Madres heroínas — testimonios varios

 

“Mujer ejemplar no es fácil hallarla; ¡vale más que las piedras preciosas!… Los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de alabanza. ¡Alábenla ante todo el pueblo! ¡Denle crédito por todo lo que ha hecho!” (Proverbios 31:10 y 31:30-31.)

Debido a los logros positivos del movimiento feminista, la mujer que triunfa en el mundo de los negocios, en el arte, la medicina, el servicio público, etc.; recibe el premio por sus esfuerzos, ya sea en reconocimiento público o tan sólo en términos materiales. Es justo que así sea, pues aún hoy en día, para poder triunfar en cualquiera de estos campos en los cuales hasta ahora han imperado los hombres, las mujeres tenemos que esforzarnos mucho más que ellos.

Sin embargo, a la mujer que sobresale en el papel de esposa y madre, que es el más importante que Dios le ha confiado, pocas veces se le honra públicamente. En este artículo, y con motivo del Año Internacional de la Mujer, quiero contar brevemente la historia de varias madres heroínas, defensoras de la vida humana que supieron cumplir con este papel, tan vital para la supervivencia de la sociedad.

Juana Beretta Mola, con su hijo

 

Tomemos primero el ejemplo de Juana Beretta Mola, valerosa madre italiana que ofreció su vida para salvar al hijo que llevaba en su seno. Prefirió morir de cáncer, antes que matarlo por aborto. Su sacrificio fue reconocido por nuestra Iglesia Católica, la cual la beatificó en 1994, por medio de S.S. Juan Pablo II1..

Otras valientes mujeres han seguido su ejemplo. La inglesa Marina Donethy, cuando tenía cuatro meses de su primer embarazo, recibió un diagnóstico de cáncer. El médico le planteó someterla a un tratamiento de quimioterapia para aumentar sus posibilidades de supervivencia, pero ella prefirió no poner en peligro la vida de su hijo David. Gracias al sacrificio de su madre el niño nació el pasado mes de noviembre. Ella murió poco tiempo después2.

En EE.UU. también existe este tipo de heroísmo. Barbara Barton, de 37 años, esperó a que nacieran sus dos hijos gemelos, antes de recibir tratamiento contra la leucemia, sabiendo que esto le acortaría la vida. Si esperaba hasta después del parto, las posibilidades de retrasar el avance de la leucemia eran mucho menores, pero prefirió no poner en peligro la vida de sus hijos3.

También en EE.UU., una ginecóloga de 34 años, Clementina Geraci, optó por salvar la vida de su hijo por nacer. Cuando tenía sólo tres meses de embarazo le diagnosticaron cáncer de la mama. Eran dos sus opciones: 1- luchar contra el cáncer y practicarse un aborto, 2- o tomar medicamentos menos peligrosos para su embarazo y salvar así a la criatura. Optó por esto último. Su hijo Dylan nació hace unos meses y sumido en un plácido sueño asistió al funeral de su madre, quien falleció en Riverdale, Estado de Maryland. Clementina grabó en sus últimos días de vida un video, para que su hijo pueda conocerla algún día4.

Carla, otra heroína italiana del amor materno, sólo tenía 26 años cuando esperaba a su segundo hijo. El médico le había diagnosticado cáncer y le había advertido: “Dar a luz al niño que llevas en tu vientre enfermo es renunciar a tu propia vida”. La alternativa era: o ella o el niño. En su diario Carla escribió: “Mi vida por la de mi hijo, ¿qué más puede querer una madre? Cada día que pasa es un día más para Stéfano y uno menos para mí”. Estas valientes palabras nos recuerdan las de Jesús: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Juan 15:13). A pesar del inmenso sacrificio de esta valerosa mujer, su hijo murió apenas ocho días después de nacido, a consecuencia de un paro cardíaco. Al recibir la noticia, el esposo de Carla declaró: “Stéfano ha vuelto a los brazos de su madre”5.

Existen en el mundo actual muchas más madres heroínas, que aunque quizás no lleguen al sacrificio supremo, hacen diariamente incontables sacrificios por sus hijos. Las suyas son muestras del amor noble y desinteresado de la madre, que lo da todo sin esperar nada a cambio. Ellas generalmente no reciben premios o halagos públicamente, pero Dios, que conoce estos sacrificios, se los recompensará al ciento por uno.

Damos gracias a Dios por ellas y a Él rogamos para que su digno ejemplo sea imitado y sirva para persuadir a las mujeres que acuden al aborto como falsa “solución”, de que la mujer es guardiana de la vida humana, no verdugo.

Fuentes: 1. “Nuevas heroínas del amor materno”, Palabra (marzo de 1995): 17. 2. Ibid. 3. Ibid. 4. “Entrega la vida en favor de su hijo,” Diario Las Américas, 14 de marzo de 1995. 5. “El precio de una vida,” Diario Las Américas, 28 de abril de 1994, 5-A.

Rechazó el “aborto eugenésico”

Soy médico, casada desde hace nueve años. Ocho años atrás, cuando realizaba el internado rotativo enfermé de rubéola, presentando al mismo tiempo un embarazo de siete semanas de gestación. Me sentí presa del pánico; conocía todos los riesgos para la vida del hijito que llevaba en mi ser y se me había enseñado que la “solución” en estos casos era el “aborto eugenésico”, es decir, impedir el nacimiento de un ser anormal abortándolo (dándole muerte antes de que naciera).

Recurrí por último a una persona muy especial que podía orientarme. No me aseguró que el niño nacería sano o enfermo; su pregunta fue: “¿Qué derecho tiene usted para privar de la vida a otro ser humano?“.

Mi esposo y yo tomamos la decisión de aceptar a nuestro hijito tal como viniere, sano o enfermo. Suspendimos todas las pruebas para detectar posibles anomalías y empezamos a prepararnos para recibirlo. Llegó el momento esperado…, nuestro hijo nació.

Ha transcurrido el tiempo. Hoy en día aquel niño tiene siete años de edad y es un regalo del Cielo; hermoso, saludable y dotado de cualidades excepcionales.

“En efecto, la Iglesia cree firmemente que la vida humana, aunque débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad” (Christifidelis Laici).

Fuente: Testimonio de Ramiro y Consuelo publicado en el Boletín Miles Jesu (abril/mayo de 1991) de Puerto Rico, de la organización internacional del mismo nombre y oficialmente aprobada por la Iglesia Católica, que se dedica a la santificación y apostolado de los laicos.

Madres con cáncer siguen adelante con su embarazo

La Sra. Andrea Holland, de Catonsville, Estado de Maryland (EE.UU.) estaba embarazada cuando le diagnosticaron cáncer. Le “aconsejaron” que se practicara un aborto, pero ella rehusó permitir que mataran a su hijo y escogió la vida continuando con su embarazo. Dio a luz a un niño, a quien llamó Samuel. El niño nació prematuro pero saludable. La Sra. Holland regresó a casa y, junto con su esposo James, el padre de la criatura, pudo sostener en sus brazos a su hijo.

Fuente: Vertical, 31 de diciembre de 1986.

 

España: La hija del Adolfo Suárez no abortó a pesar del cáncer
Reconocimiento público tributado por la esposa de José María Aznar
Por Inés Vélez

 

“La familia sigue siendo la mejor institución para el desarrollo de la persona; además ha sido capaz de paliar muchos problemas sociales que se han ido produciendo a lo largo de la historia”. Estas fueron las palabras de Ana Botella, esposa del presidente del gobierno español, José María Aznar, el pasado 5 de marzo de 2001, durante la entrega del premio anual de la ONG “Acción Familiar”, en Madrid.

Este año, dicho premio ha sido concedido a Marián Suárez, hija del ex presidente del gobierno, Adolfo Suárez, por su testimonio valiente en favor de la vida y de la familia.

Esta mujer, enferma de cáncer y embarazada, antepuso la vida de su hijo a la suya propia. Así, prefirió no recibir ciertos tratamientos contra su enfermedad que podrían haber acabado con la vida de su hijo.

Actualmente, en España, el aborto está despenalizado en tres supuestos: si el feto presenta malformaciones, si el embarazo es fruto de una violación y, por último, si existe riesgo para la salud física o psíquica de la madre. Y, en cambio, Marián Suárez decidió apostar por la vida de su hijo.

“En una época en la que, sin duda, se caracteriza por el egoísmo, Marian Suárez, cuando se enteró de que estaba enferma y esperando un hijo optó por la vida” dijo en el acto de reconocimiento Ana Botella.

“Ha sido un testimonio admirable, con el que se ha ganado la admiración de todos los españoles –añadió–. Y, además, este testimonio servirá de ejemplo para otras muchas personas que se encontrarán en situaciones parecidas a ella”.

Actualmente, en España se realizan al año más de 50.000 abortos y, con este premio, la ONG “Acción Familar” pretende reconocer testimonios positivos a favor de la vida y de la familia.

Al mismo acto, celebrado en la sede oficial de la empresa Altadis, acudieron la Infanta doña Pilar de Borbón y doña Pilar del Castillo, ministra de Educación y de Cultura.

“Acción Familiar” es una organización no gubernamental cuyo objetivo es lograr el reconocimiento social del valor de la familia a través de acciones positivas, especialmente enfocadas a la ayuda directa, a la formación y al logro de leyes que favorezcan una cultura de promoción y apoyo a esta institución. Para más información: http://www.accionfamiliar.org

Fuente : ZENIT.org, marzo 7, 2001.

Madre Coraje adolescente muere de cáncer tras salvar a su bebé

Una adolescente londinense que postergó el tratamiento contra la leucemia que la aquejaba para permitir el nacimiento de su bebé, murió dejando a los ingleses una memorable lección de amor a la vida A fines del 2000, Kelly Byrne, una hermosa adolescente de 19 años de edad , decidió no abortar al bebé que esperaba y suspender el tratamiento de quimioterapia y radiación que controlaba su leucemia.

En agosto pasado, Kelly dio a luz a su hijo Logan, y en diciembre se sometió a un transplante de médula ósea . La joven murió este fin de semana en el University College Hospital, tras una dura batalla contra la enfermedad.

Kelly desarrolló leucemia por primera vez a los 13 años de edad . Los médicos pensaron que había vencido la enfermedad, pero ésta apareció de nuevo varios años después. Según cuentan sus familiares, Kelly decidió interrumpir su tratamiento porque amaba al hijo que esperaba y sabía que podía ser su única oportunidad de ser madre.

Para Kelly, su bebé era “la mejor razón para luchar contra el cáncer”. “Había la posibilidad de que el cáncer creciera muy rápido sin el tratamiento y que incluso no pudiese dar a luz a Logan. Pero tomé el riesgo, porque no podía dejar que mataran a mi bebé ”, señaló Kelly unas semanas antes de morir.

Fuente: Aciprensa, publicado en Mujer Nueva (www.mujernueva.org), 02-08-2002.

Joven madre da su vida para salvar a su hija

Concepción Castellón era una joven madre nicaraguense que tenía 9 hijos, a quienes amaba entrañablemente. Porque los quería tanto, hizo incontables sacrificios por ellos. A pesar de que ella y su esposo provenían de familias humildes, nunca les faltó a sus hijos todo lo necesario.

Concepción era una ferviente católica y compartía lo poco que tenía con otras personas más humildes que ella, incluyendo varias familias numerosas a quienes ayudaba. Siempre les dio el ejemplo a sus hijos de amor al prójimo, por amor a Dios.

Al salir embarazada por décima vez, el médico le dijo que peligraba su vida si daba a luz a ese hijo, y le recomendó el aborto. Pero ella había sido criada en una familia católica cuya fe y principios compartía, y se negó a abortar.Amaba ya a su hijo desde antes de nacer este, y le dijo al médico que solamente Dios puede decidir quien vive o quien muere: ella o su hijo por nacer.

A los 40 años, después de haber dado a luz a una niña, se le presentaron complicaciones del parto y murió diez días más tarde en el hospital. Era un domingo de resurrección, abril 8 de 1956 en San Pedro Sula, Honduras.

Hoy en día aquella niña que no conoció nunca a su madre, tiene un esposo y dos hijos, y reside en Miami, estado de la Florida. Antes de morir, su madre le dió el nombre de María Magdalena, porque ese era el nombre de una religiosa que asistió espiritualmente a Concepción y a los enfermos en el hospital donde ella murió.

“El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos”, nos dice la Biblia (Juan 15:13). Ninguna madre tiene más amor, que la que da la vida por un hijo.

Vilma, una de las hijas de Concepción, escribió sobre la decisión de su madre de no abortar:

“El nacimiento de un hijo es siempre una bendición; por eso los 10 hijos que Concepción dejó al morir, han sido bendecidos por Dios, a pesar de haber quedado tan pequeñitos. Han llegado a ser hombres y mujeres de provecho a la sociedad.

 

“Nunca desprecies a tu hijo, que es el regalo más preciado que Dios puede ofrecerte. Esos piecesitos, si tú los dejas caminar, pueden llegar a salvar vidas. ¡Dales esa oportunidad, no tronches una vida!”

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