Monday, 29 February 2016 19:33

El Papa, el zika y los anticonceptivos

Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación para el Mundo Hispano
Vida Humana Internacional


Como católico que intenta vivir la doctrina de Jesucristo que nos viene a través del constante Magisterio de la Iglesia (el Papa y los obispos que están en comunión con él), me quedé preocupado con los recientes comentarios del Santo Padre acerca del zika y los anticonceptivos. Me limito a señalar algunos puntos que espero sirvan de clarificación.

En primer lugar, nadie puede cambiar la doctrina de la Iglesia que trata sobre asuntos de ley natural (que es ley divina) y que tienen que ver con actos intrínsecamente malos, ni siquiera el Papa. El uso de anticonceptivos es un acto intrínseca y gravemente malo y, por tanto, no puede ser nunca lícito, no importa las circunstancias y los motivos. Cuando los esposos tienen motivos graves para espaciar los nacimientos de sus hijos, pueden recurrir a los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad y sólo a ellos y, junto con la abstinencia periódica, posponer un futuro embarazo por cierto tiempo o por tiempo indefinido. El caso del zika, virus que presuntamente tiene conexión con la microcefalia – conexión que no ha sido demostrada plenamente todavía por la ciencia – puede ser uno de esos motivos. Pero nunca deben recurrir ni a la anticoncepción artificial ni a un uso antinatural del acto conyugal para lograr ese objetivo.

El caso de las religiosas en África, a las cuales el Papa Pablo VI presuntamente dio permiso para usar anticonceptivos para protegerse de las violaciones que podrían sufrir, es una declaración papal que no ha sido comprobada, si es que de hecho tuvo lugar, pues hasta ahora nadie ha sido capaz de citar con precisión el documento donde constaría esta presunta declaración. En todo caso, esa situación no tiene nada que ver con casos como el zika. Las religiosas en África tenían el riesgo de sufrir violencia sexual; el caso del zika y sus presuntas consecuencias en un futuro embarazo en el contexto de un matrimonio, tiene que ver con el temor de tener un embarazo en el cual el bebé no nacido tenga una enfermedad congénita. Pero en ambos casos la doctrina de la Iglesia de más 2,000 años (y que en realidad viene de Dios mismo, de manera que es eterna), queda intacta. Ningún acto anticonceptivo, por ser intrínsecamente malo, puede ser “hecho bueno” por ciertas circunstancias, por malas que sean.

Los que proponen los anticonceptivos para las mujeres que corren el riesgo ser violadas se involucran en una especulación que no tiene ningún apoyo en el constante magisterio de la Iglesia. Una mujer bajo amenaza de violación deber objeto de protección por parte de sus familiares, de las autoridades y de la sociedad en general. El atacante debe ser apresado y enjuiciado. En los casos como el zika, es evidente que si la esposa ya está embarazada, ella y su criatura por nacer deben ser objeto de la mejor atención médica disponible, pero nunca recurrir al aborto, como el Papa Francisco expresó contundentemente.

El comentario del Santo Padre de que evitar el embarazo no es un mal absoluto, con todo respeto, es correcto, pero incompleto y se presta a malos entendidos, como, de hecho, lamentablemente ha ocurrido. Es cierto que los esposos pueden evitar un embarazo y no incurrir en pecado, pero sólo si cumplen, como ya hemos señalado, con las siguientes dos condiciones: (1) que el motivo sea grave y (2) que el medio que utilicen sea el correcto: los métodos naturales para espaciar los nacimientos, que son 99% eficaces si se enseñan bien y se practican correctamente.

Añadimos que el dispositivo intrauterino (DIU) y todos los métodos hormonales (v.gr., pastillas anticonceptivas, incluyendo las del “día siguiente”, los implantes, como el Implanon, y los inyectables, como el Depo-Provera, etc.) son ABORTIVOS, al menos parte del tiempo. Reiteramos que el uso de CUALQUIER método anticonceptivo, sea abortivo o no, es moralmente grave, pero, lógicamente los que son abortivos lo son más todavía. Añadimos también que el DIU y los métodos hormonales, además de ser inmorales, son particularmente nocivos para la mujer, v.gr., cáncer de mama, coágulos sanguíneos, ataques cardíacos, etc.

El comentario del Santo Padre de que en el caso de evitar el embarazo por razón del zika hay un conflicto entre el quinto mandamiento (“No matarás”) y el sexto (“No cometerás adulterio”, mandamiento que engloba todos los mandamientos sobre la sexualidad humana), con todo respeto, es una equivocación. (Recordemos que el Papa estaba ofreciendo un comentario a una pregunta periodística y no enseñando magisterialmente, por lo que su carisma de infalibilidad, no estaba en juego). No puede haber conflicto cuando se trata de mandamientos divinos, sobre todo cuando prohíben actos intrínseca y gravemente malos. Los conflictos de valores sólo pueden ocurrir cuando se trata de normas humanas, incluyendo las eclesiásticas, v.gr., no poder ir a Misa cuando tengo que cuidar a un enfermo a quien nadie más puede cuidar ese día. Los mandamientos que prohíben el aborto, el adulterio y la anticoncepción, por nombrar algunos, son absolutos, precisamente porque versan sobre actos intrínseca y gravemente malos. No tiene sentido hablar de un conflicto entre ellos.

Con toda humildad y respeto, pedimos al Santo Padre o a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) que clarifique y reitere de la manera más contundente posible que la anticoncepción y la esterilización son actos intrínseca y gravemente graves, es decir, siempre, en todo lugar y para todo el mundo constituyen materia de pecado grave. De manera que si se cometen con plena advertencia y plena voluntad se cae en un pecado mortal, ante el cual no se puede acceder a la Santa Comunión ni tampoco al Reino de los Cielos y se corre el grave peligro de la condenación eterna, a no ser que se recurra a la Confesión con un corazón sinceramente arrepentido, donde se recibe la infinita misericordia de Dios que nos espera con los brazos abiertos llenos de amor.

Pedimos también que, al igual que hizo Pablo VI al final de su profética Encíclica Humanae vitae, donde reiteró esta doctrina, el Santo Padre o la CDF pidan a todos los obispos del mundo que consideren este asunto como uno de los más URGENTES en su labor docente y pastoral. Es decir, que enseñen con mucho amor y sin ambigüedades esta doctrina y ofrezcan en sus diócesis toda la ayuda pastoral necesaria para que los matrimonios y los que se preparan para este bellísimo Sacramento pueda vivir, dar ejemplo y enseñar esta doctrina tan hermosa y que constituye un elemento indispensable de la defensa y promoción del amor conyugal y de la transmisión de la vida humana.

Todo lo afirmado aquí se puede encontrar en la Encíclica Humanae vitae, especialmente en los números del 10 al 16. Las citas al pie de página de este maravilloso documento dan testimonio de la doctrina bimilenaria de la Iglesia sobre este tema tan importante.

El autor agradece profundamente la ayuda que le suplió Mons. Ignacio Barreiro, STD, para hacer más preciso este artículo. Mons. Barreiro fue Director Ejecutivo de la Oficina de Human Life International (HLI) en Roma. Actualmente reside en las oficinas centrales de HLI, cerca de Washington, DC, donde se dedica a la investigación, la redacción de artículos muy valiosos y la atención pastoral del personal de HLI.

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Declaración de Human Life International (Vida Humana Internacional) acerca de los comentarios del Papa Francisco acerca del Zika y la anticoncepción durante el vuelo de regreso luego de su visita a México:

-actualización – viernes 19 de febrero de 2016 – 1:30 PM EST


En el día de hoy, Radio Vaticano publicó el texto de una entrevista con el vocero del Vaticano, Padre Federico Lombardi, con el que intentó clarificar algunos de los comentarios más controvertidos del Santo Padre que fueron dados el jueves 18 de febrero de 2016 durante el regreso de su viaje a México. Durante la entrevista, el Padre Lombardi expandió sobre el contenido de los comentarios que el Papa Francisco dio sobre la posibilidad de que las parejas casadas usasen anticonceptivos debido a las preocupaciones que existen en torno al virus de Zika. Vida Humana Internacional está sumamente preocupada de que, en lugar de clarificar los comentarios en referencia a la muy precisa doctrina de la Iglesia, el Padre Lombardi dio unas declaraciones que contradicen la firme doctrina de la Iglesia en torno a la anticoncepción, al hacer referencia tanto a la decisión del Papa Pablo VI que no es de carácter magisterial y a la que el Santo Padre también hizo referencia, y al añadir una referencia a unas expresiones, que de igual manera no son de carácter magisterial, del Papa Benedicto XVI, y que contradicen la propia explicación dada por el Papa Benedicto sobre sus expresiones. Deseamos repetir, junto a la Iglesia, su propia condena del acto en torno al uso de los anticonceptivos que se lee en Humanae Vitae 14:


En conformidad con estos principios fundamentales de la visión humana y cristiana del matrimonio, debemos una vez más declarar que hay que excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado, y sobre todo el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas.


Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer; queda además excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación.


Tampoco se pueden invocar como razones válidas, para justificar los actos conyugales intencionalmente infecundos, el mal menor o el hecho de que tales actos constituirían un todo con los actos fecundos anteriores o que seguirán después y que por tanto compartirían la única e idéntica bondad moral. En verdad, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande, no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social. Es por tanto un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda.

  

1)  Agradecemos la contundente condena del aborto por parte del Santo Padre y su clara afirmación del hecho de sentido común – a menudo pasado por alto – de que el aborto no cura ninguna enfermedad, sino que solamente destruye la vida de inocentes bebés.


2) Inmediatamente después de los comentarios del Papa Francisco, comenzaron a publicarse titulares diciendo “El Papa aprueba la anticoncepción en áreas amenazadas por el virus del Zika”. Como ese malentendido ya está siendo usado para presionar a los obispos de América Latina, tenemos la esperanza de recibir una clarificación lo más pronto posible por parte de la Santa Sede. Tenemos la esperanza también de que dicha clarificación enfatice la doctrina irreformable de la Iglesia sobre la inmoralidad absoluta del uso de anticonceptivos para evitar el embarazo, junto con la afirmación de la licitud de los métodos naturales cuando los esposos tienen motivos graves para espaciar los embarazos de sus hijos y la necesidad de que las personas amenazadas por el Zika reciban la mejor prevención, asesoría y apoyo posibles, y que las ya afectadas reciban el mejor tratamiento posible.


3)  Mientras esperamos la traducción oficial al español de los comentarios del Santo Padre, sentimos la obligación de clarificar una comparación que ha sido atribuida al Papa por parte de las traducciones que se han publicado en los medios seculares de difusión. Dejemos a un lado momentáneamente qué fue exactamente lo que aprobó el Beato Papa Pablo VI ante la terrible situación de las monjas que estaban siendo amenazadas por la violencia sexual en el Congo durante la década de los 60, ya que no parece haber un expediente oficial que corrobore esa aprobación. El acto de violación sexual y el acto conyugal son dos cosas completamente diferentes. Aunque debería ser evidente, es importante enfatizar que una mujer que va a sufrir una violación no tiene ninguna obligación de dejar que ese acto resulte en un embarazo. Ella no ha participado en ese acto, sino que ha sido víctima de un acto violento, y por ello puede usar un método de barrera (no uno que sea abortivo, como los métodos hormonales o el dispositivo intrauterino), ya que su intención no es la anticoncepción per se, sino protegerse de un embarazo fuera de un acto conyugal normal. Sin embargo, los esposos que usan anticonceptivos se involucran en un acto completamente diferente. Como enseña la Iglesia, si hay una seria preocupación acerca de la salud o seguridad de la esposa o de la criatura, ello puede muy bien constituir un motivo suficientemente grave para usar los métodos naturales (para detectar los tiempos fértiles y practicar la abstinencia periódica) con el objeto de posponer los embarazos. Pero el uso de métodos antinaturales, como los hormonales (que pueden actuar de manera abortiva también y dañar la salud femenina) o los de barrera nunca son lícitos y no pueden ser aprobados por la Iglesia.


4)  Es indignante que tantos miembros de los medios de difusión y de la industria del control demográfico hayan aceptado acríticamente el vínculo entre el Zika y la microcefalia como si fuese una verdad absoluta, a pesar de no existir ninguna prueba científica y, aún más, de que cada vez más y más científicos expresan dudas acerca de dicha conexión. La inmensa mayoría de las personas que contraen el Zika nunca sabrán que lo tienen, y la mayor parte de la minoría que sí se entera de ello experimentará síntomas leves. En estos momentos se investiga la conexión entre el Zika y algunos casos de una grave enfermedad llamada el síndrome de Guillian-Barre. Dicha investigación debe recibir el apoyo de todos.


5)  Si bien es cierto que se están llevando a cabo varias investigaciones acerca de un posible vínculo entre el Zika y la microcefalia, muchas personas de los medios han estado intentando avergonzar a la Iglesia para que cambie su inalterable doctrina en contra de la anticoncepción. Estos periodistas alegan, como si fuese un hecho fehaciente, la ya refutada y moralmente irrelevante afirmación de que el Zika causa la microcefalia en los niños no nacidos cuyas mamás han contraído el virus.


6)  Reiteramos, en total acuerdo con el Santo Padre, que el aborto (el acto deliberado que pone fin a la vida de un ser humano no nacido) es un acto absolutamente grave y que nunca puede recibir la aprobación de nadie bajo ninguna circunstancia, independientemente de cómo se efectuó el embarazo. Tampoco cura ninguna enfermedad.


7) Agradecemos a los obispos de Brasil y de otros países latinoamericanos afectados por el virus del Zika por habernos dado una clara enseñanza acerca de esta situación. Merecen nuestro apoyo por enseñar una doctrina poco popular con veracidad y amor, con el objeto de hacer florecer la salvación de Cristo a los fieles bajo su cuidado pastoral.




versión original en inglés

HLI Statement on Zika and Birth Control

viernes 19 de febrero 2016

http://www.hli.org/2016/02/hli-statement-on-zika-and-birth-control/

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Mons. Ignacio Barreiro, STD
Ex Director Ejecutivo de la Oficina en Roma
Human Life International

 

La teoría del “género” fue propugnada en primer lugar por feministas radicales que querían “liberarse” del matrimonio y la maternidad, buscando provocar un cambio cultural que les otorgase el poder social y político. Después, esa teoría ha sido defendida por diversas personas que buscan justificar la homosexualidad. Los sostenedores de esta teoría buscan imponerla mediante diversas formas de ingeniería social y, como parte de este proceso de manipulación de la sociedad, lo hacen por intermedio de normas jurídicas que tienen como objeto crear una determinada realidad social.

 

Ahora bien, la ideología del “género” abre otra posibilidad totalitaria, pues no es desatinado temer que en un futuro el gobierno de una sociedad trate de imponer el “género” que considere más conveniente a sus súbditos o porque se arrogue el derecho de escoger el “género” de conformidad a lo que considere más “útil” para las personas o se escoja el “género” dentro de criterios de planificación social. En muchos casos se busca imponer esta ideología mediante medidas totalitarias que destruyen el derecho a la libertad de expresión de los que critican esta teoría, llegando en algunos casos a convertir en delitos la crítica a la misma. En nombre de la libertad destruyen la libertad de los demás, como criticaba un pensador latinoamericano a ciertos liberales que buscaban imponer su ideología por la fuerza. Él sostenía que la verdad solo se puede imponer por la fuerza de sus propios razonamientos.

 

Frente a esta amenaza totalitaria tenemos que insistir sobre el derecho fundamental del ser humano a la libertad de comunicación pública de su pensamiento en forma articulada y precisa. Este derecho tiene que ser respetado por cualquier sociedad que se considere civilizada. Sobre esto Benedicto XVI enseñaba, “Hoy se da una profunda contradicción. Mientras, por un lado, se reivindican presuntos derechos, de carácter arbitrario y superfluo, con la pretensión de que las estructuras públicas los reconozcan y promuevan, por otro, hay derechos elementales y fundamentales que se ignoran y violan en gran parte de la humanidad” [10].

 

La Iglesia, siguiendo las normas de Jesucristo, tiene el derecho y el deber de criticar esta ideología sobre la base de los principios de la razón iluminados por la revelación cristiana. San Juan Pablo II destacaba que, “A la imagen de hombre y mujer, propia de la razón natural, y particularmente del cristianismo, se opone una antropología alternativa que rechaza el dato, inscrito en la corporeidad, según el cual la diferencia sexual posee un carácter identificante para la persona. Como resultado de ello, entra en crisis el concepto de familia fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, como célula natural y fundamental de la sociedad. La paternidad y la maternidad son concebidas sólo como un proyecto privado, realizable incluso mediante la aplicación de técnicas biomédicas, que pueden prescindir del ejercicio de la sexualidad conyugal. De ese modo, se postula una inaceptable “división entre libertad y naturaleza”, que, por el contrario, “están armónicamente relacionadas entre sí e íntima y mutuamente aliadas” (Veritatis splendor, 50) [11]. El Papa Francisco hablando de las amenazas a la familia ha señalado, “La crisis de la familia es una realidad social. Luego están las colonizaciones ideológicas sobre las familias, modalidad y propuestas que existen en Europa y vienen incluso de más allá del océano. Luego, tenemos ese error de la mente humana que es la teoría del gender, que crea tanta confusión. Así la familia se ve atacada” [12].

 

La ideología del “género” lleva a que se exija la legalización del mal llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo. Ello conlleva una imposibilidad lógica, pues es un elemento esencial de la unión matrimonial que las dos personas que lo contraigan sean de diversos sexos. Sobre esto tenemos que recordar lo que ha afirmado recientemente el Papa Francisco, que “no puede existir confusión entre la familia querida por Dios y cualquier otro tipo de uniones” [13]. También comporta el requisito que esos matrimonios estén en condiciones legales de adoptar niños. Tenemos que tener en cuenta que si se permite que una pareja de homosexuales adopte niños, se estaría presentando a esos niños un modelo antinatural de las relaciones de adultos, modelo que no fomenta el crecimiento psicológico normal y saludable, más bien provocará daño en los niños. Sobre esto tenemos que insistir que no existe un derecho a la adopción por parte de las personas adultas, en vez de ello, lo que existe es el derecho de los niños a ser adoptados por un matrimonio debidamente constituido y que esté dispuesto a educarlos con amor.

 

Tenemos que tener en cuenta también que constituye una grave ofensa, tanto a la libertad religiosa como a la libertad de conciencia, el obligar a las organizaciones religiosas de servicio social a violar sus principios y otorgar la custodia de niños a adultos cuyos valores son radicalmente opuestos a los suyos. Sólo hay dos razones por las que los activistas están tratando de expandir los derechos de adopción a las parejas homosexuales y forzar a todas las agencias de adopción a cumplir con esta regulación: en primer lugar, conceder más legitimidad a las uniones homosexuales en la sociedad, y en segundo lugar, limitar el alcance de los servicios de caridad que las organizaciones religiosas son capaces de realizar en la sociedad.

 

En nuestros tiempos hemos experimentado el liberalismo que ha querido acuñar un hombre sin ataduras, el marxismo que quería inventar un “nuevo” hombre, el nazismo, un hombre “superior”, y la teoría del “género”, un hombre “liberado” de la diferencia sexual: los hombres y las mujeres son intercambiables en el nombre del falso valor de la paridad. Ahora es fácil ver las viejas raíces liberales de la teoría del “género”, pues se busca “liberar” a los seres humanos de su propia naturaleza. Tenemos que demostrar los errores de la ideología del “género” antes que produzca las hecatombes que han producido el liberalismo, el marxismo y el nazismo. Frenaremos esa ideología con la fuerza que nos viene de la razón y el poder que nos da la gracia de Dios.

 

 

Frente a la teoría del “género” tenemos que reafirmar la objetividad de la naturaleza que nos ha dado Dios. Si encontramos una tendencia contraria a esa naturaleza, tenemos que reconocerla como antinatural y ayudar a los que la sufren con asistencia sobrenatural y científica. Tenemos que defender nuestra libertad de proclamar la verdad que viene de Dios contra las crecientes tendencias totalitarias de los estados modernos.

 

Notas:

[10]. Benedicto XVI, “Caritas in veritate” #43, http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html.

[11]. San Juan Pablo II, Discurso a los participantes en una semana internacional de estudios sobre el matrimonio y la familia, 27 de Agosto 1999. http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1999/august/documents/hf_jp-ii_spe_19990827_institute-jp-ii.html.

[12]. Papa Francisco, Discurso en el encuentro con los jóvenes en el Paseo Maritimo Caracciolo, el 21 de marzo de 2015 en el contexto de la visita Pastoral a Pompeya y Napoles. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/march/documents/papa-francesco_20150321_napoli-pompei-giovani.html.

[13]. Papa Francisco, Discurso in ocasión de la Inauguración del Año Judicial del Tribunal de la Rota Romana, 22 de enero 2016. http://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2016/january/documents/papa-francesco_20160122_anno-giudiziario-rota-romana.html.

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27 de enero de 2016 miércoles

 

A continuación se incluye una declaración del Padre Shenan Boquet, Presidente de la Human Life International / Vida Humana International, en torno al problema de la extensión del virus de Zika:

 

‘Nosotros compartimos con nuestros hermanos y hermanas en América Latina su preocupación sobre la extensión del virus de Zika, al igual que sobre la causa y los efectos del mismo. Es poco lo que se sabe hasta ahora, pero existe una preocupación que el virus que se propaga por medio del mosquito está vinculado al grave defecto fetal de la microcefalia en los infantes que nacen de las madres que hayan contraído el virus durante el embarazo. En lo que respecta esta preocupación, han surgido llamados para que en muchos países se pospongan los embarazos e incluso hasta un período de dos años, a pesar de que algunos países todavía están deliberando las medidas que se deberían tomar y de su duración, que deberían ser objeto de recomendación a las parejas sobre la postergación de los embarazos.

 

En primer lugar, la doctrina católica nos enseña que es moralmente lícito que los cónyuges pospongan los embarazos por razones de peso. (cf Humanae Vitae n. 10, 16), y entre esas razones queda incluida la salud de la madre y del infante. Si una pareja decide posponer el embarazo, entonces solamente los métodos naturales – tales como aquellos que constituyen los métodos de ‘planificación natural familiar’ que usan indicadores médicos de fertilidad – habrán de ser utilizados. Los métodos artificiales (tales como los hormonales, de barrera, e interrupción), siguen siendo inaceptables. Exhortamos a los fieles que se encuentran en las zonas afectadas, que les soliciten a sus obispos una guía segura en torno a este asunto. Sin duda los obispos dialogarán con los especialistas en la medicina al respecto, y les proveerán de una enseñanza clara, mientras este asunto continúa siendo dilucidado.

 

En segundo lugar, se anticipa que el llamado a evitar los embarazos podría venir de los proponentes del control demográfico, quienes siempre están pidiéndole a las familias y las mujeres de escasos recursos que eviten los embarazos. Y es probable que este asunto sea objeto de más campañas de recaudación de fondos y de propaganda anti-natalista. También se anticipa que, ante esta dificultuosa situación, surgirá un llamado a favor de ampliar el acceso el aborto de modo radical, por ley, como si la matanza de un infante fuese a curar una enfermedad. Es lamentable que la ideología radical a favor del control demográfico y de una sexualidad desenfrenada, haya contagiado a tantas instituciones médicas y políticas, a tal punto que muchas personas desconfían de las autoridades, lo cual se entiende. No obstante, nosotros exhortamos a los católicos fieles que no formulen conclusiones súbitas sobre lo que podría estar detrás del llamado a evitar los embarazos. En su lugar, les exhortamos a que escuchen con detenimiento lo que digan los médicos especialistas que sean católicos fieles. Sin duda ellos están analizando la situación y están trabajando en colaboración con los obispos para informarles al respecto.

 

Indudablemente, la Iglesia Católica tendrá un rol, por medio de sus hospitales y unidades de cuidado, para ayudar en la cura de los enfermos y en la preparación de los métodos de prevención. Exhortamos a las instituciones de la Iglesia Católicas que colaboren con otros en torno a este asunto, para que se mantengan alertas en caso de surgir unas determinadas condiciones que requerirían que la Iglesia deje a un lado el Evangelio para así poder realizar una labor humanitaria (cf Evangelii Nuntiandi n. 32). Además, dado que las agencias de asistencia son las que hacen uso de esfuerzos legítimos para promover una serie de programas anti-vida y destructivos, le corresponde a los católicos mantenerse en alerta para que la colaboración en este asunto no requiera de un compromiso ilícito. Tampoco la Iglesia puede dar su endoso a la labor de una agencia conocida por su promoción del control demográfico, lo cual ha sido denunciado por el Papa Francisco y sus predecedores (cf Laudato si’ n. 50, 60).

 

Los padres de familia católicos están llamados a ser responsables y generosos, a buscar la formación en la fe, y a recibir los sacramentos de la confesión y la Eucaristía. Este llamado a ser responsables exige, como respuesta, la confianza y la prudencia, a la vez que advierte y se opone a la presión ejercida por cualquier agencia que ataque la dignidad de la persona humana o los dones del matrimonio y la sexualidad humana. Una amenaza a la salud pública, que bien podría ser legítima, no es una justificación para recurrir al uso de métodos pecaminosos y destructivos, como un medio para evitar los embarazos, y mucho menos para hacer del aborto una ‘cura’ falsa.’

 

 

versión original en inglés:

HLI Statement on Concerns Over the Zika Virus

Padre Shenan Boquet – Presidente de la Human Life International / Vida Humana Internacional

27 de enero de 2016 miércoles

http://www.hli.org/2016/01/10605/

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