La medida de la sociedad: Cómo sostiene, defiende y promueve a la familia (I)
Padre Shenan J. Boquet
Presidente de Vida Humana Internacional
Publicado originalmente en inglés el 18 de mayo del 2026 en: https://www.hli.org/2026/05/the-measure-of-society-how-it-sustains-defends-and-promotes-the-family/
Vida Humana Internacional agradece a José A. Zunino la traducción de este artículo.
“Hay, en efecto, lugares y circunstancias en los que la Iglesia ‘puede convertirse en sal de la tierra’ sólo a través de los fieles laicos y, en particular, a través de las familias. Por esta razón, el compromiso de la Iglesia en este ámbito debe renovarse y profundizarse, para que aquellos a quienes el Señor llama al matrimonio y a la vida familiar puedan, en Cristo, vivir plenamente su amor conyugal, y que los jóvenes se sientan atraídos, dentro de la Iglesia, por la belleza de la vocación al matrimonio”.
Papa León XIV, Mensaje con motivo del décimo aniversario de Amoris Laetitia.
En la solemnidad de San José, el 19 de marzo de 2026, el Papa León XIV anunció que convocará a los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo en Roma este octubre. Se trata del décimo aniversario de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia.
El objetivo del encuentro, según sus propias palabras, es “proceder, en escucha mutua, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a seguir para anunciar el Evangelio a las familias de hoy”. En otras palabras, el Papa está llamando a los obispos de todas partes del mundo a regresar a casa para enfrentar juntos una pregunta: ¿Cómo evangeliza la Iglesia a las familias ahora?
El Santo Padre encomendó el viaje a San José, “guardián de la Sagrada Familia de Nazaret”. Pidió a los obispos, y a través de ellos a todos los fieles, que consideren a la Sagrada Familia como modelo de todo hogar cristiano.
El Papa León XIV sobre el matrimonio
Para comprender lo que está en juego en octubre, consideremos cómo el Papa León ha hablado constantemente sobre el matrimonio y la familia durante su primer año.
Justo antes del Jubileo de las Familias, el 28 de mayo de 2025, el Santo Padre envió un mensaje a los participantes en un seminario del Vaticano en el que se dialogaba sobre cómo evangelizar a las familias en la sociedad moderna. En él, llamó a los obispos a ser “pescadores de familias” y pidió a los laicos que se unieran a ellos como “pescadores” de “parejas, jóvenes, niños, mujeres y hombres de todas las edades y circunstancias”.
Ese tema se profundizó en la Misa de clausura del Jubileo de las familias, los niños, los abuelos y los ancianos el 1 de junio de 2025, donde el Santo Padre dijo que “el matrimonio no es un ideal sino la medida del verdadero amor entre un hombre y una mujer: un amor total, fiel y fecundo.
“Este amor os hace una sola carne y os permite, a imagen de Dios, conceder el don de la vida.
“Algunos pastores se han acostumbrado a hablar del matrimonio como un ‘elevado ideal’ que, de manera realista, se espera que pocos alcancen. El Papa, sin embargo, rechaza ese marco. El matrimonio no es la cumbre esquiva. Es la realidad vivida. Instó a los matrimonios a “ser ejemplos de integridad para sus hijos, actuando como quieren que actúen, educándolos en la libertad a través de la obediencia, viendo siempre lo bueno en ellos y encontrando formas de nutrirlo”.
El Santo Padre señaló a los padres de Santa Teresa de Lisieux, los Santos Louis y Zélie Martin, y la familia polaca Ulma, martirizados juntos en 1944, como testigos de esa vocación. “El mundo de hoy”, dijo a las familias reunidas en la Plaza de San Pedro, “necesita la alianza matrimonial para conocer y aceptar el amor de Dios y derrotar, gracias a su poder unificador y reconciliador, las fuerzas que rompen las relaciones y las sociedades”.
En su defensa del matrimonio, el Papa León ha sido directo sobre la indisolubilidad fundamental de la alianza conyugal. En noviembre de 2025, en un discurso sobre la anulación del matrimonio, advirtió que “sin embargo, el juicio humano sobre la nulidad del matrimonio no puede ser manipulado por una falsa misericordia”.
Dos meses después, en la inauguración del año judicial de la Rota Romana, volvió sobre el tema, advirtiendo sobre “una peligrosa relativización de la verdad” producida por lo que llamó “compasión incomprendida, aunque aparentemente motivada por un celo pastoral”.
Por qué el Papa está llamando a los obispos a Roma
¿Por qué ahora? Considere los datos.
En abril, el Centro Nacional de Estadísticas de Salud informó que los nacimientos en Estados Unidos cayeron alrededor del 1% en 2025, a aproximadamente 3.6 millones. La tasa de fertilidad total estadounidense sigue estando muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 hijos por familia. El panorama no es mejor, y a menudo es mucho peor, en toda Europa y Asia Oriental (y América Latina y España no se quedan atrás). The Guardian publicó recientemente un artículo sobre lo que sucede en las sociedades cuando las muertes comienzan a superar en número a los nacimientos. China, en enero pasado, informó su tasa de natalidad más baja desde 1949.
Las cifras culturales cuentan una historia similar. En una encuesta del Pew Research Center de 2023 sobre lo que los estadounidenses consideran esencial para una vida plena, sólo el 23% dijo que estar casado era “extremadamente” o “muy” importante, y sólo el 26% dijo lo mismo sobre tener hijos. De todos los factores evaluados, el matrimonio quedó en último lugar. Más que nunca los estadounidenses están criando hijos fuera del matrimonio. Son más los que conviven sin hijos. Son menos los que se casan.
El cambio desde 1970 es dramático. Ese año, el 67% de los estadounidenses de entre 25 y 49 años vivían con un cónyuge y al menos un hijo menor de dieciocho años. Para 2023, esta tasa había bajado dramáticamente a sólo el 37%. El hogar compuesto por un hombre y una mujer casados que crían a sus hijos, que alguna vez fue la norma incuestionable de la vida estadounidense, es ahora una realidad minoritaria.
El Papa San Juan Pablo II vio venir esto. “En un momento de la historia en el que la familia es objeto de numerosas fuerzas que buscan destruirla o de algún modo deformarla”, escribió en 1981 en su Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, “y consciente de que el bienestar de la sociedad y el propio bien están íntimamente ligados al bien de la familia, la Iglesia percibe de manera más urgente y convincente su misión de anunciar a todos los hombres el plan de Dios para el matrimonio y la familia” (n. 3).
Cuarenta y cinco años después, las fuerzas que nombró han avanzado. También lo ha hecho la urgencia con la que debemos responder a este grave problema. Esto es lo que el Papa León parece estar reconociendo al centrar la reunión de los obispos en octubre de 2026 en la evangelización de la familia.
Continuará.
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