Kirsten Andersen

La Academia de Pediatría de EEUU (AAP, por sus siglas en inglés) ha actualizado sus lineamientos en relación con los anticonceptivos para menores de 18 años y ha recomendado que la primera línea de “defensa” ante el embarazo para las adolescentes sean los anticonceptivos implantables, como el dispositivo intrauterino (DIU o IUD), o los implantes sub-dérmicos hormonales.

La AAP dice que debido a que no se puede confiar en que las adolescentes se van a abstener de relaciones sexuales, ingerir habitualmente la píldora anticonceptiva o lograr que sus compañeros sexuales usen condones, que entonces la mejor manera de asegurar que no queden embarazadas es colocarles un “anticonceptivo reversible de larga duración” – un dispositivo que, una vez instalado, suministrará continuamente una dosis de hormonas que impiden la ovulación o que impiden que un óvulo fecundado se implante, causando así un aborto temprano. El grupo dice que aún a las niñas muy jóvenes que todavía no se han involucrado en la actividad sexual se les pueden colocar estos dispositivos, como una medida preventiva.

Gina Sucato, miembro de Physicians for Choice (“Médicos a favor de la Opción”, traducción libre) fue una de las autoras de estas recomendaciones. Apenas publicadas el pasado 29 de septiembre, las recomendaciones enfrentaron una mezcla de reacciones.

“Me siento muy contenta”, dijo Ana Radovic, una médica del Center for Adolescents and Young Adult Health (“Centro para la Salud de los Adolescentes y Jóvenes Adultos”, traducción libre), una “clínica” sexual para niños y jóvenes adultos entre las edades de 12 a 21 años. Su organización suministra DIUs y otros anticonceptivos a menores de edad de hasta solamente 12 años, sin ni siquiera exigir que se notifique a sus padres ni se obtenga su consentimiento. También remite a una similar “atención confidencial” en un hospital cercano en el cual se cometen abortos.

Radovic dijo al rotativo “Pittsburgh Post-Gazette” que ansiaba ver a más médicos implantarles el DIU a jovencitas. “Ello les dará a los médicos de cabecera y a los pediatras la información que tanto necesitan de que se trata de un procedimiento seguro, aún para chicas muy jóvenes que nunca han tenido relaciones sexuales”, dijo.

Por su parte, Hearther Boonstra, directora de políticas públicas del Instituto Alan Guttmacher, dijo que “las recomendaciones de la AAP serán de gran ayuda. Se trata de intentar cambiar la mentalidad de los que proporcionan [servicios de salud], quienes cada vez más reconocen que las adolescentes son usuarias apropiadas del DIU”. El Instituto Alan Guttmacher se dedica a la investigación proaborto y tiene vínculos con [la abortista] Planned Parenthood (“Paternidad Planificada”, traducción libre).

Sin embargo, los que defienden la seguridad de los menores de edad y observadores provida dijeron que las recomendaciones de la AAP envían un peligroso mensaje y hasta podrían causar problemas de salud de por vida.

“Como padre de familia que soy, me siento particularmente horrorizado que esta recomendación venga de un grupo de médicos”, dijo Eric Scheidler, director ejecutivo de la Pro-Life Action League (“Liga para la Acción Provida”, traducción libre), en una entrevista concedida a LifeSiteNews. “Todo el mundo sabe que las relaciones sexuales entre los adolescentes es una mala idea, y una recomendación como esta envía un doble mensaje. Por un lado, están intentando animar a los adolescentes de que se abstengan de relaciones sexuales, pero, por el otro, les están dando las herramientas para no abstenerse”.

“Sabemos que la preocupación más grande que tienen los adolescentes, en cuanto a las relaciones sexuales, no son las enfermedades de transmisión sexual, ni los corazones rotos que resultan de ellas, ni el daño que las mismas causan a la capacidad de establecer vínculos duraderos más adelante en la vida, sino los embarazos. Al quitar esa preocupación, los adolescentes inevitablemente tomarán decisiones irresponsables”.

Scheidler dijo que también estaba preocupado por el énfasis tan grande que la AAP le daba a la “confidencialidad”, lo cual, aseguró, se trata en realidad de “darles la espalda a los padres” en cuanto a las actividades en que sus hijas se puedan involucrar o están ya involucradas.

“La recomendación de la AAP sugiere de una manera no tan oblicua que aún en aquellos estados donde a los médicos no se les prohíbe hablar con los padres, que no lo hagan de todas maneras”, añadió.

A Scheidler le preocupa que darles a las chicas que no tienen todavía la edad del consentimiento un acceso sin barreras a los anticonceptivos, facilitará a los violadores esconder el abuso sexual de ellas.

“Se trata de otro ejemplo más del doble mensaje y de la contradicción inherentes a todo esto”, dijo Scheidler. “La primera contradicción es decir que no quieren que los adolescentes se involucren en relaciones sexuales, que deben animarles a que se abstengan de ellas, pero entonces los desaniman de la abstinencia sexual dándoles anticonceptivos. Asimismo, les dicen a los médicos que la ley les exige reportar los casos de abuso sexual de menores, pero también les exigen no decirles nada a los padres acerca de la actividad sexual en que sus hijas menores de edad están involucradas – actividad que, en muchos casos, puede ser, por definición legal, una actividad criminal”.

Aparte de las implicaciones morales de colocarles anticonceptivos de larga duración a chicas menores de edad, Scheidler dijo que también le preocupaba mucho la seguridad de estas jovencitas.

Hay dos tipos de DIUs actualmente en el mercado de EEUU: hormonales y de cobre. El DIU hormonal, que se comercializa con los nombres de marca Mirena y Skyla, suelta una dosis constante de hormonas que engañan al organismo femenino haciéndole creer que hay un embarazo, para que así no suelte un óvulo. Si ese mecanismo no funciona, entonces el dispositivo hace que el útero se vuelva hostil a la nueva vida humana que se desarrolla en él, causando un aborto temprano. Mirena tiene unan duración de 4 a 5 años; mientras que la de Skyla, que se utiliza en niñas más jóvenes, es de 3. Skyla es nuevo en el mercado, pero su hermano mayor, Mirena, ha sido el blanco de miles de demandas por parte de las usuarias, quienes han sufrido complicaciones catastróficas. Actualmente, Mirena es objeto de una demanda grupal.

Los efectos dañinos del DIU Mirena son numerosos. Pero el principal es la perforación de la pared uterina. Ello puede ocurrir en hasta 1 de cada 1,000 colocaciones, según su fabricante, Bayer. La perforación uterina puede causar daños en los intestinos, la vejiga u otros órganos. También puede causar infecciones, cicatrices, infertilidad y aún la muerte por septicemia. Además, las sustancias químicas que suelta este dispositivo han sido clasificadas por la Organización Mundial de la Salud [que nos es una organización provida] como carcinógenos clase 1, es decir, agentes causantes de cáncer.

En cuanto al DIU de cobre, este comporta los mismos riesgos de perforación uterina que tienen sus homólogos hormonales, pero sin el mismo elevado riesgo de cáncer y otros efectos causados por el componente químico. Sin embargo, la desventaja es que no funciona hasta que la mujer o la jovencita no esté ya embarazada. Por ello es que, en efecto, funciona como una diminuta “máquina de abortos”, asegurando que ningún óvulo fecundado (un nuevo ser humano) se adhiera a la pared uterina.

Ninguno de los implantes anticonceptivos que la AAP promueve ofrece protección alguna ante las enfermedades de transmisión sexual.

“Yo mismo tengo tres hijas”, dijo Scheidler a LifeSiteNews. “Pensar que las pueda aconsejar un médico diciéndoles que consideren usar el DIU o uno de los implantes anticonceptivos es bastante chocante.”

Hace algunos años, el DIU carecía de aceptación popular debido a su costo (entre $800 y $1,000 cada uno). Sin embargo, desde que el Obamacare (la ley de “salud” de Obama) se hizo vigente, todos los proveedores de seguros están legalmente obligados a proporcionar el DIU gratuitamente a petición de sus pacientes del sexo femenino.

Además, las clínicas que son financiadas por el gobierno federal proporcionan estos dispositivos gratuitamente a chicas menores de 18 años, aún en el caso de que la cobertura sea dada por parte del seguro de salud de sus padres, para de esa manera ayudarlas a evitar darles a conocer a sus padres las actividades sexuales en las que están involucradas.

Fuente: Kirsten Andersen, “IUD best choice for underage girls: American Academy of Pediatrics,” LifeSiteNews.com, 30 de septiembre de 2014.https://www.lifesitenews.com/news/iud-best-choice-for-underage-girls-american-academy-of-pediatrics?utm_source=LifeSiteNews.com+Daily+Newsletter&utm_campaign=b4b760a53b-LifeSiteNews_com_US_Headlines_06_19_2013&utm_medium=email&utm_term=0_0caba610ac-b4b760a53b-326205922.

A continuación reproducimos en español la declaración que emitió el Padre Shenan J. Boquet, Presidente de HLI, el 29 de septiembre, el mismo día en que la Academia de Pediatría de EEUU (AAP, por sus siglas en inglés), publicó un anuncio por medio del cual recomendó que las niñas de 18 años para abajo usaran anticonceptivos de larga duración, como los dispositivos intrauterinos y los implantes.

Con el anuncio de hoy de que la AAP ha aprobado para menores de edad el uso de peligrosos fármacos hormonales que fomentan una conducta sexual arriesgada, contemplamos la más reciente evidencia de cómo una ideología sexual extremista ha infectado la que antes era una prestigiosa entidad de la medicina en esta nación. Esta academia les acaba de decir a las hijas jóvenes de EEUU que el involucrarse en conductas sexuales arriesgadas no constituye un problema de falta de seguridad y que pueden usar fármacos  que de ninguna manera mejoran su salud, sino que de hecho las ponen en riesgo de sufrir una miríada de graves efectos secundarios [1].

¿De qué otra manera se puede explicar una declaración tan atolondrada por parte de la AAP, que contiene solamente un reconocimiento superficial del comportamiento más seguro y ético para los adolescentes, que es la abstinencia sexual? Ninguno de los médicos de esta academia puede mirarlo a usted a los ojos y decirle que una jovencita que se involucre en una actividad sexual arriesgada, mientras usa estos fármacos hormonales, va a obtener mejores resultados que otra joven que se abstiene de la actividad sexual y evita estos fármacos.  Ni uno. Sin embargo, los que dirigen esta organización están recomendando que las jovencitas y sus padres escojan el camino más peligroso y destructivo; y ello viene nada menos que de las “autoridades” que tienen la obligación de proteger la salud y el bienestar de los menores de edad.

Y ello no es todo. La autora del artículo reimpreso y muy difundido del sitio web de noticias acerca de la salud y la medicina, www.healthday.com, que dio a conocer las recomendaciones de la AAP, utiliza solamente fuentes de Planned Parenthood, sin mencionar los intereses económicos que esta organización abortista tiene en este asunto [2]. Planned Parenthood quiere que los legisladores fortalezcan el mandato anticonceptivo de la ley de “salud” de Obama y obligar a que estos peligrosos métodos anticonceptivos reversibles de larga duración sean dispensados gratuitamente. En el artículo, la autora trata a Planned Parenthood como si fuese una autoridad desinteresada, y presenta a dos médicos vinculados a Planned Parenthood como si fuesen voceros revestidos de objetividad y autoridad. Uno esos médicos es el director de medicina de Planned Parenthood del Estado de Missouri, aunque no es identificado como tal. El otro médico es un representante del Instituto Alan Guttmacher, que fue fundado por Planned Parenthood y continúa apoyando su agenda por medio de investigaciones sesgadas. Al mismo tiempo, la autora del artículo desestima de manera ridícula las serias reservas acerca de la seguridad de estos métodos que tienen los cerca de 10,000 pediatras de EEUU.

En realidad, se trata de un comunicado de prensa de Planned Parenthood. Se trata solamente del dinero y, concretamente, se trata de la que antes era una prestigiosa academia de la medicina sirviendo de anunciante para los mercaderes de la industria de los anticonceptivos, para Planned Parenthood y para todos los que lucran cuando las jovencitas se entregan a las relaciones sexuales antes de que estén listas para el matrimonio.

La promoción de esta conducta insalubre para menores de edad no es simplemente una imprudencia, es un acto de maldad. Los padres de familia tienen que despertar y ahora mismo. Esta ideología está corrompiendo nuestras escuelas y cada una de las instituciones que antes defendía a los menores. Los padres deben exigir, en los términos más contundentes que les sea posible, que esta propaganda no influya en las leyes, ni a nivel local ni nacional, so pena de que sus hijas jóvenes sean tratadas como animales en quienes no se puede confiar la toma de decisiones correctas acerca de su sexualidad y su salud. Hagan lo que deben hacer para proteger la inocencia y la pureza de sus hijas, y no se dejen intimidar por los que lucran con la destrucción de la salud de las jóvenes.

Finalmente, imploro a mis hermanos sacerdotes y a nuestros fieles pastores que prediquen acerca de los males de la anticoncepción, especialmente cuando algunas autoridades de la medicina presentan estos peligrosos fármacos como si fuesen esenciales para la salud de las jovencitas. Nada podría estar más lejos de la verdad, ya sea que hablemos acerca de su salud física o espiritual. Como pastores, tenemos la obligación de decir la verdad con amor.

 

Notas:
[1]. Véase: “Efectos negativos de la píldora anticonceptiva”, Temas para el Diálogo Provida, Vida Humana Internacional, 2009. Totalmente documentado. Disponible gratuitamente en las oficinas de VHI: 305-260-0525;  This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it . Véase también: “American Academy of Pediatrics Favors Drugs and Risky Behavior Over Abstinence,” 3 de octubre de 2014.http://www.hli.org/2014/10/american-academy-pediatrics-favors-drugs-risky-behavior-abstinence/.
[2]. Véase: Amy Norton, “IUDs, Implants Endorsed for Teen Birth Control,” WeMD News from HealthDay, 29 de septiembre de 2014, http://teens.webmd.com/girls/news/20140929/pediatricians-endorse-iuds-implants-for-teen-birth-control.

Comunicado de prensa de la Administración del American College of Pediatricians (“Colegio de Pediatras de EEUU”, traducción libre).

La Academia de Pediatría de EEUU (AAP, por sus siglas en inglés), en su declaración “La anticoncepción para los adolescentes” [1], promueve el mito del “sexo seguro” al mismo tiempo que hace caso omiso de las graves consecuencias que la actividad sexual temprana puede tener en la juventud. Aun cuando se usan anticonceptivos, el comenzar a tener relaciones sexuales a una temprana edad ha sido vinculado con consecuencias negativas, como la multiplicidad de compañeros sexuales, las infecciones de transmisión sexual (ITS), el aumento de la probabilidad de daños psicológicos (sentimientos de pesar, depresión, intento de suicidio), el aumento del abuso de sustancias y una disminución en el desempeño académico. Por otro lado, el postergar la actividad sexual, sobre todo hasta el matrimonio, ha estado vinculado a una mejor salud emocional y física, un mejor desempeño y un matrimonio más estable.

La AAP erróneamente transmite la impresión de que las relaciones sexuales son actividades en las que los adolescentes inevitablemente se van a involucrar y que la anticoncepción es la respuesta. Los autores declaran que la anticoncepción es un “pilar en cuanto a la disminución de las tasas de embarazos”. Pero el convertir este tipo de aseveraciones en la característica principal de cualquier mensaje relacionado con la prevención de embarazos está condenado al fracaso y, como la historia ha demostrado, es menos eficaz que el mensaje a favor de la abstinencia sexual. Si bien es cierto que la anticoncepción puede evitar el embarazo, no mitiga las consecuencias negativas señaladas arriba.

La declaración proclama con entusiasmo que la anticoncepción farmacológica es más eficaz que el uso de condones, al mismo tiempo que descaradamente pasa por alto los daños que causa la promiscuidad sexual. El enfoque de este lineamiento parece facilitar sutilmente un comportamiento dañino fundado en los méritos de disminuir (no eliminar) el riesgo de daño. El mensaje implícito en esta promoción de la anticoncepción es que la actividad sexual temprana es inocua siempre y cuando se utilicen condones y anticonceptivos.

Además, al enfatizar la disminución de los riesgos (por medio de la anticoncepción), la declaración echa a un lado el evitar los riesgos (por medio de la abstinencia sexual). La declaración les dice a los médicos que animen a los adolescentes a “postergar el comienzo de la actividad sexual hasta que estén listos”. No menciona, sin embargo, el postergar dicha actividad hasta el matrimonio ni tampoco el involucrar a los padres en esta decisión tan importante para la vida. De hecho, la declaración hace todo lo posible por enfatizar la exigencia legal de que el médico mantenga toda la historia sexual del adolescente lejos del conocimiento de sus padres. Dadas las consecuencias tan negativas de la actividad sexual temprana, que hasta pueden arruinar la vida del adolescente, el prohibir a los padres formar parte de ese diálogo constituye una burla a la autoridad paterna. La investigación ha demostrado que los adolescentes se benefician mucho de la supervisión y vigilancia de sus padres y de la rendición de cuentas ante ellos. Los adolescentes cuyos padres se involucran en sus vidas son más propensos a postergar el inicio de la actividad sexual.

El Dr. Den Trumbull, presidente del Colegio de Pediatras de EEUU, declara: “Nuestro mensaje a los pacientes que son adolescentes no debe ser el usar anticonceptivos, sino los tremendos beneficios físicos, psicológicos y aun conyugales (en un futuro matrimonio) que se derivan de esperar a tener relaciones sexuales hasta después de la boda. Cualquier cosa menos que eso es hacer componendas con la verdad”.

El Colegio de Pediatras de EEUU es una asociación nacional de médicos y profesionales de la salud, debidamente licenciados, que se especializan en el cuidado de recién nacidos, niños y adolescentes. La misión del Colegio es hacer que todos los niños sean capaces de alcanzar, en grado óptimo, su salud física y emocional, así como su bienestar. Para obtener más información acerca del Colegio, visite, por favor, nuestro sitio cibernéticowww.Best4Children.org [2].

 

Notas:
[1]. Véase: http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2014/09/24/peds.2014-2299.
[2]. Este documento, en su versión original en inglés, se encuentra en: http://www.acpeds.org/promoting-the-myth-of-safe-sex.

Brian Clowes, PhD
Director de Capacitación Provida
Human Life International

Los nueve mitos acerca del “matrimonio” homosexual.

Mito #2: “El matrimonio heterosexual se ha vuelto un desorden, de manera que el matrimonio gay está bien”.

Los activistas a favor del homosexualismo dicen que no se debe criticar el concepto de “matrimonio homosexual”, porque hay muchos matrimonios heterosexuales que han fracasado. Si algún famoso de la farándula o político que se considera a sí mismo “favorable a la familia” ha estado casado varias veces y ha sido sorprendido en adulterio contra su cónyuge actual, claro, sería un acto de hipocresía si condenara el “matrimonio” homosexual.

En este caso, los activistas a favor del homosexualismo están intentando practicar un viejo truco. Estos activistas señalan a las personas que no tienen un verdadero compromiso con el matrimonio, personas que se han casado varias veces, personas que no tienen lugar en su corazón para los niños, personas que han sido sorprendidas en adulterio varias veces, y entonces dicen que el compromiso de ellos es mejor que el de esas personas.

Ese “argumento” es ridículo. Para poder obtener una mejor comparación, los activistas a favor del homosexualismo deberían compararse con las personas que toman en serio el matrimonio. Pero, desde luego, estos activistas no hacen eso, porque saben que siempre quedarán en segundo lugar.

El Sacramento del Matrimonio no tiene ningún problema. Los que tienen un problema son las personas cuyo compromiso matrimonial es débil. Ello es culpa, en parte, de la cultura en que vivimos, la cual comenzó promoviendo la promiscuidad a través de los medios de entretenimiento, hizo posible esa conducta sexual irresponsable por medio de la anticoncepción, y luego legalizó el divorcio exprés y el aborto.

Las consecuencias de todo este desorden son terribles. El 60% de las parejas que se casan viven juntas antes de la boda y la mitad de los matrimonios termina en divorcio. Más del 40% de los niños nace fuera del matrimonio y el 35% de los niños vive en familias monoparentales. Los niños que viven en familias monoparentales constituyen el 63% de todos los suicidios juveniles, el 70% de todos los embarazos en adolescentes, el 71% de todos los casos de abuso de sustancias prohibidas en adolescentes, el 80% de todos los jóvenes encarcelados y el 90% de todos los niños desamparados o que han abandonado su casa [7].

Las iglesias también merecen una gran parte de la culpa, ya que son pocos los ministros que tienen el valor de hablar en contra de males como la anticoncepción, el divorcio o aún el aborto.

Pero, más que todos, nosotros el pueblo tenemos la culpa, pocos de nosotros se han puesto en pie y han luchado contra estos males.

Hoy en día, aproximadamente la mitad de las personas, en vez de presentar a su cónyuge, se refieren a quien las acompaña como su “compañero de vida”, “persona significativa”, “amigo o amiga con beneficios”, “mi pareja”, mi amigo nocturno”, “mi socio amoroso” o toda una plétora de otros términos que se refieren a una relación de segunda o tercera clase que puede ser descartada a capricho.

El diluir el sentido del matrimonio no va a lograr que la situación mejore un ápice.

Usemos una analogía, los activistas a favor del homosexualismo dicen que nosotros los “héteros” poseemos un auto con los cuatro neumáticos desinflados, el motor hecho un bloque sólido oxidado y cada pieza plana de metal magullada y sucia. De manera que, dicen ellos, para terminar, debemos hacer estallar los cristales.

¿Y cómo es que eso va a ayudar a que el auto vuelva a funcionar?

Es ridículo considerar el matrimonio como muchos lo viven: usando anticonceptivos, cometiendo adulterio, divorciándose y consumiendo pornografía. Debemos considerar el matrimonio como este debe ser vivido: con unos esposos que son mutuamente fieles y están abiertos a la transmisión de la vida. Ese es el ideal, y debemos comparar el “matrimonio” homosexual con eso, y no con el “matrimonio” de alguna estrella de cine que aparece en los tabloides y que se hace famosa video-grabando sus relaciones sexuales, durmiendo con docenas de hombres o mujeres diferentes y luego divorciándose después de un “matrimonio” de unos cuantos días.

Continuará.


Nota:
[7]. Véase: William J. Bennett, The Index of Leading Cultural Indicators, Nueva York: Broadway Books, 1999,www.broadwaybooks.com.



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