El regreso del infanticidio (I)

 

Padre Shenan J. Boquet

Presidente

Vida Humana Internacional.

 

Publicado originalmente en inglés el 31 de agosto del 2026 en: https://www.hli.org/2026/08/the-return-of-infanticide-baby-gabriel/

 

Vida Humana Internacional agradece a José A. Zunino la traducción de este artículo.

 

Nota del Editor: No estamos condenando a nadie que haya participado en la comisión de un aborto, aún tardío. Sabemos que muchas madres (y padres también) sufren por un aborto cometido hace años. Queremos decirles que, aunque el aborto es algo muy grave, Dios no ha dejado de amarlos. Solo pide un sincero arrepentimiento y cambio de vida, así como el recurso al siempre necesario Sacramento de la Confesión, para poder recibir la infinita misericordia de Dios. La Iglesia también cuenta con ministerios de reconciliación y sanación postaborto.

 

La semana pasada, el teólogo moral Charles Camosy publicó una columna en el Washington Examiner bajo el inquietante título “El infanticidio ha regresado”.

 

Camosy no estaba siendo incendiario, provocativo o hiperbólico. Simplemente estaba exponiendo los hechos. Como explica cuidadosamente, en Estados Unidos, en 2026, es una rutina que los niños nazcan vivos y luego se les permita morir deliberadamente, por las mismas razones que otros niños son asesinados antes de nacer. Y luego, por supuesto, está el hecho de que los abortos muy tardíos (en el tercer trimestre del embarazo) son legales en varios estados, una práctica que es esencialmente indistinguible del infanticidio.

 

Cuando Camosy dice que el infanticidio ha “regresado”, se refiere al hecho de que el infanticidio era una práctica común en el mundo antiguo. Grecia y Roma no vieron ninguna diferencia moral entre el aborto y el abandono a la intemperie de un recién nacido para que eventualmente muriera. Y estos asesinos utilizaron ambos como una forma de control demográfico, con mayor frecuencia contra los hijos de los pobres y contra los niños nacidos con discapacidades.

 

Lo que acabó con la práctica no fue un nuevo descubrimiento científico ni el florecimiento de un nuevo humanismo secular. Fue la llegada de Cristo y el ascenso de sus seguidores: un pueblo que insistía en que incluso (o especialmente) los miembros más indefensos y mal llamados “inútiles” por la sociedad pagana han sido creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27), y que el niño en el montón de basura era el hermano de alguien.

 

Esa convicción se mantuvo durante dieciséis siglos. Ahora está colapsando.

 

Massachusetts legaliza el aborto hasta el nacimiento

 

El lunes 10 de agosto de este año de 2026, la gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, firmó la ley H.5595. Esta ley eliminó los últimos límites al aborto en el estado después de las veinticuatro semanas de gestación y dejó en su lugar el “juicio profesional” de cualquier médico que lo realice. En otras palabras, con la firma de Healey, Massachusetts se convirtió en la undécima jurisdicción estadounidense sin límite gestacional de ningún tipo para el aborto. Un bebé puede ser asesinado, por cualquier motivo, hasta el momento de su nacimiento.

 

Los defensores del proyecto de ley insisten en que nadie comete abortos en etapas avanzadas del embarazo sin una causa médica grave. Esto es, como tantos temas de conversación a favor del aborto, pura propaganda.

 

Warren Hern de Boulder ha estado cometiendo abortos tardíos durante décadas. A diferencia de los activistas y políticos a favor del aborto que trabajan sin descanso para ocultar las brutales realidades del aborto detrás de un velo de propaganda, él es perfectamente directo cuando se le confronta por su trabajo.

 

Cuando el escritor científico Michael Shermer le preguntó si las mujeres que acuden a él en el tercer trimestre sin ningún problema médico simplemente han cambiado de opinión, y si él realiza esos abortos, Hern respondió simplemente: “Esto sucede todo el tiempo, por supuesto”. Cuando Shermer lo presionó más, aclarándole si no había ningún problema médico en tales casos, Hern respondió: “¡El problema médico es que está embarazada!”.

 

La brutal realidad en los estados que permiten el aborto hasta el nacimiento es que, en un ala del hospital, un niño prematuro recibirá la atención médica más avanzada disponible, sin reparar en gastos, para salvar su vida, mientras que en otra ala del mismo hospital, un niño mucho más desarrollado es deliberadamente abandonado a la muerte, incluso en los casos en que los tratamientos estándar podrían salvarle la vida.

 

En tales casos, la única diferencia es la ubicación del niño, es decir, dentro o fuera del útero de su madre, no tiene nada que ver con el niño en sí. Esto no es otra cosa que infanticidio.

 

 

Texas lucha por detener un caso de infanticidio

 

Sin embargo, como señala Camosy, el infanticidio también se practica en los casos en que el niño no está en el vientre de su madre sino ya nacido. El mismo día exacto en que entró en vigor la ley de Massachusetts, en Texas, un abogado del Estado escribió una carta de diez páginas a dos hospitales de Dallas, y a los médicos y enfermeras que los atenderían esa semana, porque estaba a punto de nacer un niño cuyos padres legales habían dicho que no dejarían que lo trataran.

La semana pasada, en esta columna, les hablé de McKenna West, la madre sustituta de Alaska que se negó a abortar al niño que llevaba en su seno cuando una ecografía descubrió que tenía el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico. Ella voló a Texas para dar a luz. El bebé Gabriel nació el 12 de agosto. La historia fue aún más oscura de lo que pensé la semana pasada. Resulta que los padres previstos (es decir, aquellos que pagaron a esta madre de alquiler para que les llevara un bebé en su vientre) no sólo exigieron que la madre abortara al niño, sino que también dejaron claro que el hospital no debía tratar al bebé Gabriel después de su nacimiento.

 

Como explica la carta del estado:

 

Al niño le han diagnosticado síndrome del corazón izquierdo hipoplásico. Los médicos que lo tratan han recomendado el procedimiento de Norwood, la primera de las tres operaciones por etapas que son el estándar de atención para esa afección. El Estado entiende que los futuros padres han declarado que rechazarán el consentimiento para esa operación y que pueden intentar trasladar al niño a California para que se pueda suspender el tratamiento allí.

 

De hecho, los futuros padres no iban simplemente a “mover” al bebé Gabriel. Iban a subirlo a una ambulancia aérea a California, a un costo enorme para que no recibiera tratamiento y de esa manera dejarlo morir.

 

URGENTE

 

El Departamento de Salud y Servicios Humanos advierte a los hospitales que deben brindar atención a bebés discapacitados, incluido el bebé Gabriel

 

¡Alabado sea Dios!

 

El memorando de Texas explicó a los hospitales por qué ningún médico podía autorizar legalmente un vuelo de este tipo. La ley federal permite trasladar a un paciente inestable sólo cuando un médico certifica que los beneficios del tratamiento en el centro receptor superan los riesgos del viaje.

 

Aquí, observó el Estado, a un médico se le pidió que escribiera que la certificación “tendría que registrar los riesgos de trasladar por vía aérea a un neonato ductal dependiente y, frente a dichos riesgos, nada”. Es decir, siendo los riesgos del traslado superiores a las capacidades terapéuticas del lugar receptor, dicho traslado quedaba absolutamente suspendido.

 

Al día siguiente, el tribunal de Texas dictó su orden. El juez concluyó que las pruebas “plantean dudas sustanciales sobre si se proporcionará al niño un tratamiento de soporte vital médicamente indicado al nacer, y si el niño puede ser sacado de este Estado antes de que se pueda escuchar esa cuestión”. El tribunal dictaminó que nadie debía retener, obstruir o retrasar el cuidado del niño.

 

Continuará.

 

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