El globalismo ataca la vida, la familia y la soberanía nacional (VI)
Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional
20 de octubre de 2026
¿Qué es el progresismo en su dimensión jurídica?
El progresismo en su dimensión jurídica es el que tiene que ver con las leyes. Pero las leyes, según la recta razón y la ley natural, tienen como fundamento próximo la naturaleza humana. Su fundamente último o el más importante es Dios, Creador de la naturaleza humana.
La naturaleza humana es la persona humana misma en su profunda unidad de cuerpo y alma espiritual. Esta naturaleza humana posee la inherente capacidad para razonar rectamente, elegir responsablemente, y relacionarse con Dios y los demás amorosamente.
Desgraciadamente, los “progresistas” dicen falsamente que la naturaleza humana objetiva no existe. Incluso, hasta añaden el disparate de que hay que liberarse de ella y reinventarla. Ello conduce al transgenerismo y al transhumanismo.
El transgenerismo es el rechazo del propio sexo y el intento de “cambiarlo” para el sexo opuesto. Para lograrlo suministran dañinas sustancias químicas a menores de edad de por vida y cirugías mutilantes, como la doble mastectomía para las adolescentes y la castración para los adolescentes.
El transhumanismo es una descabellada ideología que propone que la naturaleza humana debe ser superada o realzada. Para lograrlo, proponen fusionar al hombre con las máquinas. No se trata, por ejemplo, de insertar una prótesis en un ser humano que ha perdido un brazo. Eso es terapia, no realce, y eso está bien. Pero el transhumanismo propone sustituir un brazo sano por uno mecánico mucho más poderoso.
No es el propósito de este breve ensayo ahondar en estas ideologías. Sino simplemente mostrar la locura que las subyace. Más aun, se trata de mostrar cómo estas ideologías rechazan el don que Dios nos ha dado de nuestro cuerpo y de nuestra identidad sexual.
Más todavía, se trata de mostrar cómo estas ideologías rechazan una naturaleza humana objetiva ya dada por Dios. Y, al hacerlo, rechazan la ley natural y los principios morales objetivos e inmutables que se fundan en la naturaleza humana.
Esto es muy peligroso, porque la ley natural es el fundamento de la dignidad o valor intrínseco y absoluto que toda persona humana posee por el mero hecho de ser persona, sin importar su estado de salud, si ha nacido ya o no todavía, etc. La dignidad humana es a su vez el fundamento de los derechos y deberes humanos fundamentales, los cuales vienen de Dios Creador, y no del Estado ni de las élites dominantes.
Al rechazar la ley natural, que debe ser el fundamento de la ley civil, los progresistas fundan la ley de la sociedad en el consenso político de las élites dominantes globalistas. El derecho y las leyes avanzan sin las “limitaciones” de la ley natural hasta la plena “liberación” del hombre. Se trata de una falsa liberación de los principios morales que protegen y fomentan los verdaderos valores y derechos. Entonces la vía queda libre para que los poderosos impongan su propia “moral” relativista en los más débiles e indefensos, como ocurre con el aborto y la eutanasia.
Los deseos de la voluntad del “yo” individual se convierten en “derechos”, con el apoyo e incluso la coerción, por ahora, del Estado nacional. Y ya sabemos, por los artículos anteriores, que los estados nacionales son manipulados por los globalistas para imponer su propia agenda egoísta, antivida y antifamilia.
Continuará.
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