El globalismo ataca la vida, la familia y la soberanía nacional (IX)

Adolfo J. Castañeda, MA, STL

Director de Educación

Vida Humana Internacional

30 de octubre de 2026

¿Qué más podemos decir de la ideología del wokismo?

Terminamos nuestro artículo anterior diciendo que el wokismo actual ha transmutado el marxismo. Ahora los grupos antagónicos son los blancos heterosexuales (ricos o no) y todos los demás grupos raciales o de “minorías sexuales”, como las personas “trans” o pertenecientes a los grupos LGBT.

En este contexto, existe también lo que los wokistas llaman “transversalidad”. Esto se refiere a cuando una persona pertenece a varios grupos oprimidos a la vez. Por ejemplo ser mujer trans de la raza negra hace que esta persona pertenezca a tres grupos oprimidos a la vez.

Según esta ideología, estas personas deben sentirse siempre marginadas, oprimidas y resentidas por pertenecer a un grupo oprimido, ya sea por su etnia, raza, sexo femenino, género, ser trans, etc. La persona marginada siempre será una víctima y una persona buena. No importa si se ha superado económicamente, etc. Por ejemplo, la dirigente del grupo “Black Lives Matter” vive en una mansión de 4 millones de dólares. Sin embargo, sigue diciendo que ella y todas las demás personas de la raza negra siguen siendo oprimidas en EEUU. Si bien es cierto que en EEUU todavía lamentablemente existen algunos pocos focos de racismo; este grave problema, gracias a Dios y al esfuerzo de muchas personas y leyes buenas, ha sido casi erradicado totalmente.

Pero los wokistas siguen insistiendo en que los blancos mayoritarios siempre serán los opresores y los malos. No importa si simpatizan con las personas de otras razas o “géneros”. Su única alternativa es acusarse y humillarse públicamente. Deben abandonar todo lo relacionado con la cultura occidental, a la cual los wokistas acusan de todos los problemas de injusticia social.

Podemos darnos cuenta de que esta insensata ideología wokista crea envidia, resentimiento, división y conflicto. No resuelve nada, al contrario crea más problemas.

Es preocupante que esta perversa ideología se esté enseñando en no pocas escuelas y universidades públicas en EEUU, pagadas por los contribuyentes. Muchas veces se enseña como parte de la teoría racial crítica, que enfatiza la opresión por razón de la raza. Los profesores que enseñan estos disparates son casi siempre de corte marxista. Estos profesores fueron a su vez adoctrinados por marxistas teóricos provenientes de la escuela de Frankfort, en Alemania, que emigraron a EEUU huyendo del cruel nazismo.

No sorprende que en estos momentos haya un auge de gente joven que favorece el socialismo por encima de la libre empresa y la democracia. Ahora se está cosechando toda la basura que sembraron los teóricos marxistas. Estos profesores y escritores se sirvieron de la libertad de opinión que ofrece la democracia para arremeter contra ella.

Mucha de la gente joven actual no tiene ni idea de lo que de verdad es el socialismo. Piensan que se puede ser demócrata y socialista. Pero eso es una contradicción en términos. El socialismo es contrario a la democracia porque pone en manos del Estado el control y la dirección de la economía y niega el derecho natural a la propiedad privada. Esta centralización de la economía y de la política niega la libertad de iniciativa económica y el libre mercado que es lo que produce riquezas para todos. Claro está, esas libertades deben realizarse en un marco jurídico justo como enseña la doctrina católica, que, además del capitalismo salvaje, siempre ha condenado los sistemas colectivistas, como el comunismo y el socialismo. Ver Catecismo, no. 2425. No se puede ser cristiano y, al mismo tiempo, capitalista salvaje ni comunista ni socialista. Ya conocemos el sufrimiento tan grande que han producido el comunismo y el socialismo en tantos países.

Continuará.

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