El globalismo ataca la vida, la familia y la soberanía nacional (VIII)
Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional
28 de octubre de 2026
¿Cómo se sirve el globalismo del progresismo?
El aumento de nuevos “derechos” exige poder total al Estado nacional. Pero el Estado se ve impotente para cumplir con tantos “derechos”. Entonces empieza a perder legitimidad ante los que exigen más “derechos”.
De esa situación se aprovechan los organismos internacionales globalistas, como la ONU. Esta entidad emite documentos globales como resultado de sus conferencias internacionales u otras reuniones de sus Asamblea Generales (AG). A estas AG asisten los delegados de las naciones miembro de la ONU. Luego la ONU constituye comités para interpretar e implantar estos documentos en los países.
El problema es que los miembros de estos comités no son elegidos por los pueblos y tienen una mentalidad progresista, globalista y antivida. Estos comités les hacen decir cosas a sus documentos que no están en el texto y que favorecen el globalismo, el aborto y otros males.
Por ejemplo, en 1979, la AG de la ONU aprobó el documento resultante de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés). No hay duda de que el tema de esta convención es muy noble y necesario. El problema es que el Comité establecido por la ONU está compuesto casi todo de feministas proaborto. Aunque la legalización del aborto no aparece en ninguna parte de este documento, el Comité lo ha estado utilizando desde su entrada en vigor en 1981, para presionar a los gobiernos provida, sobre todo de países pobres, para que cambien sus leyes y legalicen el aborto. Este no es el único caso. Los comités de la UNESCO, UNICEF y la OMS, por ejemplo, también tergiversan el texto de sus respectivos documentos.
¿Qué es la ideología del wokismo?
El wokismo es la otra ideología de la cual se sirve el globalismo. El término “wokismo” es un vocablo ideológico inventado por los globalistas y los progresistas, para avanzar sus agendas. Esta palabra viene de “woke”, que en inglés y en este contexto significa estar despierto o ser consciente ante la “injusticia social”.
El problema es que los globalistas tergiversan el verdadero sentido de la justicia social. La verdadera justicia social es una extensión de la virtud cardinal de la justicia. Por ejemplo, cuando una empresa paga salarios justos y tiene condiciones de trabajo adecuadas, esa empresa está practicando la justicia social. Ello se debe a que su justicia hacia sus empleados redunda en beneficio no solo para ellos, sino también para el bien común.
Pero para el wokismo, la “justicia social” es cuando el gobierno regala beneficios para todos y no solo para los que de verdad los necesitan. Los ciudadanos de gobiernos wokistas se mal acostumbran a los privilegios: salud totalmente gratis, educación superior totalmente gratis, etc. Esta situación a la larga es inviable, pues aún el aumento desmesurado de los impuestos no puede costear tantos privilegios. Además de impuestos altos, esta sobre dimensión del Estado produce un alza del desempleo, con todos los problemas sociales que esto a su vez causa, incluyendo una mayor dependencia del Estado.
Pero el wokismo tiene otra dimensión que en realidad viene del marxismo. El marxismo propone la lucha de clases para resolver los problemas de injusticia social. Para el marxismo original las clases antagónicas eran los burgueses o ricos que explotaban a los proletarios o trabajadores. Si bien esto ha ocurrido, la solución no es que el Estado elimine la propiedad privada y asuma el control de todo, especialmente de la economía y la política.
Pero el wokismo actual ha transmutado el marxismo. Ahora los grupos antagónicos son los blancos heterosexuales (ricos o no) y todos los demás grupos raciales o de “minorías sexuales”, como las personas “trans” o pertenecientes a los grupos LGBT.
Continuará.
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