El silencioso horror del aborto químico (II)
Padre Shenan J. Boquet
Presidente de Human Life International
Publicado originalmente en inglés el 11 de mayo de 2026 en: https://www.hli.org/2026/05/unmasking-the-silent-horror-chemical-abortion/
Vida Humana Internacional (VHI) agradece a Mario Rojas, MBA, Director Regional para el Mundo Hispano de VHI la traducción de este artículo.
Nota del Editor: Reiteramos la observación que publicamos en la primera parte de este artículo. No condenamos a nadie que se haya involucrado en la comisión de un aborto. Condenamos el aborto. Pero a las personas las urgimos, con mucho amor a la conversión. Nuestro Dios es infinitamente misericordioso y está dispuesto siempre a perdonarnos con tal de que nos arrepintamos sinceramente y cambiemos de vida. Busca ayuda en tu iglesia o en un centro provida.
Cómo la telemedicina anuló el fallo Dobbs
El panorama legal posterior a Dobbs estaba pensado para permitir a los estados promulgar leyes que protegieran la vida humana no nacida. Trece estados ahora aplican prohibiciones totales del aborto, y muchos más tienen restricciones significativas. Esto es un progreso fenomenal – un progreso que hemos esperado durante décadas.
Y, sin embargo, desde Dobbs, las cifras de abortos han aumentado realmente. El Instituto Guttmacher informa de aproximadamente 1,126,000 abortos en 2025, un aumento respecto al año anterior. Planned Parenthood cometió un récord de 434,450 abortos en su año fiscal 2024-2025, un ocho por ciento más que el año anterior.
¿Cómo es esto posible?
La respuesta es la píldora abortiva, distribuida por telemedicina y el Servicio Postal de EEUU en los mismos estados cuyas leyes la prohíben. El rastreador de datos proaborto WeCount informó que, en junio de 2025, se cometieron casi 15,000 abortos al mes bajo las llamadas “leyes de escudo”, leyes aprobadas por estados proaborto como Nueva York, Massachusetts y California que pretenden proteger a los abortistas que envían fármacos abortivos por correo a estados donde el aborto es ilegal. En los estados con prohibiciones totales del aborto, casi todos los abortos ocurren ahora de esta manera.
En otras palabras, cuando una joven en Luisiana, Texas o Tennessee se encuentra con un embarazo no deseado, ahora está solo a una búsqueda en Google y a una cita por telemedicina de recibir un paquete en la puerta de su casa.
No hay ecografía que confirme la edad gestacional. No se realiza ninguna prueba de detección de embarazo ectópico, un peligro que la mifepristona no puede tratar y que puede ser potencialmente mortal si se pasa por alto. No hay pruebas de detección para el novio abusivo o el traficante que la presiona para abortar. Solo hay pastillas por correo.
Como expresó con elocuencia la representante estatal de Iowa, Devon Wood, defendiendo el nuevo proyecto de ley de su estado que restringe los medicamentos abortivos por correo: “Al exigir pruebas presenciales les estamos dando a estas mujeres un salvavidas. Ofrecemos un santuario privado y clínico donde un experto puede mirar a los ojos y preguntar: ‘¿Estás a salvo?’ Esa oportunidad de intervención se pierde en el momento en que trasladamos este proceso a la pantalla de un ordenador, un teléfono o un buzón.”
Desafío proabortista
El elemento más preocupante de la última semana ha sido ver cómo la industria del aborto ha anunciado abiertamente su intención de infringir la ley, sin importar cómo falle el Tribunal Supremo.
Si la resolución del Quinto Circuito se mantiene, los proveedores de abortos han anunciado públicamente que cambiarán a un régimen de “misoprostol solo”, dispensando solo el segundo fármaco, a pesar de que este protocolo nunca ha sido aprobado por la FDA para cometer abortos y a pesar de su mayor tasa de abortos incompletos, hemorragias y visitas a salas de urgencias.
Incluso la activista del aborto Jessica Valenti ha reconocido que “los defensores con los que hablé temían que veríamos más visitas a urgencias por abortos solo con misoprostol” ¿Su conclusión? Es “una crueldad añadida por parte del movimiento antiaborto.”
Fíjate en la inversión moral. Los activistas proaborto admiten abiertamente que su régimen de tratamiento con fármacos perjudicará a más mujeres, y luego culpan al movimiento provida por el daño que ellos mismos eligen infligir. ¡Demuestran así que no se preocupan por la salud de la mujer!
Fracasos del gobierno de Trump
Trágicamente, el gobierno de Trump, a pesar de sus compromisos provida y sus promesas de una revisión de seguridad de la FDA respecto de la píldora abortiva, ha estado notablemente ausente de esta lucha. De hecho, el gobierno declinó defender la restricción previa sobre las pastillas por correo en los tribunales, argumentando en su lugar que la demanda de Luisiana tenía defectos procesales que justificaban una sentencia en su contra.
La prometida revisión de seguridad de la mifepristona por parte de la FDA, anunciada hace casi un año, no ha dado resultados. El senador provida Josh Hawley (R-MO) ha cuestionado abiertamente si la revisión siquiera está en marcha.
Hace unos días, en una entrevista extraordinaria con el Wall Street Journal, Marjorie Dannenfelser, presidenta de la SBA Pro-Life America, dijo simplemente: “Trump es el problema. El problema es el presidente.” Dannenfelser calificó la inacción de la administración como “vergonzosa” y anunció que su organización solo apoyaría a candidatos comprometidos con la “acción provida a nivel nacional”, repudiando explícitamente la estrategia de “solo estados” que ha dominado al Partido Republicano desde 2024.
El presidente del Family Research Council, Tony Perkins, añadió: “Los votantes provida se preguntarán qué está pasando cuando acudan a las urnas en noviembre.”
No disfruto criticar a ningún gobierno que haya hecho cosas buenas por los recién nacidos. Los jueces propuestos por Trump al Tribunal Supremo nos ayudaron a derogar Roe, una gran victoria. Pero los datos son los datos. Los abortos suben, no bajan, después de Dobbs.
El gobierno federal tiene tanto la autoridad como el deber moral de hacer cumplir la Ley Comstock que prohíbe enviar fármacos abortivos por correo y de restaurar la responsabilidad médica básica sobre el aborto químico. No está haciendo ninguna de las dos cosas. Y cada mes, decenas de miles de niños no nacidos mueren a causa de un fármaco enviado a estados cuyas leyes exigen que sus vidas sean protegidas.
El movimiento provida ha sido un socio leal del Partido Republicano cuando ha sido firme en defender la vida humana no nacida. Pero los votantes provida no trabajaron durante cincuenta años para revocar Roe solo para que les dijeran que el gobierno federal no tiene ningún papel en detener el aborto químico enviando fármacos abortivos por correo.
La dignidad de toda vida humana
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que “el derecho inalienable a la vida de todo individuo humano inocente es un elemento constitutivo de una sociedad civil y su legislación” (n. 2273). Fíjate en la palabra constitutivo. Esto no es un asunto periférico. Una sociedad que no protege la vida humana inocente se ha deshecho en sus propios cimientos.
Cada uno de esos 732,000 embarazos que terminaron por culpa del aborto químico el año pasado de 2025 fue la vida de un ser humano único e insustituible, creado a imagen y semejanza de Dios. El hecho de que esta enorme pérdida ocurra ahora en privado, en baños caseros, sin la mal llamada “clínica”, ni personas provida para protestar fuera, no disminuye su peso moral. Si acaso, profundiza nuestra obligación de dar testimonio de lo que se está perdiendo.
En Evangelium vitae, el Papa San Juan Pablo II enseñó que las leyes civiles que autorizan el aborto “carecen completamente de validez jurídica auténtica”; además, “existe una grave y clara obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia” (n. 72-73).
Este es el principio con el que debemos juzgar la situación actual. Las leyes de protección de aborteros de los estados proabortistas, la decisión de la FDA de permitir el envío de abortivos, la abierta desobediencia de la industria del aborto a los tribunales federales y su incitación a las mujeres a mentir a sus médicos: todas estas posturas son condenables por la recta conciencia.
El camino a seguir debe incluir acción en todos los niveles. El Tribunal Supremo de EEUU debería permitir que la decisión del Quinto Circuito se mantenga vigente. El gobierno federal por lo menos debería restaurar el requisito de dispensación presencial (aunque nunca aprobamos el aborto ni la aprobación de dichos fármacos), hacer cumplir la Ley Comstock y realizar una revisión seria de seguridad de la mifepristona por parte de la FDA.
Y, como demostró el Estado de Iowa la semana pasada con la aprobación del Expediente 2788 de la Cámara (que ahora se dirige a la firma de la gobernadora Kim Reynolds), los estados provida deben actuar con urgencia para prohibir el aborto por correo dentro de sus fronteras, con un sólido poder de aplicación. Texas, Florida y Arkansas han comenzado esta labor. Todo estado que valore la vida prenatal y la seguridad de las mujeres debe continuar.
No podemos ganar la batalla legal de Dobbs y perder la guerra práctica de la mifepristona por correo.
Leer las palabras del Papa San Juan Pablo II citadas al principio de esta columna resulta aleccionador. Él vio con extrema claridad cómo los activistas del aborto garantizarían que el aborto estuviera disponible a toda costa. Sin embargo, en la misma encíclica, el Santo Papa también nos proporcionó las herramientas que necesitamos para defendernos, empezando por la oración, el ayuno y la denuncia pública.
Usemos esas herramientas y derrotemos a la “cultura” de la muerte.
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