La naturaleza se rebela

Que dos o tres veces sobre 100 el preservativo no funcione (mientras el SIDA si funciona), eso no lo dicen los folletos de prevención contra el SIDA distribuidos gratuitamente. Si sobre los 100 hombres y mujeres que usan el preservativo dos o tres quedan atrapados por el SIDA, eso no importa a los demás 97 o 98, que gracias al preservativo pueden entregarse a la “dulce vida”, que incluye prostitución de ambos sexos, y el uso libre del sexo acorde o desacorde a las leyes de la naturaleza.

Por Mons. Enrique Bartolucci

No hay que sacar a colación la historia de Sodoma y Gomorra. No hablemos, por favor, de “castigos de Dios”, cuando somos nosotros los que nos castigamos mutuamente, a causa de nuestros caprichos y vicios. La naturaleza se rebela contra los que abusan de ella.

El vino es cosa buena “alegra el corazón del hombre”, dice el texto sagrado. Pero si tu abusas y tomas demasiado, te embriagas y perjudicas tu salud mental, física y espiritual. Al comienzo, el SIDA se difundía sólo entre los drogadictos y homosexuales. La enfermedad empezó a manifestarse a fines de la década 70 y adquirió proporciones de pandemia en los años 80 y en los 90 duplicó el número de afectados. Cada día se registran en el mundo cinco mil nuevos casos de SIDA. Si al principio la enfermedad era patrimonio de los “grupos de riesgo”, ahora se ha vuelto un problema general. Su incidencia en heterosexuales va aumentando.

Nosotros nos creemos muy listos y hemos reinventado un artilugio baratito, cómodo, que se llama condón, con el cual se solucionan todos los problemas y podemos hacer lo que nos da la gana en cuanto a conducta sexual. Pero la artimaña no funciona, como tampoco funcionó cuando el condón se usó como anticonceptivo, pues fallaba en el 17% de los casos en un año. La Ley de Dios, que establece que las relaciones sexuales sólo se den entre los esposos, es el mejor preservativo, y es una base seria para la lucha contra la “peste del siglo”.

Nota: Mons. Bartolucci es Obispo de Esmeraldas, Ecuador. Este artículo es un resumen del que se titula “El SIDA y la dulce vida”, publicado en “Iglesia Joven”, periódico del Vacariato Apostólico de Esmeraldas en 1993.

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