El globalismo ataca la vida, la familia y la soberanía nacional (V)
Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional
17 de octubre de 2026
¿Qué relación hay entre el globalismo y el progresismo?
Según Agustín Laje, el globalismo se basa principalmente en otras dos ideologías que le sirven de aliadas: el progresismo, que es un falso progreso, y el wokismo, que es una falsa justicia social. Trataremos el progresismo a continuación y el wokismo después.
El progresismo tiene dos dimensiones: una cultural y la otra jurídica. La dimensión cultural tiene que ver con la mentalidad y costumbres de una sociedad. La dimensión jurídica tiene que ver con las leyes.
¿Qué es el progresismo en su dimensión cultural?
La ideología del progresismo en su dimensión cultural proclama falsamente que todo lo nuevo es superior a lo viejo, a lo anterior. Según esta ideología, la historia progresa hacia la autonomía individual, el bienestar y la humanidad. Todo lo viejo o anterior es retroceso, prejuicio y opresión.
La dimensión cultural del progresismo vale para todo: costumbres, valores, instituciones, religión, familia, el propio sexo, etc. Lo anterior no es riqueza acumulada, sino limitaciones a la libertad absoluta del individuo autónomo. El individuo se construye a sí mismo con independencia de todo lo anterior.
Evidentemente este rechazo a los valores morales y espirituales que hemos recibido como legado es un problema muy grave. La cultura occidental se ha formado en gran parte gracias a los valores del cristianismo. De hecho, el concepto de persona, su dignidad y sus derechos inalienables que son reconocidos internacionalmente hoy en día, surgió de la reflexión teológica de la Iglesia sobre la persona humana, como veremos a continuación.
La Biblia misma comienza revelando que la persona humana ha sido creada a imagen de Dios y Dios es Amor (1 Juan 4:8 y 16). La persona humana ha sido creada para ser amada y para amar. El amor verdadero se basa en los Mandamientos de Dios (ver 1 Juan 5:3).
Los Mandamientos de Dios son la esencia de la ley natural que es moralmente obligante para todo los hombres, sean creyentes o no. Esta ley natural, objetiva e inmutable, expresa la dignidad de toda persona humana y es la base de sus derechos y deberes inalienables. También es la base de la ley civil. Ver Catecismo, nos. 1955, 1956 y 1959.
Toda persona humana posee una dignidad o valor absoluto porque Dios la ha llamado a una vida eterna con Él. Ver Juan 3:16 y 1 Timoteo 2:4. Pero el progresismo relativiza la dignidad de todas las personas y solo reconoce que la vida humana tiene valor según su “calidad”, productividad o utilidad. Todo esto da como resultado la promoción del caos, la inmoralidad, los atropellos contra la dignidad humana, especialmente la de los más indefensos, y la falta de solidaridad entre las personas.
Ese es el resultado de la falsa y dañina ideología del progresismo. Porque el progresismo reduce a las personas a individuos desconectados entre sí sin relaciones profundas y de compromiso de por vida, como deben ser especialmente el matrimonio y la familia. De hecho, el progresismo no valora lo suficientemente o incluso rechaza el matrimonio verdadero y la familia que se funda en él, y que es la base de una sociedad provida, justa y verdaderamente libre.
Continuará.
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