(Impartida el 30 de enero de 1980)

 

1. Génesis 1-2 nos revela el amor como acto de auto-donación. La presencia del amor en la creación es el resultado final de la dimensión del don. Sólo el amor crea el bien y puede ser percibido a través de las cosas creadas y, sobre todo, del ser humano. Y es que el amor se irradia por todas partes y se arraiga en todo lo que Dios ha creado. Este arraigo del amor se expresa en la felicidad original, en el significado esponsal del cuerpo y en la desnudez original del hombre y la mujer. Esta dimensión del don, que se encuentra en lo más profundo de la consciencia y de la subjetividad del hombre y la mujer, y que se refleja en la recíproca experiencia del cuerpo, da testimonio del arraigo del amor.

 

Génesis 1-2 habla no sólo de la creación del mundo, sino también de la gracia, que es la comunicación de la santidad de Dios al hombre y la mujer. Esta comunicación de la santidad de Dios es una irradiación del Espíritu que produce un estado de espiritualización en el ser humano. Ese primer hombre, Adán, es primero en el sentido de que es hijo de Dios, “Adán hijo de Dios” (Lucas 3:38).

 

(Impartida el 16 de enero de 1980)

 

1-2. Al estar libres de la vergüenza y del egoísmo (Génesis 2:25), el hombre y la mujer gozan de la libertad del don. Es decir, son libres para amar sin temor ante el otro. Son libres de las ataduras del egoísmo y libres para auto-donarse mutuamente. Esta capacidad que tiene el cuerpo de expresar el amor como don es el significado esponsal del cuerpo. Mediante esta mutua auto-donación, el hombre y la mujer realizan el sentido mismo de su ser y existir. Recordemos lo que dijimos en la Introducción acerca de GS 24. Allí encontramos la norma personalista, la cual enseña que el ser humano es la única criatura en el mundo que Dios ha amado por sí misma, que la verdadera libertad consiste en el dominio propio y que ese dominio propio es indispensable para que el ser humano pueda darse sinceramente a los demás y así encontrar su propia plenitud. Esta es la verdad sobre el ser humano y la antropología adecuada que contiene la teología del cuerpo y que Génesis 2:25 y la Iglesia enseñan.

 

3-4. Esta verdad sobre el hombre expresa dos principios fundamentales. El primero es que el hombre es la única criatura en el mundo que Dios ha querido por sí misma. El segundo es que el hombre puede encontrarse a sí mismo sólo en el don sincero de sí mismo. Esta verdad sobre el hombre nos ayuda a entender mejor el significado esponsal del cuerpo.

 

Padre Shenan J. Boquet,
Presidente
Human Life International (HLI)

 

El término “fake news” (“noticias falsas”) está por todas partes hoy día. Algunas veces se trata de una exageración, cuyo propósito es desacreditar informes noticiosos que no concuerdan con las opiniones de los consumidores de los medios.

 

Tristemente, sin embargo, hay demasiados casos donde el anillo encaja en el dedo. Uno de esos casos es el reciente informe del diario inglés The Guardian que presuntamente “ponía al descubierto” los esfuerzos provida de HLI en El Salvador [1].

 

El Salvador es uno de los países más provida del mundo. Un sondeo de 2014, realizado por el Pew Research Center (“Centro de investigación del Pew”) arrojó que solamente el 2% de los salvadoreños cree que el aborto es moralmente aceptable.

 

A finales de los 90, El Salvador aprobó una ley que prohíbe totalmente el aborto. La aprobación de esta ley contó con gran apoyo de la ciudadanía. Pocos años después, esta prohibición fue incorporada a la Constitución. Gracias a los heroicos esfuerzos de los grupos provida locales. El Salvador es uno de los lugares más seguros del mundo para las personas humanas que no han nacido todavía.

 

Sin embargo, a The Guardian le preocupa que en El Salvador permanezca un gran apoyo a la “cruel” prohibición del aborto, incluyendo el grupo provida afiliado a HLI. Los autores del disparatado artículo inglés (des)informan que HLI ha “estado enviando desde hace años un continuo flujo de dólares” a un grupo provida local, la Fundación Sí a la Vida, la cual ha apoyado dicha prohibición.

 

La cortina de humo del artículo de The Guardian es la aseveración de que los registros públicos muestran que entre 2000 y 2007, HLI donó $47,360 a Sí a la Vida.

 

1. Según los análisis actuales, en la experiencia de la vergüenza, y en particular del pudor sexual, el ser humano experimenta el temor por el propio “yo” ante el “segundo yo” – por ejemplo, la mujer ante el hombre. Por medio del pudor el ser humano manifiesta la necesidad de afirmación y aceptación de su propio “yo”. Lo experimenta dentro de sí mismo y también frente al otro.

 

El pudor es una experiencia compleja porque así como aleja a un ser humano de otro (la mujer del hombre), al mismo tiempo busca su cercanía personal. De hecho, el pudor crea la base de esa cercanía. [Ello se debe a que el pudor al exigir respeto al propio “yo” ante la cercanía de un segundo “yo”, tiene la posibilidad de lograr un mutuo respeto entre los dos “yo” que se acercan, ya sea en el trabajo, en el vecindario o en cualquier otro medio de convivencia humana. Estamos hablando de la interacción entre hombres y mujeres no casados entre sí o entre personas humanas en general. Cuando se da ese mutuo respeto impulsado por el pudor, se crea un ambiente de respetuosa confianza, sinceridad y sencillez. Todo ello es fundamental para la convivencia humana armoniosa y justa.]

 

(Impartida el 2 de enero de 1980)

1. Génesis 2:25 nos enseña que la desnudez original significa el bien original de la visión de Dios. “Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho” (Génesis 1:31). Significa toda la sencillez y plenitud de la visión que percibe el valor puro del ser humano como varón y mujer, y el valor puro del cuerpo y del sexo. Esta visión no conoce ruptura interior ni contraposición entre lo que es espiritual y lo que es sensible, ni entre lo masculino y lo femenino.

 

El hombre y la mujer tienen en su interior una participación en la visión pura que Dios tiene de todo lo creado. El hombre y la mujer se ven a sí mismos más plena y claramente con esa visión interior que Dios les ha dado que con los ojos del cuerpo. Se ven y se conocen a sí mismos con toda la paz que da esa mirada interior. Y esa mirada interior es la que crea la plenitud de intimidad entre las personas. Esa tranquilidad que da el ver al otro y el sentirse visto por el otro con la misma pureza y sencillez, es lo que hace posible la plenitud de entrega y comunicación recíprocas. Esa mutua comunicación se manifiesta en la complementariedad propia y única entre el hombre y la mujer. El hombre y la mujer se convierten en don el uno para el otro. Cada uno busca enriquecer al otro con el don de su propia persona y cada uno acoge al otro como lo que es: un don precioso de Dios.


Gracias a esa mutua auto-donación y a la comunidad-comunión que surge de ella, el hombre y la mujer alcanzan una comprensión más profunda del significado del cuerpo. A esa comunidad-comunión la llamamos esponsalconyugal. Esto merece un profundo análisis.

Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International

 

¿Va la Iglesia Católica a “revisar” su doctrina en contra de la anticoncepción? Eso es lo que espera Melinda Gates, esposa del fundador de Microsoft y multimillonario Bill Gates. En una entrevista reciente con la cadena televisiva BBC, Gates dijo que se siente “optimista” de la +posibilidad de que el Papa Francisco y el Vaticano revisen dicha doctrina [1].

 

La Fundación Bill y Melinda Gates es uno de los principales promotores y distribuidores de la anticoncepción en el mundo en desarrollo. Melinda disiente de la doctrina de la Iglesia en contra de la anticoncepción y sin embargo se considera católica. La Iglesia sigue siendo el mayor “obstáculo” en contra de la revolución anticoncepcionista. De manera que no es sorprendente que la esposa del magnate esté entusiasmada y esperanzada de que la Iglesia Católica claudique ante “el espíritu de los tiempos”. Quizás Melinda esté reaccionando ante los rumores que circulan entre fuentes vaticanistas de que hay intentos dentro del Vaticano encaminados a “reinterpretar” la profética Encíclica Humanae vitae del Beato Pablo VI.

 

Publicada el 25 de julio de 1968, Humanae vitae conmocionó al mundo al reiterar la doctrina perenne de la Iglesia en contra de la anticoncepción. La publicación tuvo lugar en un momento en que mucha gente, incluyendo muchos de los propios consejeros del Papa, esperaba y le urgía a que cambiara dicha doctrina.

 



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