación o anidamiento como si fuera un cuerpo extraño [4]. El nuevo ser entonces empieza a manifestarse tan pronto como queda concebido.

En el próximo artículo abordaremos el tema de las pruebas científicas que demuestran categóricamente que la vida del ser humano comienza en la concepción o fecundación.

Notas

[1]. Velayos, J.L. y Santamaría, L. El Comienzo de la Vida Humana. Cuadernos de Bioética. N° 20, 1°.  Santiago de Compostela. España. 1995.

[2]. Rager, Gunter. Institute d'Anatomie et Embriology. Friburgo. Suiza. 1998.

[3]. Universitá del Sacro Cuore. Roma. Identitá e Statuto dell'Embrione Umano. Medicina e Morale.1989.

[4]. Se trata del Early Pregnancy Factor (EPF) que produce la tolerancia inmunológica.

Del 21 al 24 de marzo próximos se llevará a cabo, Dios mediante, el I Congreso Internacional sobre la Defensa de la Vida y la Familia, en la ciudad de Santiago de Los Caballeros, República Dominicana. El principal organizador del evento es el Padre Juan Patricio Azcona, Párroco de la Parroquia San Andrés Apóstol.

Entre los temas que se abordarán están los siguientes:

  • "El doloroso drama del aborto: La violencia contra la mujer, de la que no se habla".
  • "La influencia de los medios de comunicación social".
  • "La ideología de 'género' y el lobby abortista".
  • "El síndrome post-aborto y su relación con la familia".
  • "El final de la vida humana y la eutanasia".
  • "Testimonios de reconciliación y curación postaborto".
  • "El derecho internacional frente a los temas de la vida y la familia".
  • "El inicio de la vida humana, clarificación acerca del desarrollo del embrión humano".
  • "Una visión integral de la sexualidad humana".
  • "Regulación natural de los nacimientos".
  • "Centros de apoyo a la maternidad".
  • "La reconciliación después del aborto".
  • "Testimonios provida".

VHI está aportando a este congreso con dos cajas de materiales. Además de ello, participarán dos conferenciantes que forman parte de VHI: El Dr. Alejandro Leal Esquivel (especialista en genética), Presidente de ADEVI, organización provida que está afiliada a VHI en Costa Rica, y la Lic. Marlene Gillette-Ibern (abogada), Asesora Legal de VHI. También participará Ana Lía López, de Pro-Life Miami y gran colaboradora de VHI.

Para obtener más información acerca de este importante evento, por favor, comuníquese con Maggie Estévez,  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla .

 




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