Aborto por telemedicina:
Una directiva con recomendaciones de la Asociación Católica de Medicina de EEUU
PROVISO
La Asociación Católica de Medicina de EEUU (CMA, por sus siglas en inglés) se opone firmemente al aborto directo bajo cualquier circunstancia. Es contrario a la ley natural y a la misión organizacional de la CMA de ser fiel a los principios de la fe católica en el contexto de la ciencia de la medicina y de su práctica.[1]
El aborto priva deliberadamente a un ser humano inocente de su vida en su etapa más vulnerable, violando la clara doctrina católica de que “desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida” (CIC).[2]
La CMA es consciente de que lamentablemente el aborto es legal en muchos estados de EEUU. La reciente eliminación de restricciones federales de sentido común ha hecho que el aborto químico por telemedicina sea esencialmente accesible en toda la nación, y se ha convertido en el método predominante para dar fin a un embarazo.[3] Los profesionales de la salud de la CMA están profundamente preocupados por esta práctica del aborto debido a sus inherentes violaciones éticas y a sus daños, tal y como éste es practicado actualmente.
En este ensayo, la CMA detalla estas preocupaciones y propone reformas reglamentarias que incluyen a los que proporcionan atención a las pacientes en orden a corregir o minimizar las causas de estas preocupaciones. La CMA ofrece estas recomendaciones con la convicción de que a todas las pacientes – incluyendo aquellas que son sometidas a un aborto – se les deben fundamentales protecciones éticas, así como medidas médicas que minimicen el daño, las cuales están ausentes en el protocolo del aborto químico por telemedicina. La CMA presenta estas recomendaciones junto con su reiteración de su constante objeción al aborto directo, bajo cualquier circunstancia.
TRASFONDO: EL ABORTO QUÍMICO
El aborto químico, también llamado “aborto médico”, “aborto en casa” o “La Píldora del Aborto”, consiste en que la mujer ingiera dos píldoras consecutivamente: primero toma mifepristona, para bloquear la progesterona, que es esencial para sostener el crecimiento del embrión o el feto, de 24 a 48 horas después toma misoprostol, que causa contracciones uterinas para expulsar al embrión o feto ya muerto.
La mifepristona fue aprobada para abortar en el 2000 por la agencia del gobierno de EEUU que regula la venta de fármacos y alimentos (FDA, por sus siglas en inglés). La aprobación contó en aquel entonces con protocolos que restringían su uso: el requisito de que un médico con acceso a ultrasonografía viese a la paciente tres veces[4] y limitara el uso de la mifepristona hasta los 49 días (7 semanas) del embarazo.[5] En 2011, la FDA impuso una Estrategia para Evaluar y Mitigar Riesgos (REMS, por sus siglas en inglés), que requería que el suministro de la píldora del aborto y la consejería a las pacientes fuesen realizados en persona.[6] En 2016, la FDA extendió el período gestacional ya aprobado a 70 días (10 semanas), amplió también los profesionales de la medicina que podían dispensar el fármaco y retiró los requisitos que exigían informar acerca de los efectos adversos, excepto la muerte.
En 2021, durante la pandemia del COVID-19, la FDA permitió el envío por correo de píldoras para el aborto químico luego de una visita por telemedicina a un profesional de la salud y autorizó a los proveedores a recibir las órdenes para su envío de esta manera. En 2021, la FDA revisó la REMS permitiendo, ahora con carácter permanente, que estas píldoras se pudieran dispensar en las farmacias y también que se pudiera ordenar a los proveedores su envío por correo sin una previa cita médica en persona. Según los datos estadísticos de 2024, el aborto químico constituye el 63% de todos los abortos practicados anualmente en EEUU (véase otra vez la fuente citada en la nota 3). Este cambio de reglamentos ha suscitado preocupaciones significativas de carácter ético y social, que esbozamos a continuación.
PREOCUPACIONES ÉTICAS Y SOCIALES
El protocolo del aborto químico, tal y como ha sido aprobado actualmente por la FDA, ha causado numerosas violaciones a los estándares de la bioética que han sido aceptados universalmente. Estos estándares tienen por objeto asegurar la autonomía de las pacientes, así como su salud y bienestar. Entre estas violaciones se encuentra un consentimiento deficientemente informado debido a una subinformación parcializada acerca de los potenciales efectos adversos del aborto químico. También podemos incluir la retención deliberada de alternativas viables, como los protocolos que se basan en la progesterona en el caso de que la paciente se arrepienta y decida no proceder con el aborto químico una vez ingerida la píldora. Además, la situación creada por el aborto químico por telemedicina se presta para que aumente el riesgo de coerción y de daños a las menores de edad, para la promoción de la falta de honestidad por parte de proveedores y pacientes, la falta de atención a la angustia psicológica y/o espiritual de las pacientes, así como el conflicto de intereses entre las partes interesadas en la industria del aborto y la seguridad de las pacientes. Cada una de estas preocupaciones son descritas en detalle a continuación, incluyendo recomendaciones para su mitigación.
- CONSENTIMIENTO DEFICIENTEMENTE INFORMADO, AMENAZA PARA A LA AUTONOMÍA DE LA PACIENTE
El principio ético fundamental del respeto debido a la autonomía del paciente – uno de los cuatro pilares del marco ético principilismo que se aplican en la mayoría de los contextos de atención a la salud en EEUU que son aconfesionales,[7] se apoya mucho en la obtención de un válido consentimiento informado por parte del paciente. Solo así el paciente puede tomar una decisión bien sopesada y autónoma acerca de la atención a su salud.[8],[9] El Código de Ética Médica sobre el Consentimiento Informado de la Asociación de Medicina de EEUU (AMA, por sus siglas en inglés),9 especifica que cuando se obtiene un consentimiento informado para un tratamiento médico, los médicos deben proporcionar información acerca de “… las cargas, los riesgos y los beneficios que se esperan obtener de todas las opciones, incluyendo el abandono del tratamiento” (Sección 2.1.1 (b) iii).9 El protocolo del aborto químico no cumple con este crucial imperativo por dos razones: A) No proporciona datos precisos y actualizados acerca de los riesgos adversos y B) No informa a las pacientes de la existencia de importantes opciones y alternativas al aborto químico.
1A. No proporciona datos precisos y actualizados sobre los efectos adversos: Para que un consentimiento informado sea válido es necesario que a las pacientes se les den a conocer datos imparciales acerca de los riesgos potenciales y de los efectos adversos de los tratamientos bajo consideración.8,9 Sin embargo, los estimados acerca de los efectos adversos provenientes de estudios realizados en EEUU en general han sido mucho más bajos que los de estudios internacionales. Ello ha suscitado preocupaciones acerca de su validez e imparcialidad. Las tasas de complicaciones que son citadas con frecuencia en EEUU respecto del aborto químico se encuentran en el rango del 0.18% al 0.32%,[10],[11] y se basan principalmente en ensayos clínicos limitados y desactualizados.
En contraste con ello, un reciente estudio europeo que contó con una rigurosa supervisión médica reportó una tasa general de complicaciones del 20.0%, que incluyó un 15.6% de sangrado significativo y un 6.7% que requirió intervención quirúrgica debido a abortos incompletos.[12] Más recientemente, un estudio realizado a gran escala en EEUU, que utilizó una base de datos de reclamos de seguros de todos los pagadores con cobertura de 865,727 abortos por mifepristona entre 2017 y 2023, arrojó que el 10.93% de las mujeres sufrieron graves eventos adversos, como sepsis, infecciones, hemorragias o abortos incompletos dentro de un período de 45 días.[13] Esta tasa del mundo real es por lo menos 22 veces más elevada que la de “menos del 0.5%” que la FDA cita con frecuencia en sus etiquetas y que también citan los fabricantes de fármacos.11 Estas discrepancias no han sido reconocidas ni tampoco abordadas.
El minimizar los efectos adversos del aborto químico se ha vuelto más problemático desde que la FDA retiró las medidas de seguridad de sentido común, especialmente la exigencia de que las citas médicas fuesen en persona y el requisito de que la práctica de este método abortivo tuviese lugar solo hasta los 49 días de gestación para, en lugar de ello, extender ese período de tiempo hasta los 70 días.[14]
Estas circunstancias combinadas hicieron que las mujeres tuvieran un riesgo aún mayor para su salud. Por ejemplo, la decisión de la FDA de aumentar la práctica del aborto químico de los 49 días hasta los 70 ha resultado en un aumento del 62.5% del desarrollo del feto y la placenta, lo cual aumenta aún más los riesgos y la gravedad de los efectos adversos del aborto químico para las mujeres, los cuales es probable que no estén reflejados en los datos previos. Este problema se vuelve más preocupante aún debido a que los abortos químicos han aumentado aproximadamente en un 137% desde 2016, cuando la FDA suspendió su mandato de reportar los riesgos adversos.[15]
Recomendaciones:
- Requerir que los que recetan estos fármacos y los proveedores de las salas de emergencias reporten todos los efectos adversos (no solamente las muertes) a los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
- Proporcionar información imparcial y actualizada de los efectos adversos a las mujeres que están considerando someterse a un aborto químico.
- Analizar los datos conflictivos de los efectos adversos, para determinar el origen de las discrepancias.
1B. No da a conocer las opciones, incluyendo el anular o revertir el efecto abortivo del aborto químico. Es una obligación de carácter ético el informar a las pacientes acerca de las opciones y alternativas a los tratamientos médicos, como ha sido estipulado por el Código de Ética de la AMA:
- “Para fomentar la confianza es crucial que haya transparencia en relación con todas las opciones de tratamiento que son médicamente apropiadas…”
- “Los médicos deben constatar la capacidad [de las pacientes] de comprender la información médica relevante y las implicaciones de tratamientos alternos…”
- “El médico debe incluir información acerca de… los beneficios que se esperan de todas las opciones, incluyendo el renunciar al tratamiento.”9 (Lo subrayado es nuestro.)
A pesar de estas contundentes recomendaciones, la información acerca de las opciones de tratamiento en relación con el aborto químico, como el continuar con el embarazo, la adopción y la posibilidad de revertir el aborto químico una vez comenzado, a menudo es subestimada o excluida. De hecho, a veces se aconseja a las pacientes que el detener el proceso del aborto luego de tomar solamente la mifepristona podría causar defectos congénitos.[16]
Para tomar una decisión verdaderamente informada y autónoma, las mujeres que desean abortar químicamente deben ser informadas de todas sus opciones y alternativas, incluyendo el continuar con su embarazo y la adopción. Se les debe proporcionar información acerca de los servicios comunitarios, así como la opción de ver a su embrión o feto por medio de una ecografía, ya que ha sido demostrado que el proporcionar información de crucial importancia tiene un impacto sobre su decisión de abortar.[17]
Además, se debe proporcionar información acerca de cómo revertir el proceso del aborto, una vez comenzado. Las mujeres pueden y de hecho desisten de continuar con el aborto químico luego de haber tomado la primera píldora. Por estas razones, a las mujeres se les debe informar acerca del protocolo para Revertir la Píldora del Aborto (APR, por sus siglas en inglés) u otros protocolos similares que suministran dosis elevadas de progesterona natural para restaurar las hormonas que sostienen el embarazo y así contrarrestar los efectos de la mifepristona que bloquean la progesterona – el primero de los dos fármacos del procedimiento del aborto químico.[18]
El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de EEUU (ACOG, por sus siglas en inglés), sin embargo, se opone al APR como una opción viable diciendo que “No hay evidencia de que el tratamiento con progesterona después de tomar la mifepristona aumente la probabilidad de que el embarazo continúe.”[19] Más aún, sugiere que los casos de mujeres que eligen revertir el aborto son “muy infrecuentes” y que a esas pacientes “…se les debería supervisar con expectación.”13
Pero el ACOG se equivoca en ambas afirmaciones. La eficacia del protocolo basado en la progesterona, como el APR, se funda en el hecho de que la progesterona natural se usa de manera habitual en los casos de pérdidas recurrentes debidas a defectos en la fase lútea.[20] Además, la investigación ha demostrado que el APR tiene una tasa de éxito del 66% en cuanto a lograr la continuación del embarazo,[21] en comparación con un 25% de continuación cuando no se suministra la progesterona.[22] La eficacia del APR también está corroborada por más de 6,000 nacimientos (hasta noviembre de 2024) que han tenido lugar en mujeres que desistieron de abortar luego de haber iniciado el procedimiento del aborto químico y se sometieron al protocolo de la progesterona.[23]
Recomendaciones:
- Requerir que el consentimiento informado incluya alternativas no abortivas que incluyan la continuación del embarazo y la adopción.
- Requerir el dar a conocer las opciones que se basan en el suministro de progesterona, en caso de que la paciente desista de abortar.
- Requerir una ecografía de la pelvis para descartar la posibilidad de que haya un embarazo ectópico y así permitir a la paciente, si así lo desea, ver a su embrión o feto.
- Potencial de coerción y maltrato en relación con el uso del aborto químico. La falta de una supervisión en persona por parte de un médico cuando se utiliza solamente la telemedicina para los abortos químicos crea las condiciones para la coerción, particularmente por parte de compañeros sexuales abusivos, ciertos familiares o traficantes sexuales. Sin la presencia personal del médico, los abusadores pueden con más facilidad obtener las píldoras abortivas para que la mujer las tome sin su consentimiento o bajo presión para terminar su embarazo. En los casos de abuso doméstico, a menudo las mujeres tienen un control limitado en cuanto a tomar decisiones acerca de la atención a su salud y la telemedicina permite a los depredadores aprovecharse del sistema al mismo tiempo que esconden sus fechorías. Los proveedores de la atención a la salud tienen la obligación moral de proteger la autonomía de las pacientes, sin embargo, los abortos por telemedicina impiden la presencia de protecciones esenciales que podrían evitar que las mujeres vulnerables sean obligadas o coaccionadas a someterse a este procedimiento abortivo.
Recomendación:
- Requerir que las consultas a los médicos sean realizadas en persona antes de iniciar el protocolo del aborto químico.
- Riesgos para las menores de edad o falta de supervisión. En muchos estados, las menores de edad tienen acceso a las píldoras del aborto sin el consentimiento de sus padres o aún sin éstos ser notificados.[24] Ello hace que estas jovencitas corran un riesgo significativo de carácter médico o psicológico. Sin la guía de sus padres, es posible que las menores no comprendan plenamente este procedimiento abortivo, sus complicaciones o su impacto emocional.
Además, la ausencia de una supervisión en persona cuando tiene lugar la telemedicina para los abortos químicos significa que los casos de abuso sexual, incesto o coerción pueden ocurrir sin que sean detectados, ya que los profesionales de la salud no pueden observar los signos de alerta que una consulta en persona podría revelar. Los proveedores de la salud tienen el deber moral de proteger a las pacientes vulnerables, pero las políticas de la telemedicina permiten que las jovencitas tomen decisiones que alteran sus vidas sin el adecuado apoyo o protección, poniendo en riesgo su seguridad.
Recomendaciones:
- Requerir que las consultas con el médico sean en persona.
- Requerir el consentimiento de o la notificación a los padres, en caso de una menor.
- Incitar a las pacientes y a los proveedores a ser deshonestos. Las mujeres que sufren graves complicaciones a causa de los abortos químicos por telemedicina con frecuencia han sido asesoradas por ciertos grupos de mujeres y fuentes proaborto[25],[26],[27],[28], para que falseen su verdadera situación cuando acuden a las salas de emergencia. Unos pocos ejemplos ilustran este asunto:
- “La persona que busca atención médica debe tener cuidado de no decir que ha usado píldoras del aborto. En vez de ello, todo lo que tiene que decir es que cree que está sufriendo una pérdida.”27org.
- “NO tienes que decir que tomaste píldoras del aborto. Éstas no pueden ser detectadas. Solamente diles que estás embarazada y que estás sangrando.” AidAccess.org.28
- “… puedes decir ‘Mi prueba de embarazo dio positiva y ahora estoy sangrando mucho. Quiero comprobar que estoy bien.” National Abortion Federation.[29]
El proveedor de abortos comete una infracción más atroz de la ética profesional cuando aconseja a las mujeres con graves complicaciones que falseen su situación diciendo que están sufriendo una pérdida natural en la sala de emergencias[30] o cuando los médicos de dicha sala no preguntan nada o retienen documentación precisa acerca del origen de la complicación, como lo sugiere La Sociedad de Planificación Familiar a sus miembros que son “trabajadores del cuidado reproductivo”. [31]
De hecho, al decirle a una mujer que vaya a la sala de emergencias cuando sufre complicaciones, el proveedor de abortos la está abandonando cuando más lo necesita. Ello no es otra cosa que abandono médico, el cual se define como “cometer negligencia con una paciente o cliente bajo su cuidado y en necesidad de atención profesional inmediata, sin realizar arreglos razonables para la continuación de dicha atención…”[32]
Ya sea que provenga de grupos que promueven el aborto o de profesionales de la medicina, la práctica de incitar a las mujeres a esconder o falsear su historial médica preciso, pone en peligro la salud de la mujer al correr el riesgo de que se practique un tratamiento inapropiado o que éste sea postergado, y ello es coercitivo. Además, este tipo de conducta negligente erosiona la confianza entre pacientes y los proveedores de atención de emergencia, socavando de esta manera la integridad de los proveedores de atención médica.
Recomendaciones:
- El ACOG y los administradores de hospitales deben denunciar la promoción del engaño a las pacientes que sufren complicaciones.
- Los grupos que promueven el aborto deben dejar de promover, tanto pública como privadamente, la falta de honestidad médica.
- Requerir que los proveedores manejen adecuadamente las complicaciones y las reporten, cuando éstas ocurran.
- Percepción engañosa de que el procedimiento del aborto químico es sencillo. La disponibilidad de los abortos químicos por telemedicina puede fomentar el error de creer que este procedimiento es rutinario y de bajo riesgo, similar al tratamiento con recetas en línea de enfermedades menores. Este error puede dar como resultado que las mujeres subestimen sus complicaciones potenciales, como el sangrado excesivo, la infección, los calambres graves o los abortos incompletos que requieren intervenciones quirúrgicas.
Sin una consulta en persona, las mujeres pueden llegar a creer que no hace falta una atención de seguimiento en caso de que surjan problemas, aumentando así los riesgos para su salud. La práctica ética de la medicina exige que los pacientes comprendan plenamente la gravedad de cualquier procedimiento, pero la conveniencia inherente a la telemedicina disminuye la percepción de la gravedad del aborto químico.
Recomendación:
- Los proveedores no deben minimizar el procedimiento ni sus efectos adversos.
- Consecuencias psicológicas y espirituales que no han sido abordadas. Los promotores del aborto químico con frecuencia presentan el procedimiento como si fuese un asunto simple y carente de consecuencias emocionales o aún como algo positivo.[33],[34],[35] Pero un creciente conjunto de investigaciones ha puesto al descubierto sus graves efectos psicológicos. Estas investigaciones han demostrado que las mujeres que se someten a cualquier tipo de aborto (quirúrgico o químico) enfrentan riesgos de sufrir culpabilidad, remordimiento, ansiedad, depresión, disminución de la estima propia, preocupación por futuros embarazos, abuso de sustancias, ideas de suicidio, y trauma persistente.[36],[37],[38],[39],[40],[41],[42] Las mujeres que sufren de una vulnerabilidad preexistente ante la enfermedad mental tienen un riesgo aún mayor de experimentar algunos de estos problemas mentales de salud.41 Es importante señalar que no hay una clara evidencia que apoye la afirmación frecuentemente citada de que el aborto reduce los riesgos para la salud mental vinculados a los embarazos no deseados.38
También se deben tener en cuenta los efectos espirituales del aborto. Las mujeres que tienen creencias religiosas son más propensas a sufrir remordimiento a largo plazo (55%) y problemas emocionales (16.1%) un año después del aborto.37
Estas consecuencias psicológicas y espirituales adversas no deben sorprender a nadie dada la naturaleza inherente al aborto, el cual da fin a una vida. Es razonable suponer que tales secuelas se manifiesten más en el caso del aborto químico, ya que este procedimiento es completado estando la mujer sola en casa sin supervisión médica. Es posible que la mujer vea, tenga en sus manos y disponga de su embrión o feto.
Recomendaciones:
- Requerir una visita al médico antes y después del aborto, en la cual se preste atención al historial previo de problemas de salud mental; se debe remitir a un profesional de la salud mental según lo requiera el caso.
- Informar a las mujeres de posibles efectos adversos de salud mental.
- Conflictos de interés. Tal y como ha sido descrito anteriormente, ha habido un rápido desmantelamiento de medidas de sentido común en cuanto a la supervisión de los abortos químicos. Son varias las organizaciones que han apoyado este tipo de cambios. Se trata de organizaciones que promueven la “salud reproductiva” como Planned Parenthood y organizaciones profesionales como el ACOG y la AMA, así como las que distribuyen la mifepristona.
Por ejemplo, Danco Laboratories (Danco) – la mayor distribuidora de mifepristona en EEUU con el nombre de marca Mifeprex – ha logrado llevar a cabo reuniones secretas con funcionarios de la FDA para dialogar acerca de los reglamentos en relación con este producto.[43] La propia FDA confiesa haber redactado información general que ha sido publicada acerca de su documentación sobre Mifeprex, diciendo que parte de la información que no fue publicada “… es el tipo de información que normalmente no se redactaría de los archivos de la FDA.”[44]
Además, en el 2000, la Sección de Apelaciones del Tribunal Supremo de Nueva York, emitió un fallo en contra de los intentos de dar a conocer al público la junta directiva de Danco y otras informaciones, a pesar de que varias organizaciones, incluyendo el Washington Post, presentaron formalmente sus peticiones.[45]
RESUMEN
En años recientes, la FDA ha reducido significativamente sus propias directrices en relación con la seguridad de las mujeres respecto del aborto químico, el cual, al mismo tiempo, se ha convertido en el principal método que las mujeres de EEUU eligen para abortar. Sin embargo, existen deficiencias significativas en cuanto a obtener un consentimiento válidamente informado para acceder al procedimiento. Entre estas deficiencias se encuentran una información que es provista a las mujeres, la cual es inexacta y parcializada acerca de los potenciales efectos adversos, así como una información incompleta acerca de las alternativas viables, como la posibilidad de revertir el aborto una vez comenzado. Estas deficiencias niegan la autonomía de la paciente, obligación fundamental de los que proporcionan atención a la salud.
Este ensayo describe estos y otros impactos problemáticos del aborto químico por telemedicina e incluye recomendaciones para eliminar o minimizar tales impactos. Estas recomendaciones, sin embargo, no deben ser entendidas como si fuesen una aprobación o aval del aborto directo, el cual la Asociación Católica de Medicina de EEUU firme y coherentemente rechaza en base a argumentos sólidos de carácter moral y teológico. En vez de ello, presentamos estos argumentos para defender los cambios de sentido común que se necesitan tanto a nivel reglamentario como en el contexto de la atención a la salud que los proveedores deben proporcionar a sus pacientes, con el propósito de asegurar que las mujeres reciban la más completa e imparcial información de manera que ellas puedan tomar las decisiones correctas que impactarán sus vidas y para así proteger mejor los derechos y la salud de las mujeres.
Tabla sinóptica
Preocupaciones éticas y sociales acerca del aborto químico por telemedicina, incluyendo recomendaciones para minimizar dichas preocupaciones
PREOCUPACIÓN ÉTICA Y SOCIAL | RECOMENDACIONES PARA MINIMIZAR |
1. Consentimiento deficientemente informado, que impacta la autonomía, debido a:
A. Datos cuestionables acerca de los efectos adversos.
B. Falta de dar a conocer las alternativas. |
· Requerir que se den a conocer todos los efectos adversos (no solamente la muerte) a los CDC. · Proporcionar información imparcial y actualizada a los pacientes. · Analizar los datos conflictivos, para determinar la fuente de las discrepancias.
· Requerir el dar a conocer las alternativas al aborto. · Requerir el dar a conocer las opciones basadas en la progesterona para revertir el aborto. · Requerir una ecografía de la pelvis. |
2. Potencial de coerción y abuso. | · Requerir una consulta médica presencial. |
3. Riesgos a menores. | · Requerir una consulta médica presencial.
· Requerir el consentimiento/notificación paterna. |
4. Incitación a la deshonestidad de pacientes y proveedores. | · Denunciar las prácticas deshonestas de proveedores que promueven engaños médicos.
· Cesar la consejería a las pacientes para que engañen acerca de su historial abortivo cuando tienen complicaciones. · Requerir que los proveedores manejen y reporten las complicaciones cuando éstas ocurren. |
5. Percepción equivocada de que el tratamiento es simple. | · Informar con precisión acerca del procedimiento y sus efectos adversos. |
6. Efectos psicológicos y espirituales que no han sido abordados. | · Requerir visitas antes y después del aborto con atención psicológica y remitir a ayuda profesional cuando sea necesario.
· Informar a las mujeres de posibles efectos adversos para su salud mental. |
7. Conflictos de interés. | · Prohibir privilegios a partes interesadas en la industria del aborto en procedimientos reglamentarios y judiciales. |
[1] Catholic Medical Association, Mission and Vision. https://www.cathmed.org/mission-vision/. Consultado el 10 de mayo de 2025.
[2] Catecismo de la Iglesia Católica, nos. 2270-75. Catecismo de la Iglesia Católica, Tercera parte, Segunda sección, capítulo segundo, artículo 5, 2258-2330.
[3] Guttmacher Institute. (23 de abril de 2025). Medication Abortion | Guttmacher Institute: El aborto medico constituyó el 63% de todos los abortos en todo EEUU en 2023 – un aumento del 53% desde 2020. Consultado el 8 de mayo de 2025
[4] Nota: La ultrasonografía se utiliza para determinar la edad de la gestación y para determinar si hay un embarazo ectópico, lo cual es una contraindicación para la práctica del aborto químico.
[5] Gottlieb S. (2000, October 7). Abortion pill is approved for sale in United States. BMJ. 321:7265, 854. DOI:10.1136/bmj.321.7265.854/e.
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[15] Note: Estimate based upon 270,971 chemical abortions in 2016 and 642,700 in 2023, derived from the Guttmacher Institute’s March 2024 News Release Medication Abortions Accounted for 63% of All US Abortions in 2023, an Increase from 53% in 2020 | Guttmacher Institute. Consultado el 25 de abril de 2025.
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