A continuación reproducimos en español la declaración que emitió el Padre Shenan J. Boquet, Presidente de HLI, el 29 de septiembre, el mismo día en que la Academia de Pediatría de EEUU (AAP, por sus siglas en inglés), publicó un anuncio por medio del cual recomendó que las niñas de 18 años para abajo usaran anticonceptivos de larga duración, como los dispositivos intrauterinos y los implantes.

Con el anuncio de hoy de que la AAP ha aprobado para menores de edad el uso de peligrosos fármacos hormonales que fomentan una conducta sexual arriesgada, contemplamos la más reciente evidencia de cómo una ideología sexual extremista ha infectado la que antes era una prestigiosa entidad de la medicina en esta nación. Esta academia les acaba de decir a las hijas jóvenes de EEUU que el involucrarse en conductas sexuales arriesgadas no constituye un problema de falta de seguridad y que pueden usar fármacos  que de ninguna manera mejoran su salud, sino que de hecho las ponen en riesgo de sufrir una miríada de graves efectos secundarios [1].

¿De qué otra manera se puede explicar una declaración tan atolondrada por parte de la AAP, que contiene solamente un reconocimiento superficial del comportamiento más seguro y ético para los adolescentes, que es la abstinencia sexual? Ninguno de los médicos de esta academia puede mirarlo a usted a los ojos y decirle que una jovencita que se involucre en una actividad sexual arriesgada, mientras usa estos fármacos hormonales, va a obtener mejores resultados que otra joven que se abstiene de la actividad sexual y evita estos fármacos.  Ni uno. Sin embargo, los que dirigen esta organización están recomendando que las jovencitas y sus padres escojan el camino más peligroso y destructivo; y ello viene nada menos que de las “autoridades” que tienen la obligación de proteger la salud y el bienestar de los menores de edad.

Y ello no es todo. La autora del artículo reimpreso y muy difundido del sitio web de noticias acerca de la salud y la medicina, www.healthday.com, que dio a conocer las recomendaciones de la AAP, utiliza solamente fuentes de Planned Parenthood, sin mencionar los intereses económicos que esta organización abortista tiene en este asunto [2]. Planned Parenthood quiere que los legisladores fortalezcan el mandato anticonceptivo de la ley de “salud” de Obama y obligar a que estos peligrosos métodos anticonceptivos reversibles de larga duración sean dispensados gratuitamente. En el artículo, la autora trata a Planned Parenthood como si fuese una autoridad desinteresada, y presenta a dos médicos vinculados a Planned Parenthood como si fuesen voceros revestidos de objetividad y autoridad. Uno esos médicos es el director de medicina de Planned Parenthood del Estado de Missouri, aunque no es identificado como tal. El otro médico es un representante del Instituto Alan Guttmacher, que fue fundado por Planned Parenthood y continúa apoyando su agenda por medio de investigaciones sesgadas. Al mismo tiempo, la autora del artículo desestima de manera ridícula las serias reservas acerca de la seguridad de estos métodos que tienen los cerca de 10,000 pediatras de EEUU.

En realidad, se trata de un comunicado de prensa de Planned Parenthood. Se trata solamente del dinero y, concretamente, se trata de la que antes era una prestigiosa academia de la medicina sirviendo de anunciante para los mercaderes de la industria de los anticonceptivos, para Planned Parenthood y para todos los que lucran cuando las jovencitas se entregan a las relaciones sexuales antes de que estén listas para el matrimonio.

La promoción de esta conducta insalubre para menores de edad no es simplemente una imprudencia, es un acto de maldad. Los padres de familia tienen que despertar y ahora mismo. Esta ideología está corrompiendo nuestras escuelas y cada una de las instituciones que antes defendía a los menores. Los padres deben exigir, en los términos más contundentes que les sea posible, que esta propaganda no influya en las leyes, ni a nivel local ni nacional, so pena de que sus hijas jóvenes sean tratadas como animales en quienes no se puede confiar la toma de decisiones correctas acerca de su sexualidad y su salud. Hagan lo que deben hacer para proteger la inocencia y la pureza de sus hijas, y no se dejen intimidar por los que lucran con la destrucción de la salud de las jóvenes.

Finalmente, imploro a mis hermanos sacerdotes y a nuestros fieles pastores que prediquen acerca de los males de la anticoncepción, especialmente cuando algunas autoridades de la medicina presentan estos peligrosos fármacos como si fuesen esenciales para la salud de las jovencitas. Nada podría estar más lejos de la verdad, ya sea que hablemos acerca de su salud física o espiritual. Como pastores, tenemos la obligación de decir la verdad con amor.

 

Notas:
[1]. Véase: “Efectos negativos de la píldora anticonceptiva”, Temas para el Diálogo Provida, Vida Humana Internacional, 2009. Totalmente documentado. Disponible gratuitamente en las oficinas de VHI: 305-260-0525;  This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it . Véase también: “American Academy of Pediatrics Favors Drugs and Risky Behavior Over Abstinence,” 3 de octubre de 2014.http://www.hli.org/2014/10/american-academy-pediatrics-favors-drugs-risky-behavior-abstinence/.
[2]. Véase: Amy Norton, “IUDs, Implants Endorsed for Teen Birth Control,” WeMD News from HealthDay, 29 de septiembre de 2014, http://teens.webmd.com/girls/news/20140929/pediatricians-endorse-iuds-implants-for-teen-birth-control.
Published in 10 DE OCTUBRE DE 2014

Padre Shenan Boquet
Presidente
Human Life International

En base a los hallazgos de una encuesta reciente de Gallup publicada el 30 de mayo, podemos afirmar que los estadounidenses están aceptando más que antes una serie de actividades intrínsecamente malas. Encabezando la lista de Gallup de 19 temas, estaba la anticoncepción, aceptada por el 90% de los encuestados, seguida por el divorcio (69%) y las relaciones sexuales prematrimoniales (66%). Otros temas que formaron parte de los 10 primeros fueron la investigación en células madres embrionarias (aceptada por el 65%), las uniones entre personas del mismo sexo (58%), la eutanasia (52%) y el aborto (42%).

Estas cifras no debieran sorprendernos. Después de todo, durante las últimas décadas, los estadounidenses han estado rechazando la moral judeo-cristiana en favor del relativismo secular. Durante la así llamada “revolución sexual” de finales de los años 60, la gente separó la sexualidad de la persona – cuerpo y alma – y el cuerpo humano llegó a ser considerado un instrumento que uno podía manipular a su antojo y aun explotar por placer.

Desde luego, el fenómeno data más de algunas décadas. Como pasa a menudo, lo que parece ser una súbita explosión es en realidad el lógico resultado de cientos de años de creciente confusión acerca de quiénes somos como personas.

René Descartes (1596-1650) fue un matemático y filósofo francés, a quien muchos acreditan el lanzamiento de lo que luego se conoció, un tanto irónicamente, como la “Época de la Ilustración”. Entre las “contribuciones” filosóficas que Descartes hizo al pensamiento occidental, estuvo el colocar a la mente y al cuerpo en mutuo antagonismo. Ello eventualmente condujo a la idea de que el cuerpo humano podía ser considerado simplemente como un objeto que la persona podía manipular según sus deseos. Dicho simplemente, usted es su mente y usted tiene un cuerpo. Ello contradice la doctrina tradicional cristiana de que somos al mismo tiempo cuerpo y alma. En esto, Descartes siguió a Francis Bacon (1561-1626), quien creía que la meta del conocimiento humano debería ser el tener éxito en lograr el dominio, no la administración, de la naturaleza.

Es muy significativo que hoy esta teoría no le parezca controversial a mucha gente. Es más difícil aún darse cuenta de cuán radical ha sido este cambio de pensamiento. Pero, permítaseme expresarlo de esta manera: en vez de empezar con la idea de que podemos captar la realidad a través de nuestros sentidos y luego analizarla o interpretarla con nuestro intelecto; ahora tenemos la idea de que comenzamos con nuestro intelecto (o nuestra mente), como base del conocimiento, y luego, de manera subjetiva, interpretamos la realidad.

Todavía se están escribiendo libros acerca de lo que en filosofía se ha llegado a conocer como el dualismo cuerpo-mente. Esta visión dualista ha sido rechazada por la Iglesia. Sin embargo, esta visión ha sido asumida por la mayoría de las personas hoy en día. Y ello ha ocurrido, a pesar de que la mayoría de la gente no se da cuenta de cómo ese erróneo concepto le da forma aún a las suposiciones más fundamentales acerca de la realidad y de las personas.

Bien, ya es suficiente con la filosofía. Observemos ahora cómo todo esto afecta nuestra vida hoy en relación con nuestro cuerpo y nuestras relaciones interpersonales, cuyos resultados nos están lazando gritos desde la encuesta de Gallup.

La mentalidad anticonceptiva, que la Iglesia Católica ha sabido identificar de manera tan certera, es un ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando aceptamos este dualismo entre el alma y el cuerpo. Observemos cómo los promotores de la anticoncepción prometen un control libre de consecuencias sobre nuestra vida, si simplemente controlamos nuestra fertilidad con fármacos y artefactos. Obtendremos, dicen ellos, todo el placer posible y ninguna de las inconveniencias de la fertilidad. La idea que estos propagandistas nos transmiten es “yo no soy mi cuerpo, no exactamente”, sino que “mi cuerpo es un objeto que puedo manipular por cualquier motivo que quiera”. De manera que “las relaciones sexuales son simplemente para mi placer, quizás también para el de alguien más; no se trata necesariamente de darme a mismo a mi cónyuge, a quien amo, con la posibilidad de traer al mundo una nueva vida como resultado de esa mutua auto-donación”.

 

Como consecuencia de esta visión dualista, las relaciones sexuales se convierten en una función corporal desprovista de sentido y razón. Se rechaza la verdad de que soy una unidad sustancial, no accidental, de cuerpo y alma. Y con ese rechazo, producto del desconocimiento, se sigue un desconocimiento de igual medida acerca de la naturaleza de la sexualidad humana, como una unidad de nuestros dones humanos fundamentales de la fecundidad y de la unión entre los esposos.

Es por ello que el mundo se enojó tanto con la Encíclica Humanae vitae, la cual hizo su aparición en medio de la revolución sexual. En este documento sobre la transmisión de la vida humana, del Papa Pablo VI, quien pronto será beatificado, la Iglesia reafirma con toda claridad la inseparable conexión entre los significados unitivo y procreador del acto conyugal. El usar la anticoncepción y el aceptar la mentalidad que ella trae consigo es actuar de manera contraria al propósito que Dios ha inscrito en el amor conyugal entre un hombre y una mujer. Esta contrariedad distorsiona también otras relaciones humanas, exactamente como lo predijo el Santo Padre (véase el número 17 de la Encíclica).

Muchos están convencidos de que la labor de Pablo VI en la Humanae vitae tuvo la profunda influencia del pensamiento del hombre que se convertiría en San Juan Pablo II. En su obra “Amor y responsabilidad”, el entonces Arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, expuso las razones de por qué una correcta e integrada visión de la persona humana como una unidad sustancial de cuerpo y alma es necesaria para comprendernos a nosotros mismos, a los demás y todos entre sí, especialmente en relación con nuestra sexualidad: “En el orden del amor, un hombre puede permanecer fiel a la verdad de la persona humana solamente en la medida en que es fiel a la verdad de la naturaleza. Si le hace violencia a la naturaleza, también le hará violencia a la persona al convertirla en un objeto de su placer en vez de su amor”.

El ir contra nuestra verdadera naturaleza es fracturar nuestro sentido natural de responsabilidad hacia el otro. ¿Hay alguien que no se dé cuenta de que esto está pasando hoy en día?

Evidentemente, las ideas gravemente equivocadas tienen consecuencias graves. El Padre Paul Marx, el fundador de HLI, afirmó esta doctrina de la Iglesia en su autobiografía, la cual se fundó en su extensa experiencia fruto de sus viajes por todo el mundo: “Después de haber visitado y trabajado en 91 países, no he encontrado nación alguna en la cual la anticoncepción no haya llevado al aborto, a un aumento de la fornicación entre los jóvenes, al divorcio y a todos esos otros males que vemos hoy y que constituyen el desorden sexual actual.”

Y de verdad que es un enorme desorden, ¿no es cierto? La encuesta de Gallup debe servir como un llamado a despertar. Si tomamos en serio la necesidad de fortalecer la familia, la promoción del bienestar de los niños y el revertir el creciente número de matrimonios rotos en nuestra nación, el fin del aborto, el respeto de la dignidad de los ancianos y los enfermos, y la promoción de la pureza y la castidad, entonces seamos honestos acerca de dónde ha comenzado la desintegración moral: ésta ha comenzado con la anticoncepción.

Published in 25 DE JUNIO DE 2014

Nota de prensa de HLI del 16 de mayo de 2013

 

Mientras varias mal llamadas organizaciones de “derechos humanos” y activistas proaborto de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de los medios de difusión, piden a la Corte Suprema de Justicia de El Salvador que apruebe la matanza por aborto de una inocente criatura no nacida, el Padre Shenan J. Boquet, Presidente de HLI, está urgiendo a esa misma Corte a que permanezca fiel a la cultura provida de ese país y que emita una decisión a favor de la vida de esta criatura y de su madre.

 

“A pesar de que los especialistas en medicina han declarado que la vida de la joven salvadoreña, conocida como ‘Beatriz’, no corre ningún peligro inminente, los activistas proaborto de todo el mundo continúan presionándola para que aborte a su criatura no nacida”, dijo el Padre Boquet. “Los que dicen representar los ‘derechos de las mujeres’ y los ‘derechos humanos’, han manifestado estar dispuestos a aprovecharse de las mujeres y aún a matar intencionalmente a seres humanos inocentes, para avanzar su radical agenda política”.

 

La joven de 22 años, cuyo nombre ficticio, para proteger su identidad, es “Beatriz”, ha sido objeto de una intensa campaña internacional durante las últimas semanas. Al momento presente, Beatriz espera que la Corte Suprema de Justicia de El Salvador decida si se debe matar o no a la criatura que lleva en su seno. En El Salvador es ilegal matar directamente por medio del aborto al bebé no nacido cuando peligra la vida de su madre. En cambio se exige hacer todo lo posible por salvar a ambos: madre e hijo - y si en ese proceso muere la criatura de manera indirecta, ello no es delito. Sin embargo, Amnistía Internacional, la Oficina del Alto Comisionado para los DDHH de la ONU y la Comisión Interamericana de DDHH han pedido públicamente que maten por medio del aborto al bebé de Beatriz, aludiendo a un presunto “riesgo” para la salud de la madre.

 

Un informe, que ha sido sometido recientemente a la Corte por parte del Instituto de Medicina Legal (ILM, por sus siglas en inglés), declara lo siguiente: “En estos momentos, Beatriz está clínicamente estable, lo que significa que ahora mismo no hay ningún riesgo inminente de peligro de muerte”. El ILM recomendó que los médicos de Beatriz “mantengan un tratamiento conservador, esto es, que continúen con el embarazo”.

 

El Director del ILM, José Miguel Fortín, dijo en una entrevista reciente por televisión que “No es verdad lo que le han dicho a Beatriz, no es verdad que ella tenga un riesgo inminente, no es verdad que ella vaya a mejorar si le extraen al bebé”.

 

Por su parte, el Padre Boquet añadió: “A esta joven la están manipulando intencionalmente y causándole una tensión psicológica varios mal llamados grupos de “derechos” humanos y publicaciones mediáticas, con el objeto de destruir las barreras legales que protegen la vida en El Salvador. Comparto la preocupación del Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar
Alas, de que hay un ‘movimiento y una agenda’ para legalizar el aborto a petición en El Salvador con el caso de Beatriz, y le pido a la Corte Suprema de Justicia que rechace esos intentos y permita que los médicos continúen tratando a Beatriz con el propósito de salvar su vida y la de su criatura”.

 

El Padre Boquet también agradeció a la afiliada de HLI en El Salvador, Fundación Sí a la Vida, por sus esfuerzos en llamar la atención del público en cuanto a la necesidad imperiosa de defender la vida de Beatriz y la de su bebé.

 

Padre Shenan Boquet J.

Presidente de Human Life International

Creer en el Don de la Salvación ganada para nosotros a través de la vida, muerte y resurrección de Jesús significa creer que el amor es más fuerte que toda clase de mal. Creer en este amor revelado en Cristo significa también creer en la Misericordia, porque la Misericordia es una dimensión indispensable del amor.

Considere esta historia real: En 1989 un terremoto de magnitud 8,2 sacudió a Armenia matando a más de 30.000 personas. En medio de esta devastación un joven padre dejó a su esposa segura en casa y corrió por las calles de su barrio a la escuela donde había dejado a su hijo ese mismo día. Él siempre le había dicho a su hijo: "No importa lo que pase, siempre estaré ahí para ti."

Llegó y encontró que la escuela se había derrumbado sobre sí misma como un castillo de naipes. Uno sólo puede imaginar la profundidad de su tristeza y dolor. Se quedó allí mirando el montón de escombros que cubrían a su hijo. Entre los gemidos y lamentos de otros padres que se habían reunido, aceptando que sus hijos habían muerto, este padre valiente se acordó de su promesa a su hijo, Armand. Sin importar si estaba vivo o muerto, él nunca lo abandonaría.

A pesar de que los demás le decían que se fuera y volviera a casa, él comenzó a excavar en el área del aula de su hijo. Nadie más le prestaba ayuda. Buscó entre los escombros durante 12 horas... 24 horas... 36 horas...  luego, a la hora 38, después de alejar un panel de yeso, oyó un grito muy débil. Él gritó: "¡Armand!" y luego escucho: ¡"Papá"! Los gritos de otras voces débiles siguieron. Los padres y otras personas que habían renunciado y perdido la esperanza de encontrar cualquier sobreviviente de semejante desastre, ahora estaban unidos en la búsqueda. El miedo y la desesperanza fueron reemplazados por la esperanza y el amor.

Armand, libre de la tumba de escombros, salió para ayudar a su padre en la excavación para liberar a sus compañeros de clase, recordando las palabras de su padre y la promesa: "¡No importa lo que pase, yo estaré allí para ti!" En medio de la oscuridad, estas palabras les dieron esperanza y valor a Armand y a sus compañeros de clase. La determinación de su padre, el amor desinteresado y la promesa les dio esperanza y seguridad en su hora más oscura, y como resultado de esto lograron rescatar a 14 de los 33 estudiantes.

Esta es la clase de Padre Celestial que tenemos. Él envió a su Hijo para que nos saque de debajo de los escombros. Él desciende del cielo para salvar a sus hijos y restaurar la dignidad que les corresponde.

En Su mensaje a Santa Faustina, Jesús dijo:

“Cuéntale al mundo entero de Mi Inconcebible Misericordia. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente las de los pobres pecadores. Ese día las entrañas de Mi Misericordia están abiertas. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al Manantial de Mi Misericordia. Ese día todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias se abren. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean rojos como la grana... La humanidad no encontrará paz hasta que se vuelva a la Fuente de Mi Misericordia." (Diario 699.)

Estas palabras demuestran que Nuestro Señor no encuentra ninguna alegría en la pérdida de un pecador, de hecho, Él vino para que todos tengan vida. Y como lo ha hecho a lo largo de la historia,  nos dio un gran medio de acercarnos más a Él. A través de Santa Faustina, Él nos ha dado la Coronilla de la Divina Misericordia, una oración maravillosa elevada y promovida por el Beato Papa Juan Pablo II, precisamente para ayudarnos a entrar más profundamente en la Misericordia de Dios.

El Domingo de la Divina Misericordia, inaugurado también por el Beato Juan Pablo II, fue establecido  una semana después del Domingo de Pascua, y con una muy buena razón. La temporada de Pascua ilumina nuestras mentes y corazones para vivir el Evangelio con mayor intensidad, para ofrecer un rayo de luz a todos los hombres de nuestro tiempo. Actualmente estamos inmersos en una batalla espiritual por los corazones y las almas de cada persona. La Divina Misericordia es nuestra misión, y nos desafía a buscar a los que están perdidos y suavemente llevarlos a Aquel que nos trae la libertad.

Nuestros esfuerzos provida cobran sentido en esta realidad del amor cuando somos testimonio de la santidad de la vida; cuando estamos a favor de la misericordia, la compasión y la restauración de la dignidad humana verdadera. El compromiso de Armand después de haber sido liberado de los escombros es un ejemplo de trabajo provida. Él no dejo atrás a sus compañeros que se encontraban atrapados. Tampoco nosotros debemos alejar de nuestras vidas a aquellos que están sufriendo.

La transformación del mundo comienza cuando dejamos que la Luz del Amor y Misericordia de Dios brille a través de nosotros, como la luz a través de un cristal. El peso del pecado es engorroso y puede llegar a ser insoportable. Muchos creen que son incapaces de perdonar o ser perdonados. Algunos piensan que su situación no tiene solución. Pero Jesús levanta nuestras cargas sobre sus hombros y nos enseña que no hay nada que temer. Él siempre estará allí para nosotros.

Padre Shenan J. Boquet

 

Presidente de HLI

 

 

La infame cita atribuida a Vladimir Lenin es “Destruyamos la familia, destruyamos la nación”. Por supuesto, Lenin no dijo esto para defender la familia, sino como parte de su meta a largo plazo de destruir las naciones en vía hacia su revolución mundial. Insólitamente, Lenin todavía tiene defensores, aunque mayormente mantienen su taller en la extrema izquierda del espectro político por medio de empleos bien remunerados, la mayor parte de las veces en las universidades, donde se salvan de tener que sufrir las consecuencias de sus propias ideas.

 

 

Esa gente a veces se queja de que Lenin y otros dictadores comunistas simplemente obtuvieron una mala reputación por parte de la historia.

 

 

Y es cierto – decenas de millones de seres inocentes asesinados por diseño del Estado pueden enfriar el entusiasmo hacia el legado de un líder. Pero, ¿qué nos dice todo ello acerca de nuestra nación respecto de nuestra negativa a aprender de la historia, especialmente respecto de cómo la desintegración de la familia afecta a la sociedad?

 

 

Excepto en el caso de que hayamos enterrado la cabeza en la arena, como los avestruces, es imposible no darnos cuenta del paralelo de las ideas y de la dirección que está tomando nuestra nación. EEUU se ha apartado de Dios. De hecho, estamos en medio de un debate acerca de si incluso el nombre de Dios puede ser mencionado en público.

 

 

Primero legalizaron el divorcio “express”, diciendo que en todo caso no iba a ser tan común y que de hecho fortalecería el matrimonio como institución. Poco después legalizaron la anticoncepción, diciendo que también fortalecería el matrimonio, al darle a la gente la capacidad de espaciar los embarazos, y que haría innecesaria la legalización del aborto, ya que habría menos embarazos “indeseados”.

 

 

Pero, de inmediato, se hicieron frecuentes las exigencias de que se legalizase el aborto, ya que resulta que cuando la gente acepta la idea de que el fin principal de las relaciones sexuales es la recreación, en vez de la procreación, el aborto es el próximo paso de esta perversa lógica de evitar los niños “indeseados”. Luego dijeron que había que legalizar el aborto solamente en ciertas circunstancias, ya que ello haría innecesaria la legalización irrestricta del aborto, debido a que… bueno, creo que usted capta la idea.

 

 

¿Está nuestra nación más unida ahora que cuando se añadió “En Dios Confiamos” a nuestra moneda? ¿Está nuestra economía mejor, o en una mejor trayectoria hacia el crecimiento? ¿Somos más tolerantes los unos con los otros? ¿Tiene la gente más esperanza o siente más optimismo respecto del futuro?

 

 

¿Cuándo aprenderemos? Llevamos décadas en retirada en cuanto a mantener la ley de Dios como fundamento de nuestra vida como nación. De hecho, a nuestro Tribunal Supremo se le ha encomendado tomar la decisión de cómo definir legalmente el matrimonio. El pasado martes 26 de marzo (2013), el Tribunal Supremo sostuvo audiencias de argumentos en contra de la Propuesta 8 de California, la cual define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Al día siguiente, sostuvo audiencias de argumentos en contra del Acta para la Defensa del Matrimonio, un proyecto de ley que fue aprobado hace solamente 17 años, el cual, a pesar de recibir el apoyo de la inmensa mayoría de ambas cámaras del Congreso y de ambos partidos políticos, ahora ha sido abandonado por muchos de los que lo apoyaron, incluyendo el propio presidente que lo firmó convirtiéndolo en ley.

 

 

De hace poco tiempo para acá escuchamos diariamente acerca de personas “conservadoras”, quienes, por motivos personales o pragmáticos, han “evolucionado” en su pensamiento y ahora consideran que el “matrimonio homosexual” debe ser aceptado. No entiendo los razonamientos que han sido presentados. El argumento por motivos personales dice que debido a que un miembro de la familia es homosexual, entonces el matrimonio ya no es necesariamente la unión exclusiva y de por vida entre un hombre y una mujer abierta a la transmisión de la vida. El argumento por motivos pragmáticos dice que si prescindimos de la definición verdadera del matrimonio, a lo mejor los medios seculares de difusión tratarán más justamente a los “conservadores” en el próximo ciclo de elecciones, o por lo menos no los tildarán de enemigos de las mujeres y de los pobres. ¡Por favor!

 

 

Hemos dejado de razonar correctamente no sólo como individuos, sino también como nación.  No solamente no aprendemos de la historia acerca de la necesidad de defender la vida, la fe y la familia, sino que tampoco aceptamos aprender del presente. Algunos de nosotros de hecho creen que si solamente prescindimos de este principio – a saber, que la institución fundamental para la familia es el matrimonio entre un hombre y una mujer – que entonces finalmente seremos capaces de cambiar el rumbo y salvar a nuestra nación de la ruina moral y económica.

 

 

Pero si no defendemos el matrimonio con firmeza, ¿qué vamos a defender? Para aquellos cuyo único interés es la economía, ¿cómo pretenden disminuir el tamaño del gobierno por medio del abandono de la única institución que se sabe que puede ahorrar el gasto público, engendrando y formando ciudadanos que son más saludables y menos propensos a necesitar del Estado para sobrevivir?

 

 

No creo que nuestros líderes políticos, o por lo menos la mayoría de ellos, quieran seguir los pasos de los dictadores quienes convirtieron a la familia en su blanco de destrucción. Creo que la mayoría de ellos son simplemente unos insensatos. Creo que sus razonamientos han sido corrompidos, así como las instituciones y la cultura de nuestra nación han sido corrompidas, por haberse apartado de Dios y hacer componendas con una cultura que es abiertamente hostil a cualquier cosa que sea auténticamente buena. Creo que la mayoría de ellos piensa que la compasión exige que se redefina el matrimonio, que se permita el crecimiento sin supervisión de un Estado burocrático que no le rinde cuentas a nadie, que se permita la matanza de criaturas por nacer, etc., etc.

 

Mientras tengamos aliento de vida, y mientras tengamos a la Iglesia, todavía hay esperanza. Mostremos nuestro amor los unos por los otros, por nuestras familias, por nuestra nación, y aún por aquellos que no están de acuerdo. Por favor, defienda la auténtica compasión, la verdadera esperanza y el verdadero razonamiento por medio de la verdad y la caridad, la oración y el ayuno.

Padre Shenan J. Boquet

Presidente de HLI

En su artículo “Los datos revelan la escalada de abortos en China”, Simon Rabinovitch informa que ha habido 336 millones de abortos, 196 millones de esterilizaciones y 403 millones de inserciones del abortivo dispositivo intrauterino (DIU) en China desde 1971. Rabinovitch señala que los médicos chinos abortan anualmente unos 7 millones de bebés, esterilizan casi 2 millones de hombres y mujeres e insertan 7 millones de DIU, aunque las cifras precisas no se obtienen fácilmente. Mi primera reacción ante esta información fue de horror y disgusto. Recordemos que estos datos representan las actividades antivida de un país solamente.

Luego de leer el artículo de Rabinovitch, le pedí a Brian Clowes, PhD, director de educación e investigación de HLI, investigar el número de abortos en todo el mundo desde 1973. Los resultados fueron terriblemente asombrosos. El Dr. Clowes calcula que ha habido más de 1,720 millones de abortos durante los últimos 40 años, una tendencia que no está disminuyendo sino creciendo a ritmo exponencial en la medida en que más y más países aceptan y legalizan la anticoncepción y el aborto como métodos para controlar la natalidad, siempre promovidos con los eufemismos de “planificación familiar” y “salud reproductiva”.

Francamente, la investigación del Dr. Clowes me dejó frío. Es difícil de imaginar o de creer que la humanidad haya caído – y continúe cayendo – a un nivel tan bajo en cuanto a la falta de respeto hacia la vida humana. Uno pensaría que hemos aprendido de la historia y de las consecuencias de  decisiones intrínsecamente malas. Así como hubo un grito de indignación ante los campos de concentración de la II Guerra Mundial, así también debe haberlo ante esta matanza de los últimos 40 años. Tristemente, los gritos que claman por justicia de estas víctimas – así como también los de otros vulnerables hermanos nuestros: los pobres, los ancianos y los incapacitados – quedan sepultados bajo las crecientes olas de relativismo, desarrollo económico y “derechos” sin responsabilidades.

¿Cuál será el punto de saturación? ¿Cuántos más morirán para satisfacer el apetito humano de destrucción?

San Pablo, en su carta a los Efesios, señala el camino hacia la única solución a nuestro dilema:

“Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el Príncipe del imperio del aire, el Espíritu que actúa en los rebeldes… entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos, destinados por naturaleza, como los demás, a la Cólera… Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo – por gracia habéis sido salvados – y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:1-9).

Miremos en derredor nuestro y démonos cuenta de lo que el pecado le hace al mundo, a la gente. La modernidad nos quiere hacer creer que todas nuestras necesidades pueden ser satisfechas plenamente por medio de artificios y avances humanos, pero un mundo sin Dios – sin Amor – es un mundo sin sentido ni propósito.

Jesús pone al descubierto la herida que nuestras transgresiones han causado y nos ofrece el bálsamo de la curación. Jesús toma sobre sí mismo el mal, la suciedad, el pecado del mundo y lo limpia con su sangre. Le devuelve a la humanidad su propósito y su fin – la vida con el Padre. El mal nos ha cegado; Jesús nos restaura la vista.

Jesús nos muestra el verdadero camino de la vida al invitarnos a compartir plenamente en Su amor transformador. Su amor oblativo lo condujo a la cruz, revelando que el amor es más poderoso que la muerte y de esa manera destruyó la muerte para siempre. “Solamente cuando alguien valora el amor más que la vida, esto es, solamente donde haya alguien dispuesto a poner su vida después del amor, por amor, es que el amor llega a ser más fuerte que la muerte. Si va a ser más grande que la muerte, primero tiene que ser más grande que la vida” (Benedicto XVI, Introducción al cristianismo, p. 304). La cruz de Cristo conduce al gozo. Conduce al gozo de ser salvado. También nos ayuda a tomar nuestras propias cruces y a seguir Sus pasos.

Pocos días después de haber leído el artículo de Rabinovitch y de recibir la respuesta del Dr. Clowes, el Señor hizo que me acordara del poder transformador del amor como don de uno mismo. Estaba en Bossier City, Estado de Luisiana (EEUU), de pie junto a otros hermanos provida frente a un centro de abortos. Ese día recibimos la maravillosa noticia de que se habían salvado dos vidas – una madre y su bebé – el tercer rescate en este particular centro de abortos desde el comienzo de las vigilias de oración frente a instalaciones abortivas de la campaña 40 Días por la Vida. Pocos días después me enteré de que otra madre y su bebé se habían salvado. ¡El amor conquista y transforma el mundo!

La victoria que necesitamos lograr en el debate actual por la vida se encuentra en el verdadero sentido del Amor, el cual se revela en el mensaje de la Pascua de Resurrección. El poder de la muerte no prevalecerá. Podemos conquistar el mal. Jesús es la respuesta a nuestras preguntas y el remedio de nuestros dilemas humanos.

Nuestra plena participación en Su amor transformador es la levadura que necesitamos para transformar la actual “cultura” de muerte en una Cultura de Vida.

Santiago retó a los primeros cristianos a vivir su fe en Cristo Jesús: Tú tienes fe y yo obras. Demuéstrame tu fe sin obras y yo te demostraré mi fe por medio de mis obras (véase Santiago 2:14-17). Podemos cambiar las malas tendencias si cada cristiano abraza plenamente la vida en Jesucristo y refleja esa vida en la verdad y el amor.

En nombre de todos los misioneros provida de HLI alrededor del mudo, les deseo a todos unas felices y santas Pascuas de Resurrección.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente de HLI


Todavía es temprano en el pontificado del Papa Francisco y ya cada detalle, cada respuesta y cada movimiento es motivo de análisis y discusión, en los cuales los “expertos”, profesionales o amateurs, nos dicen lo que cada giro de una frase o detalle biográfico que surge significará para su papado. Ello es en parte comprensible: la Iglesia y el mundo quieren saber más acerca de este hombre que apenas ha sido elegido para guiar a los más de mil millones de católicos del mundo.



Pero, alimentado por el sensacionalismo de los medios de difusión las 24 horas del día, este interés también puede ocasionar graves malentendidos a medida que la gente proyecta sus propios deseos y temores sobre cada nueva revelación acerca del nuevo Papa. Por ello es que debemos ser pacientes y estar en oración mientras nos preparamos para orientarnos debidamente acerca del nuevo capitán de la Barca de Pedro.



Con todo, las personas de buena voluntad pueden hacerse un juicio modesto y razonable.



Algo que dice mucho acerca de nuestro nuevo Santo Padre es que, en un momento en que todo lo mundo estaba mirando, en cada momento humano y sin guion en el que la muchedumbre lo miraba en silencio, el recién elegido Papa demostró una extraordinaria humildad al pedir que oráramos por él antes de su primer acto pontificio que sería bendecir a la Iglesia y a todas las personas de buena voluntad. Además de esta buena impresión que ha causado, la cual aumenta mientras conocemos más de su historia personal de solidaridad con los pobres y sencillos, están las anécdotas, como el informe de que se negó a ser conducido por un chofer en la limosina que lo llevaría a la cena luego de la ceremonia de investidura papal, y en vez de ello abordó el minibús junto a sus hermanos cardenales.



También estamos conociendo más datos acerca del cónclave del 2005, del cual se ha difundido mucho, aunque no se ha informado oficialmente, el hecho de que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien estaba de segundo en la votación detrás del Cardenal Josef Ratzinger, exigió que se retirara su nombre y, en vez de ello, le dio todo su apoyo al futuro Papa Benedicto XVI. Este no es un hombre que estaba buscando el honor y el poder de la Cátedra de Pedro.



Reacciones como éstas nos dicen algo acerca del corazón de una persona. Lo que diga en momentos que han sido preparados con más cuidado, nos dicen algo acerca de su intelecto y sus intenciones. Vimos en su primera homilía como Papa, durante la Misa “pro Ecclesia”, una clara y explícita continuidad con Benedicto XVI. El tema de la homilía fue “Caminar, construir, dar testimonio, siempre con la Cruz”.



Primeramente, el Papa Francisco se refirió al Antiguo Testamento y a la admonición que Dios le hizo a Abraham: “Camina en mi presencia y sé perfecto”. Nuestra vida es un caminar. Cuando dejamos de caminar, algo anda mal. Caminar siempre en presencia del Señor, en la luz del Señor, buscando vivir la perfección que Dios pidió a Abraham en Su promesa.



Luego, aludiendo al gran mandato que Jesús dio a San Francisco de Asís, el Santo Padre pidió a sus hermanos obispos y a todos nosotros edificar, construir la Iglesia. Ello significa piedras. Las piedras son sólidas, pero éstas son piedras vivientes, piedras que son ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la Esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es Cristo mismo.



Después, en lo que fue su primer paso en cuanto a “lo práctico” como parte de este tema, recordó uno de los llamados más constantes de sus dos predecesores: la centralidad de la evangelización en la misión social de la Iglesia, que es, de hecho, su identidad:



“Dar testimonio… Podemos caminar cuando queremos, podemos construir muchas cosas, pero si no damos testimonio de Jesucristo, no servirá para nada. Podremos convertirnos en una ONG [= organización no gubernamental] filantrópica, pero no seríamos la Iglesia, la Esposa del Señor. Cuando no avanzamos nos detenemos… retrocedemos. Cuando no construimos sobre la roca, ¿qué ocurre? Lo mismo que les pasa a los niños cuando construyen castillos de arena en la playa. Terminan derrumbándose porque no tienen solidez.”



¡Que toda la Iglesia diga: “Amén”! Por favor, lean la breve homilía del Santo Padre cuando tengan la oportunidad. La Iglesia, como dijo de manera tan maravillosa el predecesor del Papa Francisco, no es meramente una institución con una misión, ella es la misión. Esta misión exige que los fieles, por amor (caridad) a Jesucristo, se encuentren con y sirvan a – caminen con – los hermanos y hermanas más vulnerables y pobres en solidaridad y subsidiaridad.



Aquí, en su primerísima homilía, en su primera declaración de prioridad a sus hermanos, el Papa Francisco se hizo eco de Benedicto XVI al insistir que la misión esencial de la Iglesia no es un mero esfuerzo “filantrópico” que asume los estándares profesionales (si no todas las prácticas) de grupos seculares, muchos de los cuales hoy en día, de manera colectiva, gastan miles de millones de dólares para impedir que nazcan bebés. La labor de la Iglesia está motivada por el amor, y es verdaderamente radical en el mejor sentido de la palabra, ya que ve en cada persona a la persona entera, destinada al cielo aún mientras lucha aquí en la tierra. Cuando la Iglesia actúa como si fuese solamente una “ONG filantrópica”, está traicionando su misión y su identidad.



Hemos abordado este tema muchas veces en estos artículos, si bien no somos, ni de lejos, los únicos en hacerlo. En los documentos Sacramentum Caritatis, Deus Caritas Est, Caritas in Veritate, en varias cartas y declaraciones, y especialmente en su último motu proprio, “Al servicio de la caridad”, Benedicto XVI no pudo haber sido más claro en cuanto a que ha llegado la hora de la renovación de la misión caritativa de la Iglesia. Caritas in Veritate – la caridad en la verdad – es la pionera de la Nueva Evangelización, que consiste en llevarle a Cristo al mundo, tomando nuestra cruz y siguiéndolo, sin importarnos que seamos vistos como “liberales” o “conservadores”, de “derecha” o de “izquierda”. No podemos convertir nuestra misión en una cruzada partidista, y no debemos encasillar políticamente al Papa Francisco, como tampoco debimos hacerlo con Benedicto XVI y el Beato Juan Pablo II.



Estamos con la Iglesia y con el Papa en espíritu de gratitud y obediencia.



Estos son, de hecho, unos tiempos históricos para la Iglesia – son unos tiempos de grandes cambios y de gran esperanza. Es hora de tomar en serio nuestra fe y de orar encarecidamente por nuestro Santo Padre.
Wednesday, 20 March 2013 14:46

UN LLAMADO A LA FIDELIDAD.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

“La Tradición y la Escritura constituyen, pues, un solo depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia; fiel a este depósito todo el pueblo santo, unido con sus pastores en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, persevera constante en la fracción del pan y en la oración (véase Hechos 8:42), de suerte que pastores y fieles colaboran estrechamente en la conservación, en el ejercicio y en la profesión de la fe recibida”. (De Verbum, no. 10.)



Mons. Robert Vasa, Obispo de la Diócesis de Santa Rosa, California, ha salido en las noticias por atreverse a fomentar la unidad en la fe. El tema en cuestión ha sido el hecho de que Mons. Vasa ha exigido a los profesores de colegios católicos de su diócesis que firmen un anexo a sus contratos anuales en el cual cada docente reconozca que “los errores modernos”, como la anticoncepción, el aborto, el “matrimonio” homosexual y la eutanasia son “actividades que ofenden gravemente la dignidad humana”. El anexo, cuyo apropiado título es “Dar testimonio”, pregunta al maestro o maestra, como “modelo católico de vida” que es, reconocer que ha sido llamado o llamada a “una vida de santidad” y que “este llamado me compele más aún, porque me ha sido confiada, como parte de mi vocación como profesor o administrador en una escuela católica, la formación de las almas”.



Desde luego, la preocupación pastoral de Mons. Vasa ha sido abordada por parte de los medios seculares de difusión como si fuese una “negación” de la libertad de los docentes. Y los maestros que han tenido el “valor” de protestar abierta pero anónimamente, están siendo tratados por dichos medios como si fuesen “mártires”.



Tenemos que darnos cuenta de que Mons. Vasa no sólo tiene todo el derecho de pedir a sus maestros que apoyen la fe de la institución que paga sus sueldos, sino que también está ejerciendo su prerrogativa y su deber como pastor y padre espiritual. La mayoría de los católicos desconocen las doctrinas básicas de la Iglesia. La práctica en la esfera pública de la fe y la religión ha desaparecido prácticamente de las sociedades que antes se llamaban cristianas. En vez de ser luz y levadura para la transformación de la cultura, muchos católicos son causa de escándalo por culpa de su indiferencia y estilos seculares de vida.



Por medio de su exigencia totalmente razonable, Mons. Vasa afirma el papel crucial que desempeñan la educación católica y los educadores católicos. La formación de un joven en la fe católica implica mucho más que simplemente exigirle que memorice ciertos aspectos de la religión. Exige la plena integración de la devoción y la doctrina en la vida diaria. Por medio de un amor por Cristo que sea evidente y de un testimonio de devoción y doctrina sólidas, los maestros desempeñan un rol esencial. Pero cuando se da una desconexión entre las palabras y las obras, los estudiantes se dan cuenta y comienzan a ver la fe como si fuese algo desprovisto de autenticidad y se fomenta en ellos la duda.



Los estudiantes necesitan que se les anime a vivir en armonía con Cristo. Y ello comienza con aquellos a quienes se les ha confiado la formación de la juventud.



Para aclarar más aún su razonamiento, Mons. Vasa se refirió a su cargo como el del “principal maestro” de la diócesis y recordó a todos los maestros de escuelas católicas de su diócesis que ellos son agentes del obispo. Esta declaración es muy importante en el debate sobre quién es el responsable de supervisar la auténtica proclamación de la fe católica dentro de una diócesis.



“La Iglesia, a la cual Cristo Nuestro Señor encomendó el depósito de la fe, para que, con la asistencia del Espíritu Santo, custodiase santamente la verdad revelada, profundizase en ella y la anunciase y expusiese fielmente, tiene el deber y el derecho originarios, independientemente de cualquier poder humano, de predicar el Evangelio a todas las gentes, utilizando incluso sus propios medios de comunicación social”. (Código de Derecho Canónico, no. 147, 1).



Mons. Vasa, al exigir a los docentes católicos de su diócesis que prometan fidelidad a la doctrina de la Iglesia, simplemente está ejerciendo su papel y responsabilidad como obispo. Más aún, Mons. Vasa reconoce que el privilegio de transmitir la fe no se limita al obispo. Se encuentra también en cada discípulo a quien Cristo ha llamado a participar plenamente en la proclamación del Evangelio y la vida de la Iglesia – evangelizar y santificar la esfera temporal.



Los problemas que enfrenta la juventud católica son numerosos y se complican más aún por la falta de formación moral y espiritual. Demasiado a menudo, a los jóvenes les dicen o les dan la impresión de que la fe es una cuestión privada. Nunca se les pide que hablen de Dios en público o cuando surja un tema controversial, para que nadie se sienta “marginado”.



Para contrarrestar la corrosiva influencia de la cultura secular, debemos ayudar a nuestra juventud a descubrir su verdadera identidad en Jesucristo – el Camino, la Verdad y la Vida. Entendida correctamente, la fe católica no es uno de muchos aspectos de la vida, en vez de ello, la fe da forma y significado a nuestras vidas en un sentido mucho más pleno.



Uno de los temas principales del pontificado de Benedicto XVI fue el llamado que hizo a los católicos a redescubrir la herencia, la tradición y la identidad católicas. Escuchamos este llamado, que el Santo Padre repitió a menudo, una vez más al comienzo del Año de la Fe: “Redescubrir el contenido de la fe que se profesa, se celebra, se vive, con la cual se ora y que se refleja en el acto de fe, es una tarea que cada creyente debe hacer propia” (Porta Fidei, no. 9). El Papa reconoce que hay una crisis de cómo se conoce la fe, se vive y se testimonia. Benedicto XVI se dio cuenta más que ninguna otra persona que un secularismo radical y militante sólo puede ser contrarrestado por medio de un testimonio auténtico del Evangelio, de la santidad y de la transformación personales a través de un encuentro con Jesucristo. “La Iglesia debe aprestarse a guiar a la gente hacia fuera del desierto y hacia el lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida y vida en abundancia”. (Homilía Inaugural, 24 de abril de 2005.)



Al igual que Benedicto XVI, Mons. Vasa reconoce que las amenazas contra la dignidad humana tienen su raíz en la falta de fe y en la falta de una relación con Jesucristo. Hay tendencias que influyen negativamente en los jóvenes, al conducirlos a adoptar una visión del mundo que se caracteriza por el narcisismo y el individualismo, una visión en la cual la fe es un asunto privado, si es que se tiene fe del todo.



Si vamos a lograr cambiar estas tendencias, debemos asegurarnos de que los jóvenes reciban una formación auténtica y debemos proporcionarles las herramientas esenciales que necesitan para vivir su fe católica. Tenemos el derecho de abrigar la expectativa de que los maestros sean buenos ejemplos de virtud cristiana y que solamente enseñen doctrina sólida, especialmente en nuestras escuelas católicas – y yo añadiría, en la formación catequética en nuestras parroquias. Para que se dé una renovación y transformación genuinas, la Iglesia tiene que comprender una vez más cuál es su identidad y su misión. Una vez que se da cuenta de ello, entonces puede convertirse en un instrumento y testigo eficaz ante el mundo de hoy.



Aplaudo a Mons. Vasa por su valor y su disposición de guiar a su rebaño por medio de una auténtica atención pastoral.

A continuación damos a conocer la traducción al español de la declaración del Padre Shenan J. Boquet, Presidente de HLI, sobre la participación de HLI en la primera Marcha por el Matrimonio que se lleva a cabo en EEUU, y que tendrá lugar, Dios mediante, el próximo 26 de marzo (de 2013) en el National Mall en Washington, DC.

 

“Human Life International se enorgullece de participar en esta histórica Marcha por el Matrimonio. En dos ocasiones, durante el mes pasado (febrero de 2013), hemos visto a cientos de miles de personas marchar por las calles, respetivamente, de París y San Juan, Puerto Rico, para defender el matrimonio. En estas marchas, los cristianos caminaron hombro con hombro junto a personas de otras confesiones religiosas o aún sin ninguna, para defender el matrimonio entre un hombre y una mujer ante aquellos que pretender re-definir el matrimonio para acomodarlo a su propio estilo de vida. El matrimonio es una institución natural por medio de la cual se unen un hombre y una mujer para crear familias estables para los niños, y es también la base de la sociedad. Este es un asunto de ley natural y la institución natural más fundamental que existe y las personas de cualquier confesión religiosa tienen el derecho de defender sus convicciones respecto de esta institución en el ámbito público.

 

“Abrigamos la esperanza de que los amigos y benefactores de HLI se unan a nosotros en el National Mall, para demostrar contundentemente su apoyo al matrimonio y a nuestros hermanos y hermanas en EEUU y en todo el mundo que son perseguidos por mantener su fe y proclamar que el matrimonio sólo puede ser definido como la sagrada unión entre un hombre y una mujer”.

 

La Marcha por el Matrimonio ha sido organizada por la National Organization for Marriage. Esta marcha coincidirá con la audiencia que sostendrá el Tribunal Supremo de EEUU para considerar argumentos, presentados de forma oral, que pretenden desafiar la Proposición 8 de California y el Acta Federal para la Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés).

 

Además de HLI, entre las organizaciones que están apoyando y participando en esta marcha están Family Research Council, la Manhattan Declaration, CatholicVote, American Principles Project, Concerned Women for America, Catholic Family and Human Rights Institute y una creciente lista de otras organizaciones a favor de la vida, el matrimonio y la familia.

 

En la página www.marriagemarch.org hay disponibles (en inglés y en español) volantes de promoción de esta marcha, un mapa de la misma, el horario de los eventos en torno a este acontecimiento y otros recursos.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

La organización más abortista de EEUU, Planned Parenthood (Paternidad Planificada, traducción libre), ha visto los datos que proporcionan las encuestas y ha decidido alejarse del término “pro-choice” (“pro-opción”). Ello no nos debería sorprender. No podemos apoyar el “derecho a decidir” de una mujer, sin antes llenar el espacio en blanco y añadir qué es lo que está decidiendo hacer. En el caso de la promoción del aborto, el “derecho a decidir” significa el “derecho” de una mujer a decidir matar a su propio hijo. ¿Quién puede apoyar semejante cosa?

 

Planned Parenthood ha producido un video titulado “Not in Her Shoes” (“No en sus zapatos”, traducción libre), que presuntamente acaba con las etiquetas de “pro-choice” y “provida”, y que refleja la complejidad de la decisión de abortar. Pero la verdad es que, si bien las circunstancias que rodean la decisión de una mujer de abortar pueden ser complejas, el aborto mismo no lo es, al contrario, es muy simple.

 

El aborto acaba con la vida de un niño o una niña que no ha nacido todavía. El aborto somete a los débiles y vulnerables a los caprichos de los poderosos.

 

El cambio de semántica no va a poder cambiar la realidad.

 

Al otro lado del espectro, hay algunos de los que se oponen al aborto que quieren evitar la etiqueta de “provida”. La ven como algo muy suave. Después de 40 años de aborto legal en EEUU, se sienten impacientes y desean cambios legislativos. Por ello, prefieren etiquetas como “anti-aborto’ o “abolicionista del aborto”.

 

Kristan Hawkins, presidente de Students for Life of America (“Estudiantes Provida de EEUU”, traducción libre), explica este cambio diciendo: “Los grupos que se oponen a que se conduzcan vehículos en estado de embriaguez no son grupos a favor de la sobriedad. Los grupos que se oponen a que se fume en público no son grupos a favor del aire limpio”. Troy Newman, de la organización provida Operation Rescue (“Operación Rescate”, traducción libre), ha dicho: “Nuestro movimiento necesita llevar al público más allá de ser ‘sentimentalmente provida’ a estar intensamente en contra del aborto”.

 

Para aquellos cuyo enfoque para ponerle fin al aborto son los medios legislativos, ese tipo de cambio puede ser prudente desde el punto de vista político. Como gran parte del aparente debilitamiento del movimiento “pro-choice” es la negación de la realidad del aborto, tiene mucho sentido mantener la atención en los hechos que revelan lo destructor que es el aborto. Ver la realidad del aborto es ver algo indefensible, que es la razón por la cual las mentiras en torno al aborto deben ser dadas a conocer por lo que son.

 

Sin embargo, ser provida significa reconocer la dignidad intrínseca de todo ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural. Significa reconocer que la vida humana es un valioso don  del abrazo sexual de un hombre y una mujer. No es una mercancía que puede ser fabricada, vendida y finalmente desechada cuando se considera que ya no es útil.

 

Nunca debemos abandonar este principio en aras del pragmatismo político.

 

Cuando a un hombre se le fractura una pierna, podemos y debemos aliviar el síntoma del dolor, pero si no inmovilizamos el hueso afectado, el hombre se quedará cojo. Análogamente, el aborto no es el único crimen contra la humanidad; es un síntoma de un desorden cultural mucho más grande.

 

Como cualquier síntoma, su alivio no necesariamente cura la enfermedad. Debemos ganar las batallas legislativas contra el aborto. Pero si no enfrentamos la “cultura” de la muerte, entonces la enfermedad manifestará su horrible rostro por medio de una anomalía cultural aún más profunda.

 

El trecho de la “cultura” de la muerte puede ser rastreado en la medida en que éste ha penetrado, como un cáncer, en nuestra cultura. La declaración de la Conferencia Anglicana de Lambeth de 1930 de que la anticoncepción era aceptable dentro del matrimonio, convirtió en común la idea de que los hijos ya no eran los dones más excelentes del matrimonio ni el propósito intrínseco del mismo, sino adquisiciones para beneficiar a los padres. Esta actitud se intensificó con la disponibilidad inmediata de los anticonceptivos orales en la década de los años 60.

 

Una vez que los hijos comenzaron a ser vistos como un resultado puramente opcional de la actividad sexual, el próximo paso, predicho sin dificultad, fue el deshumanizarlos. La implicación lógica de este concepto fue, a su vez, el abortar al hijo cuya concepción no fue planeada o deseada. Y entonces el crecimiento de la “cultura” de la muerte explotó como una bomba que difunde por todos lados su mortífera metralla.

 

Si los niños y las niñas que no han nacido son desechables por medio del aborto, ¿por qué entonces no podemos tratar a los embriones humanos como si también carecieran de una igual dignidad? Si la procreación ya no es el propósito principal del matrimonio (junto con el amor conyugal), ¿por qué entonces debe ser limitado a una mujer y a un hombre? Si la vida humana que se considera inconveniente puede ser destruida antes de nacer, ¿por qué entonces no podemos matar también a cualquier otro ser humano cuya vida consideramos una carga demasiado pesada?

 

Podemos darnos cuenta, entonces, que el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido, la destrucción de embriones humanos y el ataque contra el matrimonio y la familia son  todos síntomas de una anomalía común: el rechazo de la dignidad y santidad de la vida de todo ser humano.

 

Evidentemente, todos debemos oponernos al aborto y cualquier persona que sea provida debe ser un abolicionista del aborto. Pero cuando nos reunimos 500,000 personas en Washington, DC, a pesar de temperaturas de congelación, para marchar a través de la Avenida Constitution en la Marcha Anual Provida el pasado 25 de marzo (2013), marchamos no solamente en contra del aborto, marchamos en solidaridad con los niños y las niñas que no han nacido, los ancianos, los incapacitados, los enfermos y todos aquellos cuyas vidas se encuentran en un estado de vulnerabilidad y por ello son considerados indignos de vivir por parte de una sociedad que ha sido envenenada por la “cultura” de la muerte.

 

Así como no debemos minimizar ni desechar la enorme tragedia de 55 millones de seres humanos que han sido destruidos por medio del aborto y los innumerables hombres y mujeres que sufren las secuelas físicas y emocionales del aborto, tampoco debemos creer que si solamente logramos hacer que el aborto sea ilegal entonces todo va a estar bien.

 

La “cultura” de la muerte es un dragón de múltiples cabezas que debe ser destruido en su mismo corazón. Así como hay organizaciones y grupos de organizaciones que prudentemente han hecho de un solo aspecto de la cultura el blanco de su labor provida, debe haber otras organizaciones que aborden la totalidad de la situación.

 

Sería un error redefinir la causa completa de la vida como solamente un movimiento para la abolición del aborto. Es esencial oponerse al aborto, pero no es suficiente. El pasado 25 de enero marchamos a favor de todo ser humano. Debemos, con valentía, ser provida.

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