La espiral de la muerte continúa: Francia legaliza la eutanasia (I)
Padre Shenan J. Boquet
Presidente de Vida Humana Internacional.
Publicado originalmente en inglés el 27 de julio del 2026 en: https://www.hli.org/2026/07/the-death-spiral-continues-france-legalizes-euthanasia/
Vida Humana Internacional agradece a José A. Zunino la traducción de este artículo.
El miércoles 15 de julio de 2026, la Asamblea Nacional francesa aprobó por 291 votos a favor y 241 en contra la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. Esta votación se produce tras un debate prolongado y a menudo polémico, en el que ambas Cámaras del Parlamento rechazaron repetidamente las propuestas legislativas.
La nueva ley permite que un adulto solicite la muerte si es ciudadano francés o residente legal estable, padece una enfermedad grave e incurable, avanzada y potencialmente mortal, sufre un sufrimiento físico o psicológico considerado insoportable o resistente al tratamiento, y se considera que tiene capacidad para tomar una decisión libre e informada.
La ley también exige que la solicitud sea revisada por profesionales sanitarios en un plazo de quince días, seguido de un periodo de reflexión de al menos dos días. La sustancia letal puede ser autoadministrada o administrada por un médico o enfermero si el paciente no puede hacerlo por sí mismo.
El presidente Emmanuel Macron cumple su nefasta promesa electoral
La presión para aprobar la ley fue implacable. Como señaló la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, tras la votación, el proyecto de ley generó el debate más largo de la Asamblea desde la década de 1980.
En los últimos años, el Senado francés rechazó la medida en tres ocasiones. La votación del 15 de julio fue la cuarta vez que la Asamblea Nacional votó el proyecto de ley desde mayo de 2025, y el apoyo entre los diputados disminuyó con cada lectura.
Sin embargo, el tema fue defendido por el presidente Emmanuel Macron, quien prometió durante su campaña de 2022 abrir el camino a la muerte legal. Y esta vez, él y otros partidarios del suicidio asistido y la eutanasia lograron reunir los votos necesarios.
“En 2022, me comprometí a allanar este camino con el pueblo francés”, declaró tras la votación. “Ese compromiso se ha cumplido”. Los diputados aplaudieron al autor del proyecto de ley, Olivier Falorni, quien describió su campaña, que duró varios años, como “una maratón llena de obstáculos”.
Sin embargo, la lucha aún no ha terminado. En un anuncio sorpresa el Día de la Bastilla, el Primer Ministro Sébastien Lecornu, quien se opone personalmente a la ley, declaró que remitiría el texto al Consejo Constitucional, alegando el desacuerdo entre ambas cámaras y, sobre todo, la omisión de una cláusula de objeción de conciencia para las instituciones.
Tal como está redactada, la ley obligaría a los centros de atención, incluidas las residencias católicas gestionadas por las Hermanitas de los Pobres, a permitir la administración de inyecciones letales en sus instalaciones. El Presidente del Senado, Gérard Larcher, anunció que también remitiría el caso.
Fuera de la Asamblea, los manifestantes portaban pancartas con el lema: “Cuidar = fraternidad – Eutanasia = abandono”. Alliance VITA, la principal organización en contra de la eutanasia del país, calificó la votación como “una grave ruptura ética y social” que socava la prevención del suicidio, estigmatiza la vida de las personas más vulnerables y abre la puerta a “divisiones en las familias, los equipos sanitarios y la sociedad en su conjunto”.
La eutanasia legal se extiende por Europa
Si la ley entra en vigor, Francia se convertirá en la quinta nación europea en legalizar la eutanasia por completo, uniéndose a los Países Bajos y Bélgica (2002), Luxemburgo (2009) y España (2021) en permitir que los médicos administren la muerte directamente.
La eutanasia de una joven de 25 años en España, en contra de los deseos de su familia, se ha convertido en un punto de inflexión para el movimiento provida. La muerte de Noelia Castillo es el ejemplo más reciente del preocupante y peligroso abuso del suicidio asistido en todo el mundo. La corresponsal de EWTN en el Vaticano, Zofia Czubak, habló con el padre Francesco Giordano de Human Life International.
Vea la historia completa en el canal de YouTube de EWTN News.
Un número cada vez mayor de países permite el suicidio asistido, en el que el paciente se administra la dosis letal: Suiza tolera esta práctica desde 1942, de ahí el tristemente célebre «turismo suicida» de la Clínica Dignitas, mientras que sentencias del Tribunal Constitucional han abierto la puerta en Alemania y Austria, y el Tribunal Supremo italiano ha establecido excepciones limitadas.
El Parlamento portugués aprobó una ley de eutanasia en 2023, aunque los vetos presidenciales y los recursos constitucionales han impedido hasta ahora su entrada en vigor. En otras palabras, el mapa de la muerte legal en Europa se expande vertiginosamente, y Francia era el país europeo más grande que aún no había adoptado la eutanasia.
La respuesta de los obispos franceses
Los obispos de Francia respondieron en cuestión de horas con una declaración contundente. «El 15 de julio de 2026 marca un punto de inflexión crucial en la historia de nuestro país», escribieron.
El cardenal Jean-Marc Aveline de Marsella, presidente de la Conferencia Episcopal, lamentó que «los miembros del Parlamento hayan consagrado en la ley francesa la posibilidad de causar la muerte». «Esta decisión», afirmó, «rompe con la larga tradición de cuidados cuyo propósito es aliviar el sufrimiento y acompañar a cada persona hasta el final natural de su vida».
Como consecuencia de la ley, continuaron los obispos franceses:
Nuestra relación con la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad y la enfermedad cambiará. El vínculo de confianza entre generaciones, así como entre cuidadores, pacientes y sus familias, se debilitará, y la percepción social de la fragilidad se verá perjudicada. Los más pobres probablemente serán los primeros en pagar las consecuencias: para no ser una carga para sus hijos o nietos, las personas mayores en situaciones precarias podrían sentirse presionadas a morir.
Los obispos también señalaron (acertadamente) que «la experiencia en otros países demuestra que los criterios de acceso a la muerte asistida tienden siempre a ampliarse, en detrimento de los cuidados paliativos».
Los obispos concluyeron su declaración animando a los centros sanitarios católicos a “ser testigos fieles de la esencial atención ética al respeto de los valores humanos fundamentales, absteniéndose de conductas claramente reprobables desde el punto de vista moral, en consonancia con la dignidad de toda vida humana».
Los obispos se comprometieron a «seguir de cerca» las remisiones al Consejo Constitucional y exhortaron a los católicos franceses, pase lo que pase, a «dar testimonio de que existe otro camino posible: uno de presencia fiel y atención atenta que alivie el sufrimiento físico o psicológico, sin abandonar jamás a nadie».
Continuará.
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