Nuevas victorias para la libertad de conciencia y los derechos paternos (II)
Padre Shenan J. Boquet
Presidente de Vida Humana Internacional.
Publicado originalmente en inglés el 8 de junio del 2026 en: https://www.hli.org/2026/06/new-victories-for-freedom-of-conscience-and-parental-rights/
Vida Humana Internacional agradece a José A. Zunino la traducción de este artículo
Ataques a la libertad religiosa y los derechos paternos
Los sombríos ejemplos del fascismo y el comunismo del siglo XX nos brindan la evidencia más contundente de lo que sucede cuando la conciencia y los derechos paternos se subordinan a los intereses del Estado.
Sin embargo, no debemos ser ingenuos y pensar que estos abusos son cosa del pasado. Como he documentado en numerosas columnas recientes, los mismos patrones se repiten en Estados Unidos y en todo Occidente en la actualidad.
El mismo gobierno que disolvió la Oficina de Derechos Civiles en 2023 dedicó cuatro años a socavar la conciencia y los derechos paternos en cada oportunidad que tuvo.
En abril de 2024, por ejemplo, el Departamento de Educación reescribió el significado del Título IX, la ley federal que prohíbe la discriminación sexual en las escuelas, para incluir la “identidad de género”. Como consecuencia, todas las escuelas que recibían fondos federales tuvieron que tratar la declaración de identidad de género como una categoría protegida, con las consecuencias previsibles para los pronombres, los baños y los vestuarios. Un tribunal federal anuló la norma a nivel nacional en enero de 2025, pero solo después de un año de confusión y coacción.
También en 2024, el Departamento de Salud y Servicios Humanos reescribió la norma de no discriminación de la Ley de Cuidado de Salud Asequible para incluir la “identidad de género” en el significado de “sexo”, y se negó a mantener las protecciones religiosas y relacionadas con el aborto que durante mucho tiempo habían amparado a los proveedores que se oponían a la práctica del aborto. El mensaje para el hospital católico y el médico provida fue claro: la negativa a realizar una “transición de género” ahora se consideraría una forma de discriminación.
El ataque a los derechos de conciencia bajo el gobierno de Biden a veces adquirió un tinte abiertamente totalitario. En septiembre de 2022, el gobierno envió agentes armados del FBI a la casa de Mark Houck, un padre católico de siete hijos, y lo arrestó frente a sus hijos por un altercado en la acera frente a un centro de abortos. Un jurado lo absolvió posteriormente. Otros hombres y mujeres provida que no habían hecho más que cantar y rezar frente a otro centro de abortos fueron condenados y enviados a prisión, algunos enfrentando penas de más de una década, hasta que fueron indultados a principios de 2025 por el gobierno de Trump. El proceso, como suele suceder, fue el castigo.
La creciente amenaza global a la libertad de conciencia
Ataques similares contra la libertad de conciencia se están multiplicando en Occidente.
En Finlandia, Päivi Räsänen, diputada, exministra del Interior, médica y abuela de doce nietos, ha pasado casi siete años siendo juzgada o acusada por un presunto delito o falta por expresar enseñanzas cristianas sobre el matrimonio y la sexualidad. En marzo, por un solo voto, el Tribunal Supremo de su país la condenó por un folleto que escribió hace más de veinte años y ordenó la retirada y destrucción del texto que mal llamó “ofensivo”. Ahora ha apelado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
ÚLTIMA HORA: Päivi Räsänen absuelta por unanimidad por su tuit sobre la Biblia, pero condenada por “incitación al odio” por un panfleto religioso de hace más de 20 años.
La condena se basa en el artículo “crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad” del código penal finlandés, junto con el obispo Juhana Pohjola, [quien también fue condenado].
En Brasil, Isadora Borges, estudiante de veterinaria, se enfrenta a hasta diez años de prisión por dos publicaciones en redes sociales en las que afirmaba el hecho biológico que solo hay dos sexos: el masculino y el femenino. Lamentablemente, no es la única, sino una de varias personas en Brasil que sufren un ataque similarmente distópico contra sus derechos fundamentales de conciencia.
En el Reino Unido, el gobierno ha establecido “zonas de seguridad” alrededor de los centros de aborto y ha tipificado como delito “influir” en cualquier persona que se encuentre dentro de ellas. Como ejemplo de la locura que esto ha generado, Adam Smith-Connor, veterano militar, fue condenado por rezar en silencio cerca de uno de estos centros por el hijo que perdió a causa de un aborto, en lo que Alliance Defending Freedom calificó como la primera condena conocida por un “delito de pensamiento” en la historia moderna británica.
Podría fácilmente multiplicar los ejemplos mucho más allá de lo que cabe en una sola columna como esta.
La defensa de la libertad de conciencia por parte de la Iglesia Católica
Lo que unifica estos casos, a través de continentes y sistemas políticos, es que en cada instancia el Estado ha invadido el ámbito sagrado de la conciencia. Frente a estos abusos, en todas las épocas, se alza la rica enseñanza de la Iglesia Católica sobre la conciencia.
“En lo profundo de su conciencia”, escribieron los Padres del Concilio Vaticano II, “el hombre descubre una ley que no se ha impuesto a sí mismo, pero que debe obedecer”. Esta ley no es invención suya, pues “el hombre lleva en su corazón una ley inscrita por Dios”. La conciencia, en otras palabras, es “el núcleo más íntimo del hombre y su santuario”, donde “está a solas con Dios, cuya voz resuena en sus profundidades” (Gaudium Et Spes, Nro. 16; Catecismo de la Iglesia Católica, Nro. 1776).
De esto se deduce la inviolabilidad de la conciencia. El Catecismo enseña que el hombre tiene derecho a actuar en conciencia cierta y en libertad para tomar decisiones morales personales. No debe ser obligado a actuar en contra de su conciencia (CIC, Nro. 1782).
El papa San Juan Pablo II fue un defensor particularmente ferviente del derecho a la libertad de conciencia, en gran medida porque presenció de primera mano, viviendo bajo dos regímenes totalitarios diferentes, las consecuencias de pisotear dichos derechos.
“La raíz del totalitarismo moderno”, escribió, “se encuentra en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana”. Cuando una sociedad deja de creer en una verdad superior a sí misma, “la fuerza del poder se impone”, y las personas “solo son respetadas en la medida en que pueden ser explotadas” (Centesimus Annus, Nro. 44).
En los regímenes totalitarios del siglo XX, lamentaba,
El ser humano se vio obligado a someterse a una concepción de la realidad impuesta por la coacción, y no alcanzada mediante su propia razón ni el ejercicio de su libertad. Este principio debe ser derrocado y debe reconocerse plenamente el derecho a la conciencia humana, que solo está ligada a la verdad, tanto natural como revelada. El reconocimiento de estos derechos constituye el fundamento primordial de todo orden político auténticamente libre (Nro. 29).
Sin embargo, como él mismo observó, este principio no solo es pertinente para los regímenes abiertamente totalitarios. En otro lugar advirtió que incluso una supuesta democracia libre que se aísla de la verdad objetiva, “contradiciendo sus propios principios, avanza efectivamente hacia una forma de totalitarismo”, hasta que el Estado “se transforma en un Estado tirano” (Evangelium Vitae, Nro. 20).
Salvaguardemos el derecho a la libertad de conciencia
La abuela procesada en Finlandia, la estudiante amenazado con prisión en Brasil, el veterano condenado en Inglaterra: estos no son obra de la represión ni de la policía secreta. Son obra de estados modernos que se llaman a sí mismos “democráticos” que han olvidado los límites de su propia autoridad.
“Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29), respondieron los apóstoles cuando se les ordenó guardar silencio. Esta es la misma frase que pronuncian, explícita o implícitamente, la enfermera que se niega a asistir en un aborto, los padres que no entregan a su hijo a los mal llamados “cambios de sexo”, los farmaceutas que no distribuyen anticonceptivos ni la píldora abortiva, todo hombre y mujer que recuerda que la persona humana fue creada “a imagen de Dios”, “hombre y mujer” (Génesis 1:26-27), y posee una dignidad que el Estado no le confirió ni puede borrar, sino que tiene el grave deber de reconocer y proteger con sus leyes.
Gracias a Dios, esta es la voz que protegen la nueva División de Conciencia y Libertad Religiosa del HHS y la Ley PROTECT Kids. Si bien los ataques contra la libertad de conciencia son innumerables, resulta alentador observar avances significativos en la dirección correcta.
Para concluir, les invito a unirse a mí en esta oración por la protección de la libertad de conciencia:
Padre, te alabamos y te damos gracias por tus preciosos dones: la vida y la libertad. Inspira a nuestros legisladores con la sabiduría y el valor necesarios para defender la libertad de conciencia y la libertad religiosa de todos. Protege a todas las personas de ser obligadas a violar sus convicciones morales y religiosas. En tu bondad, guarda nuestra libertad para vivir nuestra fe y seguirte en todo lo que hacemos. Danos la fuerza para ser testigos valientes y alegres. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
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