Acabemos con el aborto y la agenda antivida (II)

 

Padre Shenan J. Boquet

Presidente de Vida Humana Internacional

 

Publicado originalmente en inglés el 13 de abril del 2026 en: https://www.hli.org/2026/04/ending-abortion-and-the-anti-life-agenda-a-battle-for-hearts-and-minds/

 

 

Nota del Editor: Como aclaramos en la primera parte, no estamos condenando a nadie que se haya involucrado en este crimen. Solo Dios puede condenar y Dios no quiere que nadie se pierda, sino que se convierta y viva. Urgimos con mucho amor a las mujeres que han caído en el aborto y también a los hombres que ha participado en su comisión a recibir el Sacramento de la Confesión, el cual es siempre necesario para obtener la infinita misericordia de Dios, Quien nunca ha dejado de amarlos. La Iglesia Católica también cuenta con ministerios de reconciliación y sanación postaborto.

 

 

El campo de batalla en las urnas

 

La realidad es que la anulación de Roe vs. Wade no ilegalizó el aborto en Estados Unidos. Simplemente devolvió la cuestión a los estados. Esto significa que la batalla política por la vida se libra ahora principalmente a nivel estatal.

 

Desde la decisión Dobbs vs. Jackson de la Corte Suprema de Estados Unidos en 2022, la iniciativa electoral se ha convertido en uno de los instrumentos más importantes en la lucha por el derecho a la vida.

 

Las elecciones de mitad de mandato de 2026 prometen ser un capítulo decisivo, con medidas relacionadas con el aborto aprobadas o en proceso de aprobación en al menos media docena de estados.

 

En Nevada, los votantes decidirán si aprueban una enmienda constitucional que consagra un “derecho” fundamental al aborto. El aborto ya es legal allí hasta la semana 24, pero sus defensores argumentan que una enmienda constitucional impediría que los activistas provida lograran avances en el estado. Esta medida debe ser rechazada.

 

En Virginia, una enmienda constitucional que protege el aborto se someterá a votación tras haber recibido la aprobación legislativa en dos ocasiones. Virginia se ha convertido en un importante destino para quienes buscan abortar en todo el Sur, lo que hace que el resultado tenga repercusiones mucho más allá de las fronteras de ese estado.

 

En Idaho, uno de los estados con las protecciones provida más estrictas del país, con penas por delito grave para quienes cometen abortos, se está llevando a cabo una campaña de recolección de firmas para una iniciativa electoral que legalizaría el aborto hasta la viabilidad fetal, es decir, hasta el momento del embarazo a partir del cual el bebé no nacido puede sobrevivir fuera del útero de su madre con la atención médica disponible. Esto usualmente ocurre a partir de las 23 o 24 semanas del embarazo, es decir, hacia los seis meses de gestación, que corresponde al segundo trimestre.

 

Los organizadores afirman haber reunido más de 50,000 de las 71,000 firmas necesarias antes del 1 de mayo de este año de 2026.

 

Mientras tanto, Oregón impulsa una medida integral que agruparía el aborto, la anticoncepción, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la mal llamada y horrible “atención de afirmación de género” en una sola enmienda constitucional.

 

En el bando provida, la lucha más importante podría estar en Misuri. En 2024, los votantes aprobaron una enmienda constitucional que reconoce los llamados “derechos reproductivos”, revocando una de las leyes provida más estrictas del país. La legislatura ha respondido con una enmienda que derogaría la medida de 2024 y prohibiría el aborto desde la concepción, con excepciones limitadas.

 

Finalmente, en Nebraska, los votantes votarán una iniciativa que reconocería la personalidad jurídica de los niños no nacidos en la constitución estatal.

 

 

Una traición política

 

Lamentablemente, en vísperas de esta crucial lucha por los derechos de los no nacidos en las iniciativas electorales estatales, el gobierno de Trump asestó un duro golpe al movimiento provida.

 

El 31 de marzo, Trump anunció que extendería las subvenciones del Título X a Planned Parenthood por un año más. Estas subvenciones subsidiarán al mayor proveedor de abortos del país, una organización responsable de la muerte de más de 400.000 niños no nacidos anualmente.

 

Y esto a pesar de que el primer gobierno de Trump promulgó la Ley de Protección de la Vida para detener la financiación del Título X a Planned Parenthood, y a pesar de que los votantes provida esperaban que su segundo gobierno hiciera lo mismo.

 

Los líderes provida no se anduvieron con rodeos. Marjorie Dannenfelser, de Susan B. Anthony Pro-Life America, calificó la decisión como “una bofetada inexplicable a la base republicana provida” y “un suicidio político”. Lila Rose, de Live Action, la calificó como “una traición a los estadounidenses provida que esperaban que este gobierno se opusiera firmemente al aborto”. Jennie Bradley Lichter, de la Marcha por la Vida, lo calificó de “absolutamente indignante”.

 

 

Más allá de la política

 

El caso del Título X refuerza una lección que el movimiento provida ha aprendido innumerables veces a lo largo de las décadas: el poder político no es un guardián fiable de la verdad moral. Sin embargo, esto no es un argumento a favor de la desvinculación política.

 

Los católicos tienen el deber de votar, de promover y de trabajar por leyes justas, especialmente en los estados donde el derecho a la vida está textualmente en juego en las urnas este noviembre. Pero sí es un argumento a favor del realismo sobre lo que la política puede y no puede lograr.

 

La verdadera batalla, en última instancia, no es política. Es una batalla por los corazones y las mentes del pueblo estadounidense. Es la labor paciente, difícil e indispensable de la conversión: ayudar a nuestros prójimos a ver lo que la ley natural deja claro: que toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, posee una dignidad inviolable que ningún voto puede otorgar ni arrebatar. La ley natural, que es la ley divina en cuanto impresa por Dios en el corazón humano y atestiguada por la conciencia, es moralmente vinculante para todas las personas, sean creyentes o no.

 

Por eso la familia es tan esencial. Como he escrito anteriormente en numerosas ocasiones, la familia es la primera escuela del amor, el primer lugar donde los niños aprenden que toda persona humana es sagrada.

 

Es en el seno de la familia donde se transmite o se pierde la Cultura de la Vida. Ninguna ley puede sustituir lo que una madre y un padre enseñan a sus hijos sobre la dignidad de la vida humana simplemente con su forma de vivir y también con su enseñanza.

 

Y por eso, los obispos, sacerdotes, diáconos y catequistas de la Iglesia tienen una responsabilidad especial en este momento. Los fieles necesitan escuchar, con claridad, sin reservas y con caridad pastoral, la verdad sobre la santidad de la vida humana, los fundamentos morales de la ley justa y sus obligaciones como ciudadanos.

 

Necesitan formarse en conciencia para que, al entrar en la cabina de votación, lo hagan no como partidarios de un partido político, sino como testigos de la verdad sobre la persona humana.

 

Para más información sobre cómo votar de acuerdo con la Iglesia Católica, consulte nuestro libro electrónico (en inglés): Vote como un católico en el siguiente link: https://www.hli.org/offers/catholic-voters-guide/?segmentCode=EB05WEB

 

En español tenemos información sobre este tema en nuestro sitio web vidahumana.org en: https://vidahumana.org/la-ensenanza-de-la-iglesia-catolica-sobre-el-aborto-y-la-politica-2/.

 

 

Un llamado a dar testimonio

 

El Papa San Juan Pablo II concluyó Evangelium Vitae con un llamado a “una movilización general de las conciencias y un esfuerzo ético común para establecer una gran estrategia en favor de la vida” (Nro. 95).

 

El cierre de los centros de aborto es un signo de esperanza. La proliferación de iniciativas electorales, muchas de las cuales despojarían a los niños no nacidos de sus derechos, es una muestra de cuánto trabajo queda por hacer. Y la continua financiación pública de Planned Parenthood nos recuerda que ninguna alianza política puede sustituir la conversión cultural.

 

La lucha por la vida no terminó cuando la Corte Suprema de Estados Unidos revocó Roe v. Wade. Fue entonces cuando comenzó. Por primera vez en 50 años, nuestros esfuerzos por proteger la vida no estaban condenados al fracaso antes incluso de empezar. Ahora podemos aprobar medidas provida sin esperar que sean rechazadas por el primer juez que revise el caso.

 

Esta nueva era de oportunidades debe inspirar en los ciudadanos provida a asumir un compromiso renovado con la participación en el proceso político. Al mismo tiempo, debemos apoyar y ampliar los centros de atención prenatal, las casas de maternidad y las redes de apoyo que ofrecen a las mujeres alternativas reales, atendiendo tanto a las mujeres como a sus hijos. Y debemos trabajar para cerrar todos los centros de aborto en este país.

 

Y nunca debemos olvidar que la victoria definitiva de la Cultura de la Vida no vendrá de las urnas, sino de la transformación de corazones y mentes: una persona, una familia, una comunidad a la vez.

 

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