La anticoncepción y el desplome demográfico (I)
Padre Shenan J. Boquet
Presidente de Vida Humana Internacional.
Publicado originalmente en inglés el 20 de julio del 2026 en: https://www.hli.org/2026/07/americas-birthrate-crisis-contraception/
Vida Humana Internacional agradece a José A. Zunino la traducción de este artículo.
El liberalismo por fin comienza a admitir que estaba equivocado
¿Se enfrenta el mundo a una crisis existencial de superpoblación? Hasta hace unos años, prácticamente todos los políticos, instituciones y medios de comunicación occidentales importantes coincidían en esta opinión. Sí, el mundo estaba superpoblado. Y la situación solo iba a empeorar, con consecuencias como desastres ecológicos, guerras, hambrunas, hambre y pobreza.
Como he señalado en varias ocasiones en los últimos años, la situación ha ido cambiando gradualmente. Cada vez más gobiernos y demógrafos reconocen abiertamente que la superpoblación no solo no representa una amenaza inminente, sino que el verdadero problema al que nos enfrentamos es la baja natalidad.
Sin embargo, la publicación de un extenso artículo de opinión en The New York Times, ese bastión del periodismo liberal, hace apenas unos días, es una de las pruebas más contundentes de este cambio radical.
También pone de manifiesto un punto del que muy poca gente es consciente: la baja natalidad no solo afecta a Japón y Corea del Sur. Ha golpeado duramente a Estados Unidos.
El profesor Brad Wilcox ha expresado:
La opinión mayoritaria, sostenida por instituciones importantes como la Oficina del Censo y las Naciones Unidas, es que Estados Unidos probablemente no experimentará un descenso demográfico hasta la década de 2080, o incluso después de 2100. Este pronóstico es demasiado optimista. La proyección más precisa, que expuse en un informe reciente para @FamStudies, prevé que la población estadounidense comience a disminuir en la década de 2050.
Se avecina un desplome demográfico en Estados Unidos
El título del artículo es: “El desplome demográfico llegará antes de que la gente esté preparada”. El autor es Lyman Stone, doctor en demografía y director de la Iniciativa Pronatalidad del Instituto de Estudios Familiares.
El Dr. Stone comienza con una anécdota de la víspera de la independencia estadounidense. En 1775, un profesor de Harvard llamado Edward Wigglesworth calculó que los colonos duplicaban su población cada veinticinco años y proyectó que para finales del siglo XX habría más de mil millones de estadounidenses. Hoy, sin embargo, solo hay unos 340 millones.
La pregunta que plantea el Dr. Stone es si Estados Unidos está a punto de empezar a contar hacia atrás en lugar de hacia adelante.
Las cifras que presenta son alarmantes. La tasa de fertilidad estadounidense ha caído por debajo de 1.6 hijos por mujer (la cifra provisional de los CDC para 2025 es de 1.57, la más baja jamás registrada), muy por debajo de los 2.1 necesarios simplemente para mantener una población estable. Si la tendencia continúa, el Dr. Stone calcula en un informe reciente que la población estadounidense dejará de crecer en gran medida en la década de 2030 y comenzará a disminuir en la de 2050. “El pico demográfico en Estados Unidos”, escribe, “podría llegar antes de que los millennials conozcan a sus nietos (si es que los tienen)”.
El alto costo de una población en declive
Los analistas oficiales nos aseguran que el descenso no llegará hasta la década de 2080 o más tarde. Sin embargo, el Dr. Stone argumenta que estas predicciones se basan en dos ilusiones. La primera es la suposición de una inmigración permanentemente alta. Esta suposición no tiene en cuenta que las tasas de natalidad se están desplomando en todo el planeta y que la oferta de jóvenes inmigrantes se está agotando.
La segunda es el reconfortante mito de que las mujeres jóvenes simplemente están retrasando la maternidad. La investigación demuestra, señala el Dr. Stone, que los retrasos en la maternidad generalmente no se compensan. Cada vez más, las mujeres no posponen tener hijos, sino que renuncian a ellos por completo.
Y el descenso no es un hecho aislado. Como afirma el Dr. Stone:
Las tasas de natalidad han disminuido casi continuamente durante casi 20 años, toda una generación. Han disminuido tanto en épocas de bonanza como de crisis económica, bajo administraciones republicanas y demócratas, y a pesar de todos los créditos fiscales y subsidios para el cuidado infantil.
Si se sigue esta tendencia, cada generación estadounidense pronto será más de un 30 por ciento menor que la anterior. El Dr. Stone describe cómo se manifiesta esto ya en su estado natal de Kentucky: pueblos abandonados a merced de la maleza y el óxido, la caída del valor de los inmuebles, viajes de una hora en autobús escolar y la amargura de quienes se quedan atrás para ver cómo su civilización se desmorona. Solo un estado de la unión, Dakota del Sur, mantiene una tasa de natalidad cercana al nivel de reemplazo.
Estas no son meras estadísticas. Una civilización sana requiere personas. Necesita una población suficiente para producir alimentos, trabajar, invertir, construir y cuidar a los enfermos y a los ancianos. Necesita contribuyentes que mantengan los programas de los que dependen decenas de millones de estadounidenses mayores. El Dr. Stone advierte que el descenso demográfico sobrecargará los programas de asistencia social, perjudicará la economía, frenará la innovación y generará una escasez crónica de mano de obra. Con cada generación más pequeña que la anterior, ¿de dónde se supone que saldrán los trabajadores, las enfermeras, los constructores y los contribuyentes para el 2060?
“Independientemente de cuál se crea que sea la causa de la baja natalidad”, escribe, “es improbable que ese descenso se revierta espontáneamente: no hay un auge de matrimonios en el horizonte, los jóvenes no están dejando de usar sus teléfonos, la vivienda no se volverá mucho más asequible y el declive de la religión puede haberse detenido, pero no se vislumbra un gran renacimiento religioso”.
El padre Paul Marx, fundador de Vida Humana Internacional, dedicó más de cuatro décadas a viajar por 91 países, advirtiendo que la mentalidad anticonceptiva conduciría a un aumento de los abortos y a un declive demográfico. Hoy, Vida Humana Internacional continúa su misión de difundir el Evangelio de la Vida a través de la formación de líderes, la promoción y los recursos educativos.
Recordemos que los “expertos” de su época se dedicaban a predecir el apocalipsis opuesto. Como relaté en esta columna la primavera pasada, tras la muerte del “profeta del apocalipsis demográfico”, Paul Ehrlich, el pánico por la superpoblación que él desató ha tenido consecuencias humanitarias catastróficas.
Provocó abortos forzados en China, esterilizaciones forzadas en India y Perú, y campañas coercitivas de anticoncepción en todo el mundo en desarrollo, todo ello financiado por gobiernos occidentales y agencias internacionales en nombre de la “salvación” de la humanidad del exceso de hijos. Millones de personas han sufrido, a veces de forma inimaginable, a causa de la histeria por la superpoblación.
He aquí la trágica ironía: el pánico se está disipando, pero su maquinaria sigue vigente. Los mismos gobiernos occidentales que ahora se preocupan por el desplome de la natalidad continúan subvencionando el aborto y la anticoncepción tanto en sus países como en el extranjero, y obstaculizando la paternidad con un sinfín de desincentivos. En efecto, estamos pagando para agravar el problema.
La semana pasada escribí sobre cómo el monstruo abortista y anticoncepcionista de EEUU, Planned Parenthood, vuelve a tener acceso a cientos de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses. ¡Incluso cuando nos enfrentamos a una inminente crisis demográfica, estamos destinando nuestro dinero a la principal organización antinatalista y antihumana del país!
Continuará.
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