¿A dónde se fueron todos los católicos? (I)
Padre Shenan J. Boquet
Presidente de Vida Humana Internacional
Publicado originalmente en inglés el 3 de agosto del 2026 en: https://www.hli.org/2026/08/where-did-all-the-catholics-go/
Vida Humana Internacional agradece a José A. Zunino la traducción de este artículo
Nota del Editor: Aunque este artículo se concentra en la crisis demográfica y vocacional de la Iglesia Católica en EEUU, su reflexión y alerta son válidos también para el mundo hispano.
“La familia cristiana, que es verdaderamente una iglesia en cada uno de nuestros hogares” siempre ha ofrecido y sigue ofreciendo condiciones favorables para el nacimiento de las vocaciones. Dado que la realidad de la familia cristiana se encuentra en peligro hoy en día, es fundamental dar gran importancia a la pastoral familiar, para que las propias familias, al aceptar generosamente el don de la vida humana, sean por así decirlo, un primer seminario en el que los niños adquieran desde temprana edad la conciencia de la piedad, la oración y el amor a la Iglesia”.
— Papa San Juan Pablo II, Pastores Davo Vobis, (Os daré pastores) 1992.
¿Cómo sobrevive una diócesis cuando entierra a más personas de las que bautiza?
Esta es la pregunta que plantea un revelador artículo de periodismo de datos publicado por The Pillar la semana pasada. Según informa The Pillar, la Arquidiócesis de Detroit se prepara para cerrar y fusionar parroquias. Como parte de este proceso, ha publicado un informe detallado con datos de cada parroquia que administra. El analista Brendan Hodge examinó las cifras, que revelan una situación desoladora.
En 2019, la Arquidiócesis de Detroit registró 1.2 funerales por cada bautismo infantil. De sus 209 parroquias, solo 75 bautizaron a más personas de las que enterraron. Cuarenta y siete parroquias registraron más de tres funerales por cada bautismo. Siete parroquias no registraron ningún bautismo. Como reconocen los propios documentos de la arquidiócesis: “Nuestra diócesis está envejeciendo, no rejuveneciendo”. Siete parroquias de Detroit no registraron ningún bautismo, y en ellas la asistencia a misa semanal fue de tan solo 102 católicos.”
Como señala The Pillar, sería fácil atribuir todo esto al declive del Cinturón Industrial: al cierre de fábricas y a la emigración de familias a otros estados. Sin embargo, los datos demuestran lo contrario. La población dentro de los límites de la arquidiócesis creció ligeramente entre 2000 y 2024, de 4.3 millones a 4.4 millones. No obstante, durante el mismo período, el número de católicos registrados se desplomó de 1.4 millones a aproximadamente 900,000.
En un domingo promedio, alrededor de 139,000 católicos asisten a misa en una arquidiócesis cuyas iglesias tienen capacidad para casi medio millón de personas, y la asistencia está disminuyendo un 4% anual.
Las encuestas generalmente indican que el 30% de los católicos estadounidenses asisten a misa semanalmente. Los datos reales de Detroit sitúan la cifra entre el 14% y el 17% de los católicos registrados. Mientras tanto, la arquidiócesis ha realizado un promedio de solo cuatro ordenaciones sacerdotales por año desde 2010. Apenas la mitad de sus sacerdotes en activo son menores de 60 años, y se prevé que el número de sacerdotes se reduzca de 224 a 134 para 2034.
Los sacerdotes de Detroit ya celebran casi tres misas cada fin de semana. De mantenerse la tendencia actual, esa cifra se acercará a las cinco.
La situación financiera no es más favorable. La parroquia promedio de la arquidiócesis con menos de 250 feligreses semanales registró un déficit el año fiscal pasado, a pesar de que los fieles de las parroquias pequeñas aportan considerablemente más por persona que los de las parroquias grandes.
No solo la Arquidiócesis de Detroit
Lamentablemente, esta no es solo una historia de Detroit. En 58 diócesis estadounidenses, los funerales superan ahora en número a los bautizos infantiles. La Arquidiócesis de Detroit es simplemente la que publicó sus manuales. Esta primavera, la Diócesis de St. Cloud, Minnesota, anunció planes para fusionar sus 131 parroquias en tan solo 48 grupos parroquiales, una reducción de casi dos tercios, sin precedentes en Minnesota. La razón es bien conocida: la población católica de St. Cloud ha disminuido de un máximo de 154,000 a aproximadamente 110,000, y el número de sacerdotes se redujo de 189 en la década de 1960 a 81 en la actualidad.
Las diócesis desde Pittsburgh hasta St. Louis también han sufrido profundas reestructuraciones.
Y en muchas de estas diócesis, cada vez hay menos sacerdotes para administrar los sacramentos. Este año, 36 diócesis estadounidenses no tenían ni un solo hombre programado para la ordenación sacerdotal. Ni uno solo. Los líderes de la Iglesia responden a esto con fusiones, reestructuraciones y planes estratégicos. Parte de esto es inevitable. No se puede calentar edificios vacíos con buenas intenciones.
The Pillar resumió la tarea que ahora enfrentan las diócesis del noreste y el medio oeste: “evangelizar al 85% de los católicos que no suelen asistir a misa los domingos, y hacerlo con menos: menos iglesias, menos sacerdotes y menos dinero”.
Pero los documentos de planificación nunca llegan a abordar la pregunta fundamental: ¿adónde se fueron todos los católicos?
La respuesta, en gran parte, es dolorosamente simple: nunca nacieron.
Las vocaciones nacen en hogares intactos
Esto me lleva al segundo documento que quiero destacar esta semana: el informe anual sobre la promoción de las ordenaciones de 2026, preparado para los obispos estadounidenses por el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado (CARA) de Georgetown. Cada año, CARA realiza una encuesta entre los hombres que están a punto de ser ordenados sacerdotes. El informe de este año contiene hallazgos que deberían leerse en todas las cancillerías de Estados Unidos.
Primero: el 88% de los ordenandos de este año fueron criados por sus padres casados, que vivían juntos. El 97% fueron criados por sus padres biológicos. Solo el 5% provenía de hogares desestructurados por separación o divorcio. Esto ocurre en un país donde la desintegración familiar se ha convertido en una epidemia.
Segundo, y aún más sorprendente: el ordenando promedio tiene tres hermanos. En otras palabras, el sacerdote estadounidense típico ordenado este año creció en una familia de cuatro hijos, en una nación cuya tasa de fertilidad ha caído a 1.57 muy por debajo de la tasa de reposición demográfica que es de 2.1 hijos por familia. Uno de cada diez ordenados provenía de una familia de seis o más hijos. En los últimos quince años, las familias numerosas solían aportar aproximadamente una quinta parte de todos los ordenandos. Este año, la proporción fue de uno de cada diez. A medida que desaparece la familia católica numerosa, la fuente de vocaciones que ha sostenido discretamente el sacerdocio se reduce.
La conclusión es clara: las vocaciones nacen en hogares donde el matrimonio es estable, la oración es habitual y los hijos son bienvenidos en abundancia.
Menos matrimonios y familias más pequeñas significan menos sacerdotes. Menos sacerdotes y menos bautismos significan parroquias cerradas. El futuro de la Iglesia recae, de forma desproporcionada, precisamente sobre el tipo de familia que nuestra cultura desalienta y rechaza.
Continuará.
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