Luis Martínez Guzmán
Presidente
Centro Jurídico Internacional de Derechos Humanos


En la página de la organización Women on Waves (“Mujeres sobre las olas”) se lee lo siguiente:

Women on Waves [WOW] navega un barco a países donde el aborto es ilegal. Con la utilización de un barco, se puede proporcionar abortos médicos en las primeras semanas del embarazo (hasta las 6½ semanas del embarazo) de manera segura, profesional y legal. La aplicabilidad de la legislación penal nacional, y por lo tanto también de la ley del aborto, se extiende sólo a las aguas territoriales, fuera de ese radio de 12 millas (o 2 horas de navegación) la ley que se aplica a bordo del barco es la ley holandesa, lo que significa que todas nuestras actividades son legales.

Sin duda, en la web encuentra uno a diario páginas y dominios de seriedad o credibilidad altamente dudosas. Encontrar en cambio, páginas confiables y certeras en su información, sobre cualquier tema, es todo un arte. Es necesario refugiarse en bibliotecas virtuales, áreas de raíz www2./www3., etc. en búsqueda de información veraz. Ahora bien, cuando una página de internet te brinda información errónea sobre actividades relacionadas con tu salud, acciones que ponen en peligro tu vida, e incluso, presuntas facilidades para delinquir sin ser apresado, no es una cuestión menor.

En efecto, www.womenonwaves.com brinda información acerca de cómo abortar de forma “segura” con fármacos, leyéndose lo siguiente:

El mejor y más seguro de los modos en que una mujer puede provocarse un aborto a sí misma hasta las 12 semanas del embarazo es con el uso de dos medicamentos llamados Mifepristone y Misoprostol (Cytotec, Arthrotec, Oxaprost, Cyprostol, Mibete ou Misoprostol). Un aborto médico (aborto farmacológico o farmacéutico) realizado de este modo tiene una tasa de éxito de más del 97%.

Lo anterior es la primera –y gravísima- de las mentiras de esta organización. El misoprostol, combinado con la mifepristona conlleva gravísimos riesgos de hemorragia, que colocan a la mujer en peligro de muerte. Por cierto, al darse la muerte de una mujer en aguas internacionales –más exactamente aguas contiguas-, así como el asesinato de ese niño no nacido no podría ser penalmente perseguido, tampoco lo sería la negligencia médica, la desaparición de personas, el homicidio, la muerte asistida, la mal llamada “muerte digna,” etc. Es decir, la misma situación de indefensión y el efecto “triángulo de las Bermudas” que acompaña al niño no nacido en su travesía a ese barco de la muerte, es la misma indefensión que lleva en sí jurídicamente la mujer, que ancla en altamar para un tratamiento “médico” con misoprostol, que en realidad fue ideado para el tratamiento de úlceras gástricas y duodenales. El surrealismo pues, de una página no sólo poco confiable sino además mentirosa, se lleva a la realidad misma, sobre las olas, de actividades que inciden directamente con la salud y la vida de una mujer y su hijo.

Pero, ¿qué hay del aspecto legal y penal de la página?

Como leímos al inicio del artículo, la página habla de que dicha organización “navega a países donde el aborto es ilegal.” Está claro que el aborto en México no es legal, pues a pesar de que es legal en una sola de las numerosísimas localidades que tiene México, en el resto del país es ilegal, y lo dice clarísimo el artículo 329 del Código Penal Federal mexicano, al establecer que “el aborto es la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez.”

Lo anterior, sin embargo, pareciera no afectar a las usuarias, quienes legalmente suben estando “protegidas jurídicamente.” Sin embargo, hay otras dos mentiras, sobre el status legal del barco pirata holandés –la definición legal de piratería está basada esencialmente en el daño que la embarcación hace a los tripulantes de ese mismo u otro navío. Estas otras dos mentiras sí la afectan directamente a ella, a la mujer que usa sus servicios.

En primer lugar, el delito que cometió la organización WOW, al realizar una rueda de prensa  en un hotel de Ixtapa, zona costera del Estado de Guerrero, donde el aborto es ilegal. Con dicha acción, y las declaraciones hechas por Rebecca Gomperts, de WOW, la organización incurrió claramente en una violación a los artículos 208 y 209 del Código Penal de México, que dicen:

Artículo 208.- Al que provoque públicamente a cometer un delito, o haga la apología de éste o de algún vicio, se le aplicarán de diez a ciento ochenta jornadas de trabajo en favor de la comunidad, si el delito no se ejecutare; en caso contrario se aplicará al provocador la sanción que le corresponda por su participación en el delito cometido.

Artículo 209.- El que pudiendo hacerlo con su intervención inmediata y sin riesgo propio o ajeno, no impidiere la comisión de uno de los delitos contemplados en el Título VIII, Libro Segundo, de este Código o en la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas se le impondrá la pena de seis meses a tres años de prisión y de cincuenta a doscientos días de multa. Las mismas penas se impondrán a quien, pudiendo hacerlo, no acuda a la autoridad o a sus agentes para que impidan un delito de los contemplados en el párrafo anterior y de cuya próxima comisión tenga noticia. Dichas penas se impondrán a las personas relacionadas o adscritas a cualquier institución, asociación, organización o agrupación de carácter religioso, cultural, deportivo, educativo, recreativo o de cualquier índole y tengan conocimiento de la comisión de los delitos a que se refiere el primer párrafo del presente artículo, cuando no informen a la autoridad competente o protejan a la persona que lo cometa, ya sea escondiéndola, cambiándola de sede o de cualquier otra forma le brinde protección.

Es decir, al haber hecho invitación a realizarse un aborto, en un estado donde es ilegal, y además haberlas transportado, cambiándolas de sede, la organización WOW estaba cometiendo múltiples delitos, pero además, arriesgando jurídicamente a las casi cien mujeres que abortaron mientras la embarcación permaneció en México, del 21 al 23 de abril [de 2017], en que realizaron dos viajes fuera de aguas territoriales mexicanas, para asesinar a alrededor de 90 bebés mexicanos. La organización WOW, con toda intención estaba colocando en serio riesgo jurídico a casi cien mujeres, pues las llamadas para organizar el aborto ilegal fueron hechas en territorio guerrerense, sobre suelo mexicano, al igual que el punto de contacto y la ayuda para realizar el delito (encubrimiento, asociación delictiva, complicidad, etc.).

Por si fuera poco, el desconocimiento, ignorancia o cinismo de la organización, en lo jurídico, llegó al extremo, al presumir como posible, cometer los anteriores delitos y luego permanecer a tan solo 12 millas. Conforme a los artículos 2 y 33 de la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar, así como los artículos 4 y 5 de la Ley de Navegación y Comercio Marítimo, y los artículos 42 a 45 de la Ley Federal del Mar, estas dos últimas de México, al encontrarse a menos de 24 millas, y haber cometido delitos en aguas nacionales, el Estado Mexicano pudo haber intervenido por estos, aún en aguas contiguas. Si bien, no podrían ser perseguidos por la comisión directa del aborto, en aguas contiguas, sí podría la embarcación haber sido detenida y sometida a proceso, en dicha zona, por los delitos e infracciones mencionados arriba, cometidos en la rueda de prensa, por vías de comunicación celular, y en el punto de encuentro en el puerto.

Lo anterior no es solo una tesis. La misma vocera de WOW, Leticia Zenevich, lo confirmó ante los medios, al afirmar, el 24 de abril, que “no importa cuál es la ley, ellas tienen derecho a la salud y pueden hacer un procedimiento seguro.” Si la salud es legal, ¿a qué se refería entonces?

En conclusión, realmente a WOW lo que menos le importó fue la salud de las mujeres y su condición legal, pues en ambos casos las puso en serios riesgos. Es posible que por ello el Estado Mexicano, aun cuando no hubiera hecho un pronunciamiento, haya tenido que ver en que el barco solo haya permanecido tres días en zona contigua a territorio mexicano. Ciertamente algo estaba mal, cuando a pesar de recibir tantas solicitudes, según ellas afirmaron, era necesario huir.

Ya tendremos noticias sobre el siguiente paradero; lo cierto es que por lo pronto este barco pirata sigue burlándose de la comunidad internacional, que hasta el momento calla. Si el mismo barco, amparándose en aguas internacionales, promoviera la desaparición de personas, o el homicidio de personas que, secuestradas con engaño, son llevadas a altamar, ¿seguiríamos pensando en una actividad pura y creativa, como hasta ahora este “inocente” barco nos la ha pintado? Pues en México, el aborto aún es homicidio, y el transportar a esas mujeres, diciéndoles que es legal, es un engaño. La justicia, en ello, está ausente.

La presidenta de la Comisión Especial de prevención y erradicación de la pornografía y abuso sexual infantil, Norma Edith Martínez Guzmán, inauguró el foro “Rumbo a la 47 Asamblea General de la OEA. El Aporte de Vida Humana Internacional”, cuyo propósito es sensibilizar a líderes sociales y dirigentes de organizaciones civiles, en torno a la defensa de la vida y la familia, particularmente este año en que México será sede de esa reunión.

La legisladora señaló que es necesario que los Estados tengan políticas, programas y presupuestos en pro de la familia. “Hoy nos toca ser la voz de los que no la tienen y es en esos espacios donde se toman decisiones y podemos influir sobre los líderes de los diferentes países”, dijo.

Refirió que de acuerdo con la Organización de Estados Americanos (OEA), no permitir un aborto es considerado una forma de “tortura” hacia las mujeres porque se les obliga a una maternidad que no quieren.

Sin embargo, comentó que el “aborto es un acto violento, es 30 veces más peligroso que un parto, a pesar de llevarse a cabo en las mejores condiciones, controladas y protegidas”.

Señaló que a diez años de aprobarse la implementación del aborto en la Ciudad de México, las autoridades insisten en remarcar que no ha muerto ninguna mujer por esta causa; no obstante, “diversas instituciones afirman que, por lo menos, 38 mujeres han fallecido por este motivo, lo que nos lleva a pensar que se ocultan cifras”.

“Hoy mismo en nuestro país, vemos que cuando alguien se opone al tema del aborto, algunos espacios de comunicación tachan a esa persona de estar en contra de las mujeres, porque no se visualiza la otra parte del aborto que se refiere a qué hacemos con la vida humana que está en el vientre de la mujer y con esa madre que deja de serlo de una manera violenta”.

Mario Rojas, director para América Latina, el Caribe y España de la organización Vida Humana Internacional, indicó que el organismo que representa lucha por la defensa de la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, así como de la familia. Para ello, dijo, se emprenden cursos donde “se motiva a que los países estén conscientes de las políticas públicas que se van aprobando desde la OEA, y que no necesariamente son buenas”.

Desde hace diez años, en la Ciudad de México se aprobó una ley que ha producido diversos conflictos, pues son más de 170 mil niños que han dejado de nacer. “El aborto afecta hasta diez personas del entorno de la mujer que ha abortado [además, por supuesto, de ella misma] y puede ser dramático, pues genera más violencia”, añadió el líder provida.

Expresó que esa organización otorga apoyo a las mujeres embarazadas para que en vez de abortar acojan a sus hijos por nacer. “Es importante tomar conciencia y emprender una adecuada formación de niños y adolescentes para que tomen decisiones correctas en el futuro. La educación hace que cada país progrese más y sea menos violento”, agregó.

En su intervención, el director del Centro Jurídico Internacional de Derechos Humanos, Luis Martínez Guzmán, precisó que desde hace años las organizaciones sociales provida participan en la asamblea de la OEA y el 19 de junio de este 2017 serán más de 800.

Se discutirán temas de derechos humanos, desarrollo sustentable y seguridad multidimensional. “El objetivo de nosotros será cabildear con los embajadores e ir como profetas a denunciar lo que está mal; expondremos qué opinamos de los documentos que se firmarán”.


Fuente: http://hojaderutadigital.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=52068:sensibilizar-a-lideres-y-dirigentes-sociales-sobre-defensa-de-la-vida-y-la-familia&catid=13&Itemid=213

Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional

www.vidahumana.org


Esta segunda introducción a la teología del cuerpo (TDC) es una traducción-resumen de la introducción del Profesor Michael Waldstein a la edición en inglés del 2006 de las Hijas de San Pablo de las catequesis de San Juan Pablo II sobre la TDC, titulada Man and Woman He Created Them: A Theology fo the Body, páginas 1-128. Hemos considerado importante presentar esta introducción, porque explica muy bien el pensamiento de San Juan Pablo II en relación con la TDC. El Profesor Michael Waldstein, además de ser un experto en San Juan Pablo II, es un especialista en Sagrada Escritura, sobre todo en el Nuevo Testamento.


Preliminares


Los promotores de la revolución sexual de la década de los 60 pensaron que ésta iba a liberar a la gente de los límites impuestos por la familia cristiana patriarcal y le iba a proporcionar salud y felicidad a través del placer sexual ilimitado, especialmente a la mujer. Un elemento clave de esta revolución fue la invención y amplia disponibilidad de los anticonceptivos, sobre todo de la píldora anticonceptiva.


En sus catequesis sobre la TDC, San Juan Pablo II propone una visión de la sexualidad humana muy diferente a la de su mero uso y consumo que proponía la revolución sexual. Desde el comienzo de su ministerio sacerdotal, el futuro Papa tuvo un profundo aprecio por la belleza del amor entre el hombre y la mujer como el don total de uno mismo al cónyuge.


A San Juan Pablo le preocupaba mucho la mentalidad actual del progreso entendido  como un poder o dominio ilimitado sobre la naturaleza humana, especialmente a través de la anticoncepción. Para el Santo Padre la verdadera libertad y, por lo tanto, el auténtico progreso o desarrollo de la persona humana, no consiste en una autonomía absoluta de hacer lo que a uno le plazca por medio de la tecnología anticonceptiva. La verdadera libertad, según San Juan Pablo II, consistía en el autodominio, lo que él llamaba “la libertad del don”, es decir, la capacidad de poseerse a uno mismo para poder darse a uno mismo como don de amor al otro.

El texto de las catequesis


Poco antes de asumir el papado, Karol Wojtyla, el nombre de pila de San Juan Pablo II, había completado un manuscrito en polaco que él había titulado Hombre y mujer los creó. El manuscrito estaba listo para ser publicado. Basado en esa obra, el Papa impartió 129 catequesis en italiano durante las audiencias de los miércoles desde 1979 hasta 1984. El propio Pontífice le dio varios títulos a ese conjunto de catequesis. Además del ya mencionado, San Juan Pablo II les llamó El amor humano en el plan divinoLa redención del cuerpo y la sacramentalidad del matrimonioReflexiones sobre la teología del cuerpo – este último era el subtítulo de su manuscrito en polaco. El título que más se ha usado es el de Teología del cuerpo.


Debido a las limitaciones de tiempo para impartir las catequesis, hay seis catequesis que San Juan Pablo II no impartió y que se encuentran en polaco basadas en el manuscrito original. La versión en italiano Uomo e donna lo creó (“Hombre y mujer lo creó”) de 1985 tiene cinco de las seis catequesis (la que les faltó a los editores probablemente fue un simple descuido). La versión anterior en italiano en Insegnamenti di Giovanni Paolo II (“Enseñanzas de Juan Pablo II”) no tiene ninguna de las seis catequesis extras. En este resumen no nos vamos a preocupar por los detalles de la ubicación de las seis catequesis adicionales en el resto de las 129 catequesis, porque dicha ubicación será evidente cuando presentemos nuestra simplificación de cada una de ellas.


El propio Papa expresó que esas versiones en italiano constituyen el texto autorizado de las catequesis. Por consiguiente, las traducciones auténticas deben hacerse basadas en esos textos con la ayuda adicional del texto original polaco. Por supuesto, la traducción de las catequesis que no están en italiano se ha hecho del original polaco. Por ello, en 2006, las Hijas de San Pablo Publicaron una nueva edición en inglés que contiene las 135 catequesis, titulada Man and Woman He Created Them: A Theology of the Body (“Hombre y mujer los creó: Una teología del cuerpo”), que es casi igual al título del manuscrito original en polaco: Hombre y mujer los creó: Reflexiones sobre la teología del cuerpo.


El meollo del pensamiento personalista San Juan Pablo II


El siguiente texto del documento “La Iglesia ante el mundo contemporáneo, Gaudium et spes ”, no. 24:3 (GS 24:3) del Concilio Vaticano II (1962-1965) se encuentra con mucha frecuencia en los escritos de San Juan Pablo II, especialmente en su TDC: “El Señor, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros también somos uno (Juan 17:21-22), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás (véase: Lucas 17:33)”.


En este pasaje hay dos principios fundamentales. Primero, Dios ha querido a los seres humanos por sí mismos, para su propio bien. Por consiguiente, las personas no deben ser usadas como meros medios, sino como fines en ellas mismas. Wojtyla le llama a este principio “la norma personalista”. El segundo principio es que la persona solo puede encontrarse a sí misma y su propia perfección en el don sincero de sí misma.


Podemos expresar estos dos principios por medio de una especie de “triángulo de amor”. El primer vértice de este triángulo es el amor verdadero como el don sincero de uno mismo al otro. El segundo es el amor conyugal como el prototipo del amor como don de sí en el plano humano. Y el tercer y más importante vértice es el amor entre las Personas Divinas en la Santísima Trinidad como el modelo transcendental del amor como don de sí. El mensaje principal de este “triángulo de amor” es que la comunión de amor entre las personas humanas, especialmente entre los esposos, debe fluir como imagen de la comunión de amor que existe eternamente entre las Personas Divinas en el seno mismo de la Santísima Trinidad.


Esta tesis que hemos resumido por medio de esta imagen del triángulo constituye el meollo del personalismo de San Juan Pablo II. Karol Wojtyla encontró por primera vez este personalismo en el pensamiento místico de San Juan de la Cruz. Precisamente a continuación dirigimos nuestra atención al encuentro de San Juan Pablo II con este santo español.


Karol Wojtyla se encuentra con San Juan de la Cruz


En 1941, un año antes de entrar al seminario, Karol de 21 años de edad conoció los escritos de San Juan de la Cruz a través de un laico, Jan Tyranowski, quien fue su guía espiritual en aquel entonces. Tanto le impactó el místico español del siglo XVI, que el joven polaco decidió aprender la lengua de Cervantes para poder leer sus escritos en el idioma original.

Siete años después, Wojtyla escribió y defendió su tesis doctoral en teología sobre el pensamiento de San Juan de la Cruz, con el título de “La doctrina de la fe en San Juan de la Cruz”. El tema central de su disertación fue la fe como medio de unión entre Dios y la persona humana.


Wojtyla encontró en los escritos de San Juan de la Cruz el verdadero sentido de la subjetividad personal (la vida interior de la persona) que el joven polaco valoraba mucho. Para el místico español, la fe, don gratuito de Dios, es el camino para que el alma se entregue al Señor en amor como don de sí. En realidad, la iniciativa de amor la tiene Dios, el ser humano responde con su propio amor al Dios que le ama. Se da entonces una mutua entrega de amor como don de sí entre Dios y el alma humana, cuya principal imagen terrenal es el amor entre el hombre y la mujer en el matrimonio. Dios hace que el alma participe del amor dentro de la Santísima Trinidad entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. De esta manera, el personalismo que San Juan Pablo II encontró en San Juan de la Cruz es al mismo tiempo conyugal y trinitario. Viene a la mente el “triángulo de amor” que presentamos antes y el texto de GS 24:3.


Resumiendo, el personalismo de San Juan Pablo II está fundado firmemente en la experiencia de la fe y amor cristianos, en la relación de fe y de amor de la persona humana con Dios y con los demás, por medio de Jesús y en el Don y la Unidad del Espíritu Santo.


Continuará.

Alianza Panameña por la Vida y la Familia

Comunicado a la Nación

La Alianza Panameña por la Vida y la Familia es una voz que vela por el bien común de la sociedad panameña, así como también por que se respete los principios de la familia y la moral cristiana.

Manifestamos nuestra preocupación por las declaraciones de funcionarios públicos a favor del mal llamado “matrimonio” homosexual y de la ideología de “género”, las cuales son incongruentes con la realización en Panamá de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) del próximo año, que será presidida por el Papa Francisco. El propio Santo Padre es uno de los líderes mundiales que más ha denunciado la ideología de “género”.

El 13 de julio de 2016, en la manifestación más grande que hemos tenido en democracia, se expresó el rechazo de la familia panameña a la ideología de “género” en Panamá. Todas las encuestas y sondeos han demostrado el rechazo de la mayoría a esta ideología que atenta contra la familia.

El referéndum de más de 200,000 personas el 13 de julio de 2016 ha sido ignorado:

  • Cuando vemos que los gobernantes, que se deben al pueblo, responden a intereses de organismos internacionales.
  • Cuando vemos que la Cancillería, en desconocimiento franco de los principios constitucionales y legales, votó a favor de la creación de una especie de Procurador LGBTI para que persiga a quienes defendemos la familia natural y el matrimonio entre un hombre y una mujer.
  • Cuando vemos que el Alcalde, y ahora la Primera Dama, apoyan y promocionan como un “valor” las manifestaciones del lobby LGBTI.
  • Cuando la Canciller se manifiesta públicamente a favor de las uniones homosexuales. Debe quedar claro que ningún funcionario público y menos de jerarquía o que ejerza un puesto público pueden, a título personal, defender o proponer lo contrario a lo establecido en nuestra Constitución y leyes.

Con estupor nos enteramos que se ha aprobado en tercer debate y actualmente está en espera de la ratificación del Presidente, el proyecto de ley 213 que en su exposición de motivos menciona la protección de los “sexos atípicos”, sin definir ni precisar esta terminología de ninguna forma. Esto es ideología de “género”.

La Alianza Panameña por la Vida y la Familia está a la espera de la decisión de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia con respecto a la constitucionalidad o no de los artículos del Código de la Familia y de Derecho Internacional Privado que definen el matrimonio como la unión voluntaria entre un hombre y una mujer, decisión que confiamos sea dada en derecho y no por presiones de grupos, organismos internacionales o funcionarios gubernamentales.

Luchemos por preservar el matrimonio como una institución y la familia como un sujeto social que merece protección.



Dr. Juan Francisco de la Guardia Brin
Presidente de la Alianza Panameña por la Vida y la Familia


Fuente: https://m.facebook.com/notes/alianza-paname%C3%B1a-por-la-vida-y-la-familia/comunicado-a-la-naci%C3%B3n/1236137736512830/

Comunicado de prensa del Colegio de Pediatras de EEUU

Michelle Cretella, MD, FCP, Presidente
American College of Pediatricians
www.ACPeds.org
(352) 376-1877
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25 de abril de 2017, Gainsville, Florida. Recientemente la American Academy of Pediatrics (AAP) – “Academia de Pediatría de EEUU” (traducción libre) publicó un fragmento, en su boletín AAP Daily Briefing, de un estudio publicado en abril de la Journal of Experimental Psychology. El estudio informó que los niños y las niñas menores de 14 años de edad no son cognitivamente capaces de cruzar calles muy transitadas, “porque los niños carecen del juicio perceptivo y de la capacidad física que se necesitan para cruzar con seguridad de manera habitual”.

Sin embargo, esta misma AAP también promueve con frecuencia la idea de que los niños y las niñas de esas mismas edades (menores de 14 años) son cognitivamente capaces de decidir que son del sexo equivocado. Además, la AAP considera que estos niños y niñas son cognitivamente competentes para dar su consentimiento para recibir bloqueadores de la pubertad, tóxicas hormonas sexuales y cirugías para “cambiar de sexo” que mutilan los órganos sexuales.

La sociedad siempre ha reconocido que los menores de edad son cognitivamente inmaduros e incapaces de evaluar riesgos. Por ello, desde hace mucho tiempo, la sociedad ha tenido que establecer restricciones no solamente al consentimiento para procedimientos médicos, sino también para conducir vehículos, ejercer el voto, enlistarse en el ejército, y adquirir bebidas alcohólicas y cigarrillos.

Los menores de edad no son adultos en miniatura. Todo el mundo lo sabe. Nuestra declaración “The Teenage Brain: Under Construction” (“El cerebro del adolescente en construcción” – traducción libre) documenta las limitaciones cognitivas de los adolescentes que comprometen su capacidad para dar un consentimiento informado.

La AAP no disputa ninguna de estas investigaciones. Sin embargo, tal parece que su aceptación es selectiva. Aparentemente, para la AAP, la inmadurez cognitiva es un obstáculo para cruzar la calle, pero no para dar consentimiento al “cambio de sexo”. Tal parece que la “corrección política” echa a un lado la ciencia cuando ésta se convierte en obstáculo para llevar adelante su agenda.

El American College of Pediatricians (“Colegio de Pediatras de EEUU”) es una asociación nacional de médicos y profesionales de la salud que se especializan en la atención de recién nacidos, niños y adolescentes. La misión del Colegio es capacitar a todos los niños para que alcancen el máximo de su salud física y emocional así como su bienestar.

Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación
Vida Humana Internacional

Los papas tienen la costumbre de impartir catequesis en el Vaticano durante las audiencias abiertas al público que tienen lugar todos los miércoles. Durante más de cinco años, desde el 5 de septiembre de 1979 hasta el 28 de noviembre de 1984, el Papa San Juan Pablo II impartió 129 catequesis sobre “El amor humano en el plan divino”, como él mismo le llamó en la última de esas catequesis al tema que éstas trataron.

San Juan Pablo II también llamó al tema de estas catequesis: “La redención del cuerpo y la sacramentalidad del matrimonio”. De hecho, este segundo título, como el propio Papa explicó, es el que mejor expresa la temática abordada en esas catequesis.

Sin embargo, uno de los términos más usados en las mismas por el propio Pontífice es el de “la teología del cuerpo” (TDC), cuyo profundo significado iremos explicando más adelante. Ese es el título que le hemos dado a este conjunto de catequesis.

San Juan Pablo II desarrolló la TDC para evitar dos extremos: una visión negativa y otra hedonista de la sexualidad humana y el matrimonio.

Parte de la moral sexual y matrimonial que se impartía antes del Concilio Vaticano II (1962-1965) se caracterizaba por el negativismo. Ese negativismo no es cristiano en su origen. Sin embargo, se introdujo en el cristianismo por el contacto de éste con la filosofía griega antigua, que exaltaba el alma y denigraba el cuerpo, a lo cual se le llama dualismo.

Trataremos el problema del dualismo más adelante. Pero aquí queremos señalar que el negativismo hacia la sexualidad humana no se limitaba a la tendencia a menospreciar el cuerpo. También se caracterizaba por no mostrar claramente la conexión entre la vivencia correcta de la sexualidad humana en el matrimonio y el bien de la persona humana.

El segundo extremo que San Juan Pablo II quería evitar es mucho peor que el anterior, y consiste en considerar que la moral sexual de la Iglesia Católica “está pasada de moda” y que hay que rechazarla. Ese rechazo se debe a la mentalidad hedonista y relativista de hoy en día.

El hedonismo es la ideología que dice que el objetivo principal de la vida es el placer, en vez del amor auténtico, como nos enseñó Jesús.

El relativismo es la ideología que niega la existencia de principios morales absolutos, es decir, principios que son válidos por sí mismos y que no dependen de las opiniones o sentimientos de la gente, sino que aplican a todos, siempre y en todo lugar. Un ejemplo de principio moral absoluto es el Sexto Mandamiento que prohíbe cometer adulterio y que de hecho prohíbe todo pecado contra la sexualidad humana, como la anticoncepción y la esterilización directa.

Lamentablemente, el relativismo moral se encuentra presente no solamente en el mundo que nos rodea, sino también dentro de la misma Iglesia Católica.  Desde por lo menos el Concilio Vaticano II hasta el presente, han surgido teólogos, sobre todo moralistas, que proponen un “revisionismo” moral, que no es otra cosa que un “sofisticado” relativismo.

La culpa, por supuesto, no la tuvo el Concilio Vaticano II, sino esos teólogos, los cuales mal interpretaron algunas de las directrices pastorales del Concilio Vaticano II, haciéndolas lucir como si fuesen “cambios” doctrinales que la Iglesia Católica “había llevado a cabo”. Una de esas enseñanzas es la prohibición absoluta de la anticoncepción, la esterilización directa y el aborto. Estos teólogos plantean que hay “excepciones” a los mandamientos que prohíben estos pecados, lo cual no es cierto y contradice la doctrina de la Iglesia Católica.

San Juan Pablo II también desarrolló la TDC para presentar una visión profunda, hermosa y positiva de la sexualidad humana y del matrimonio. Esa presentación positiva es, al mismo tiempo, totalmente fiel a Jesucristo y al Magisterio de la Iglesia Católica. Y tiene el propósito ulterior de defender y promover la dignidad del matrimonio y la familia.

Las experiencias personales de San Juan Pablo II y su comprensión de las mismas a través de su unión con Dios, le hicieron caer en la cuenta de la importancia de la relación correcta que debe existir entre el hombre y la mujer, para poder enfrentar los graves problemas de la época actual. Podemos distinguir tres experiencias en la vida del Papa que le motivaron a ello.

La primera fue su propia experiencia familiar. San Juan Pablo experimentó una vida familiar muy hermosa y positiva. Sus padres se amaban profundamente, y ambos le enseñaron con la palabra y el ejemplo a conocer a Jesucristo y a Su Iglesia Católica. También vivió el trauma de la pérdida de su madre por enfermedad cuando sólo tenía nueve años, y luego, ya siendo un joven, la de su padre y la de su hermano, que era médico y un poco mayor que él. Todo ello le hizo valorar tremendamente el matrimonio y la familia.

La segunda experiencia fue su labor académica. Carol Wojtyla, el nombre de pila de San Juan Pablo II, fue un gran intelectual, poseedor de dos doctorados, uno en teología y el otro en filosofía. Durante varios años fue profesor de ética filosófica en Polonia, su tierra natal. Dentro de ese campo de la filosofía, estudió mucho la ética del matrimonio y la sexualidad humana.

La tercera experiencia fue su labor sacerdotal y pastoral. Precisamente durante su docencia universitaria también desempeñó una importante labor pastoral con parejas de novios y matrimonios jóvenes. El joven sacerdote pronto se dio cuenta de que la solución de fondo de los problemas de la modernidad tenía que pasar por el matrimonio y la familia, y todo ello implicaba el contribuir a mejorar la relación hombre-mujer.

Otra razón por la cual San Juan Pablo II desarrolló la TDC fue para defender la dignidad humana. La dignidad humana es el valor intrínseco y absoluto que toda persona humana posee en su propio ser por el mero hecho de ser persona, y no por características, como el color de la piel, su estado de salud, su edad o la cantidad de dinero que tenga en el banco. El tema de fondo del mismo matrimonio y de la misma familia es esa dignidad humana. San Juan Pablo II pasó toda su vida defendiendo la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales.

Las terribles experiencias del nazismo, del comunismo y del consumismo en su patria y en el mundo le motivaron a ello. Todos estos sistemas convierten al ser humano en una pieza de la maquinaria estatal o de la ideología que esté en boga. El ser humano no es valorado por sí mismo, sino por su aporte a la elite dominante. En otras palabras, el ser humano es convertido en un instrumento para los fines egoístas de los que están en el poder, en vez de ser valorado y tratado como un fin en sí mismo.

Carol Wojtyla se dio cuenta de que esta instrumentación de la persona humana también puede ocurrir en la esfera de la sexualidad. Los problemas principales en este importante campo de la vida humana consisten precisamente en dejar que nuestro egoísmo convierta a los demás en objetos de placer egoísta, en vez de amarlos y respetarlos por sí mismos. Esta importante intuición de San Juan Pablo II es uno de los principios fundamentales de la TDC.

¿Cuál sería una definición de la TDC? La palabra “teología” significa el estudio de Dios, es decir, el estudio de lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo y de Su plan para Su creación, especialmente la persona humana. Esa revelación divina se acepta por la fe y se estudia y profundiza por medio de la razón iluminada por la fe y bajo la guía del Magisterio de la Iglesia, que está compuesto por el Papa y los obispos que están en comunión con él.

Como la teología es un estudio, una ciencia, podemos darnos cuenta de que la misma no es meramente un conjunto de ideas sobre Dios, no es solamente un contenido. La teología es un quehacer, es una actividad.  Por consiguiente, la TDC no es simplemente una “parte” de la teología, sino una “nueva” manera de hacer teología. La teología del cuerpo es el estudio científico, siempre desde la fe, de lo que Dios ha revelado acerca de la persona humana, hombre y mujer, especialmente del cuerpo humano, para, a partir de ahí, conocer más profundamente a Dios y Su plan para la creación, especialmente para la persona humana, tanto individual como socialmente considerada. (Hemos puesto la palabra “nueva” entre comillas, porque en realidad la TDC no es nueva. Pero ese punto lo explicaremos más adelante.)

La TDC es también una “nueva” manera de abordar el estudio de la doctrina cristiana o catequesis. Desde la perspectiva de la TDC, la doctrina católica sobre la sexualidad humana y el matrimonio, aunque sigue siendo esencialmente la misma, ya no es vista de la misma manera. Ante los ojos del católico se abre un mundo nuevo y más hermoso. De hecho, no solamente se experimenta esta novedad respecto de los temas de la sexualidad humana y el matrimonio, sino también respecto de todos los demás temas: Dios, Jesucristo, la Iglesia, los Sacramentos, la Santísima Virgen María y muchas otras realidades de la doctrina católica son iluminadas de una manera nueva a través del prisma de la TDC.

Ahora bien, el objetivo principal de la TDC, según el propio San Juan Pablo II, es la santidad. El Señor nos llama a todos a una vida de santidad, tanto en la vida consagrada, la soltería o el matrimonio. La TDC tiene por objetivo principal ayudar a vivir la santidad, es decir, la obediencia perfecta e incluso heroica a la voluntad de Dios en la vida ordinaria de todos los días, así como en los acontecimientos extraordinarios que en ella puedan ocurrir.

Evidentemente esta definición tan general que hemos dado de la TDC y de la santidad a la cual Dios nos llama a vivir a través del estudio y puesta en práctica de la TDC, cobrarán un sentido más concreto a medida que vayamos estudiando los distintos temas que componen la TDC. Iremos comprendiendo la TDC de forma gradual con cada catequesis y concepto que en ella se encuentre. Estudiaremos una por una estas catequesis y los conceptos que se encuentran en los pasajes bíblicos de dichas catequesis y que San Juan Pablo II ha sometido a un riguroso análisis. Estos mismos conceptos irán apareciendo en otras catequesis y pasajes bíblicos, y en esas ocasiones, añadiremos otros aspectos de los mismos, fruto de las reflexiones de San Juan Pablo II, hasta alcanzar una comprensión más profunda de la TDC y de la vida cristiana que la misma nos llama a vivir.

Sin embargo, nadie debe asustarse. Sabemos muy bien que nadie está obligado a tener una capacitación especial en teología, filosofía y ciencia bíblica, como sí está obligado a conocer bien el catecismo de la Iglesia, incluso a nivel de joven adulto o de adulto. Nuestras explicaciones de la TDC serán expresadas de manera sencilla, al alcance de todos, sin dejar de hacerle justicia a la profundidad de los temas.

Tenemos la esperanza que la TDC ayude a la renovación de nuestras vidas como católicos y a un nuevo despertar de la Iglesia Católica, ¡que tanto lo necesita!

 

Continuará.



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