Amenazan la economía de Estados Unidos por medio del control demográfico

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, dijo ante el Congreso, el 17 de febrero del 2000, que desea aumentar la cuota anual de la inmigración en 130.000 personas. “Debido a que hemos creado una economía cada vez más compleja, sofisticada y acelerada, -dijo Greenspan- creo que sería una política relevante la necesidad de tener la habilidad de traer recursos y personas del extranjero para mantenerla funcionando.” Greenspan teme que una aguda escasez de trabajadores de alta tecnología entorpecería la economía, impidiendo un ulterior crecimiento.

Ambas alas del Congreso, la Cámara de Representantes y el Senado, han respondido a las preocupaciones de Greenspan, presentando proyectos de leyes para aumentar el número de visados para trabajadores de alta tecnología para aquellos extranjeros que tienen las debidas credenciales.

Sin embargo, el número propuesto por el Congreso ha sido bastante inferior al propuesto por Greenspan. La Cámara ha propuesto 45.000 visados más para este año del 2000; el Senado 80.000 (Michelle Mittelstadt, “Bill Would Raise High-Tech Visas,” AP, 1 de marzo del 2000). La Computing Technology Industry Association (Asociación de la Industria de Tecnología de Computación) afirma que hay casi 269.000 puestos de trabajo de alta tecnología que se encuentran vacantes, lo cual causa que la producción de las empresas estadounidenses sufra unos $4,5 mil millones anuales en pérdidas.

La escasez de trabajadores estadounidenses no se limita al sector de la alta tecnología. Los rótulos pidiendo empleados han comenzado a proliferar en ciudades y pueblos a través del país. El nivel de empleo actual es uno de los más altos de la historia de Estados Unidos.

La escasez actual de trabajadores en Estados Unidos fue creada en parte por las políticas que se implementaron hace casi tres décadas. Para 1970, los medios de comunicación de la nación afirmaban que el problema más urgente era la sobrepoblación. John D. Rockefeller, Presidente de la Commission on Population Growth and the American Future (Comisión sobre el Crecimiento Demográfico y el Futuro de Estados Unidos), hizo que el gobierno del Presidente Nixon actuara para reducir la tasa del crecimiento de la población estadounidense. El Congreso aprobó el Family Planning Services Act (Acta de Servicios de Planificación Familiar), que autorizó el suministro de $382 millones para los programas de planificación familiar, que Nixon convirtió en ley con su firma.

El principal argumento de Rockefeller era que las tasas de natalidad que están por encima del reemplazo demográfico constituyen una amenaza para “la vitalidad de las empresas” (John D. Rockefeller, Letter to the President and Congress, transmitting the final report of the Commission on Population Growth and the American Future, 27 de marzo de 1972). Pero la realidad era al revés de lo que Rockefeller planteaba.

Para 1977, la tasa de natalidad de Estados Unidos cayó por debajo del reemplazo demográfico. Sin embargo, incitados otra vez por la propaganda antinatalista, el Congreso suministró millones de dólares a las campañas de educación sexual en las escuelas secundarias. (Véase Jacqueline Kasun,The War Against Population, San Francisco: Ignatius Press, 1988, pp.163-166.) La promiscuidad entre los adolescentes aumentó de forma alarmante y lo mismo sucedió con la tasa de abortos en ese sector de la población. Mientras tanto, la tasa de nacimientos continuó disminuyendo.

Es interesante observar que la escasez de nacimientos en 1977 era aproximadamente de 130.000 personas, exactamente la cifra que recientemente Greenspan indicó que necesitaba el país. Si la tasa de nacimientos se hubiera mantenido al nivel de reemplazo, cada año tendríamos 130.000 más estadounidenses jóvenes en la fuerza laboral, terminado la universidad, comenzando los estudios superiores, en el ejército o formando una familia y comprando casas y automóviles (extrapolado de la División de Población de las Naciones Unidas, “World Population Prospects,” Revisión de 1998, 412-413). La escasez actual de trabajadores no existiría o al menos estaría parcialmente resuelta.

Algunos dirían que es inútil quejarse por la pérdida de esta gente joven. Podemos dirigirnos al extranjero, como ha sugerido Greenspan, y traer de allí a los trabajadores jóvenes de alta tecnología e insertarlos en nuestra economía para producir más riqueza. Pero aún en ello hay un problema. ¿De dónde van a venir esos jóvenes?

El mundo desarrollado, en su mayor parte, también está experimentado una escasez de trabajadores. Las poblaciones de Italia, España y Portugal están sufriendo una caída absoluta, y la mayor parte del resto de Europa irá por el mismo camino en pocos años (Ibíd). Japón y el resto del mundo desarrollado no están lejos de la misma situación. El mundo desarrollado no puede suplir sino una fracción de lo que Estados Unidos necesita, sin que se perjudique su propia economía.

En los países en desarrollo, todavía son pocos los trabajadores que tienen pericia tecnológica. Más aún, estos trabajadores son cruciales para el desarrollo económico de sus propios países. ¿Qué va a pasarle, por ejemplo, a la floreciente industria de alta tecnología de la India, si deciden emigrar unas cuantas decenas de miles de sus trabajadores más destacados en este sector? Este tipo de drenaje de cerebros muy probablemente condenaría a muchos países en desarrollo a permanecer siendo pobres, una consecuencia que debemos evitar a toda costa, a medida que edificamos nuestra “compleja, sofisticada y acelerada economía”.

Estados Unidos es una nación de inmigrantes, y debemos continuar dándole la bienvenida a los extranjeros. Pero también debemos educar mejor a nuestra gente, para que estén preparados para tomar ventaja de las oportunidades que ofrece la alta tecnología en el futuro. Finalmente, debemos poner fin a la guerra contra nuestra propia gente. Ello lo podremos lograr por medio de políticas pro-natalistas que eleven la tasa de nacimientos en este país otra vez al nivel que tenía antes de 1977.

A la luz de nuestra actual escasez de trabajadores, los esfuerzos del gobierno de Clinton para aumentar los fondos para los programas de control de la natalidad en Estados Unidos en $35 millones, parecen carecer de una visión más amplia. Ya estamos experimentando una escasez de nacimientos de proporciones históricas que amenaza con perjudicar la economía. ¿Para qué entonces gastar decenas de millones de dólares para empeorar aún más la escasez de bebés?

Fuente: Steven W. Mosher, “Robbing the Poor: Underpopulation Strikes America,” PRI’s Weekly Briefing, 3 de marzo del 2000. Vol. 2. No. 5.

El Sr. Steven W. Mosher es Presidente del Population Research Institute o PRI (Instituto de Investigación sobre asuntos de Población), una institución no lucrativa que se dedica a denunciar el control demográfico realizado por medio de la anticoncepción, la esterilización y el aborto, así como las falsas premisas que lo sustentan, como el mito de la “sobrepoblación”. El PRI también ofrece una visión de las alternativas correctas para un justo desarrollo de los pueblos. El PRI publica la revista bimensual PRI Review, así como un informe semanal por email a sus suscriptores que se llama PRI’s Weekly Briefing. Diríjase (en inglés) al Population Research Institute, P.O. Box 1559, Front Royal, Virginia 22630, USA. Página web:www.pop.org Email: pri@pop.org. Tel.:             (540) 622-5240      .

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