Instituto desafía al ambientalismo extremista

El Competitive Enterprise Institute o CEI (“Instituto Competitivo Empresarial”), con sede en Washington, DC, cree que el movimiento ambientalista moderno “no puede darse el lujo de proponer una sola ortodoxia que todos deban aceptar”. En su Earth Report 2000 (“Informe sobre la Tierra 2000”), recientemente publicado, el CEI dice que “el movimiento ambientalista o es una investigación seria de carácter ético e intelectual o no lo es. Si es seria, entonces debe tener en consideración los argumentos provenientes de todos los ángulos de la cuestión –no es suficiente con arribar a conclusiones deseadas de antemano.”

El Informe del CEI, cuyo subtítulo es Revisiting the True State of the Planet (“Volvamos a examinar el verdadero estado del planeta”), sustenta la tesis de que en ciertos puntos de su sabiduría convencional el ambientalismo puede estar equivocado. Y el informe pide que se le haga más justicia a los hechos científicos que algunos consideran “políticamente incorrectos”.

Por ejemplo, en el caso del calentamiento de la tierra, el CEI confiesa que las temperaturas que se han registrado desde el suelo “han arrojado un aumento de la temperatura planetaria de alrededor de 0,1 a 0,15 grados por cada década transcurrida durante el pasado siglo”. Pero señala que estas medidas se basan en modelos de computadora que pueden estar equivocados y que el uso de “unidades sonoras de micro-ondas” abordo de satélites arrojan unas medidas mucho más exactas que de hecho muestran un ligero enfriamiento del planeta por cada década transcurrida.

El temor de que disminuya la tierra apta para la agricultura en el mundo también puede ser una exageración. Según el CEI, “la cantidad de tierra arable permanente y apta para la agricultura alrededor del mundo ha estado aumentando a un paso lento pero constante durante los últimos 15 años”. En este sentido, el fenómeno del siglo XX ha sido que la humanidad ha aumentado la producción agrícola en aquellas tierras que ya habían sido cultivadas, en vez de utilizar nuevas tierras. “Ello ha dado como resultado que se hayan logrado salvar 10 millones de millas cuadradas –que equivalen al área total de Norteamérica– de bosques tropicales, tierras húmedas o pantanosas y terreno montañoso”, dice el Informe.

Los temores acerca del calentamiento de la tierra y de la hambruna mundial han sido los principales argumentos del control demográfico que se ha llevado a cabo con inusitada insistencia. Sin embargo, el Prof. Nicholas Eberstadt, perito de la Universidad de Harvard, asegura en uno de sus ensayos que aún el temor a la sobrepoblación no tiene fundamento alguno. Según Eberstadt, quien también está vinculado al CEI, el verdadero problema que enfrentará la humanidad será el de la implosión demográfica.

Eberstadt confiesa que el crecimiento demográfico mundial “continúa a un paso extraordinario”. Pero añade que esta “explosión demográfica” es el resultado de los avances en el campo de la salud y del aumento da la longevidad. “La población mundial ha aumentado –añade el perito– no porque la gente se ha estado reproduciendo como conejos, sino porque han dejado de morir como moscas.”

Eberstadt también nos informa que “a medida que empieza el siglo XXI, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la tasa de crecimiento de la población mundial parece estar disminuyendo.”La tasa de crecimiento, por ejemplo, ha disminuido de 3,2% a 2,2% desde 1960 hasta el presente. Ello ha ocurrido debido a un fenómeno carente de todo precedente: “la reducción, constante y progresiva, del tamaño de la familia por medio de un deliberado control de la natalidad”.

Finalmente, Eberstadt nos informa que “casi la mitad de la población mundial vive en países que se caracterizan por tener una fertilidad que está por debajo del reemplazo demográfico”. El peligro es que “no se sabe cuán por debajo de dicho reemplazo caerá la fertilidad de esas naciones, o cuánto tiempo podrán permanecer en ese nivel”.

Fuente: Austin Ruse, “Competitive Enterprise Institute Challenges Radical Enviromentalism,” Friday Fax, vol. 3, no. 11, 28 de enero del 2000.

Austin Ruse es el Presidente del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos o C-Fam (Catholic Family & Human Rights Institute) , una entidad no lucrativa que se dedica a observar y a informar sobre las actividades de la ONU en los asuntos que tienen que ver con la vida humana, la familia y el control demográfico. Diríjase (en inglés) al Catholic Family & Human Rights Institute, 866 United Nations Plaza, Suite 4038, New York, New York 10017, USA. Tel.:             (212) 754-5948      . Fax: (212) 754-9291. E-mail: c-fam@c-fam.org. Página web: www.c-fam.org. C-Fam publica un boletín semanal electrónico o en fax, titulado Friday Fax (“Fax del viernes”).

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